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jueves, 30 de noviembre de 2017

la lista de noviembre: nuestras portadas favoritas de 2017 (las de manolo)

NOMC15, New Order (Artwork Warren Jackson)
El nombre de New Order siempre ha estado asociado, en cuanto a imagen gráfica, al de Peter Saville. Por eso, cada vez que no ha sido así, saltan las alarmas. Sin embargo, en esta ocasión la cosa ha quedado solo en eso, ya que el resultado final está, o casi, a la altura de las grandes portadas del grupo, tan icónica como ellas. Muchas veces no es necesario atragantarse y unos detalles son tanto o más importantes que recargarlo todo:





The Yunahon Mixtape, Oso Oso (Artwork Matt Lamourt)
Una fotografía perfecta para ilustrar una de las carpetas de esta doble portada que se olvida de créditos y tipografía y se centra en el potencial geométrico de lo arquitectónico, rematado con un plano medio de una cancha aún más lineal y gráfica y, para hacerla aún más perfecta, la figura de los dos chicos sentados en el banco que rompen con una pincelada la frialdad estructural del plano. Podría haber sido de Andreas Gursky, peor es de Matt Lamourt. Aquí podéis disfrutar del proyecto completo.


Every country's sun, Mogwai (Design & Illustration by DLT)
Mogwai nos tienen ya algo acostumbrados a a esperar un esmerado trato por todo lo que significa el packaging de su obra, pero en la colección de portadas y diseños de este álbum quizás hayan llegado un poco más lejos de lo habitual. El trabajo de DLT es inmaculado, terriblemente gráfico, y metafóricamente irreprochable. Nos hemos quedado con el cover de la edición estándar, pero los diseños para la edición deluxe o cualquiera de los dos singles editados no andan muy lejos.


Die kinder aus dem park, Bionda e Lupo (Fotografie von Robert Arnold, Design von Julian Sulz)
Esta fotografía de colores saturado y gran impacto gráfico sirve de portada para el EP de los holandeses Bionda e Lupo, con tanta fuerza que casi me atrevería a decir que logra que el continente supere al contenido. En cualquier caso, una de las más bonitas de las que hemos visto este año.




Canciones para la vida, Clara te canta (Diseño de Felipe Almendros)
Felipe Almendros ya se doctoró con VIP, uno de los cómics nacionales de la década, y aquí da una nueva muestra de su fuerza visual, abrazando el feísmo con una capacidad icónica fuera de lo habitual. Si no te has hecho fan de su trabajo, y de Clara te canta, no sé a qué esperas.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

la lista de noviembre: nuestras portadas favoritas de 2017 (las de javi)

Una mar enorme, Templeton (Ilustración Álvaro Martínez Bueno, Diseño Estudio Primo)
La portada definitiva. Dentro del juego de referencias de Una mar enorme de Templeton, el dibujante y componente del grupo Álvaro Martínez ha dibujado a sus compañeros en una escena al límite dentro de esa mar enorme que cada día nos acecha. La combinación perfecta entre un disco maravilloso y una portada




Below the house, Planning for a Burial (Photography by Micah Sedmak)
Esta preciosa foto forma parte del trabajo del polifacético fotógrafo americano Micah Sedmak. Una estampa invernal que sirve de portada al último disco de los también americanos Planning for a burial en la que todo encaja y que ofrece múltiples opciones e historias. Una imagen enormemente evocadora. 



Spent the day in bed, Morrissey (Rocky Graziano by Stanley Kubrick)
De bien jovencito, Stanley Kubrick ya despuntaba con otro de sus talentos, la fotografía. Fue en los '40 cuando retrató, entre otros, al atractivo boxeador Rocky Graziano. Y ha sido en este año cuando Morrissey ha utilizado una de esas fotografías del boxeador para ilustrar su single de regreso, Spent the day in bed. Una magnífica instantánea para los hombres que no tienen nada y se pasan el día en la cama:









Double roses, Karen Elson (Cover photo by Theo Wenner)
Otra vez el mar. Otra vez el agua como elemento amenazador. La calma que se convierte en peligro. Esta fotografía de Theo Wenner para la polifacética Karen Elson es una maravilla en la que la luz juega una papel importante


Gone now, Bleachers (Photography by Michael Bailey Gates, Creative direction Ted Lovett Studio in collaboration with IamSound)
Todo parecía indicar que todo esto no iba a funcionar: la pinta entre marinero y nerd que se gasta Jack Antonoff, ese color blanco seco, la esfera roja. todo llevaba al desastre, pero no, finalmente todos esos elementos funcionan y de qué manera: 



lunes, 30 de octubre de 2017

la lista de octubre: nuestras canciones favoritas de rem


  1 Let me in (Monster, 1994) El sonido de esa guitarra es la certeza de que todo está perdido. A quién puedes llamar cuando ya no hay nadie al otro lado del teléfono, a quién reprocharle lo que ha hecho. Stipe sabe que está clamando a un cielo que no existe, pero necesita hacerlo, exige comprender como solo se necesita cuando los actos te superan. Es duro perder a alguien, lo sé, pero más aún debe serlo de esta forma. La culpa y la sensación de derrota que lo inunda todo, como el sonido de esa guitarra que nunca debió pertenecer a Michael Stipe.

  2 It's the end of the world as we know it (and I feel fine) (Document, 1987) Uno de los mayores hits del grupo es esta canción que todos hemos intentado cantar en nuestra habitación. Sin éxito, claro. Imposible resistirse al frenético fraseo de Stipe. So Happy I could die

  3 Talk about the passion (Murmur, 1983) La sencillez de una melodía soberbia en una de las mejores canciones de los '80. La emoción era esto. Hablemos de la pasión en el primer disco del grupo. Hablemos de las cuerdas a lo largo toda la canción y que culminan en un final para llorar.

  4 Perfect circle (Murmur, 1983) Perfect circle es una melodía que rompe a mitad de la canción respecto a la que nadie, al escucharla por primera vez, ha logrado contener las lágrimas. No se trata de dejarse llevar, no se trata de meterse en ella, se trata solo de tratar (en vano) de salir indemne de su fragilidad.

  5 Losing my religion (Out of time, 1991) El clásico más clásico del grupo, una confesión que se nos torna crítica y críptica les convirtió en el centro de las miradas. Y allí estaban ellos, perdiendo la fe y asumiendo que todo ha cambiado por culpa (gracias) de una, esta, canción.

  6 Drive (Automatic for the people, 1992) Drive está ahí para hacernos comprender que entre Out of time y la desolación de Automatic for the people media un abismo. El abismo al que nos conduce esta canción, de las más oscuras de nuestro top. Un antihit que se cuela por mérito propio entre las más altas de la lista.

  7 Nightswimming (Automatic for the people, 1992) El momento en el que vuelves a casa, solo, por la noche, sin nada ni nadie que estorbe en lo que estás pensando. En la otra noche. Solo puedes pensar en la otra noche. En lo que pudo ser y no fue.

  8 So. central rain (Reckoning, 1984) Cuando solo queda aceptar que todo ha cambiado, que aquello que antes era algo el agua lo ha arrasrado hasta convertirlo en algo diferente. Las relaciones siempre llegan a un punto en el que es imposible dar marcha atrás, como no se puede echar atrás el efecto de la lluvia en nuestro cuerpo.

  9 Near wild heaven (Out of time, 1991) Esta canción tiene eso que hace que te cambie el estado de ánimo. Eso es un tópico en la música, pero esta lo consigue de verdad. El ritmo juguetón, los coros de Michael Stipe, los parapapapa, juntos hacen que de repente todo cambie de color.

10 Fall on me (Lifes rich pageant, 1986) Una de las canciones con más potencial comercial del grupo, imposible no caer rendido al puente que precede al estribillo y a sus (otra vez, esto es una constante en Rem) coros. Otra de las joyas de su primera etapa.

11 The one I love (Document, 1987) Uno de los grandes emblemas de Rem. Una de las razones por las que son la gran banda que son. La fuerza del pop en una canción con guitarras furiosas y melodía para la eternidad.

12 Maps and legends (Fables of the reconstruction, 1985) Triste, oscura y terriblemente evocadora, como casi toda la primera época de R.E.M. Uno puede no saber que se esconde esconde tras esos mapas, pero cree verlos, difuminados, tras un cristal empañado por la voz de Stipe.

13 Electrolite (New adventures in Hi-Fi, 1996) New adventures in hi fi fue uno de los discos que más escuché a mediados de los 90. Ese disco lo cerraba Electrolite, que se apartaba del sonido del disco y que es una de las canciones más pop y bonitas del grupo (¡ese piano!, ¡esas cuerdas¡).

14 The great beyond (Man on the moon, OST, 1999) "I´m breaking through, I´m bending spoons, 
I´m keeping flowers in full bloom, I´m looking for answers from the great beyond". Sencillamente, una de las mejores canciones de la etapa Warner.

