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lunes, 11 de diciembre de 2017

sufjan stevens, the greatest gift, call me by your name y tonya harding (2017)

No hay duda de la cumbre creativa que marcó Carrie & Lowell ya no solo en la carrera de Sufjan Stevens, sino también en el panorama musical a nivel global. Como buena obra maestra y capitular (y también como ya pasó con Illinois y The Avalanche), en 2017 ha vivido una serie de apéndices que no hacen más que darle perspectiva, aumentar su fuerza y, sobretodo, hacerlo todavía más grande y espectacular como obra completa. Como gran obra con diferentes interpretaciones y visiones.

En la primera parte del año se publicó Carrie & Lowell Live, documento sonoro y visual de la gira presentación del disco (que nosotros vimos en septiembre de 2015 en Barcelona). Todo esto ya lo comentamos en su momento (se puede pinchar en los links de más arriba para detalles), una traslación al directo que sirvió para dar una nueva dimensión a algunas canciones, cambiando el concepto y sus estructuras. El disco que nos ocupa es lo que han llamado mixtape, a fin de cuentas, un recopilatorio que incluye descartes inéditos, remixes y demos.
En lo que se refiere a los remixes, el que hace el propio S.Stevens de Drawn to the blood se acerca mucho, lógicamente, a la versión de la gira, mientras que la llamada FingerPicking version ofrece un nuevo arreglo de guitarra. El remix de Death with dignity de Helado Negro respeta enormemente a la canción original, si acaso acentuando su lado espectral. Su compañero de sello también realiza uno para All of me wants all of you, que si bien era una de las canciones que mayor transformación veía en la gira, aquí vuelve al minimalismo.
El pianista y colaborador de Stevens Doveman dota a Exploding whale (que aparecía en el 7" llamado igual que se vendió en la parte americana de la gira junto a un remix de Fourth of July) de solemnidad, mientras que James McAlister (900X), también otro de los colaboradores de Stevens (juntos han publicado este año Planetarium) sigue haciendo de Fourth of July una de las canciones más alucinantes de los últimos años. Si la versión en vivo erizaba la piel, aquí escuchamos un remix intenso y apasionante.
Se incluyen también dos demos grabadas con un iPhone, naturalmente crudas y austeras, John my beloved y Carrie & Lowell (esta última solo en la versión digital del disco).

Aunque quizás el punto fuerte son las cuatro canciones que no conocíamos. La que más llama la atención es The hidden river of my life, que por motivos evidentes no llegó a Carrie & Lowell. Sus tímidas bases electrónicas y su ritmo trotón recuerdan a algunas canciones de The Avalanche.
La titular The greatest gift es una deliciosa miniatura sobre el amor más puro y fraternal (por cierto, sus amigos The Welcome Wagon también la cantan en su último disco y cuentan la curiosa historia de la canción aquí), al igual que City of roses, con una letra de tono más crepuscular. Por último, la inicial Wallowa Lake Monster funciona como perfecto resumen de toda la mitología e imaginario de Sufjan Stevens.


Por otro lado, hace unas semanas se publicó la banda sonora de la aclamada película Call me by your name. La película dirigida por Luca Guadagnino (aún no estrenada en España) contiene tres canciones de Sufjan Stevens, dos inéditas y un remix. El remix, más bien versión, de nuevo corre a cargo de Doveman, que en este caso minimaliza y arregla para piano la canción que abría The Age of Adz, Futile devices. En cuánto a las otras dos canciones escritas para la película, Mystery of love profundiza en el tono de Carrie & Lowell, mientras que Visions of Gideon lo hace en la épica. Apuesto a que esta última suena en un momento emocionalmente clave de la película.

Publicado hace apenas unos días, Tonya Harding también forma parte de otro proyecto cinematográfico, esta vez fallido. Ofrecida y rechazada al biopic del personaje, esta canción (que escuchamos en dos versiones) es una inédita que redondea otro año fantástico de Stevens.
Este single se publica en cinta (al igual que The Greatest gift) y 7" y es, claro, otra maravillosa canción. Bellísimo y precioso homenaje, la versión In D Major es de sonido más atmosférico, más etéreo, también más robusto, mientras la In Eb Major es una reducción al piano.

Al final, y casi sin darnos cuenta, 2017 ha resultado un año prolífico para Sufjan Stevens, otro que añadir a su gloriosa discografía. What a time to be alive. Javier Ruiz

lunes, 8 de mayo de 2017

sufjan stevens, carrie & lowell live (2017)

Carrie & Lowell es un disco en directo totalmente necesario. Totalmente necesario y cuidado al máximo. Lejos de los molestos conciertos grabados en los que el artista se dirige al público en decenas de ocasiones, aquí reina el silencio cuando es necesario, reduciendo también a su mínima expresión los aplausos entre canciones. Y es un disco necesario porque la gira de presentación de Carrie & Lowell sirvió para darle una vuelta de tuerca a sus canciones, convirtiéndolas, prácticamente y en muchas de ellas, en otras. Los conciertos se convirtieron en una experencia totalmente diferente al disco de estudio y era de justicia tener documento de todo esto. Publicado en audio y en vídeo, el documento corresponde al paso de la gira por el estado norteamericano Carolina del Sur, en el que se dio cuenta de Carrie & Lowell al completo, dejando poco espacio a otras canciones de su repertorio, solo 2 piezas de The age of adz (la expansiva Vesuvius y la acústica Futile devices) y la inicial y espectral Redford (For Yia-Yia and Pappou) marcando el tono.

En lo que respecta a los cambios más importantes está el paso de canción de cuna espectral de All of me wants all of you a r&b sensual y con intenso final, el increíble y catártico Fourth of july (esta canción por si sola justica esta publicación) o la fuerza que adquieren Should have known better o The only thing en el escenario. Momentos que nos recuerdan la importancia vital de un disco como Carrie & Lowell y la manera que ha tenido de sorprender mucho más de su publicación original, convirtiéndose en una obra que ha ido evolucionado y creciendo.

