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martes, 21 de febrero de 2017

nuevos singles de chucho y fernando alfaro

Fernando Alfaro vive un momento pletórico a nivel creativo. Su último disco en solitario, Saint-Malo, se publicó en 2015 y aún sigue vivo como el primer día. De él se extrae ahora una canción y se publica en formato 10" con tres extras: dos canciones inéditas (la referencial Cámara, acción y Bañador negro) y una versión de Niños Mutantes, No puedo más contigo, publicada el año pasado en un disco homenaje a los granadinos. Esto se puede escuchar en spotify:



Por otro lado, I*M Records también publica un 12" con remixes de una de las mejores canciones de Los años luz, el disco que Chucho publicó el año pasado.







Se trata de Un inmenso placer y para la ocasión han hecho suya la canción Hidrogenesse, Dorian, La Bien Querida (con Ana Fernández cantando el estribillo) y los propios Chucho. Quizás, la propia revisión del grupo es lo más interesante del 12". Se puede escuchar también en spotify:

miércoles, 18 de mayo de 2016

especial fernando alfaro, cap.6. una nueva vida: los años luz

Tan solo un año después de Saint-Malo, Fernando Alfaro, en plena efervescencia creativa, retoma Chucho. Después de 12 años desde Koniec. Y no ha debido ser capricho. En una carrera como la suya no caben esas maneras: si estas canciones ven la luz con este nombre es que en la cabeza de Alfaro se sentían como tal. Y demonios, la popera Un inmeso placer, por ejemplo, remite a lo mejor del grupo, consiguiendo enlazar todos estos años de carrera con este disco y este momento.

Y si después de sus discos en solitario quizás se hacía un poco extraño retomar Chucho, esas dudas se disipan al escuchar Los años luz. Alfaro da lo mejor de sí mismo tanto cuando publica con su nombre como cuando lo hace con el del grupo, y no hay duda de que los componentes de Chucho llevan sus canciones a un lugar especial. A un lugar en el que las canciones cobran vida y se ven enriquecidas.

Los años luz ofrecen lo mejor de Chucho, su ya conocida dualidad: tanto su lado más visceral como el más amable. Y en ambos casos añaden canciones memorables y destacables a su catálogo: Fuego fatuo o Banderas negras y la mencionada e inmediata Un inmenso placer o Cosas hermosas.
También juguetones, abrazan la rumba tropical (¡Viva Peret¡) y el deje andaluz en algunas de las canciones.

Una nueva vida para el perrete. Nuevos aires en la apasionante discografía de Fernando Alfaro. Un nuevo comienzo en el que, afortunadamente, nada ha cambiado. Javier Ruiz

jueves, 24 de marzo de 2016

especial fernando alfaro, cap.5. los diarios de petróleo y el final que no lo fue

Tras el disco perfecto (Tejido de felicidad lo era) solo quedaba empezar a bajar o el salto al vacío. Y todos sabemos que Fernando decidió saltar sin red, como lo hiciera años antes con hermanos carnales, pero que a su sello (Chewaka) le pareció que eso solo empujaba al suicidio. Entonces, el que iba a ser un álbum doble se convierte en uno sencillo que se completaba con 3 EPs para formar entre todos la que es posiblemente la obra más ambiciosa de Alfaro.

Los diarios de petróleo es el disco aparentemente más autobiográfico de su carrera y en el que las metáforas son menos metáforas y Alfaro se autoexorcisa. No debe ser sencillo hablar de la muerte de un amigo como se hace en Ricardo ardiendo o Cataratas de sueño, o expresar ese miedo a la responsabilidad de quien ha vivido al margen de ella. Esa cigüeña que en Chapoteosis le dicta incapaz de cuidar a sus hijos es la misma conciencia que le denomina como El rey del error, sobrevolando por encima de su recién estrenada estabilidad. Una estabilidad que, estamos hablando de alguien que ha vivido tocado y hundido, no resulta fácil de mantener y sobrevive a duras penas, como se explicita en Y rompe la tormenta.