15 Green grow the rushes (Fables of the reconstruction, 1985) Fables of the reconstruction, junto a Murmur o Reckoning, parece el hermano feo de la primera época del grupo, pero con solo escarbar un poco uno encuentra pronto el oro escondido. Green grow the rushes, delicada y reivindicativa, es un ejemplo más de lo importante que es el tercer álbum de R.E.M.

16 Radio free Europe (Murmur, 1983) Su primer disco se iniciaba con esta canción que ya asentaba buena parte de lo sería el grupo. Ya desde el primer momento nos dejaban claro quien mandaba.

17 E-bow the letter (New adventures in Hi-Fi, 1996) Uno de los singles más arriesgados y a la vez más acertados de Rem. Una de sus canciones más escalofriantes. Imposible no salir tocado tras su escucha.

18 The sidewinder sleeps tonite (Automatic for the people, 1992) Otra canción donde el sol brilla, todo se vuelve mejor y olvidas tu mierda de vida. De eso era de lo que se trataba, ¿no?

19 Überlin (Collapse into now, 2011) Los últimos R.E.M. mirando al pasado, a un punto indeterminado en el calendario entre Out of time y Automatic for the people. Aceptando una evidencia a la vez que la tumban del tirón. A solo 5 paradas del final del trayecto.

20 Harborcoat (Reckoning, 1984) Entre el indie y el ska, Harborcoat no es de las más referidas al acercarse a Reckoning, pero la combinación entre el ritmo jamaicano y un estribillo que despedaza es prácticamente irresistible. Dos canciones casi perfectas unidas en una sola.

21 Stand (Green, 1988)
22 Driver 8 (Fables of the reconstruction, 1985)
23 Imitation of life (Reveal, 2001)
24 Sitting still (Murmur, 1983)
25 World leader pretend (Green, 1988)
26 What's the frequency, Kenneth? (Monster, 1994)
27 Laughing (Murmur, 1983)
28 Daysleeper (Up, 1998)
29 Welcome to the occupation (Document, 1987)
30 Man on the moon (Automatic for the people, 1992)
31 Everybody hurts (Automatic for the people, 1992)
32 Why not smile (Up, 1998)
33 Gardening at night (Chronic town, 1982)
34 Every day is yours to win (Collapse into now, 2011)
35 Mike’s pop song (demo)
36 Life and how to live it (Fables of the reconstruction, 1985)
37 I'll take the rain (Reveal, 2001)
38 Man-sized wreath (Accelerate, 2008)
39 Texarkana (Out of time, 1991)
40 Airportman (Up, 1998)


martes, 26 de septiembre de 2017

la lista de septiembre: mejores canciones verano 2017

Termina el verano y toca repasar las canciones que más nos han gustado estos meses. Al igual que en las de las mejores canciones de invierno y primavera, esta entrada la ilustra un cuadro de Joaquín Sorolla, uno llamado El balandrito (1909). Y no tenemos perdón, porque nos hemos atrevido incluso a poner unas letritas por encima.
























Mogwai, Party in the dark
Mogwai pueden hastiar con tanto repetir fórmula, pero así, en cuanto se salen un ápice de ella, soprenden como ninguno. Y porque solo incluimos una por artista, porque la cara B del single, Eternal Partner, no se queda lejos.

Arcade Fire, Put your money on me Arcade Fire han publicado este año un disco con el que han roto la unanimidad de la que venían disfrutando hasta ahora. Amado y odiado a partes iguales, a mí me ha ganado por canciones como esta. Sin duda una de las mejores de su discografía.

Alvvays, Dreams tonite
Los fans de The Pains, después del descalabro del nuevo disco, se han entregado a Alvvays como tabla de salvación. Aquí aún dudamos un poco, pero ya estamos encantados con esta canción, donde están más cerca de unos Beach House melosos que del indie pop más guitarrero.

The Radio Dept., You're not in love
Cualquier cosa que hagan The Radio Dept. nos va a gustar. Hasta este tema aparentemente menor que, a las pocas escuchas, se convierte en un clásico más de su carrera, el que marca un antes y un después en ella.

St.Vincent, New York La música de St.Vincent no me había llamado la atención hasta esta nueva canción. New York es una preciosidad de tecnopop y además cuenta con un vídeo espectacular que incluso la eleva más.

Destroyer, Tinseltown swimming in blood 
Dan Bejar consigue con esta canción que dudemos acerca de si, en algún momento, a principio de los ochentas, Paddy McAloon hubiese tenido a los Joy Division de Ian Curtis como banda. Pero, sin embargo, la canción es tan reconocible que solo podría ser suya. Una sensación tan rara como estar en una sala, viéndoles actuar mientras una intensa lluvia nos cala.

La Bien Querida & Joan Miquel Oliver, 7 días juntos En breve se publica el quinto disco de La Bien Querida que han avanzado con esta sorprendente canción en la que colabora Joan Miquel Oliver cantando en castellano y en la que, de nuevo, dan una vuelta de tuerca a su sonido.

Gente Joven, Gigantes y gigantillos
El indie no sabe de hits. No pasa a la historia. No trasciende las memorias por sus canciones sino por el conjunto de su obra. Se valora el ejercicio de estilo sobre la inmediatez de la canción. Y así siempre. Mentiras y mentirijillas.

Kiasmos, Blurred  La canción que avanza el nuevo ep de Kiasmos es esta maravilla llevada por un piano que transcurre con diferentes ritmos y culmina en un final apoteósico de cuerdas. Una canción que ha sonado en bucle en la casa de los marinos. Por lo menos en la de uno.

Charli XCX, Boys Boys es uno de los hits más redondos que ha publicado Charli XCX recientemente. Una canción que se hace imprescindible desde la primera escucha, y además cuenta con clip explosivo. ¿Qué más podemos pedir?

Justin Bieber & BloodPop®, Friends Justin Bieber sigue en racha y su nuevo single es, de nuevo, otro hit de aquí te espero. Más sutil y tecnopop que nunca, Friends es el enésimo acierto de una carrera que, mal que nos pese, no hace más que mejorar por momentos.

Cut Copy, Standing in the middle of the field Este es uno de los singles que ha avanzado el nuevo disco de Cut Copy, publicado en los últimos días. Sutil y tremendamente pegadizo, es ya, sin duda, una de sus mejores canciones.

Burial, Rodent
Siendo fiel a su esencia, no recuerdo últimamente a Burial sonar tan accesible, con un fondo house y con unos bajos que acompañan un loop vocal que no se pierde en casi toda la canción. Rodent llega en el momento justo para quienes empezaban a percibir dudas sobre si seguía teniendo cosas que decir.

Matias Aguayo & The Desdemonas, Cold fever 
Matías Aguayo logra con su banda de rock The Desdemonas sonar a medio camino entre el techno y el krautrock, sin perder esa concepción latina de componer. Si este tema lo hubiese firmado James Murphy no nos desentonaría, porque es puro rock con esencia de club.

M.I.A, Load em
Entre el dancehall y el raggamuffin, Load em podría ser hija bastarda de los Clash de Sandinista. Es una de las canciones de M.I.A. en las que menos apreciamos su influencia y, aún así, tiene la fuerza de sus mejores hits. Ideal para recuperar la fe en ella, si la habéis perdido con AIM (que no deberíais haberlo hecho).

Beck, Up all night Up all night es el nuevo hit de Beck, una vuelta a sus momentos más festivos (al igual que Wow) que se incluirá en el nuevo disco que publica en octubre. Otra maravilla para no parar de bailar y cantar a voz en grito.

Taylor Swift, ...Ready for it? Look what you made me do ha eclipsado este otro adelanto del nuevo disco de Taylor Swift, a mí parecer, incluso mejor. Una canción que también se sale de lo habitual en ella, pero que cuenta con un estribillo que es de los mejores que va a haber este año.

Zayn & Sia, Dusk till dawn Dusk till dawn, la colaboración de Zayn con Sia para una banda sonora, es la típica canción que la australiana suele hacer, pero que aquí vuelve a funcionar de nuevo por la belleza de su melodía y la voz de Zayn.

Morrissey, Spent the day in bed Muy a pesar de Manolo, el nuevo single de Morrissey es una de nuestras canciones favoritas del verano. Con una letra y melodía reconocibles desde el primer segundo, Spent the day in bed es lo primero que conocemos de Low in high school, su nuevo disco.

Gus Dapperton, The fool 
La irrupción de Gus Dapperton en el panorama musical ha sido arrolladora. Todos los temas del EP digital publicado en julio son de diez, pero nosotros, al menos a fecha de creación de esta lista, nos hemos quedado con la calidez de esta balada de cierta querencia r'n'b que suena a clásico con solo un par de meses de existencia.

Frank Ocean, Provider 
Frank Ocean es el rey del autotune. Lo gestiona como nadie más. Ha reinventado el soul y el pop en esta segunda década del siglo 21 y se ha convertido en uno de los nombres principales de la música actual. Y Provider, aparte de un temazo, es solo un ejemplo más de su grandeza. El Curtis Mayfield del momento.