Por otro lado, llama la atención la cantidad de recursos que el grupo (Sufjan y 3 integrantes más) tiene, consiguiendo un sonido soberbio, una magia difícil de igualar. Este documento puede servir de recordatorio de lo vivido si has tenido la oportunidad de ver alguna de estas presentaciones en vivo, pero si has presenciado algún concierto de Sufjan, se comprueba que el increíble estado que se alcanza en ellos es imposible de reproducir. Aunque la preciosista y sutil edición y dirección de la película (se puede ver en youtube, vimeo, etc) casi lo consigue. Javier Ruiz

jueves, 4 de mayo de 2017

todos los nuevos discos y proyectos de sufjan stevens

Sufjan Stevens es muy amigo de los proyectos paralelos que desarrolla en los periodos de tiempo que pasan después de la publicación de un disco oficial. Si a principios de 2015 publicó Carrie & Lowell, no toca nuevo disco en varios años (con suerte, 2019-2020), pero eso no significa que nos vayamos a quedar esperando como quién oye llover. Sufjan ya ha dado inicio a esta nueva etapa (en la anterior, la que fue desde la publicación en 2010 de The Age of Adz/All delighted people a 2015 se publicó su segunda caja de Navidad, Silver & Gold, un 7" junto a Rosie Thomas y varias participaciones en recopilatorios, etc) y se ha anunciado la publicación del proyecto junto a Bryce Dessner, Nico Muhly y James McAlister que ya dura varios años en el tiempo, Planetarium. Proyecto que ya han presentado en directo en varias ocasiones y que ahora podremos disfrutar en su versión de estudio a principios de junio.
Ya conocíamos Saturn, y estos días se ha presentado el segundo adelanto, Mercury. El primero, más electrónico, este más relajado:



Pero ahí no acaba la cosa. Este año vamos a poder escuchar/ver dos apéndices de Carrie & Lowell, el primero de ellos, un disco en directo de las presentaciones del álbum (concretamente la ocurrida en noviembre'15 en Carolina del Sur, Usa), que podemos disfrutar tanto en audio como en vídeo:



Más de hora y media de placer absoluto en la que recordamos el concierto que pudimos presenciar en Barcelona (poco antes de esta grabación, a finales de septiembre) y en la que Sufjan lleva la emoción a un sitio mágico. No sé qué sitio es ese, pero quiero vivir allí siempre. Una grabación que merece edición física, no solo digital.
Lo que sí podremos tener en nuestras manos es un 12" que Asthmatic Kitty Records publicará en septiembre con dos canciones extraídas de ese concierto en Carolina del Sur, Blue bucket of gold (con su outro) y la versión de Drake Hotline bling. Este vinilo se puede pedir ya en este bandcamp.
El segundo de los apéndices será una mixtape llamada The greatest gift en la que se recopilarán remixes de algunas canciones como All of me wants all of you, Fourth of july o Death with dignity, demos como la de John my beloved grabada en un iPhone u outtakes de títulos tan sugerentes como The hidden river of my life. Esto se publica el 20 de octubre en cassette, lp y digital.

También, según se informa en la web de Asthmatic Kitty, a mediados de este mes de mayo se estrena en Nueva York un ballet realizado por el coreógrafo Justin Peck y contará con música original a piano de Stevens. Se puede un mini vídeo sobre esto aquí

viernes, 23 de octubre de 2015

sufjan remix by sufjan

Comentaba aquí, tras el concierto que pudimos disfrutar en Barcelona, que se hacía necesario un Carrie & Lowell Tour Edition. Muchas de las canciones de ese disco se plasman muy diferentes de su versión en estudio, y yo las necesito para poder seguir viviendo.

Pues bien, alguien ha escuchado mi plegaria y ya tenemos aquí una de esas canciones en su versión gira. Se trata de la última canción del disco, Blue bucket of gold, y ha sido adaptada por la propia banda:

             

Vamos Sufjan, ¡solo te quedan 10 más!

Recordar que también está disponible hace unos meses, en un 7" exclusivo para la gira (aunque a Europa no llegó) este remix de otra de las canciones del álbum, Fourth of july, aunque este dista un poco de su espectacular versión en vivo:



Por cierto, en la misma newsletter del sello Asthmatic Kitty, anuncian la publicación de un nuevo ep de sus amigos y maravillosos The Welcome Wagon, gratis y ya disponible. Son 4 nuevas canciones, aperitivo de lo que será su nuevo disco en 2016. Están aquí.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

sufjan stevens, auditori del fòrum, barcelona, 28/09/2015

La del martes fue la tercera vez que he visto a Sufjan Stevens. Las tres ocasiones en Barcelona. La primera fue el 7 de noviembre de 2006. En la antigua página de la nadadora lo contaba así:

"El 7 de Noviembre de 2006 Sufjan Stevens estuvo en Barcelona. Lo puedo confirmar porque estuve allí, porque si me lo cuentan,no me lo creo. Alas de mariposa y de águila, mascaras, papá-noeles y supermanes volando por el Cassino de L’Aliança de Poble Nou y magia. Mucha magia.

Desde el primer minuto allí ya se respiraba que aquella iba a ser una ocasión única, de esas que recordarás mucho tiempo. Llegamos hasta Poble Nou totalmente expectantes con lo que nos íbamos a encontrar. No sabíamos si iba a haber orquesta,banda o solo él en el escenario. Pero lo que al final vimos fue mucho mejor de lo que todos habiamos imaginado, 10 personas sobre el escenario: guitarras,seccion de vientos,pianos.

Todo esto hizo que las canciones no perdieran ni un ápice de todos los detalles que se aprecian en sus versiones de estudio, sino todo lo contrario. Toda la banda impulsó los temas (y a nosotros con ellos), por encontrar una metáfora que le haga justicia, hacia bosques de infinitos abedules de hermosura incomparable.

El listado de temas que escogieron no pudo ser mejor. Algo de Seven Swans ("The transfiguration"), bastante de Illinoise ("Chicago", "John wayne gacy.jr", "The man of metropolis steals our hearts"), algún adelanto de la caja Songs of Christmas ("That was the worst Christmas ever") y hasta una canción que por el momento se ha quedado inédita, llamada “Majesty Snowbird”.

Y para el final dejaron “Concerning The UFO Sighting Near Highland, Illinois” y “Casimir Pulaski Day” ,que se convirtieron en uno de los bises mas justificados que he visto nunca. La felicidad debe estar compuesta de todos estos momentos.

Y se fue. Ya no apareció más. Y yo no daba credito a lo vi.

Esa incredulidad no la proporcionaron las canciones que tocaron, sino las sensaciones que pulsaron."

Estas frases las ilustraba con esta foto que saqué:



















La segunda vez fue 5 años más tarde, en el primavera sound 2011, en el mismo recinto que la del martes, contaba esto sobre ese concierto:

"Se ha hecho de rogar. Ha tardado casi cinco años en volver a visitarnos. La última vez que Sufjan Stevens estuvo en nuestro país fue el 7 de noviembre de 2006, también en Barcelona, bien cerca del recinto del Fòrum, el Casino de L´ Aliança de Poble Nou. En esa ocasión ya nos dejó con la boca abierta. Allí hubo supermanes y papa noeles, alas, euforia y emoción. Pero entonces, volvió. Y el mundo se paró justo durante dos horas y diez minutos (la actuación más larga del festival, creo).

Tras el despropósito del sistema ideado por el festival para la entrada en el Auditori para cada uno de los dos días que Sufjan actuaba (totalmente eclipsado por la música, como una vez más en este tipo de citas), servidor consiguío un ticket para el concierto del jueves 26 (cuentan por ahí que apenas hubo diferencias en ambos conciertos).

