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jueves, 9 de julio de 2015

especial sufjan stevens (4 y final): all delighted people (2010), the age of adz (2010) y carrie & lowell (2015)

Llegamos al final del especial Sufjan Stevens que hemos llevado a cabo en el marino. Muchísimas gracias a Mireia y a Amaya por participar. De nuevo, ha sido un placer.

All delighted people, 2010

Sufjan volvía después de una sequía de varios años sin disco nuevo con el ep All delighted people. Ep, por llamarlo de alguna manera y por ser avanzadilla de The age of adz, porque por duración (60 minutos) y número de temas podría ser perfectamente un lp.

El disco se abre y se cierra con dos canciones fundamentales: All delighted people (en su versión original, también aparece en una  Classic rock version, de título muy explicativo) y Djohariah. La primera, una obra maestra, va creciendo en intensidad e impacto a lo largo de sus 12 minutos, convirtiéndose su última parte en, prácticamente, una súplica épica: "I still love you a lot, Oh! I love you from the top of my heart, and on your breast I gently laid. Oh! My head in your arms, do you love me from the top of your heart?". Una de esas canciones en las que Sufjan va armando emociones, llevándolas y llevándonos a un lugar del que solo él conoce su existencia. Djohariah, a modo de jam session, también crece hasta los 17 minutos, como un mantra del que nunca salir.
A pesar del tono lúgubre que reina a lo largo de la hora de duración, nos encontramos pasajes que arrojan luz (en el mundo Suf también sale el sol) al conjunto (Heirloom, From the mouth of Gabriel), aunque también otros totalmente arrebatadores y escalofriantes como The owl and the tanager.

Como curiosidad, en la edición vinilo y aunque no esté acreditado, en la cara d se encuentran varios instrumentales breves a piano, que formaron la banda sonora del corto Eve, dirigido por la actriz Natalie Portman en 2008.

2010 resultó ser un año glorioso para Sufjan Stevens. Nos ofreció este disco más convencional, más acorde con lo que venía publicando, y pocos meses más tarde, la arquitectura electro-barroca de The age of adz. javi


The age of adz, 2010 

DESENLACE

No me cansaré de repetirlo, Impossible soul es la mejor canción de Sufjan Stevens. Una epopeya que solo ocurre cada mucho tiempo.
Una canción, un momumento, que retrata a la perfección el modo de hacer de nuestro héroe. Algo que Sufjan lega al mundo y nosotros solo podemos hacer que admirar durante el resto de nuestro días. Cada uno de sus 25 minutos es una gozada, una construcción en constante movimiento, que no cesa de sorprender.
I want to be well, otra hazaña, muestra la desesperación y la rabia en su momento más alto.

NUDO

En el nudo es donde se desarrolla la acción de cualquier arco argumental. Aquí la acción pasa por un entramado de ideas desarrolladas a través de los ritmos electrónicos.
Too much, I walked o Age of Adz, piezas clave, abrieron un camino por el que Sufjan se sentía como pez en el agua, adaptando ese tipo de canción a su imaginario, convirtiéndolo en reconocible desde el segundo cero.

Vesuvius o Now that I'm older,  preciosas ambas, son otras maravillas de un disco al que el tiempo ha puesto en su sitio, haciéndolo mucho mejor.

INICIO

Todo empieza en el mismo sitio en el que lo dejamos. Damos al play, y volvemos a casa. Guitarra de nylon y voz envolvente.
No nos confiemos, es una trampa. Sufjan solo nos está haciendo la entrada más fácil. Podemos estar tranquilos, nos espera un viaje alucinante. javi



Carrie & Lowell, 2015 

Llevo varios días intentando escribir sobre Carrie & Lowell. Vano esfuerzo. Todo lo que tecleo me parece o cursi o falso y vacío. Yo quería redactar algo sobre las circunstancias que empujaron a la creación de este disco, pero no sé hasta que punto es posible escribir algo ‘emotivo’ sobre una obra que va más allá del adjetivo. En fin. Voy a intentarlo.

Carrie and Lowell trata de la muerte de la madre de Sufjan. Una madre que lo abandonó de pequeño. Pero no era un monstruo, simplemente alguien enfermo superado por las circunstancias. Sufjan canta sobre cómo le dejó tirado en un video-club cuando tenía tres años, sobre contemplar su agonía o sobre cuánto la echa de menos. Trata de entenderla y la perdona. Es un álbum de duelo, para conjurar el dolor.

Después de ocultarse durante años tras pretextos argumentales -los estados, Royal Robertson, etc.-, Sufjan canta esta vez sobre él. Expresa de manera sencilla, cruda e implacable sus sentimientos. Sin ambages ni artificios, sin tratar de suavizar nada o autoengañarse. En este proceso Sufjan ha compuesto sus canciones más hermosas. Las despoja de sus habituales arreglos y las deja prácticamente desnudas, pero en la cima de su expresividad. Y construye el disco más emocionante que hayas podido escuchar en años. Porque todo aquí respira verdad. Y desconsuelo. Y amor. Y, finalmente, esperanza. mireia

domingo, 5 de julio de 2015

especial sufjan stevens (3): la ilustración de amaya

Sufjan en su etapa imperial. Sufjan visto por Amaya. Sufjan cumpliendo el sueño. El sueño de cualquiera de nosotros, tener alas. 