También emociona Mi padre, una canción para resolver una vida sin decir te quiero (qué difícil es decir te quiero a un padre) de alguien que ha dejado de ser hijo poco antes. O el recuerdo a tiempos anteriores: A morte y Suavemente va cayendo el río son canciones de los tiempos de Surfin' Bichos y (San) Juan Autista podría haber formado parte de Hermanos carnales. Pero a mí la que más me impactó siempre fue Abre todas las ventanas, el último episodio, exultante, hermosísimo, de quien ha decidido elegir el cuándo y el cómo.

En total Los diarios de petróleo son 24 canciones que componen un Fragmento principal sencillamente abrumador y otros tres fragmentos más irregulares, pero que completan un trabajo excelente que, por ambición, llega más lejos que nunca. Decidir si es la cumbre o no de su carrera ya se me hace imposible.


Y después llegó el fin. Un fin que no fue, que al final fue un hasta luego.

Después del exorcismo de Los diarios de petróleo, Chucho publicaron su cuarto disco, Koniec. Un disco que 11 años después se escucha de manera diferente. Que a pesar de ser el disco de Chucho que más palidece en su discografía, es mucho más de lo que parecía.
Koniec, al contrario que sus predecesores, no tiene un idea global que le dé unidad, quizás resulta un poco disperso, pero contiene grandes canciones que se añaden a la larga lista de logros de Alfaro; Capitán en alta mar, Túnel de lavado, la directa La mente del monstruo, Sé, etc.
Mención aparte merecen las increíbles Gran angular, La religión (con Alfaro emocionando "Y nuestro tren va a descarrilar y no lo puedo enderezar, no lo puedo ni explicar")  o Y minera (porque Alfaro consigue hacer canciones sobre paternidad sin que nos dé vergüenza). Canciones que siguen incidiendo en las diferentes visiones que tiene Alfaro de la música, las diferentes maneras que encuentra para plasmar sus obsesiones.
Koniec cuenta con una de las portadas de Javier Aramburu más sencillas pero a la vez más efectivas, que se disfruta en su totalidad en la edición en vinilo que en su momento publicó Sinnamon Records (que incluía como bonus tracks la genial Piedras de Palestina y su versión de En el rascacielos de Family).

De este disco se publicaron dos eps, con los titulares La mente del monstruo y Túnel de lavado respectivamente. Cada uno de ellos contenía 4 canciones, el primero, un recorrido a través de la vida perra, el segundo, un tratado sobre el estar jodido, muy jodido.

Los diarios de petróleo los ha escrito Manolo y Koniec Javier, ambos con la certeza de que pronto habrá que abrir de nuevo el libro para recoger Los años luz.

10 canciones de Chucho. Una selección de Javier Ruiz
(todas en spotify menos Tocado, hundido)

 1 Magic "Que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir". Magic como opción de vida. Magic como actitud ante el día a día. Todos deberíamos escucharla cada mañana después de desayunar y así afrontar la vida. "Todo el amor del mundo lo derrocharemos tú y yo"

 2 Ricardo ardiendo Donde estés, allá donde estés, nos vamos a arrancar el pecho y gritar, porque siempre te van a acompañar los dioses del mar. Porque los que nos quedamos aquí no tenemos más remedio que vivir, vivir de verdad.

 3 Abre todas las ventanas Otra lección de vida. Abre todas las ventanas, siempre. Que corra el aire. Como Jesús sin paracaídas.

 4 Revolución Las cosas importantes vienen de dentro, de las entrañas. Y algo desde dentro me está gritando que ya estoy listo, que es el momento. Fernando Alfaro tocando el cielo, haciéndonos tocar el cielo.

 5 Cirujano patafísico Lo tuyo es un problema. Ya te he diagnosticado. Yo mismo te voy a dar la solución. Soy médico. Soy cirujano. Y yo lo voy a erradicar.

 6 Mi vida con fiebre "Y tú me hablas de fiebre". Entre las capas de felicidad también encontramos tejidos de sufrimiento, siempre. "Mi vida entera tiene fiebre"

 7 Tocado, hundido Los hay que nacen tocados y hundidos. Desde el principio. Pero vuelve a llover y ridícula esperanza. Vuelve a llover, mayo, va a llover.

 8 Y rompe la tormenta La sinceridad por delante, ante todo honestidad. Siempre lo rompo todo cuando todo mejor va, créeme si te digo que no es culpa mía, que más bien se trata de una minusvalía.