Creo que el concepto de concierto debería cambiar desde ya mismo. La vida sería mucho mejor si pudieramos disfrutar de espectáculos como el que Sufjan Stevens nos ofreció más a menudo. Toda una celebración de las canciones, de la vida, del universo. Sufjan no plasma las canciones en directo, las transforma una a una en una fiesta absoluta para disfrutar como si fuéramos niños pequeños.

Una fiesta en la que cabe de todo: alas gigantes como las que todos querríamos llevar siempre, fosforitos luminosos, pelucas, máscaras, pelotas gigantes de colores, cualquier cosa que nos haga sonreír. Porque creo que no solo habría que redefinir el concepto de concierto, también el de la emoción. La vida ya no es igual tras el jueves. Ha cambiado. Es otra.

Sufjan se centra en la presentación de The Age of Adz, adentrándonos de lleno en él: ideas, el arte (hace especial incapié al profeta Royal Robertson, algunas de sus ilustraciones forman parte del álbum), todo lo que lo rodea.

Solo Sufjan es capaz de cambiar de climax (más de una vez) y llevar el concierto donde él quiere. De las desarrolladas Too much y The age of adz pasamos a la austera versión de The One I love de Rem. Solo él es capaz de hacer durar una canción 35 minutos y que no tengamos bastante. Fue Impossible soul, la mejor canción del de Michigan, la canción que hizo desatar la alegría y las emociones de todos los que estábamos allí, todo eso que se puede sentir en uno de los que sabes, será uno de los recuerdos destacados de tu vida. Solo Sufjan es capaz de hacerme temblar a estar a escasos dos-tres metros de su presencia, que no es humano.

Que el mundo es mejor ahora. Que Dios bendiga a Sufjan Stevens."

Y la foto correspondiente fue esta:


Cuatro años más tarde, todo este milagro se ha vuelto a repetir. Como si el hecho de que ocurra algo así fuera tan fácil, como si creyéramos que las cosas bonitas pasan todos los días.

Sufjan Stevens ha vuelto a nosotros, cuál aparación, sin saber muy bien cómo, pero allí estaba, puedo dar fé.
Aunque los despropósitos que comentaba en su anterior visita al Auditori se volvieron a repetir. Después de las colas y las esperas correspondientes por un buen sitio en las primeras filas, entramos al Auditori y nos encontramos que a esas primeras filas no se podía acceder, ya que estaban reservadas por parte de la organización. Hay que recordar que las entradas no eran numeradas. Pero al igual que en la anterior ocasión, todo esto quedó eclipsado por lo que después vimos.

Sufjan presentaba Carrie & Lowell, su excepcional disco de este año. Lejos del colorido, la fiesta y la celebración de su anterior gira, aquí se optó por una presentación austera, sobria. Solo unas pantallas divididas atrás y emoción. Emoción a raudales, honestidad brutal a bocajarro. Sin contemplación. Uno nunca está preparado para algo así, por lo que el impacto emocional siempre es mayor.
Aunque si bien se presentaba Carrie & Lowell, muchas de las interpretaciones que vimos distan bastante de su versión en estudio (se hace necesario un Carrie & Lowell Tour Edition).
Sufjan siempre va más allá, y en este reto no iba a ser menos. No es que las versiones en directo sean mejores, simplemente son diferentes, llevando el concepto de excepcionalidad de sus conciertos a límites que solo él puede llegar. Nadie hace conciertos como Sufjan Stevens, en eso vamos a estar de acuerdo.

La primera parte del concierto (de nuevo 2 horas y 10 minutos en su totalidad) estuvo dedicada a desgranar C&L. Un Should have Known better impresionante (con una segunda parte espectacular, de lo mejor de la noche), un Fourth of july muy cerca de este remix que aparecía en el 7" exclusivo para esta gira (que por cierto, no estaba a la venta en el puesto de merchandising) con un final al ritmo de los "We're all gonna die" en los que sí, todos fuímos conscientes y no nos importaba.
Un All of me wants all of you casi r&b, también impresionante.
Hubo hueco en esta primera parte para canciones como Vesuvius, I want to be well (desacelerada, igual de impactante) o The owl and the tanager (preciosa) de la etapa Age of adz, totalmente integradas en el sentir del concierto.
Con final liberador, ensoñador, pero también desconcertante de esta primera parte, Sufjan apareció después con una de sus típicas gorras, y nos cantó varios de sus (ya) grandes éxitos. Concerning the UFO Sighting Near Highland, Illinois, John Wayne Gacy, Jr. o Chicago.

                                                                                                                                           (la foto es de Eba)

Sufjan siempre está rodeado de amigos, la banda que le acompañaba en esta ocasión, siempre versátil, nos dió momentos de verdadero placer, un tour de force en el que no sabías donde prestar atención, Síndrome de Stendhal infinito.

Con un público totalmente entregado y respetuoso, allí se podían escuchar hasta los suspiros de Sufjan, consiguió llevarnos a todos a otro lugar.

De nuevo, que Dios bendiga a Sufjan Stevens. 

jueves, 9 de julio de 2015

especial sufjan stevens (4 y final): all delighted people (2010), the age of adz (2010) y carrie & lowell (2015)

Llegamos al final del especial Sufjan Stevens que hemos llevado a cabo en el marino. Muchísimas gracias a Mireia y a Amaya por participar. De nuevo, ha sido un placer.

All delighted people, 2010

Sufjan volvía después de una sequía de varios años sin disco nuevo con el ep All delighted people. Ep, por llamarlo de alguna manera y por ser avanzadilla de The age of adz, porque por duración (60 minutos) y número de temas podría ser perfectamente un lp.

El disco se abre y se cierra con dos canciones fundamentales: All delighted people (en su versión original, también aparece en una  Classic rock version, de título muy explicativo) y Djohariah. La primera, una obra maestra, va creciendo en intensidad e impacto a lo largo de sus 12 minutos, convirtiéndose su última parte en, prácticamente, una súplica épica: "I still love you a lot, Oh! I love you from the top of my heart, and on your breast I gently laid. Oh! My head in your arms, do you love me from the top of your heart?". Una de esas canciones en las que Sufjan va armando emociones, llevándolas y llevándonos a un lugar del que solo él conoce su existencia. Djohariah, a modo de jam session, también crece hasta los 17 minutos, como un mantra del que nunca salir.
A pesar del tono lúgubre que reina a lo largo de la hora de duración, nos encontramos pasajes que arrojan luz (en el mundo Suf también sale el sol) al conjunto (Heirloom, From the mouth of Gabriel), aunque también otros totalmente arrebatadores y escalofriantes como The owl and the tanager.

Como curiosidad, en la edición vinilo y aunque no esté acreditado, en la cara d se encuentran varios instrumentales breves a piano, que formaron la banda sonora del corto Eve, dirigido por la actriz Natalie Portman en 2008.