Muchísimas gracias a Amaya por colaborar de nuevo en el marino. Ya saben que pueden conocer más de su trabajo aquí

sábado, 4 de julio de 2015

especial sufjan stevens (2): seven swans (2004), illinois (2005) y the avalanche (2006)

El 4 de julio de 2005, Día de la Independencia de Estados Unidos, se publicó Illinois. Hoy se cumplen 10 años desde esa fecha. Para celebrarlo, en el repaso a su discografía nos paramos en él.

Unos años de excelencia para Sufjan y por extensión, para nosotros. Por entonces, en un ritmo vertiginoso, publicaba disco al año, incluso en 2006, en verano fue The Avalanche y en Navidad, la primera de las cajas de villancicos. Unos años de emoción descontrolada y sin frenos. El cielo en la tierra.



Seven swans, 2004

De alguna manera, y salvando las distancias, Seven swans se puede asociar por tono y concepto a Carrie & Lowell.
Sin el peso tan personal y trascendente de este último, ambos son discos que parten de lo mínimo para llegar a lo máximo. Con Sufjan, menos es más y más siempre es mucho más.

Seven swans, de naturaleza folk e íntima, pero sin perder un ápice de intesidad, y de nuevo incidiendo en las referencias religiosas, es otro disco sobresaliente de Stevens, donde su voz espectral nos lleva a lo largo de las doce canciones a la gloria absoluta.  javi


Illinois, 2005

Illinois es el mejor disco de la década de los dosmiles. No exagero.
Illinois (o Come on! Feel the Illinoise!) es un viaje único, físico y espiritual por el estado,  por su geografía y su historia. Aquí caben avistamientos de OVNIS, asesinos en serie, candorosos homenajes a madrastras, viajes en caravana, zombies, Super Man, Abraham Lincoln y su mujer volviéndose loca (por un muy buen motivo).

Pero de esto me fui dando cuenta poco a poco. Si alguien me hubiera advertido de la idea original de Sufjan,  del ’50 States project’ antes de aventurarme en él, hubiera pensado que menudo tarado el tal Stevens. Por suerte, nadie me avisó. Me tragué el álbum casi en crudo, después de haber estado escuchando durante un montón de meses  John Wayne Gacy Jr de manera obsesiva. Y desde ya la primera vez decidí que era de lo mejor que me había ocurrido en la vida; una catarata de pop superlativo.
Un álbum bigger-than-life, una concatenación de canciones a cual mejor alumbradas por un compositor-cantante-ejecutante superdotado, en un estado de gracia sideral. Sufjan no sólo atraviesa el territorio, si no toda clase de emociones: la alegría del viaje infantil, el enamoramiento, el dolor infinito por la pérdida de un ser amado, la angustia… ¿Quién puede escribir una canción sobre el peor asesino en serie de la historia de los EEUU y que sea algo tan conmovedor?

Ah, y háganse un favor. No lo escuchen en streaming. El disco es una suite que suena toda del tirón. Spotify y Deezer rompen el efecto. La magia no, porque es imposible. mireia


The Avalanche, 2006

Hay un viejo adagio que reza que puedes determinar lo bueno que es un grupo por la calidad de sus caras B. Si tenemos que evaluar a Sufjan por la talla de los descartes de Illinois, creo que los sistemas de valoración habituales nos serían insuficientes. Tendríamos que inventar, sólo para él, una nueva tabla. Puntuar sobre 15, por ejemplo. El diez es para los mortales. Porque en The Avalanche hay una cantidad de canciones buenas no, si no magistrales, que abruman.

Ya las tres primeras (The Avalanche, Dear Mr. Computer y Adlai Stevenson) hacen que saques la bandera blanca de rendición incondicional. ¡Pero es que hay más!. Versiones diferentes de Chicago (la acústica es de romper a llorar), los personajes que se quedaron sin papel en el disco principal, las ciudades que no se llegaron a visitar…
Si tengo que destacar alguna canción, confesaré que tengo una debilidad especial por The Henny Buggy Band o Saul Bellow (uno de mis escritores favoritos).
Así, flotando entre los arreglos y la fanfarria marca de la casa, mezclados con el folk y la espiritualidad y salpicados con su humor marciano, recorres las carreteras secundarias de Illinois. Y  te das cuenta de que Sufjan podría haber fabricado un álbum doble, o triple, y que no nos hubiéramos cansado de él jamás. Pero se apiadó de nosotros y no quiso retenernos más de lo necesario. No es egoísta, sabe que el mundo es grande y nos debemos a más lugares. Pero nos hubiéramos quedado a vivir en Illinois hasta el fin de los tiempos. mireia

martes, 30 de junio de 2015

especial sufjan stevens (1): a sun came (2000), enjoy your rabbit (2001) y michigan (2003)

A sun came, 2000

En su primer álbum, Sufjan ya apuntaba maneras, pero estas no acaban de eclosionar. A Sun Came adolece de un defecto habitual de las óperas primas: quiere abarcar tanto que no aprieta.