 9 El detonador EMX-3 El principio de todo, el detonador, la bomba que lo inició todo. Entre tú y yo hay sangre y esto es para siempre.

10 Gran angular "Me he despertado otra vez".  Y he vuelto a abrir los ojos, solo tengo que mirar. "Y otra vez todo este asunto de sombras".

miércoles, 16 de marzo de 2016

especial fernando alfaro, cap.4. el inicio de chucho: ladrándole al infierno y acariciando la felicidad

Con el cadáver de Surfin' Bichos todavía en la habitación, nacía el chucho. Todavía cachorro, pero ya lleno de energía y rabia. Fernando Alfaro iniciaba otra aventura, que al final vendría a ser tan decisiva como la anterior. Pero eso todavía estaba por pasar.

Alfaro da comienzo a Chucho en 1995 con un ep de 4 canciones (más un pasodoble). En él ya se establecen las coordenadas del proyecto: fuerza, garra y ganas de comerse el mundo. También la facilidad para adaptar cualquier tipo de género a su forma de hacer canciones y siempre salir victoriosos.
Ya enseñan los dientes y cantan desde la visceralidad (aunque esto en este caso no es ninguna novedad). Destaca la salvaje Breath o la más pop Esto es mi sangre.

Primera toma de contacto con el chucho, lo mejor estaba aún por ocurrir...

En 1997 se publica 78, el primer disco del grupo. En 78 pulen y dan brillo al sonido ofrecido en el ep (las canciones realmente eran demos, primeras tomas) y consiguen un álbum no a la altura de lo que más tarde ofrecerían (Tejido de felicidad y Los diarios de petróleo son obras maestras), pero sí sobresaliente y perfecto como primer gran paso del grupo.

78 se vio potenciado por la inclusión de El detonador EMX-3 en la banda sonora de la película Abre los ojos (también en la bso se incluyó un remix de la canción en clave drum and bass), una jugada de la que creo salieron muy beneficiados. Pero 78 era mucho más que esa (maravillosa) canción, era otro montón de temas en los que Alfaro impregnaba su potente imaginario y nos volvía a sorprender. De la calma tensa de Sal, Sin piel o Mi anestesia a las más pop y exultantes Pegado a tu pies o Un ángel turbio, en la que se recuperan los gloriosos coros de Isabel León.

No falta ese lado más al límite, más punk, en El ángel inseminador o Cerca del animal ("quiero joderte con mi cámara de fotos por toda la piel").

De 78 se extrajo un ep con dos canciones inéditas. Se trataba de Sal ep, donde además de la titular y la instrumental Paracaídas que cerraba 78, se incluía la preciosa 3 filas de dientes y la electrónica casi industrial Inés Groizard.

Antes de terminar el siglo, en 1999, llegaba Tejido de felicidad. Una obra mayúscula, como poco al nivel de lo mejor de Surfin' Bichos. Un viaje por el amor, los sentimientos y los instintos, que explota desde el principio, exalta la amistad y la esperanza, se convierte en carne, se emociona y se aleja como un avión que se pierde entre las nubes. Un disco al que no le sobra ni un segundo y que sabe tocar, como en la acupuntura, los puntos exactos para despiezarte por dentro y fuera.

Tejido de felicidad es la confirmación de que Chucho no era solo la vía de escape de Alfaro tras Surfin' Bichos, sino una banda tan importante como aquella. El sonido ha evolucionado, entran pequeños guiños electrónicos, pero la esencia es parecida. Las tripas de Fernando hechas arte. Cirujano patafísico te empuja a mil por hora en una espiral de instintos primarios. Magic o Revolución son himnos potenciales sobre el amor y la amistad, Alicia rompecuellos acaricia y araña a partes iguales, Mare nostrum tiene el vértigo de las canciones apocalípticas del pasado y El mundo en un segundo genera una ternura infinita. Solo algunos ejemplos de un disco perfecto.

Además el trabajo de Kaki Arkarazo a la producción consigue que cada detalle, cada matiz, se muestre en su justa medida. Como cuchillas cuando corresponde (Hamorambre, Erección del alma...), bañado en confeti (Magic), como terciopelo húmedo (El mundo en un segundo o ese "pobrecito este perro, chucho perdido en el tiempo" que directamente me hace llorar cada vez que lo escucho) o con todo a la vez y sin anestesia (Alicia rompecuellos). Yo me atrevería a decir que es el disco de toda la discografía de Alfaro con el que más disfruto de su sonido. Algo que lo hace aún más importante, más imprescindible.