2010 resultó ser un año glorioso para Sufjan Stevens. Nos ofreció este disco más convencional, más acorde con lo que venía publicando, y pocos meses más tarde, la arquitectura electro-barroca de The age of adz. javi


The age of adz, 2010 

DESENLACE

No me cansaré de repetirlo, Impossible soul es la mejor canción de Sufjan Stevens. Una epopeya que solo ocurre cada mucho tiempo.
Una canción, un momumento, que retrata a la perfección el modo de hacer de nuestro héroe. Algo que Sufjan lega al mundo y nosotros solo podemos hacer que admirar durante el resto de nuestro días. Cada uno de sus 25 minutos es una gozada, una construcción en constante movimiento, que no cesa de sorprender.
I want to be well, otra hazaña, muestra la desesperación y la rabia en su momento más alto.

NUDO

En el nudo es donde se desarrolla la acción de cualquier arco argumental. Aquí la acción pasa por un entramado de ideas desarrolladas a través de los ritmos electrónicos.
Too much, I walked o Age of Adz, piezas clave, abrieron un camino por el que Sufjan se sentía como pez en el agua, adaptando ese tipo de canción a su imaginario, convirtiéndolo en reconocible desde el segundo cero.

Vesuvius o Now that I'm older,  preciosas ambas, son otras maravillas de un disco al que el tiempo ha puesto en su sitio, haciéndolo mucho mejor.

INICIO

Todo empieza en el mismo sitio en el que lo dejamos. Damos al play, y volvemos a casa. Guitarra de nylon y voz envolvente.
No nos confiemos, es una trampa. Sufjan solo nos está haciendo la entrada más fácil. Podemos estar tranquilos, nos espera un viaje alucinante. javi



Carrie & Lowell, 2015 

Llevo varios días intentando escribir sobre Carrie & Lowell. Vano esfuerzo. Todo lo que tecleo me parece o cursi o falso y vacío. Yo quería redactar algo sobre las circunstancias que empujaron a la creación de este disco, pero no sé hasta que punto es posible escribir algo ‘emotivo’ sobre una obra que va más allá del adjetivo. En fin. Voy a intentarlo.

Carrie and Lowell trata de la muerte de la madre de Sufjan. Una madre que lo abandonó de pequeño. Pero no era un monstruo, simplemente alguien enfermo superado por las circunstancias. Sufjan canta sobre cómo le dejó tirado en un video-club cuando tenía tres años, sobre contemplar su agonía o sobre cuánto la echa de menos. Trata de entenderla y la perdona. Es un álbum de duelo, para conjurar el dolor.

Después de ocultarse durante años tras pretextos argumentales -los estados, Royal Robertson, etc.-, Sufjan canta esta vez sobre él. Expresa de manera sencilla, cruda e implacable sus sentimientos. Sin ambages ni artificios, sin tratar de suavizar nada o autoengañarse. En este proceso Sufjan ha compuesto sus canciones más hermosas. Las despoja de sus habituales arreglos y las deja prácticamente desnudas, pero en la cima de su expresividad. Y construye el disco más emocionante que hayas podido escuchar en años. Porque todo aquí respira verdad. Y desconsuelo. Y amor. Y, finalmente, esperanza. mireia

domingo, 5 de julio de 2015

especial sufjan stevens (3): la ilustración de amaya

Sufjan en su etapa imperial. Sufjan visto por Amaya. Sufjan cumpliendo el sueño. El sueño de cualquiera de nosotros, tener alas. 


Muchísimas gracias a Amaya por colaborar de nuevo en el marino. Ya saben que pueden conocer más de su trabajo aquí

sábado, 4 de julio de 2015

especial sufjan stevens (2): seven swans (2004), illinois (2005) y the avalanche (2006)

El 4 de julio de 2005, Día de la Independencia de Estados Unidos, se publicó Illinois. Hoy se cumplen 10 años desde esa fecha. Para celebrarlo, en el repaso a su discografía nos paramos en él.

Unos años de excelencia para Sufjan y por extensión, para nosotros. Por entonces, en un ritmo vertiginoso, publicaba disco al año, incluso en 2006, en verano fue The Avalanche y en Navidad, la primera de las cajas de villancicos. Unos años de emoción descontrolada y sin frenos. El cielo en la tierra.



Seven swans, 2004

De alguna manera, y salvando las distancias, Seven swans se puede asociar por tono y concepto a Carrie & Lowell.
Sin el peso tan personal y trascendente de este último, ambos son discos que parten de lo mínimo para llegar a lo máximo. Con Sufjan, menos es más y más siempre es mucho más.

Seven swans, de naturaleza folk e íntima, pero sin perder un ápice de intesidad, y de nuevo incidiendo en las referencias religiosas, es otro disco sobresaliente de Stevens, donde su voz espectral nos lleva a lo largo de las doce canciones a la gloria absoluta.  javi


Illinois, 2005

Illinois es el mejor disco de la década de los dosmiles. No exagero.
Illinois (o Come on! Feel the Illinoise!) es un viaje único, físico y espiritual por el estado,  por su geografía y su historia. Aquí caben avistamientos de OVNIS, asesinos en serie, candorosos homenajes a madrastras, viajes en caravana, zombies, Super Man, Abraham Lincoln y su mujer volviéndose loca (por un muy buen motivo).

Pero de esto me fui dando cuenta poco a poco. Si alguien me hubiera advertido de la idea original de Sufjan,  del ’50 States project’ antes de aventurarme en él, hubiera pensado que menudo tarado el tal Stevens. Por suerte, nadie me avisó. Me tragué el álbum casi en crudo, después de haber estado escuchando durante un montón de meses  John Wayne Gacy Jr de manera obsesiva. Y desde ya la primera vez decidí que era de lo mejor que me había ocurrido en la vida; una catarata de pop superlativo.
Un álbum bigger-than-life, una concatenación de canciones a cual mejor alumbradas por un compositor-cantante-ejecutante superdotado, en un estado de gracia sideral. Sufjan no sólo atraviesa el territorio, si no toda clase de emociones: la alegría del viaje infantil, el enamoramiento, el dolor infinito por la pérdida de un ser amado, la angustia… ¿Quién puede escribir una canción sobre el peor asesino en serie de la historia de los EEUU y que sea algo tan conmovedor?

Ah, y háganse un favor. No lo escuchen en streaming. El disco es una suite que suena toda del tirón. Spotify y Deezer rompen el efecto. La magia no, porque es imposible. mireia


The Avalanche, 2006

Hay un viejo adagio que reza que puedes determinar lo bueno que es un grupo por la calidad de sus caras B. Si tenemos que evaluar a Sufjan por la talla de los descartes de Illinois, creo que los sistemas de valoración habituales nos serían insuficientes. Tendríamos que inventar, sólo para él, una nueva tabla. Puntuar sobre 15, por ejemplo. El diez es para los mortales. Porque en The Avalanche hay una cantidad de canciones buenas no, si no magistrales, que abruman.