Grouper, Children
Como Liz Harry consigue andar siempre entre la final línea que separa lo inquietante de lo evocador, sin caer nunca a la red. Podría haberse escapado de una pieza de Satie, un loop de Basinski o incluso una composición de Lorca para la Argentinita. Y, sin embargo, no suena más que a ella misma.

Escuelas Pías, La frecuencia de la felicidad 
Considerar esta canción como un descarte de Nuevas Degeneraciones da un poco de vértigo. Por eso era tan necesario que se editase esta cassette con las cuatro canciones que quedaron fuera del debut de Escuelas pías. Por eso lo agradeceremos eternamente, como si hubiésemos caído en bucle en la última canción de Closer.

Cosmo K, Ex 
Ya pensábamos que no volveríamos a usar la etiqueta antifolk. Y en pleno 2017 dos de nuestras bandas revelación encajan a la perfección en ese universo de frescura y amateurismo. Manolo estuvo en la presentación del disco de Tronco y Cosmo K hicieron al completo el cassette de Snap Clap Club!... menos esta canción. Por eso la escogemos de entre todas, para reivindicarla.

León de Pelea, Vientos y corrientes "Sabes mucho más de lo que aparentas al hablar de acantilados que sortear, luces en la costa y niebla en el mar"


martes, 22 de agosto de 2017

la lista de agosto: nuevos ilustradores españoles de portadas de discos (2 de 2)

Armando Jiménez y Davis Rodríguez
La mujer Barbuda son Armando y Davis. Ambos han trabajado gestionando la marca de camisetas del mismo nombre, como diseñadores, Djs y, en general, agitadores de la escena sevillana. Además ejercen de cantantes en sus respectivas bandas, Blacanova y Escuelas Pías, y tienen un interesante trabajo también en solitario.


Portada de ¿Cómo ve el mundo un caballo? de Blacanova (2012)

Armando ya ha recibido el premio del concurso de carteles de la 19 Edición del Festival de Cine de Málaga, que ha llevado su imagen, y se encarga de casi toda la imagen gráfica de su banda, Blacanova. Además, como director de cortometrajes recibió el premio al mejor corto de animación en Notodofilmfest y siempre mantiene en su trabajo un estilo marcado, donde la iconografía pop se funde con lo más oscuro de nuestra sociedad. Un diseñador complejo y personal, brillante y agresivo.


Portada del single Hikikomori de Escuelas Pías (2016)

Davis es la otra vertiente de La mujer barbuda, más moderna y pendiente de las corrientes de diseño actuales. En las portadas de los discos de su actual banda, Escuelas Pías, nos muestra cómo su trabajo se ajusta a las tendencias actuales, tanto en la carátula de Nuevas degeneraciones o la portada del cassette de Pequeñas desviaciones, como en los carteles de conciertos y actuaciones. También realizó una preciosa portada para un EP de la banda de Post-Rock Tannhäuser que es una pena que solo se editara en formato digital y no poder tenerla en físico.

Conxita Herrero
Igual nos equivocamos, que aquí somos muy de equivocarnos, pero vamos a tener durante mucho tiempo a Conxita Herrero en la cabeza. Nos encantan sus comics y sus canciones, nos alegramos cada vez que distinguimos su trabajo en alguna ilustración o cartel y aún así pensamos que aún está muy desaprovechada. Nos gustaría ver más trabajos suyos y que haya más discos con sus portadas en las pocas tiendas de discos que aún quedan.

Pero tampoco queremos obsesionarnos, que eso no es de personas sensatas y nosotros somos muy sensatos y racionales. O no. Yo que sé.

Portada del EP Flamaradas al Prat de Flamaradas (2017)

Igor Casa y Jardín
Igor Casa y Jardín también ha compaginado su trabajo como diseñador gráfico con la música, ya que ha publicado 3 álbumes con el proyecto Suit Tiger, del que también se ha encargado del diseño de las portadas. Sin embargo, nosotros le hemos conocido más por su colaboración con el colectivo asturiano Humo, con quienes trabaja asiduamente en el diseño de carteles de sus conciertos o portadas de discos de grupos del sello, e incluso dirigiendo un vídeo para los también asturianos Balcanes. Su trabajo, también oscuro, es estéticamente brillante. Y sus posters de conciertos sobrepasan su labor meramente informativa para cobrar un gran valor artístico.


Portada del cd El yú de Suit Tiger (2012)


Mirena Ossorno
Mirena también llega a la música desde el cómic. El año pasado publicaba con Fulgencio Pimentel el libro Sensación de vivir y de un tiempo a esta parte nos la podemos encontrar en todas partes, incluso en la playa si coincidimos con alguien con tan buen gusto como para elegir una de las toallas de Terranova que se han hecho con el patrón de la diseñadora. Su estilo, desenfadado, muy pop, puede llegarnos desde un lujoso chalet con piscina a las afueras de Kyoto hasta una galería pop-art neoyorquina, y persigue esa elegancia donde la clase se confunde con la banalidad y la estética siempre termina venciendo. Un mundo de patrones ochenteros, colores planos y discos de Lime.


Portada del Split-EP Puente Aéreo 4 de La Fonoteca.

miércoles, 16 de agosto de 2017

la lista de agosto: nuevos ilustradores españoles de portadas de discos (1 de 2)

Antonio Ladrillo
Antonio Ladrillo tiene ya una larga carrera como pintor, ilustrador, diseñador, etc, contando con numerosas publicaciones de libros y realizando también numerosas colaboraciones en todo tipo de ámbitos. En su página web se puede ver su trabajo, que también ha llegado al diseño de portadas de discos. Por ejemplo, en esta de los valencianos Coleccionistas, y en los últimos discos de Fernando Alfaro en solitario. Tanto en el reciente ep La luna aplastada como en el disco que contenía esa canción, Saint-Malo:

                                                                                                                        Portada de Saint-Malo de Fernando Alfaro (2015)















Álvaro Martínez Bueno
Álvaro es cantante de Templeton. También dibujante para DC Comics. Y por si fuera poco, también realiza trabajos de ilustración para discos. Aparte de El murmullo de su propio grupo, lo hemos podido ver ilustrando, por ejemplo, trabajos para Betacam (entre ellos, uno de los 7" de la serie Puente Aéreo de La Fonoteca, este en concreto, en el que participaban Betacam, Doble Pletina, Fred i Son y Neleonard y también el ya clásico Tecnazo). Pero si tenemos que elegir uno, sería sin duda lo que hizo para su recopilatorio Betacam saca pecho (2007-2015). Un diseño cargado de referencias y mil detalles que no puedes dejar de admirar. Una absoluta genialidad. Dejamos aquí la portada y aquí los pormenores:

                                                                                                  Portada de Betacam Saca Pecho 2007-2015 de Betacam (2015)




Consuegra Romero
Consuegra Romero es una dibujante peculiar. Su trabajo, hecho a bolígrafo, se basa en colecciones y diferentes temas, a cuál más increíble. Si entras en su página web no vas a poder dejar de alucinar.
Consuegra ha realizado las portadas (tanto en formato digital como en físico) de las referencias del ceutí Higinio Orduña, entre las que elegimos esta del ep La cuesta del recinto (2016). Pertenece a la serie Games:

                                                                                              Portada para el ep La cuesta del recinto de Higinio Orduña (2016)







Gorka Olmo
El trabajo de Gorka Olmo nos es de sobras conocido. De un tiempo a esta parte, se ha convertido en uno de los mejores ilustradores de España. Colabora con diversos periódicos y revistas, y también realiza algún que otro trabajo para discográficas, entre ellas Discos de Kirlian, Pretty Olivia Records (para quién realizó el diseñó de su primera referencia) y recientemente Kocliko Records, para la que que ha realizado su logo.
Entre sus portadas (principalmente para Capitán Sunrise) elegimos esta:

                                                                  Portada del single Don Martín y las tormentas de verano de Capitán Sunrise (2015)


Helena Toraño
Helena Toraño es parte del dúo Los Bonsáis, pero también una excelente pintora, diseñadora e ilustradora, artista plástica (como se indica en su web) en definitiva.
Además de los diseños de los discos de su propio grupo también los ha realizado para los también asturianos Møna y Lavandera.
De estos últimos es esta portada tan veraniega que hemos elegido:

                                                                                                                     Portada del ep Hacia el mar de Lavandera (2016)

jueves, 27 de julio de 2017

la lista de julio: nuestros discos favoritos del indie español (1991-1998) 3 de 3

5 Los Planetas, Super 8 (1994)
Una vez, camino de casa desde la facultad, decidí que grabaría en una cinta Brigitte una y otra vez para poder escuchar esa canción eternamente. Hoy ni siquiera está entre mis favoritas de Super 8. De viaje sí, De viaje sigue siendo la puta mejor canción de la historia cada vez que la escucho. Después, cuando termina bruscamente, se me pasa y comprendo que cuando se publicó Super 8 los mejores Planetas aún estaban por venir.