Y, como colofón, la banda lo presentó con un gira muy particular, Triple Zero, en la que en cada ciudad se celebraban tres conciertos, uno acústico, otro más electrónico y un tercero con el formato estándar, que tenía carta de presentación física en un ep del mismo nombre en el que se le dio una vuelta a cuatro temas del disco (Cirujano patafísco, Hamorambre, Perruzo y una F-foto tuya -remezclada por Astrud-), donde los papararara de Hamorambre, el salvajismo de Perruzo o el acompañamiento de Manolo Martínez en una F-foto tuya demuestran lo que ya sabemos, que el Chucho sabe lamer, acariciar y morder según el momento y las circunstancias.

Tras algo así, parecía difícil, muy difícil, pensar que se podría mantener el nivel, pero nosotros no conocíamos los diarios de petróleo.

Chucho EP, 78 y SAL ep por Javier Ruiz y Tejido de felicidad y Triple Zero por Manolo Domínguez.

miércoles, 9 de marzo de 2016

especial fernando alfaro, cap.3. su etapa en solitario


El primer disco bajo su nombre, amparado por Los Alienistas, que no son otros que los sospechosos habituales que siempre han acompañado a Fernando, vendría en 2007, después de Koniec de Chucho (hasta el momento el último disco del grupo, cosa que se remediará este mismo año, en breve) en 2004, y de la gira de reunión de Surfin' Bichos en 2006. Como poner el pasado en orden para seguir adelante.

Un primer disco bajo su nombre, pero realmente un paso más en el camino, una continuación a una carrera discográfica que a estas alturas ya se antoja totalmente única e irrepetible.
Más tarde, en La vida es extraña es extraña y rara (2011) Alfaro se dejaría producir por Raül Fernández Refree, introduciendo una nueva visión a sus canciones, pero Carnevisión, como comentaba antes, bien podría pasar por ser ese disco de Chucho que nunca se dió. Problemas de sueño, por ejemplo, es una buena muestra de eso.

Carnevisión es un disco que ha ganado con el paso de los años, un disco en el que Fernando Alfaro se muestra optimista y enérgico (tremenda secuencia de inicio). Aún sin ser una pieza clave en su dilata discografía es un disco muy a tener en cuenta.


Y Fernando Alfaro abrió todas las ventanas. Las abrió y dejó entrar el aire. No es que la habitación estuviera estancada, quizás es que solo hacía falta ventilar, dejar correr el aire porque sí. Ese aire lo proporciona Refree, que sin alterar una manera de hacer, le da nuevos bríos.  La vida es extraña y rara se inicia con una locución, pero enseguida entra Alfaro, como si estuviera justo aquí al lado, como si nunca se hubiera ido, como si siempre hubiera estado aquí. Se inicia con dos de las mejores canciones de sus discografía, Extintor de infiernos y Camisa hawaiana de fuerza. Aquí, da la impresión de que para Alfaro, la vida es extraña y rara, sí, pero menos dolorosa que de costumbre. Sensación que se recrea con los preciosos arreglos del disco: las palmas de Los heróes podridos, el piano de Extintor de infiernos, el tono casi tropical del inicio de Teléfono de atropellados o el de western fronterizo de Un viaje largo, largo (con la colaboración en las voces de Nacho Vegas).  Hijo de perra o Gol psicológico parecen sacadas de un disco perdido de Chucho, mientras Himno del caminante kamikaze con su espectacular parte final completa otro disco para enmarcar de su autor.

De La vida es extraña y rara se publicó un anexo en forma de ep, con Extintor de infiernos como pieza central. En él, destacamos la preciosa Guajiro loco, de aires juguetones, y la muy Alfaro Puteaños feliz.