Ya las tres primeras (The Avalanche, Dear Mr. Computer y Adlai Stevenson) hacen que saques la bandera blanca de rendición incondicional. ¡Pero es que hay más!. Versiones diferentes de Chicago (la acústica es de romper a llorar), los personajes que se quedaron sin papel en el disco principal, las ciudades que no se llegaron a visitar…
Si tengo que destacar alguna canción, confesaré que tengo una debilidad especial por The Henny Buggy Band o Saul Bellow (uno de mis escritores favoritos).
Así, flotando entre los arreglos y la fanfarria marca de la casa, mezclados con el folk y la espiritualidad y salpicados con su humor marciano, recorres las carreteras secundarias de Illinois. Y  te das cuenta de que Sufjan podría haber fabricado un álbum doble, o triple, y que no nos hubiéramos cansado de él jamás. Pero se apiadó de nosotros y no quiso retenernos más de lo necesario. No es egoísta, sabe que el mundo es grande y nos debemos a más lugares. Pero nos hubiéramos quedado a vivir en Illinois hasta el fin de los tiempos. mireia

martes, 30 de junio de 2015

especial sufjan stevens (1): a sun came (2000), enjoy your rabbit (2001) y michigan (2003)

A sun came, 2000

En su primer álbum, Sufjan ya apuntaba maneras, pero estas no acaban de eclosionar. A Sun Came adolece de un defecto habitual de las óperas primas: quiere abarcar tanto que no aprieta.

Aquí ya asoman multitud de sus recursos: barroquismo, mezclas imposibles, banjos marcando la línea rítmica en  algunos temas, su muy personal manera de tocar el piano, multitud de instrumentos, sobredosis de coros, momentos íntimos y acústicos… También es interesante observar  otras derivas no exploradas posteriormente: los aires árabes en varias canciones, las muy notables influencias de PJ Harvey (Demetrius) y Pixies (Rice Pudding)... Pero ninguno de estos ingredientes llega a cuajar en canciones memorables. Quizás ‘Rake’, ‘Wordsworth’s Ridge’, la preciosa ‘Happy Birthday’, la tronchante ‘SuperSexyWoman’ (‘She’s got  super human lips/for super suction’, ay, pillín), sean las que más se acerquen, pero sin llegar al nivel de excelencia con el que nos iba a deslumbrar poco después. El disco es demasiado largo, excesivamente enrevesado y Sufjan aún no domina el tempo de las canciones (de lo que va a acabar siendo un maestro). Puestos a señalar algo, es mucho mejor la segunda parte, más acústica, íntima y concentrada, que la primera, barroca y dispersa.

Si fuera una obra única, ahí olvidada se hubiera quedado. Porque a pesar de sus aciertos,  A Sun Came es bastante pesadete, y a ratos hasta pelín insoportable. mireia

Enjoy your rabbit, 2001 

Ser fan de Sufjan Stevens no es algo fácil. Tan pronto nos entrega una obra maestra, como nos despista con discos como este (¿alguien ha nombrado también The BQE?, aunque este último es ligeramente más interesante).

Como se indica en el cd, Enjoy your rabbit son "programmatic songs for the animals of the chinese zodiac". Canciones instrumentales de electrónica de dormitorio para cada uno de los animales del zodiaco chino (el gato acaba siendo el asmático...).
El disco, que se alarga (en el peor de sus sentidos) hasta casi los 80 minutos, discurre lento, monótono, sin que apenas se note o destaque.
Suelo pensar en estos discos como el descanso del guerrero, en los que Sufjan despliega su arte y ensayo mientras sigue dando forma a sus proyectos más importantes.

Como curiosidad, en 2009 se publicó una revisión orquestada de este disco junto al Osso String Quartet, Run rabbit run.  javi

Michigan, 2003

El primer gran disco de Sufjan Stevens fue este Greetings from Michigan: The great lake state, el tercero que publicaba.
Y el primero de una serie que no fue, la de los 50 estados norteamericanos y que solo ocuparía este Michigan e Illinois.

En Michigan, Sufjan se pone serio, y nosotros empezamos a llorar sin que podamos parar. Se estaba creando el mito, la leyenda.
Aquí ya encontramos buena parte de sus señas de identidad, sus fabulosos títulos tan explicativos, los discos con un gran concepto marcado, las orquestaciones -All good naysayers, speak up! or forever hold your peace!, Detroit, lift up your weary head! (Rebuild! Restore! Reconsider!), They also mourn who do not wear black (for the homeless in Muskegon)- que nos encontraríamos más tarde, la voz de nylon que se basta y se sobra para emocionar, también esas canciones acústicas tan marca de la casa -For the widows in paradise, for the fatherless in Ypsilanti, The Upper Peninsula, Sleeping bear, Sault Saint Marie o Oh God, where are you now (In Pickerel Lake? Pigeon? Marquette? Mackinaw?)- y las referencias religiosas.

Mención especial para los dos últimas canciones, la preciosa y breve Redford (for Yia-Yia & Pappou), un instrumental a piano y Vito's Ordination song, canción dedicada a sus amigos de The Welcome Wagon (el reverendo Vito y su mujer, también colaboran en la canción).  javi


prólogo a un especial sobre sufjan stevens

No podía ser posible. El marino tenía que tener unas entradas dedicadas a la obra de Sufjan Stevens sí o sí. Y aquí está. Su discografía comentanda y una ilustración de Amaya, un especial en toda regla.


De todo esto nos encarguemos Mireia (que vuelve a colaborar con esta página, y yo no puedo estar más contento) y yo. Un mano a mano intentando frenar todas las metáforas e hipérboles que nos vienen a la cabeza cuando hablamos de la música de Sufjan.

Reseñaremos sus siete discos oficiales de estudio, The avalanche (el disco de descartes de Illinois) y All delighted people. Respecto a las cajas de Navidad, quedaron reseñadas aquí.

lunes, 11 de mayo de 2015

de cómo sufjan me salvó la vida por mireia pería

Al igual que Lolo Lapón nos explicó lo que ha supuesto Carrie & Lowell para él, también quise pedir a Mireia (la conocéis por escribir en jenesaispop), fan (o algo más allá) de Sufjan, sus impresiones sobre el disco. A cambio, ha escrito este precioso texto donde nos explica su relación con S. Stevens desde el principio.

Muchísimas gracias a Mireia por este texto y por colaborar en el marino.


"Hace unas semanas me compré un billete de avión y una entrada para ir a ver a Sufjan Stevens a Edimburgo, en un acto de desesperación porque mi ídolo no anunciaba gira europea. Obviamente, ya tengo mi entrada para Barcelona y aún estoy rumiando si también voy a Madrid. ¿Tarada? Por supuesto. ¿Ridícula? Admito que puede resultar bastante patético tener casi cuarenta años y ser una Sufjaniever... pero es que a Sufjan le debo mucho: él me salvó la vida. No en el sentido literal, pero me hizo recuperar la fe, que es casi igual de importante.