Hoy intento acordarme de cómo era yo hace 23 años y unos meses y solo me viene a la memoria la imagen de un pringado de universidad con gafas de pasta que solo se pondrían de moda dos décadas después, con una carpeta con el dibujo de un tipo con camiseta de rayas tocando la guitarra y un walkman en el que siempre sonaba el mismo disco de mierda. Ese que se grabó en cinta y se compró unos cuántos meses después con el dinero que su madre le dio para las fotocopias de los apuntes de inteligencia artificial.


4 Le Mans, Entresemana (1994)
La primera vez que visité Donosti solo pensaba en este disco. Solo quería sentirme como me sentía cuando mi imaginación convertía en postales las historias de Peru en la playa o A la hora del café. Creo que lo conseguí. Creo que incluso llovió mientras paseaba por La Concha. Todo fue muy tópico y muy bonito. Tomamos pintxos en Etxaniz y visitamos Beltza Records. Compramos unos pasteles y entramos en la tienda de Loreak Mendian en la que me compré un par de camisetas que ahora ya no me entran. Teníamos una deuda con la ciudad de igual forma que la teníamos con Le Mans. Y, al menos en nuestras cabezas, la saldamos aquella vez en aquel viaje en el que también nos acordamos de La Buena Vida y Family.



3 El niño gusano, El escarabajo más grande del mundo (1998)
No tengo claro si este es un disco que traspasa géneros o que los justifica. En cualquier caso, si que tengo claro que es uno de los mejores discos que he escuchado (que hay muchos en el mundo que no) en mi vida. No vendré aquí a explicar la grandeza de El Niño Gusano a estas alturas, pero sí que después de 20 años este disco sigue tan embriagador como el primer día, con toda su magia intacta. Todo lo que lo hizo especial en 1998 sigue ahí, sin perder absolutamente nada por el camino. Todo lo contrario, las canciones de El escarabajo más grande de Europa han mejorado con los años. Ángel guardia, Un rayo cae, Ahora feliz, feliz, etc, son pura emoción y  sabiduría, verdadero aliento personal y social. Aún siendo escritas en otro contexto que el actual sus proclamas pueden ser adaptadas a la actualidad perfectamente. Claramente, un disco atemporal y eterno. 
Un disco sin par de un grupo sin par, algo demasiado bueno para nuestros yo de entonces y de nuestros yo de ahora. Un disco que supera mil vidas. Un disco que es una forma de vida en si mismo. Mientras tú estás estancando por muchos años que pasen, él sigue creciendo y adoptando nuevas perspectivas, en silencio, listo para darte en la cara en cualquier momento. 


2 Los Planetas, Una semana en el motor de un autobús (1998)
A unos les tocó vivir la publicación del Sgt.Pepper's, a otros la del The queen is dead, a mí la de Una semana en el motor de un autobús. Momentos vitales que marcan el devenirBLABLABLA. Una historia de sobra conocida por todos. Una historia, la de mi vida, que pasa lentamente ante mí cada vez que empieza a sonar Segundo premio y se extiende hasta que termina La Copa de Europa. 
Una semana en el motor de un autobús es mi momento vital. El momento vital del indie español. 

1 Family, un soplo del corazón (1994)
Un disco no puede salvarte la vida. Y si te dicen lo contrario te están mintiendo. Pero Un soplo en el corazón salvó (o cambió) la mía. Y lo hizo casi diez años después de su publicación. A Javi se la salvó un concierto y no pasa nada. 

En casa hay una fotografía en blanco y negro de un matrimonio de ancianos bailando y, detrás, la dirección de un estudio fotográfico de Donosti. Ese matrimonio siempre fue en nuestras cabezas el de Portugal, el marido y la mujer que balancean sus caderas, a pesar de que en la canción están agarrados por las cinturas y ahí no. De igual forma que Martín se ha ido para siempre se vistió de Martín Romaña en nuestro mundo de postales y paquetes sin remite.

Pero sería egoísta querer apropiarnos de un disco que ha significado tanto para tanta gente. Para unos cientos o miles de personas. Un soplo en el corazón tiene el poder de no poderse valorar de forma objetiva. Analizar sus letras, estudiar su producción o estudiar su repercusión sería no comprenderlo. No comprender lo que lleva significando desde su publicación y no entender qué significa en realidad la música. Por eso yo prefiero hablar de las historias que hemos vivido alrededor de él, de cómo sonó desde el salón la primera noche que dormí en Cangas, en una habitación donde se condensaban mis miedos y tus ilusiones y donde todo se llenó de preguntas que solo necesitaban respuestas para no perder esa coraza que solo servía para no sentir el vértigo de mirar al mundo desde la ventana de ese rascacielos al que siempre tuve miedo a subirme. Miedo a perder el equilibrio, miedo a caerme o ver caerse a alguien a quien quiero. Miedo a que nunca hubiera existido este disco y tú y yo no nos hubiéramos conocido.

miércoles, 26 de julio de 2017

la lista de julio: nuestros discos favoritos del indie español (1991-1998) 2 de 3

15 Sr. Chinarro, Compito (1995) 
Caótico y desordenado, como una habitación llena de discos fuera de sus fundas, cintas sin títulos, libros abiertos y revistas deshojadas. Como la habitación de alguien con la vida descentrada, como el caos de quien sabe que tiene más aptitud que actitud. Compito no es el disco más representativo de Sr. Chinarro pero sí el más particular. Absolutamente a la deriva, las canciones del álbum se sostienen gracias a la inspiración de Antonio Luque al componerlas y a la alocada producción que las llena de arreglos imposibles y las viste de fiesta. Compito es el disco que tiene la que podría ser la mejor canción de la discografía Chinarra, Sal de la tarta. Pero también relucen Tres pianos, la cofrade En el arroyo del Belén, la acelerada Papá Matemáticas o el regalo oculto de Su mapamundi, gracias en esta obra tan particular como inspirada.

14 Manta Ray, Pequeñas puertas que se abren y pequeñas puertas que se cierran (1998)
Aún recuerdo el momento exacto de 1998 en el que escuché por primera vez el segundo disco de Manta Ray: era de noche, y sentí como toda la belleza, incertidumbre y rabia del mundo caía sobre mí. Sobre mí y sobre mis confusos veinte años. Un disco exigente y complejo, que cambió el rumbo del grupo en lo que era solo su segundo disco.


13 Paperhouse, Adiós (1995)
Adiós llegó de golpe. Los EPs previos de Paperhouse no presagiaban la tormenta helada que llegó en 1995. El álbum, que arranca como si se tratara de una extensión de Spiderland, ralentiza el alma y los corazones como solo las mejores obras de slowcore (las de Slint o Codeine) lo lograban. Pero pronto, con Gato de pandora, o más adelante en Capitan soledad, se decantan por un pop tristón que encaja a la perfección en el sello Acuarela, muy cerca de los discos de Chinarro (suponemos que aquí el que también contasen con la producción de Kramer debió influir) y bien arropados por la figura del Pequeño Lord. Después, en Oeste congelaban las bandas sonoras de Morricone y en Ali Babá llevaban a su terreno los arreglos de Belmonte en los discos de Luque (¿o incluso fue al revés?).

Paperhouse desaparecieron tras este Adiós, cuyo titulo con despedida nunca supe si fue casual o algo premeditado, y años, muchos años después, llegó el trabajo en solitario de Nacho Umbert, que tiró por derroteros más folk pero no menos interesantes.

12 La Buena Vida, Soidemersol (1997)
Una de las primeras cosas que me vienen a la cabeza cuando pienso en el verano es este disco de imágenes evocadoras y espacios abiertos. Uno de los puntos álgidos de todo esto que estamos hablando, la excelencia de un grupo en estado de propagación.
Después de dos discos de intenciones menores, con Soidemersol La Buena Vida llegaron a alcanzar lo que pocos en esos momentos ni siquiera soñaban: toda una orquesta al servicio de unas canciones clásicas y expansivas. Una hazaña casi histórica dentro del contexto.



11 Nosoträsh, Nadie hablará de nosoträsh (1997) 
Nosoträsh habían ganado el consurso de maquetas de Rockdelux y habían hecho de la urgencia pop su carta de presentación. Tenían canciones, un EP con Astro Discos y un hit mayúsculo (Voy a aterrizar). Eran el must del momento, pero había que confirmar que todas esas esperanzas no eran humo. Y justo entonces llega Nadie hablará de Nosoträsh, un álbum al que se le criticó una producción demasiado mainstream (que vista desde la distancia nos parece de lo más correcta), pero que llegó cargado de aciertos. Muñecas, Sintasol, Punk Rock City, la enésima revisión del Voy a aterrizar, las versiones en castellano y asturianu de En ningún lugar... Solo Barras y estrellas me chirría en un disco que estuvo cerca de ser perfecto. Tan difícil de superar y, sin embargo, posteriormente batido por ese Popemas que llegó en la década siguiente. El principio de algo (el tontipop) que quedó denostado ya desde su etiqueta, pero que dio algunos de los mayores hits de los últimos 20 años del pop nacional.