Aquí ya asoman multitud de sus recursos: barroquismo, mezclas imposibles, banjos marcando la línea rítmica en  algunos temas, su muy personal manera de tocar el piano, multitud de instrumentos, sobredosis de coros, momentos íntimos y acústicos… También es interesante observar  otras derivas no exploradas posteriormente: los aires árabes en varias canciones, las muy notables influencias de PJ Harvey (Demetrius) y Pixies (Rice Pudding)... Pero ninguno de estos ingredientes llega a cuajar en canciones memorables. Quizás ‘Rake’, ‘Wordsworth’s Ridge’, la preciosa ‘Happy Birthday’, la tronchante ‘SuperSexyWoman’ (‘She’s got  super human lips/for super suction’, ay, pillín), sean las que más se acerquen, pero sin llegar al nivel de excelencia con el que nos iba a deslumbrar poco después. El disco es demasiado largo, excesivamente enrevesado y Sufjan aún no domina el tempo de las canciones (de lo que va a acabar siendo un maestro). Puestos a señalar algo, es mucho mejor la segunda parte, más acústica, íntima y concentrada, que la primera, barroca y dispersa.

Si fuera una obra única, ahí olvidada se hubiera quedado. Porque a pesar de sus aciertos,  A Sun Came es bastante pesadete, y a ratos hasta pelín insoportable. mireia

Enjoy your rabbit, 2001 

Ser fan de Sufjan Stevens no es algo fácil. Tan pronto nos entrega una obra maestra, como nos despista con discos como este (¿alguien ha nombrado también The BQE?, aunque este último es ligeramente más interesante).

Como se indica en el cd, Enjoy your rabbit son "programmatic songs for the animals of the chinese zodiac". Canciones instrumentales de electrónica de dormitorio para cada uno de los animales del zodiaco chino (el gato acaba siendo el asmático...).
El disco, que se alarga (en el peor de sus sentidos) hasta casi los 80 minutos, discurre lento, monótono, sin que apenas se note o destaque.
Suelo pensar en estos discos como el descanso del guerrero, en los que Sufjan despliega su arte y ensayo mientras sigue dando forma a sus proyectos más importantes.

Como curiosidad, en 2009 se publicó una revisión orquestada de este disco junto al Osso String Quartet, Run rabbit run.  javi

Michigan, 2003

El primer gran disco de Sufjan Stevens fue este Greetings from Michigan: The great lake state, el tercero que publicaba.
Y el primero de una serie que no fue, la de los 50 estados norteamericanos y que solo ocuparía este Michigan e Illinois.

En Michigan, Sufjan se pone serio, y nosotros empezamos a llorar sin que podamos parar. Se estaba creando el mito, la leyenda.
Aquí ya encontramos buena parte de sus señas de identidad, sus fabulosos títulos tan explicativos, los discos con un gran concepto marcado, las orquestaciones -All good naysayers, speak up! or forever hold your peace!, Detroit, lift up your weary head! (Rebuild! Restore! Reconsider!), They also mourn who do not wear black (for the homeless in Muskegon)- que nos encontraríamos más tarde, la voz de nylon que se basta y se sobra para emocionar, también esas canciones acústicas tan marca de la casa -For the widows in paradise, for the fatherless in Ypsilanti, The Upper Peninsula, Sleeping bear, Sault Saint Marie o Oh God, where are you now (In Pickerel Lake? Pigeon? Marquette? Mackinaw?)- y las referencias religiosas.

Mención especial para los dos últimas canciones, la preciosa y breve Redford (for Yia-Yia & Pappou), un instrumental a piano y Vito's Ordination song, canción dedicada a sus amigos de The Welcome Wagon (el reverendo Vito y su mujer, también colaboran en la canción).  javi


prólogo a un especial sobre sufjan stevens

No podía ser posible. El marino tenía que tener unas entradas dedicadas a la obra de Sufjan Stevens sí o sí. Y aquí está. Su discografía comentanda y una ilustración de Amaya, un especial en toda regla.


De todo esto nos encarguemos Mireia (que vuelve a colaborar con esta página, y yo no puedo estar más contento) y yo. Un mano a mano intentando frenar todas las metáforas e hipérboles que nos vienen a la cabeza cuando hablamos de la música de Sufjan.

Reseñaremos sus siete discos oficiales de estudio, The avalanche (el disco de descartes de Illinois) y All delighted people. Respecto a las cajas de Navidad, quedaron reseñadas aquí.