Confieso que hasta enero de 2006 no tenía ni idea de quién era Sufjan. 2005 había sido un año bastante asqueroso; entonces tenía 29 años, enlazaba contratos laborales de continuidad dudosa y mi economía era muy precaria. Compartía piso con una arpía despótica, mi vida social era escasa y la sentimental inexistente. Estaba sumergida en una situación límite de acoso (un lío demasiado largo para explicarlo aquí) que monopolizaba mi existencia y cristalizó en un principio de depresión. Sin dinero para discos, sin acceso a internet y constantemente preocupada, estaba desligada de la actualidad musical. La música pop, epicentro de mi vida desde que tenía diez años, me había dejado ya de interesar. O al menos, eso creía. Porque, justo cuando pensaba que mi abulia era ya irremediable, llegó él, mi caballero de brillante armadura... sólo que, en vez de armadura y lanza, vestía de boy-scout alado y esgrimía un banjo.


La cuestión es que, aún fiel a una vieja tradición, ese enero de 2006 me compré la RDL resumen de lo mejor del año 2005. Confirmé, desanimada, mi ignorancia. ¿MIA? ¿Kanye West? ¿Noséqué Stevens? Pero... ¿estos quiénes son? Por inercia, me puse el CD recopilatorio de las mejores canciones del año. Oh, las había buenas. Incluso muy buenas: ‘Rebellion (lies)’ de Arcade Fire, ‘Santa María da Feira’ de Devendra Banhart... pero había una que, desde el primer momento, me atrapó: ‘John Wayne Gacy Jr’, del tal noséqué Stevens. Ese piano, esa desolación tan inquietante, ese suspiro final y, sobre todo, esa voz... una voz hermosa y perturbadora, que emanaba tanta tristeza, desesperación contenida y resignación... No podía parar de escucharla y necesitaba saber qué más había hecho su autor, Sufjan Stevens. Pero, ay, sin dinero para comprar discos y sin internet para echarme un mísero myspace a las orejas (estábamos en 2006, recuerden), difícil lo tenía, así que me dediqué durante meses a reproducir compulsivamente la canción que me tenía obsesionada. Con perspectiva, no acabo de entender porqué no compré ‘Illinois’ enseguida; una persona normal lo habría hecho. Pero yo soy bastante anormal, además de agarrada; mi precariedad económica marcaba que no podía hacer dispendio en artistas que no conociera. No había forma de encontrar el CD barato y me daba miedo pulirme dieciocho euros y que el disco me decepcionara. Así que, ironías del destino, pasé casi todo el puñetero 2006 incapaz de gastarme unos míseros euros en Sufjan, el mismo Sufjan por el que luego no he dudado en viajar a Lisboa o Escocia. Aunque casi mejor así; no me quiero ni imaginar el padecimiento que hubiera supuesto convertirme en fan a muerte en, pongamos primavera de 2006, y comprobar que las entradas para su concierto en el Casino de l’Aliança de Poble Nou habían volado.

Las cosas empezaron a mejorar a finales de 2006. Hice una oposición para conseguir plaza fija en el mismo departamento que me había estado contratando-despidiendo-contratando durante años. La perspectiva de tener (¡por fin!) un trabajo fijo con un salario razonable me empujó a Discos Revolver el mes de diciembre para comprarme, de una maldita vez, el ‘Illinois’. Me lo puse y entonces fue el arrebato. Primer mazazo, “Concerning the UFO”. ‘Oh, Dios mío, ¡esto es una maravilla!’, pensaba. Luego, “Come on feel the Illinoise”: ‘Es mona, pero no me gusta tanto como la anterior... espera… ¿y este quiebro maravilloso?’. De repente, me hallé incrédula ante ese despliegue de efusividad y policromía; creo que fue, precisamente, en ese momento, en el cambio de rumbo que toma la canción a partir del minuto 2.20, cuando me di cuenta de que amaba a ese hombre; aún no había llegado a la que para mí era la mejor canción de 2005 y ya estaba rendida: Even with the heart of terror and the superstitious wearer/I am riding all alone, I am writing all alone, iban entonando los coros de animadoras en technicolor. ‘¿Cómo he podido vivir tanto tiempo sin ti, Sufjan?’ Even with the rest belated, everything is antiquated/Are you writing from the heart? Are you writing from the heart? Y así, asistí atónita a un festival de canciones en que cada una era prácticamente mejor que la anterior, en un festín stendhaliano que me dejó sin aliento. Cuando llegué a ‘Chicago’ ya me daba igual todo lo que me había sucedido hasta ese momento: el trabajo, la arpía, el acoso... porque estaba teniendo una epifanía en que todo cobraba sentido. Entonces, en medio de los “and it takes and it takes” de ‘Casimir Pulaski Day’, Sufjan me susurró: ‘Deja de preocuparte por chorradas. Esto es lo realmente importante, chica’. De vuelta al mundo, a la vida. I fell in love again.

Mireia Pería"

lunes, 6 de abril de 2015

sufjan stevens, carrie & lowell (2015) por lolo lapón

Ya hablé de Carrie & Lowell aquí, e incluso lo incluimos en nuestra lista de mejores discos de lo que va de década (en el número 20, The age of Adz acababa en el número 9). Ahora Lolo, de Hazte Lapón, nos habla de nuevo de él.

"Sin darme cuenta y sin que fuera mi intención, ha quedado en mí, con los años, un poso (o una pose) de postmodernidad. Me duele, pero me he vuelto algo descreído, he perdido parte de mi entusiasmo ingenuo y recibo todo siempre con una ceja ya arqueada. Afortunadamente, hasta eso tiene cura. Todos los años hay un disco que acude en mi rescate y me reconcilia con el mundo desde la primera escucha. Me hace sentirme otra vez como un adolescente anonadado con la música.

Ese disco ha sido, este año, Carrie & Lowell. Lo he podido escuchar con detalle durante una estancia en la casa de mis padres, lo que ha aumentado la congoja. Así que los cedros, los limoneros, las alondras, los vencejos de chimenea y la hierba de San Juan, y otros detalles de la geografía emocional de Sufjan iluminaban mis paseos, y convertían en paisajes de Oregon el barrio residencial de Málaga, cerca de la desembocadura del río, donde he pasado las vacaciones. Porque apenas necesitas que esas imágenes exploten, que esas melodías arrullen tus oídos para ir allí. Sólo hacen falta unos sencillos acordes arpegiados de guitarra, unos pianos titilantes y una voz doblada que subraya las partes más turbadoras, para que cualquiera saque del hielo un duelo congelado.

Porque la cumbre que alcanzó Illinois, la de la fascinante policromía y la grandiosidad contenida del viaje iniciático, no podía ir más allá. Ya había ahí un disco insuperable y único. Y, personalmente, la vía abierta por The age of adz nunca me llegó a convencer. Prefiero a Sufjan intentando ser Leonard Bernstein que acercándose a The Flaming Lips. Y asumiendo que All delighted people era la máxima expresión posible de ambición en una sola canción, y que los discos navideños, ya los haga él o Phil Spector, siempre serán un divertimento, el siguiente disco largo quedaba en el lugar de un imposible.