10 Le Mans, Saudade (1995)
La portada de Saudade es como la cajita que aparece en el opening de To Kill a Mockingbird, una colección de recuerdos que bañan de nostalgia el disco más triste de la historia del Donosti sound y, probablemente, de casi todo el pop nacional. En sus 9 canciones hay una sensación de abandono absoluto. Sus letras están cargadas de desesperanza y hastío, e instrumentalmente el minimalismo nos lleva hacia la derrota. Aquí la ironía solo nos conduce a tirar la toalla. Todo es gris o negro. Y, solo al final, en Orlando, parece que se deja un resquicio a algo parecido a la ilusión. Solo al final, nos queda la posibilidad de que todo pueda revertirse. Al final, la ilusión por el amor que en realidad solo parece estar en la imaginación.

9 Surfin' Bichos, El fotógrafo del cielo (1991)
Hermanos carnales es el disco insignia de Surfin' Bichos pero el contacto con El fotógrafo del cielo puede ser tanto o incluso más traumático. El binomio dolor/ternura del sonido de los albaceteños aparece aquí más evidente que nunca. Escocido son las uñas de una pantera en la espalda, En qué clase de animal es hurgar en la llaga y Siete veces gato es incómoda y sucia. Y después Un alud de septiembre, Rifle de repetición o Mi refugio son condescendientes al amor con la crudeza de la misma vida.

Surfin' Bichos no solo no tuvieron un solo disco malo, sino que además lograron más de una obra maestra. Esta, una de ellas.

8 El niño gusano, El efecto lupa (1996) 
Una absurda e innecesaria competición entre los dos últimos discos de El Niño Gusano quedaría totalmente desierta y en tablas. Sería imposible competir porque los dos participantes cuentan con tanta fuerza y posibilidades que solo ponerse frente a frente el mundo implosionaría. Como elegir entre papá y mamá. Como elegir entre Revolver y Sgt. Pepper's.

7 Surfin' Bichos, Hermanos carnales (1992)
Hermanos carnales, el disco que debió ser doble, quedó en sencillo y convirtió en inmortales a Surfin' Bichos. De él ya lo contamos todo en el especial que hicimos del grupo hace poco, y solo nos queda meditar qué hubiera ocurrido si esa edición 25 aniversario que ahora se encuentra en tiendas hubiese sido la original. Probablemente el impacto hubiese sido el mismo, igual nada hubiese cambiado, pero lo cierto es que con ese álbum mutilado ya tocaron el cielo y se hundieron en el infierno. Y nosotros asistimos a ello como si nos encontrásemos en un circo de principios del siglo xx a dos hermanos siameses en los el foco solo iluminaba una de las caras, la cara del dolor por esa vida cautiva de sí mismo.

6 Sr. Chinarro, El por qué de mis peinados (1997)
He escuchado este disco mil millones de veces, la mayoría de ellas yendo por las calles de Sevilla de un sitio a otro. Con el cd en el discman y mis fantasmas a la espalda. Creo que incluso he llorado mientras sonaba. Me he encerrado en el cuarto y solo me he puesto Red Apple falls y El por qué una y otra vez.

Para mí las canciones del disco de mis despeinados forman la banda sonora de mis problemas con la sociedad, la constatación de no encajar en mi entorno y el rechazo a asumir la entrada en la vida adulta. No es un disco alegre, es el reflejo de un yo contra el mundo que se alargó durante bastante tiempo. Y aún así le amo como solo se ama a quien te dice siempre la verdad. Es tan parte de mí que incluso siento que solo yo lo comprendo de verdad. Ni Luque siquiera. Él menos que nadie.

lunes, 24 de julio de 2017

la lista de julio: nuestros discos favoritos del indie español (1991-1998) 1 de 3

Una lista sobre algo tan indefinible como el indie español. Eso que ya no existe y no sabemos realmente si alguna vez fue algo fuera de nuestras cabezas. Grupos que aparecían en Rockdelux o Spiral, en el fanzine de los Malsonando o en la gira Noise Pop, pero nadie de tu trabajo o facultad conocía. Discos que, o te comprabas o no te podías grabar de nadie y, sobre todo, que te hacían sentirte especial por escucharlos. Algo parecido a lo de ahora pero sin internet.

Sin embargo, el indie tuvo su momento, fue algo que intentó trascender las fronteras del inframundo, al que las multinacionales trataron de hincarle el diente, y que, aunque, quedó en agua de borrajas, durante un tiempo, funcionó. Porque qué es si no que La Buena Vida superara las veinte mil copias vendidas de sus discos, que Los Planetas ya grabaran Super 8 con RCA o que nacieran festivales como el FIB. Un monstruo que, en cuanto empezó a crecer, se devoró a sí mismo como en la canción de El Niño Gusano.

Y en el marino, que nos encanta eso de la nostalgia innecesaria, nos hemos atrevido a realizar una lista de nuestros discos preferidos del indie. Y hemos decidido, con toda la jeta del mundo, acotar qué fue indie y durante cuánto existió. Porque Negu Gorriak, Extremoduro, Kiko Veneno o Albert Plá no eran indie, vale, pero también hemos decidido que Lagartija Nick (con o sin Morente), Fangoria o Carlos Berlanga queden fuera de la lista y no sabemos ni por qué (¿por tener un pasado previo quizás?). Ni hemos incluido la escena electrónica, dejando fuera a Madelman, The Frogmen, Parafünk o An Der Beat.

Y, por otro lado ¿en qué periodo encuadramos el indie? Pues según nuestra lista desde 1991 (un 1991 indeterminado) hasta la publicación de Una semana en el motor de un autobús ¿Y por qué? Pues porque una vez lo leímos en un artículo de Rockdelux y nos lo creímos. Y así, y ajustándonos a esos parámetros tan subjetivos, hemos terminado seleccionando estos 30 discos, nuestros preferidos del "indie español de los 90s":


Una foto de Los Planetas en Sevilla, en la puerta de la sala Fun Club, en 1992, robada a Luis Calvo de internet.

30 Cancer Moon, Moor room (1994)
Moor Room está más cerca de los Stooges que de Sonic Youth, de la Velvet que de Pavement, del underground que del indie. Y como tales se convirtieron en una rara avis difícil de asimilar. A mí me costó, tanto que ahora solo les tengo en una cara de una TDK de 90, y me arrepiento de ello.

29 Penelope Trip, Quién puede matar (1996)
Penelope Trip eran otros raritos, pero como aquí las influencias eran más coetáneas encajaron con más facilidad en el mapa indie. Aquí nos ganaron a base de nananás, frases ininteligibles y melodías bañadas en ácido. Además, tienen algunos de los mejores títulos de canciones ever. Seguro que cada uno tiene su preferido.

28 Amphetamine Discharge, Rotaflex (1993)
Sevilla, en realidad Bollullos de la Mitación, también tuvo su cuota de noise pop reflejada en el primer disco de Amphetamine Discharge. Un disco con una carga emotiva del nivel de esa maqueta que conseguí acercándome a los estudios de la calle Jesús del Gran Poder y que es de las pocas cintas que no han acabado en la basura y siguen aquí en mi estantería.

27 Beef, Tongues (1995)
Los Homes de Neu jugando a diseccionar un género. Parecía que no se tomaban nada en serio y, sin embargo, eran los empollones de la escena, llegando adonde los demás solo conseguían asomarse. Tongues fue una enciclopedia de música escrita en el alemán de los setentas, rebuscada cuando querían y tan inmediata como Shake your money maker, el primer hit de la banda, cuando les daba por ser más como Pavement.

26 El inquilino comunista, El inquilino comunista (1993)
Para unos pocos El inquilino estuvo ahí a la vez que Sonic Youth. Por eso son tan importantes. Descubrir Dirty y a los tres días este disco es una absoluta epifanía. Tan trascendentes pueden ser entonces unos como los otros. El disco de unos marcianos que llegaron de Getxo con pistolas de agua y gafas de natación para darle un vuelco al noise pop nacional. Para ti (con ojos sónicos).

25 Surfin' Bichos, El amigo de las tormentas (1994)
Surfin' Bichos (en la foto) no tuvieron disco malo, aunque sí una despedida amarga. Por eso nos parece de rigor no olvidarnos de El amigo de las tormentas en este repaso. Porque solo el ostracismo en el que cayó la banda, rota con la discográfica y rota por dentro, hizo que no se valorara este álbum en su justa medida. Y ya solo por Si tengo que cambiar, Comida china y subfusiles o El diablo adolescente ya merece toda la gloria que le demos.