Con La vida es extraña y rara Fernando, como los grandes actores de teatro, volvía a ser él. Volvía de un infierno particular y renació para nosotros, para que cada telón levantándose fuera un renacer. Lo fue primero a solas, con Raül Fernández y con banda completa. Y se lo aplaudimos y lo agradecimos. Pero una vez olvidado el pasado tocaba confirmar que se puede vivir sin nostalgia o, al menos, sin necesidad de ella. Y Saint malo es eso, el mejor disco del nuevo Alfaro, una obra maestra que se va colando poco a poco en nuestro sistema circulatorio hasta formar parte de nosotros, hasta depender tanto de él como en su día lo fuimos de Hermanos carnales o Los diarios de petróleo.

Saint malo tiene algunas canciones que no necesitan ni media escucha para hacerse clásicas de pura inmediatez. Velero, arrancando las venas, Se aniquila piso o La luna aplastada tienen ese punch que tuvieron en su día Fuerte o Revolución. Golpean directamente a noquear. Y entre medias Tempus fugit, Me hiere, no me hiere, La edad media, Pijama de fantasma o Eso fue todo hacen el justo contrapunto para que no muramos del dolor. Son una balsa de elegancia absoluta, que no buscan el subidón del momento sino ir colándose poco a poco en nuestros corazones. Unos acompañantes de lujo a los dos soplos en el corazón, diferentes pero igual de trascendentes, que son Saariselkä Stroll y La eternidad. Cuchillas emocionales que dejan cicatriz. Imposible asimilarlas sin dejar de ser la misma persona, sin paralizarnos de frío con la primera o parar de llorar con la segunda. Dos canciones que solo alguien que forma parte de nuestras vidas puede cantarnos. Solo él tiene permiso para hacerlo. Y para que nosotros le dejemos.

Y después están las referencias clásicas de Alfaro que ayudan a que nos sintamos parte de su universo. Los juegos de palabras, esas citas que fuera de sus fronteras parecerían absurdas pero que, una vez entras en el juego, tienen todo el sentido del mundo. Como buscar en el mapa el parque de Saariselkä, subirnos al ascensor de Herodes o repetir incansablemente la palabra cucurbitácea. Detalles que nos demuestran que todo sigue siendo igual de extraño, hermoso y raro.

Texto de Javier Ruiz excepto Saint malo, de Manolo Domínguez.


10 canciones de Fernando Alfaro. Una selección de Javier Ruiz y Manolo Domínguez.
(todas en el spotify, menos las enlazadas Problemas de sueño y Los cuatro vientos)

1 Saariselkä Stroll "Tú eres mi vida, qué guapa eres" "Cucurbitácea, cucurbitácea, cucurbitácea". Solo Alfaro puede hacernos cantar esto y no sentirnos ridículos, sino todo lo contrario.
Llévame a ese parque, lejos, que es nuestro futuro. Cucurbitácea, cucurbitácea, cucurbitácea, cucurbitácea, cucurbitácea, cucurbitácea, cucur...

2 La eternidad Un escalofrío con cada escucha, un llanto desesperado en la canción de amor más cruda que jamás haya escuchado. La eternidad, no morir jamás y no ir al médico jamás. Y yo te prometo hacerte el café cada mañana, mi dulce Amaya Sara.

3 Problemas de sueño Tengo un problema, que te he conocido, y como te he conocido, ahora no te puedo olvidar, y quiero olvidar que tengo que recordar olvidarte, pero se me olvida, aunque lo tengo que recordar

4 Camisa hawaiana de fuerza Una camisa para cada loco, una isla para cada loco. Toda la locura que yo te pueda dar, disimulada entre estampados de flores, cocos, piñas y tequilas para subir esa escalera que acaba en tu corazón. Y reirnos del fin de mundo, juntos tú y yo.

5 La luna aplastada Como en Hermanos carnales hiriendo con cada guitarrazo, directos a las entrañas en un libro que se acaba como una máquina de libros que se acaban. Son los días luz que anuncian el futuro. El futuro de ese chucho perdido que volvemos a encontrarnos en la calle.

6 Extintor de infiernos Cuando uno lo que quiere, cuando llega el momento, es un extintor de infiernos, es que algo no ha ido muy bien durante el camino. Pero por favor, traédmelo, que todavía no me puedo marchar.

7 Los cuatro vientos El Alfaro exultante, el predicador que lleva la razón, y los coros de Isabel León para hacernos llorar de emoción, y las cuerdas para que suenen cuando tú y yo éramos libres y salvajes.