Sin embargo, el boy scout favorito de América no es de los que se achantan,  y en un triple salto mortal, deja que se acalle el enjambre de flautas, cítaras, banjos, metales, violines, sintetizadores y coros celestiales y alcanza una nueva cota de emoción en la desnudez. Quizá es porque destila verdad toda esta historia de exorcismo y memoria tras la muerte de su madre; o quizá no sea nada de eso, puesto que antes de que uno haga el esfuerzo de traducir las letras, ya ha quedado atravesado por las melodías que canta esa voz frágil. Son canciones que duelen, como sólo pueden doler las de Bill Callahan, Will Oldham o Mark Kozelek, por citar unos pocos ejemplos de autores que me tocan. Estas canciones arrojan una luz que araña, de tan luminosa que es, y en ese blanco cegador irrumpe una colección de imágenes sobre la infancia, el dolor, el miedo a enloquecer  y, sí,  el amor. Y resulta que con unos pocos elementos también se podía hacer un disco perfecto, aunque quizá había que trazar todo este camino a lo largo de los años, para deshacerse ahora de todo. Y con lo mínimo nos ha dejado sin aliento y sin sangre, poseídos también por el dolor. Como su madre dio, en esa hermosa metáfora de cementerio, alas a una piedra; él da alas a todos nuestros fantasmas de la infancia.

PD: Justo después de acabar de escribir el texto, terminé las últimas páginas de Los muertos, el cuento que cierra Dublineses, de James Joyce, y que había quedado postergado desde la última visita a casa de mis padres. Y no me he podido resistir a tomar una cita de su final, cuando en sus páginas empieza a caer la nieve:

“Caía, así, en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos”

Al ver en mi mente caer esa nieve, sentí el mismo frío del que habla Sufjan Stevens en Carrie & Lowell."


miércoles, 18 de marzo de 2015

especial tercer aniversario, un disco internacional de 2015: sufjan stevens, carrie & lowell

La primera vez que lo vi estaba hablando con otras personas en la puerta del bar de la esquina. Nada raro, simplemente varios hombres hablando de sus cosas en la puerta de un bar cualquiera. Nada parecía indicar la extrañeza de las siguientes ocasiones.
A los pocos días, estaba sentado en el rellano de una tienda cerrada hace varios meses donde se acumulaban los periódicos del día y las revistas. Una persona normal sentada en un hueco disponible en una calle sin bancos para poder sentarse a descansar un momento. No le di más importancia, no hubo nada en la escena que me llamara la atención especialmente.

Pero una semana después, y esta ya es la tercera, sigue ahí. Sentado, pasando el tiempo sin hacer nada. Simplemente mirando a la gente que pasa. No está a todas horas. No sé que le habrá llevado a estar ahí. Tampoco sé lo que hará el tiempo que no está ahí sentado. Solo sé que cuando está ahí, no hace nada. Solo mira a la gente pasar camino de sus trabajos, de sus casas o del supermercado. Como Quinn, el personaje de Ciudad de cristal de Paul Auster que un día, arrastrado por los recientes acontecimientos de su vida, se instala en un rincón de un callejón y se queda ahí un tiempo, que no se nos especifica, pero que entendemos que es muy largo. Como el Sr.Tokai en Hombres sin mujeres de H. Murakami, que nunca enamorado y sintiéndolo por primera vez, muere de amor (literalmente) por un desengaño. De amor no mueres de repente, te vas dejando morir lentamente hasta que se te va la vida.

Son ejemplos de cómo algo inesperado, algo que te cambia por completo, sacuden tu vida hasta llevarla al otro extremo. Todavía no he llegado a la conclusión que me explique los puntos que une la línea de estas historias, pero todas ellas me vienen a la cabeza cuando empieza Carrrie & Lowell, el séptimo disco de Sufjan Stevens. En sus guitarras acústicas, en la voz de otro planeta de Sufjan, y en las historias que cuenta.
Quizás es que veo a Carrie & Lowell como esa persona que, por un tiempo, se deja ir. Como si estuviera presente pero no en la habitación. En otro lugar. 

lunes, 16 de febrero de 2015

el nuevo single de sufjan stevens

Desde All delighted people y The age of Adz en 2010 estábamos sedientos de Sufjan Stevens. Bien es cierto que en 2012 se publicó Silver & Gold, su segunda caja de Navidad, pero en lo que respecta a discos oficiales, 5 años son demasiados. 


En 2005 publicó el grandioso Illinoise, en 2010 el no menos inmenso The Age of Adz y en 2015 Carrie & Lowell, por lo que tenemos que esperar 5 larguísimos años entre disco y disco, nada más y nada menos. Sufjan nos hace sufrir.
Pero es conocer noticias suyas y se nos olvida todo.

El 30 de marzo se publica este disco, el cuál (cuentan desde Asthmatic Kitty) contiene muchos elementos autobiográficos, y ya está disponible su primer single, No shade in the shadow of the cross:

                      

Una pequeña maravilla acústica. Una delicia para escuchar en bucle hasta el infinito. Reproduzco la letra de la canción aquí:

"Now that I fell into your arms
my only lover give out to give in
I search for the capsule I lost

Drag me to the hell in the valley of the Dalles
like my mother give wings to a stone, 
it's only a shadow of the cross

I slept on my back
in the shade of a meadowlark
like a champion
get drunk to get laid
I take one more hit when you depart

I'll drive that stake through the center of my heart
lonely vampire inhaling it's fire
I'm chasing the dragon too far

There's blood on that blade
fuck me, I'm falling apart
my assassin, like Casper the ghost
there's no shade in the shadow of the cross"

lunes, 22 de diciembre de 2014

navidad con sufjan stevens: "dile que jesucristo está aquí, que no tiene nada que temer"

La Navidad ya está aquí, y eso significa la llegada de la época del año que más le gusta a Sufjan Stevens.
Hay que montar el árbol, poner los adornos, comer mucho y escuchar las cajas de Navidad de Santa Sufjan.


En estas listas he escogido varias de las canciones de los dos volumenes, Songs for Christmas y Silver & Gold, que más me gustan. Pero es solo una guía de favoritas, juntando las canciones de las dos cajas resulta una suma de 100 villancicos (ahí es nada), y estas son tan solo algunas de las más destacadas para mí.

Pero no, no todos son villancicos. O por lo menos, no a la manera estándar. Sí que nos encontramos los tradicionales, como Silent night, The little drummer boy, Jingle bells o muchos otros, pero también muchísimas canciones originales de Sufjan que traspasan la frontera del villancico y se convierten por derecho propio en varios de los mejores temas de su discografía y que yo no me resisto a escucharlos durante todo el año.

Hay canciones que exaltan el espíritu navideño, pero también las hay donde ese mismo espíritu está por los suelos.
En todo caso, canciones para reír, llorar, para bailar, cantar, para acordárnos de nuestros familiares, amigos, para hacer todas esas cosas que hacemos en Navidad.