24 Claustrofobia, Encadenados (1992)
Los barceloneses Claustrofobia son uno de los que menos encajan en esa palabra tan ambigua como es el indie, pero nadie fue más independiente que ellos en esos años. Encadenados no tiene la urgencia de Repulsión, mucho más visceral, pero enamora por la emotividad con la que se grabaron unas canciones que saben a bolero y a la Barcelona de verdad, esa en la que tan bien encajaban Ocaña o Gato Pérez. Hasta cuando versionan el Cita en Hawaii de La Mode se acercan al arrabal y desarman con absoluta facilidad.

23 Ana D, Satélite 99 (1997)
En Satélite 99 está la ternura de Corcobado y la elegancia de Ibon, ambos artífices de este disco maravilloso. Está la puntería máxima al escoger las versiones, la claridad al dar con el estado de ánimo perfecto para el sonido del disco y la figura de Ana, con esa voz quebradiza, dulce y frágil, que convierte todo lo que toca en poesía. Satélite 99 tiene un tercio de cada uno de sus responsables y, por eso, se hace irrepetible y necesario. Abrumador.

22 Mercromina, Hulahop (1997)
Hulahop es uno de los discos de los noventa más curiosos, perturbadores y extrañamente adictivos. Todo un rara avis, las canciones de Hulahop cuentan con un componente más pop de lo habitual en el grupo y estribillos imposibles, y marcarían un punto de inflexión en la banda. Después de esto, Mercromina serían práctimanente otro grupo.

21 La Buena vida, Los mejores momentos (1994)
El segundo disco de La buena vida es tan imperfecto como los de los grupos que los donostiarras amaban por entonces. Es mucho más inmediato que todo lo que vino después y deliciosamente amateur. Y sus canciones son todas pequeñas gemas del indie pop no ya nacional, sino mundial. Parece menos ambicioso que Soidemersol o Hallelujah! pero no está lejos a nivel de inspiración. Los mejores momentos, En hora buena, Cinco días de invierno, Un vestido de tul o Los días veloces están ahí para corroborarlo.

20 El Ejército de Salvación, Canciones de miseria y soledad (1991)
El Ejército de Salvación, cuando se grabó su único lp tras el EP que publicaron gracias a su premio por el concurso de maquetas de Rockdelux, ya era el proyecto de José Antonio Pérez, que aquí contó con Pedro Burruezo (Claustrofobia) para plasmar sus historias de amor desestructurado, miseria y marginación. Canciones que duelen por lo reales que parecen, por lo cruel de contar la vida tal y como es, pero a ritmo de bolero, rumba, salsa o flamenco. Un disco que ha quedado como una anomalía más de esa misma Barcelona que tan bien retrató Claustrofobia.

19 Sexy Sadie, Onion soup (1996) 
No hay duda que en la década de los 00 Sexy Sadie se profesionalizaron y llegaron a publicar discos estupendos con un sonido infinitamente mejor que el de este, pero la locura, el irresistible encanto y la magia de este no la volvieron a repetir. Una barbaridad de disco en el que cada una de sus canciones es mi canción favorita. Un disco que se debe escuchar antes de morir, que rescataría del fuego o que me llevaría a una isla desierta.

18 Chucho, 78 (1997) 
78 puede ser el disco más oscuro de Fernando Alfaro. El primero tras Surfin Bichos, sus canciones solo suenan ya al propio Alfaro. Con las entrañas todavía fuera, aquí la rabia es la que prima, la rabia y la belleza, la dualidad que siempre ha sabido sortear de manera magistral.




17 Sr. Chinarro, Nosequé.Nosecuántos (1998)
El mayor handicap de Noséqué-Nosécuántos es tener delante al porqué. Solo ese. Porque lo demás son 10 canciones que reinciden en ese momento de gloria que se alargó solo unos cuantos meses más (el suficiente tiempo como para editar La pena máxima) y que sigue sonando a gloria y mosto de Umbrete. Antonio Luque (en la foto) a partir de ahí pasó a ser otro, mejor, igual o peor, pero nunca más el mismo. Y yo, al menos yo, le echo mucho de menos.

16 Manta Ray, Manta ray (1995)
Manta Ray siempre fueron un grupo demasiado bueno para lo que nosotros o la escena (!?) nos merecíamos. Un grupo que debuta con semejante disco no puede ser verdad. Más de 20 años después y todavía resulta increíble y acojonante.

jueves, 22 de junio de 2017

la lista de junio: mejores canciones primavera 2017

Aquí estamos de nuevo repasando las canciones que más nos han gustado en la estación que acaba de terminar. Las canciones publicadas esta primavera y que no hemos podido parar de escuchar. Como en la anterior entrada, la que correspondía a las canciones del invierno pasado, nos permitimos tomar prestado un cuadro de Sorolla (La alberca, Alcázar de Sevilla, 1910), como siempre, esperando que no haya reprasalias.



Danny L Harle, Happy all the time  Una primavera que ha parecido un verano, un hit de verano publicado en primavera. A la felicidad por la repitición. A la felicidad por la electrónica

Marnie, Alphabet block El segundo disco de Helen Marnie (componente de Ladytron), es una genialidad de tecno pop comprometido que merece sonar todo este verano en todas las casas del planeta. Un disco que da comienzo con este contagioso y vertiginoso Alphabet block y que os recomendamos encarecidamente desde el marino.

Saint Etienne, Out of my mind Home counties es el representativo último disco de Saint Etienne. En él parecen hacer un repaso a cada uno de los estilos que han tocado durante toda su carrera. Y claro, no podía faltar este hit bailable y sofisticado, como siempre, infalible.

Brockhampton, Lamb El colectivo Brockhampton, a pesar de flotar alrededor del hip hop, siempre se ha definido como una boyband. Y aquí, con Lamb, adelanto de su segundo álbum aún por publicar, lo demuestran con creces. Si esto no se convierte en hit absoluto será solo porque no se ha conocido lo suficiente.

Love Dance, All the time Los noruegos Love Dance han pasado por el janglepop, el shoegaze o el synthpop en su carrera discográfica. Y ahora aciertan fijándose en New Order para busacar la melodía perfecta. Y quizás no llegue a lo que consiguieron estos, pero les ha quedado una canción bien maja.

Kommode, Fight or flight or dance all night Sí, ha sido una primavera rara. Otra canción que parece publicada en verano. Otra canción para pasar los días a la orilla del mar con el sol detrás. Otra canción para bailar toda la noche esperando algo de brisa.

Bleachers, Don't take the money Una canción más grande que la vida. Una canción para dejarte la voz cantando. Un Jack Antonoff en estado de gracia y en la que podemos oír a Lorde con unos coros deliciosos (Antonoff se ha encargado de la coproducción de Melodrama, el increíble disco de la neozelandesa).

Cosmen Adelaida, Hermanos Wright Es difícil asegurarlo (pese a su corta discografía, el grupo cuenta con numerosos highlights), pero Hermanos Wright es posiblemente la mejor canción de Cosmen Adelaida. Trepidante, contagiosa, maravillosa. "Dibujo a los Hermanos Wright al frente de una avión".

PJ Harvey, A dog called money De su single benéfico de doble cara A (e imposible de conseguir, grrrr) nos quedamos con A dog called money, que queda como descarte de su último disco, que solo siendo tan mayúsculo como es se pudo dejar este tema fuera.

Slowdive, Everyone knows Aún estamos asimilando la vuelta de Slowdive y, mientras decidimos si nos rendimos o no a ella, ya nos hemos enamorado de Everyone knows, una de las más inmediatas del lote, donde las melodías vocales ganan a las atmósferas.

Los Planetas, Libertad para el solitario En libertad para el solitario Jota recoge unos versos de unos fandangos de Agujetas para ponerle la guinda a una de las mejores canciones de la banda en años, en la que se funde un homenaje a Morente con la reivindicación social a la manera que siempre lo han hecho Los Planetas, sin perder la sensibilidad musical.

You're Jovian, Aemilie El nuevo disco de You're Jovian ya no solo suena a MBV (que también), sino que se han abierto a otros sonidos como en esta Aemelie, donde se descuelgan con un estribillo hiperpegajoso que perfectamente podrían haber facturado los Boo Radleys del Wake Up-Boo.

Wild Honey, Mapas de zonas desiertas Las mejores trompetas del mundo suenan en esta hipnótica Mapas de zonas desiertas que pertenece al sobresaliente disco de Wild Honey Torres blancas. "El secreto de las fiestas, las enseñanzas esotéricas"

Cigarettes After Sex, Sunsetz No es fácil con una sola canción del álbum más esperado del año, pero en Sunsetz consiguen afectar desde la primera estrofa hasta que las guitarras se desvanecen y los ojos se empañan.

Darren Hayman, Woodend Thankful villages es un proyecto musical dedicado a todas las localidades del Reino Unido en las que no hubo ninguna víctima durante la primera guerra mundial. Una colección de canciones irregulares dedicadas a pequeños pueblos británicos que, sin embargo, nos esconde esta joya absoluta que, sí, ¿por qué no decirlo? nos recuerda a los mejores momentos de Hefner, a los que siempre, siempre, se les echará de menos.

Maria Arnal i Marcel Bagés, Tú que vienes a rondarme Difícil resistirse al indudable y mágico atractivo de este Tú que vienes a rondarme. Claramente una de las canciones del año. Claramente, la emoción más pura hecha canción.

Arca, Desafío Desafío es Arca meets synthpop a su manera. Es atrayente como la mayor de las adicciones, que sabes que te arruinará la vida pero lo das por bueno por 5 minutos de éxtasis. El que no se dé cuenta de que es una de las canciones del año es que no sabe cruzar las fronteras.

Lorde, Homemade dynamite Sí, dinamita casera preparada para hacernos explotar la cabeza. O el corazón. "¿Awesome, right? Boom"

Young Dreams, Sinner (I'm sorry) Los noruegos Yound Dreams han publicado durante estos meses una de las mejores canciones de su discografía. Una canción que alcanza su punto álgido en un estribillo precioso, de esos que te ofrecen la vida entera en un santiamén.

Badgyal & Dubbel Dutch, Jacaranda Entre volver a incluir a Tangana con su Mala mujer, que anda camino de ser el gran éxito que le catapulte a lo más alto, o fijarnos en la nueva revelación del dancehall hispano, nos hemos quedado con lo segundo, que para lo primero ya habrá tiempo (o no) de acordarse a fin de año. Todos a bailar. O bueno, solo los que sepan hacerlo.

Frank Ocean, Lens Lens (o Biking o Chanel) es lo que nos obliga a perdonar a Frank Ocean su espantada del PS'17. Igual es solo que tenía que ser así. Igual es que el destino aún nos tiene preparados un nuevo quiebro. O lo mismo nos quedaremos con esa oportunidad perdida que nos acompañará toda la vida.

Mishima, Tot són preguntes Partiendo del principio de que ya son 8 los discos que Mishima atesora en su discografía, es admirable que Ara i res, el último, sea uno de los mejores. Y esta Tot són preguntes, una oscura preciosidad.

Harry Styles, Sign of the times Sería cínico por mi parte (por la parte de Javi) que esta canción no apareciera en esta lista. Una de las que más he escuchado durante esta primavera, es una épica y preciosa declaración que Styles interpreta con convicción y carisma.

Cornelius, If you're here Para el que pensara que la vuelta de Cornelius no era necesaria, la primera en la frente. If you're here es delicada, hermosa y moderna. La mejor manera de reivindicarse casi una década después.

The xx, A Violent noise (Four Tet remix) Aquí A violent noise pierde su épica hasta despersonalizarse para reconvertirse en otro hit de uno de nuestros remezcladores preferidos. Porque sí, aquí Four Tet lo ha vuelto a hacer y de qué forma.


miércoles, 31 de mayo de 2017

la lista de mayo: nuestras canciones favoritas de saint etienne

El miércoles Amaya y Manolo se van a reencontrar en el Fòrum con los responsables de algunos de los himnos más necesarios del indie pop de los últimos 25 años, justo antes de que publiquen su nuevo álbum, que sale en este mes de junio. 19 años después de aquel impresionante concierto del FIB del 98, Manolo ha resituado a la banda y ha calibrado su importancia en el panorama, especialmente como constructores de canciones imprescindibles, quizás no tanto de discos completos, y, tras una escala hace unos años en el South Pop Isla Cristina, llegará a Barcelona con el objetivo de entregarles el pedestal que merecen y del que jamás los piensa bajar. Y si no tenéis del todo claro tamaña afirmación, basta este top que hemos realizado en el marino para corroborarlo. A sus pies.

 

  1 He's on the phone (Too young to die, Singles 1990–1995, 1995) El himno por excelencia del grupo, de una generación y de una forma de sentir el pop. He’s on the phone es un uno tan claro que casi cuesta justificarlo. Una canción que podría cerrar cada concierto del grupo, cada sesión de cualquier dj que se defina como indie pop o cada boda en la que los novios tengan cierta sensibilidad. Una de esas canciones que dejan de pertenecer al grupo para formar parte de la historia de la música.

  2 Sylvie (Good humor, 1998) Sylvie empieza como si estuviéramos en una escena cumbre de una película de los '80 en la que el/la protagonista se encontrara en un proceso de superación personal. Una película en la que la intensidad va creciendo a medida que avanza el metraje. Una película que acaba en una bacanal emocional. Como ocurre en las grandes películas, como ocurre en las grandes canciones.

  3 Only love can break your heart (Foxbase Alpha, 1991) Podría parecer una exageración colocar una versión en el 3 de un top de la banda que mejor ha sabido conectar con el concepto de canción en los últimos 30 años, pero la revisión del clásico de Neil Young es mucho más que eso. Es la canción con la que la cultura de club abrazó al indie y el primer gran éxito del grupo. Tan maravilloso como irrepetible.

  4 I've got your music (Words and music by Saint Etienne, 2012) Si algo nos ha sorprendido al repasar de nuevo la discografía del grupo es la facilidad con la que I've got your music se ha acabado convirtiendo en una de sus grandes canciones. Los cinco años que han pasado desde su publicación le han sentado de maravilla y ahora luce como una de sus imprescindibles.

  5 A good thing (Tales from Turnpike House, 2005) La ultra popera A good thing no se puede separar ya de su inclusión en Volver de Pedro Almodóvar, para bien o para mal. También es una de sus canciones con más potencial comercial y eso hablando de este grupo es meritorio (aunque luego eso en la mayor parte del tiempo no se materializara en éxito real).

  6 How we used to live (Sound of water, 2000) ¿Una canción de Saint Etienne que dura diez minutos, que pasa por diferentes fases y que encima la lanzan como primer single de un disco? Sí, un salto sin red del que salen victoriosos, un delicioso rara avis en su discografía.

 7 Method of modern love (London conversations: The best of Saint Etienne, 2009) Method of modern love me recuerda a la jugada de Pet Shop Boys al incluir Flamboyant en el recopilatorio Pop Art. Saint Etienne incluyeron esta absoluta maravilla que parece creada a partir de algodón digital en su grandes éxitos London conversations. Una de sus mejores canciones como extra en un best of, así se las gastan, así le sobran los hits.

  8 Heart failed (In the back of a taxi) (Sound of water, 2000) Con uno de los mejores títulos de su discografía, Heart failed es otro de los aciertos de Sound of water, su disco del año 2000. Con aires de techno oscuro, repiten una y otra vez esa imagen (in the back of a taxi) y nosotros solo podemos cantarla sin fin.

  9 Hobart Paving (So tough, 1993) Hobart Paving está ahí para demostrar que no solo de hits electropop vive el grupo. Una balada tremenda que anda a la altura de los clásicos de los sesenta y setenta y que revive el espíritu de Bacharach o Carpenters.

10 Like a motorway (Tiger Bay, 1994) Tiger Bay, uno de los mejores discos de Saint Etienne, contenía este maravilloso Like a motorway, de intensidad ligera como el aire y totalmente irresistible, con unos sintetizadores que son el principal gancho de la canción.

11 Nothing can stop us  (Foxbase Alpha, 1991) De estructura aparentemente sencilla y de ritmo sugerente y sinuoso, es uno de los primeros singles del grupo, y el primero en el que canta Sarah Cracknell (según cuenta la wikipedia). Saint Etienne sonando a la moda de 2017 en 1991.
                                                         
12 Who do you think you are (Hobart Paving/Who do you think you are, 1993) La segunda versión de este top es esta canción original de Candlewick Green que Saint Etienne la hicieron suya hasta el punto de convertirla en otro de los clásicos de la banda con esa elegancia que la deja a medio camino entre el soft y el synth pop.

13 Action (Finisterre, 2002) Con Finisterre parece que el grupo se acercó a una extraña evolución que, por momentos, incluso les entroncaba dentro de la por entonces efervescente escena electroclash. Sin embargo, lejos de dejarse arrastrar por la fuerza de la corriente, ellos supieron darle su toque personal en canciones como este Action, que demuestra la intacta capacidad del grupo para fabricar estribillos colosales.

14 Burnt out car (Xenomania Mix) (London conversations: The best of Saint Etienne, 2009) Burnt out car es, en esta mezcla, un triunfo dance capaz de hacer bailar al menos pintado. Una canción que no deja tregua y les reivindica como lo que son, la banda más importante del indie pop orientado a la pista de la historia.

15 You're in a badway (So tough, 1993) Más reposada, You're in a badway compite con Hovart Paving para ser la canción de referencia de So tough. Un medio tiempo con estribillo de los que perduran.

16 Wood cabin (Good humor, 1998) En Good humor no todo fue ideado para la pista de baile. Wood cabin deja todo el protagonista a la melodía, ralentiza bpm y les sitúa en un plano cercano al de sus contemporáneos Pizzicato Five. Una preciosidad de uno de los discos más disfrutable del grupo.