Para hacerlo todo más fácil, lo he dividido en dos listas, una por volumen. Estas son las canciones elegidas del primero, Songs for Christmas:

Silent night

It's Christmas! Let's be glad!

Put the lights on the tree
Pon la luces en el árbol, llama a tu abuela y dile que vas a volver por Navidad, que no se preocupe, que Jesucristo está aquí y que no hay nada que temer

Only at Christmas time
Otra preciosidad en miniatura con las que Sufjan nos desarma. En el segundo cd de Songs for Christmas, Sufjan está acompañado de sus amigos The Welcome Wagon, grupo que publicó dos discos allá por 2008 y 2012 y aquí cantan con él de la manera más dulce.

Come on! Let's boogey to the elf dance!
Uno, dos, tres, cuatro: el centro comercial está cerrado, todo el mundo está viendo la televisión, Santa Claus ya está aquí, ¡vamos!, todo el mundo a bailar

That's was the worst Christmas ever!

The little drummer boy

Hey guys! It's Christmas time!
Vamos a escaparnos aprovechando que es Navidad. Sufjan se pone furioso con las guitarras para decirte que está pensando en la manera de escaparse contigo

Did I make you cry on Christmas day? (Well, you deserved it!)
Se ha pasado toda la noche despierto tras una pelea, ha escrito poemas sobre ti, pero no son muy bonitos...¿Te ha hecho llorar en el día de Navidad? Bueno, quizás te lo merezcas

A esto me refería cuando comentaba que varias de estas canciones son de lo mejor de Stevens.

Joy to the world

Get behind me, Santa!

Jingle bells

Christmas in july
Música disco con cuerdas para celebrar las Navidades en julio. Venga va, déjale fingir que es Navidad, aunque estemos en verano.

Sister winter
Sister winter es una de mis canciones favoritas. Así en general. Escucharlo cantar que se acuerda de como te besaba en verano rompe por dentro. "All my friends I've returned to wish a Happy Christmas"

El mejor Sufjan Stevens. El que ha hecho que sea una de las mejores cosas que me ha pasado nunca.

Star of wonder

                                              

Y estas las del segundo, Silver & Gold:

The Midnight clear
Barcola (you must be a Christmas tree)
En el primer cd del de Silver & Gold grabado en 2006, se hizo acompañar de, entre otros, sus amigos los hermanos Dessner de The National para crear maravillas como estas.

Christ The Lord is born

We wish you a merry Christmas

Mr. Frosty Man

Make haste to see the baby
Otra miniatura de las que abundan en las dos cajas. No hace falta más, solo un órgano y un piano.

Angels we have heard on high
Un villancico de los que tendrían que pasar a ser populares (hay varios de esa clase en las cajas) y que se cantasen en todos los lugares.

Christmas in the room
Ni viajes a ninguna parte, ni tiendas, ni regalos, ni fiestas, solo tú yo yo. Tampoco necesitamos regalos, están dentro de nuestros corazones. Y si vemos una luz, esa es la que nosotros tenemos dentro.

Alphabet St.
Sufjan Stevens versionando a Prince por Navidad. Una chaladura que solo puede venir de Sufjan. <3

Joy to the world

The Child with the star on his head

Santa Claus is coming to town

Sleigh ride

X-mas spirit catcher
Una de las canciones más pegadizas e irresistibles de las contenidas en las cajas. Un hit, vamos. Imposible no ponerse a bailar en Navidad con esta fantástica canción.

Let it snow! Let it snow! Let it snow!

Holly Jolly Christmas

Christmas face

Up on the housetop

We need a little Christmas

Justice delivers its death
Sufjan quiere hacernos llorar por Navidad. Nos lo quiere hacer pasar mal. No se me ocurre otra explicación tras Justice delivers its death.

Christmas unicorn
Solo a Sufjan Stevens se le puede ocurrir unir una canción de Navidad con el Love will tear us apart. Y solo a él le puede salir bien algo así. Casi 13 minutos de placer inmenso, del que va más alla.
Juntémonos todos y hagamos reverencias a Santa Sufjan. Que no es de este mundo y merece que lo aupemos al lugar donde merece.

                                              

miércoles, 18 de septiembre de 2013

las 5 de sufjan

El otro día me preguntaba que porque no había hecho ya un top de Sufjan Stevens. Cosa rara, ya que Sufjan es una de mis obsesiones más arraigadas. Sufjan pertenece a esa clase de iconos a los que no solo tienes completa y absolutamente interiorizados, sino que todo lo que lo rodea crea nerviosismo y pelos de punta. Como una imagen vale más que mil palabras:
pelos de punta nivel tenerlo a escasa distancia en el Auditori del primavera sound 2011. Sufjan y pocos como él son capaces de crear en mí esa sensación.
Por eso, se hacía obligado mencionar algunas de mis canciones favoritas de su discografía.

1. Impossible soul
No hay duda en que Impossible soul, la canción que cerraba The age of Adz, es LA CANCIÓN de Sufjan Stevens. 25 minutos y 36 segundos en los que no sobra absolutamente nada y que a la postre, se acaba haciendo corta. Cada una de sus partes es una maravilla que podría funcionar por si sola, pero que en el conjunto de Impossible soul se hacen aún más gloriosas.

"Boy we can do much more together"

2. Concerning the UFO Sighting Near Highland, Illinois
Tal vez canción menor (dentro de la odisea que es la obra magna Illinoise), el tema de los ovnis que abría este disco es una de las canciones más bonitas de Sufjan. Con solo un piano que hiela la sangre y su quiebros de voz, el amigo Suf se basta para llevarnos a donde él quiera, Illinois, Michigan o Arizona.

3. Sister Winter
En el mundo Stevens siempre es Navidad. Todo el año. Y después de escuchar esta canción, para mi casi que también. Sister Winter suena en casa durante todo el año, y les deseo la Navidad a pleno pulmón a mis amigos en pleno verano. Porque Sister Winter no es tan solo un villancico...

Sister Winter tiene una de las letras más bonitas, esperanzadoras y escalofriantes de Sufjan. 

"All my friends, I've
returned to sister winter
all my friends, I
apologise, apologise"
"And my friends, I've
returned to wish you all the best"

4. I want to be well
Si esta canción no te remueve por dentro ten por seguro que nada lo hará.
A la redención por el caos, la rabia, la desesperación y el querer estar bien. 

"I'm not fucking around" 

5. The transfiguration
Seven swans es uno de los mejores discos del de Detroit. Publicado antes de la explosión mediática de Illinoise, es un tratado sobre la delicadeza y quizás, su disco más sobrio y convecional.
The transfiguration es un ejemplo tanto de esas canciones más folk de su discografía, como de las constantes referencias (en muchos casos, mucho más que eso) religiosas en sus canciones.

Puedes escuchar estas canciones en esta lista de spotify (menos Concerning the UFO Sighting Near Highland, Illinois, que no está en spotify, pero sí en youtube)