17 Tonight (Words and music by Saint Etienne, 2012) Lo que fue el primer single del, hasta ahora, último disco del grupo es un rompepistas que da inicio con unas cuerdas y a partir de ahí ya no hay escapatoria, otra vez lo lograron, otra vez consiguiendo otra gran canción.

18 Pale movie (Tiger Bay, 1994) Pale Movie es maravillosamente hortera. Latina antes de que lo latino estuviera de moda y adictiva como casi todas las canciones del grupo. Ese Lalalá es pura magia a pinchar cerca del Domino dancing de Pet Shop Boys.

19 Over the border (Words and music by Saint Etienne, 2012) Si ya destacamos más arriba I've got your music, su último disco (hasta la fecha) no se iba a quedar solo con esa representación. Aquí la banda hace un curioso repaso autobiográfico donde las referencias musicales se amontonan hasta llegar a un estribillo, como siempre, para enmarcar. Siguen mostrando lo grandes que son.

20 Avenue (So tough, 1993) Y cerrando esta lista, otro de los primeros singles del grupo, este Avenue de precioso estribillo y tono apagado.

martes, 4 de abril de 2017

la lista de abril: mejores canciones invierno 2017

Al igual que el año pasado, repasamos las canciones que más nos han gustado con el pretexto de las estaciones, y como ya estamos en primavera, toca listar las de este invierno. Una manera como cualquier otra de destacarlas y volver a hablar de ellas.
Si el año pasado todo esto lo ilustramos con cuadros rusos, este vamos a hacerlo con cuadros de Joaquín Sorolla. Nos tomamos la licencia de hacerlo, esperando que nadie nos denuncie.
Esta maravilla se llama La Catedral de Burgos y data de 1910.































Cigarettes After Sex, Apocalypse No, no nos hemos obsesionado con esta canción, en absoluto ha sonado en nuestras casas decenas y decenas de veces. Para nada tenemos grabada a fuego su letra, ni una de sus frases "filming helicopters crashing in the ocean from way above" resuena en nuestras cabezas sin remedio.
El apocalipsis más deseado, el de la felicidad, el que ocurre entre tú y yo.

Los Planetas, Islamabad Ya lo hemos dicho todo de Islamabad y del álbum que la contiene, ZTA. Islamabad ha sido el gran golpe de gracia de Los Planetas, una de las cimas de su carrera entregada varias décadas después.

Sampha, (No one knows me) Like the piano Este año hemos visto la publicación del debut de Sampha después de múltiples colaboraciones (han seguido después de Process) y no ha defraudado. Pequeñas joyas como esta canción en la que se desnuda emocionalmente.

Joe Crepúsculo, Música para adultos Crepus ha metido varias canciones en su octavo disco que podrían pasar fácilmente por entrar entre las mejores de su discografía. Una de ellas es Música para adultos, un medio tiempo intenso de letra críptica y memorable.

Tristesse Contemporaine, Girls Como unos Blur (sí, los de Song 2) sintetizados, Tristesse Contemporaine se lanzan en este cruce entre Suicide y The White Stripes a los leones, con frialdad y valentía, saliendo existosos del envite.

Future Islands, Ran Si eres de los que se quedaron enamorados de Singles, estarás de enhorabuena por el regreso de los americanos Future Islands. Como si de una droga se tratase, nos vuelven a administrar lo que más necesitamos: canciones que emocionan, canciones para cantar a voz en grito.

The XX, I dare you El tercer disco de The XX se publicó a principios de año. Semanas antes lo presentaron en el programa americano Saturday Night Live, donde tocaron esta maravillosa canción en la que se entregan a la épica a través de la luminosidad.

Lorde, Green light Lo siento Manolo, aquí va otra ocasión en la que digo lo mucho que me gusta esta canción: una canción de las que te cambian el carácter. De las que hacen que en cuatro minutos nada importe más. Una (gran) canción pop.

Black Kids, Natural born kissers Black Kids se autopublicaron su segundo disco hace unas semanas, pero en una jugada maestra, ha sido retirado para publicarse de forma oficial en breve (entendemos que bajo un sello discográfico). En él podremos encontrar este hit sobrenatural que dan ganas de salir a cantar y bailar por toda la ciudad.

Zayn ft. Partynextdoor, Still got time Zayn se ha hecho un Drake y lo ha hecho mucho mejor que Drake en sus últimos y excesivos discos. Una etiqueta, tropical house, que sigue dando buenas canciones, que sigue ofreciendo hits instantáneos.

The Magnetic Fields, '81: How to play the synthesizer No es sencillo quedarse con solo una de las canciones de 50 song memoir, pero este cruce entre el kraut y el synthpop que es How to play the synthetisers es una de las firmes candidatas. Una declaración de principios de todo lo que fueron sus primeros discos.

You're Jovian, Pieces Como esos primerizos My bloody valentine que descubrí a destiempo, Pieces es una canción anclada en un pasado shoegaze que sigue teniendo vigencia cuando se hace así de bien. Cuando tiene vida por encima de recordar a quién.

The Jesus and Mary Chain, Always sad Al final resulta que no, que la vuelta de los JAMC no era tan innecesaria. Al menos escuchando Always Sad, más cerca de unos primerizos Primal Scream que de ellos mismos, nos vuelven a entrar las ganas de recuperarles. Porque nada puede ser como antes, claro, pero a veces gusta jugar a que sí es posible.

Los Punsetes, Camino En lo que se refiere a lo que se cuenta, Camino es una de las letras más acertadas de los madrileños. Y mira que tienen el listón alto. Una oda con muy mala hostia del inmovilismo en el que nos encontramos, entre el que yo mismo me podría encontrar. En lo que se refiere a cómo suena, uno de los puntos fuertes de ¡Viva!, una bomba de relojería a punto de explosionar.

Jens Lekman, How we met, the long version Del indiepop al indiedisco sin despeinarse. Jens Lekman consigue con How we meet, the long disco version una vuelta a los pasajes menos melancólicos con los que sacarnos a bailar como lo que somos, chicos indies que solo sabemos mover suavemente las caderas.

Vasas Flora Och Fauna, En invasiv art Canciones como esta, que nos acerca al pop finés más clásico, hacen que el olvido en el que han caído Cats on fire sea menos duro. A falta de nuevo disco, esta canción nos ha alegrado este invierno que ya parece más primavera.

Yung Beef, Pole position  Desde que se publicó aquel disco de PXXR GVNG con Sony que nos suena ya tan lejano, los miembros del colectivo no han dejado de salpicar las redes con canciones o mixtapes. Y no todo anda a la misma altura, pero Pole position nos devuelve al juguete casi roto que impresionó con Ready pa morir y se lleva la cuota trapera de esta lista.

Joan Miquel Oliver, Rumba del temps Tan pronto como esta semana se publica el nuevo disco del mallorquín, dos años justos después del fantástico Pegasus. Lo presentaba esta encantadora canción en la que nos sigue maravillando con sus ocurrencias, tan banales pero tan necesarias.

Frank Ocean, Chanel Menos vocorizado que en Blonde,  Frank Ocean ha vuelto a atacar por sorpresa con esta canción donde suena como lo que es, el mejor ejemplo de lo que es, o debería ser, el R'n'B en el siglo 21.

Chilly Gonzales & Jarvis Cocker, Salomé La música sobre la que se sostiene la obra de teatro que ha preparado Jarvis Cocker junto a Chilly González nos acerca casi más al universo Hannon que al de Pulp y, por momentos, como ocurre especialmente con esta Salomé, se queda cerca de los logros de ambos.

Kelly Lee Owens, Lucid Una nueva musa del techno, al que bastardiza a base de retazos de pop desquiciado. Lucid es el mejor ejemplo de todo lo que nos podemos encontrar en su disco de debut.

The Flaming Lips, We a famly Al final de este viaje sicotrópico nos encontramos con la voz de Miley Cyrus para redondear una de las mejores canciones de Oczy Modly. Sicodelia del siglo 21, bien entendida, y mejor gestionada para el disco aparentemente más introspectivo de los Flaming Lips.

Arca, Anoche  Si hasta ahora los discos de Arca habían sido de todo menos plácidos, los adelantos del que va a ser su próximo álbum consiguen dejarnos con una sensación de congoja que se convierte pronto en pura atracción. y de ellas, Anoche es la que tiene ese plus que la hace tan necesaria en cualquier repaso de los últimos meses de música.

Max Richter, Tuesday El último disco de Max Richter se cierra con esta magistral Tuesday, que no es ni más ni menos que la carta de suicidio dejada por Virginia Woolf a su marido, narrada por la actriz Gillian Anderson. Una canción río en la que se plasman muy diferentes tipos de emociones. Toda una experiencia. Acongojante.

Ravens, Mount Eerie Hace ya casi 15 años y yo sigo soñando con mi hermano de vez en cuando, en situaciones que pertenecen al pasado o a un presente imposible. No quiero ni pensar qué tiene que suponer despertar cada mañana para Phil Elverum.