8 Guajiro loco Voy a asesinar a todo el mundo, menos a ti, y después bailaremos juntos, con una palmera detrás, y la tarde cayendo en el mar. Nos quedaremos solos en el mundo, everybody but you.

9 La edad media La vida reducida a un día. Desde el nacimiento al amanecer del día hasta el ocaso de un niño de siete años. Y el sol del mediodía desplomándose mientras Javi caía al interior del pozo ciego, como en un himno marcial de quien sabe que el objetivo es el propio fin. El fin del hombre que muere siempre de noche.

10 Himno del caminante kamikaze El himno de guerra de quien solo lucha contra sí mismo, contra sus nubes y tormentas, bajo el sol radiante del mañana. El optimismo de un perdedor, de un hombre marcado con cicatrices en sus brazos y en su alma, que no tiene claro si la guerra aún sigue o se acabó. Cuando ya no sabe si seguir luchando o acabar como el kamikaze que ha sido en el pasado.

martes, 1 de marzo de 2016

especial fernando alfaro, cap.2. hermanos carnales y el final de una quimera

Tras Fotógrafo del cielo llega el que, junto a la separación posterior del grupo, intuimos el momento más complicado de la carrera del grupo. Han girado y presentado el disco, y convencido a Virus (subsello de RCA) para que sigan apostando por ellos. Pero por el camino han tenido que tomar una decisión drástica, que es la de decidir que José María Ponce, bajista y primo de Fernando Alfaro, dejara la banda. Han comprobado que no tenía el nivel suficiente para seguir integrando el grupo y, como se comprueba en la portada de Hermanos carnales, el cuarteto ha quedado reducido a trío: Alfaro, Joaquín Pascual y Carlos Cuevas. Tres miembros para defender la entendida como cima del grupo:

Si para las personas comunes ya es raro tocar el cielo una vez, no imagino hacerlo varias veces. Fernando Alfaro lo ha logrado en varias ocasiones. Ha sido tocado por la mano de Dios más de una vez. Gente común haciendo cosas extraordionarias. Como en las canciones de David Bowie.

La idea original de Hermanos carnales era un doble álbum, nacida en la mente de Alfaro a raíz de la película Inseparables de David Cronenberg. Un disco por cada uno de los hermanos gemelos de la película. El primero más abierto, el segundo más oscuro. Finalmente, presentada la idea a la compañía, todo resultó en nada y se acabó realizando un disco de 15 canciones, tal como lo conocemos (hoy en día se puede acabar haciendo una playlist con la secuencia original si sabes como... De las descartadas, destacar Canción mínima, al final también publicada en Mi hermano carnal EP). Todo esto se vuelve a repetir en Los diarios de petróleo de Chucho, pero eso ya es otra historia.

Y lo que conocemos es una de las grandes cumbres de Fernando Alfaro (y por extensión y méritos propios, evidentemente, también de los demás integrantes del grupo), como comentaba al principio. Uno de sus ascensos a los cielos. Hermano carnal, Efervescente, Fuerte!, Abrazo en un terremoto, En otoño, Mis huesos son para ti, etc., una colección de canciones que quita el hipo. Unas letras creando la leyenda, una base rítmica a pleno rendimiento, unos coros de Isabel León para morir de belleza, un disco para enmarcar.

Si en la grabación del álbum eran tres los miembros oficiales de la banda, para la gira con la que se presentó ya tenían las incorporaciones definitivas de José María Mora e Isabel León, que conformó a la postre la nómina en la grabación de El amigo de las tormentas, el cuarto disco que quedó relegado a un segundo plano por la inminente disolución de Surfin' Bichos, tan inminente que ni siquiera se presentó en directo. Sin embargo, yo siempre lo he visto a la altura de sus dos anteriores. El arranque con Luna polar y Si tengo que cambiar (primera composición de Joaquín Pascual en el grupo) ya muestra las dos caras que siempre han tenido; la primera sosegada pero intensa y la segunda directa e inmediata, como si de una versión menor de ¡Fuerte! se tratara. Y justo después el primer tirón de tripas, la eterna Comida china y subfusiles, un clásico que aún hoy sigue interpretando Alfaro en directo. A partir de ahí, con las bases ya sentadas, una nueva colección de éxitos que al final no lo pudieron ser: Atracción planetaria, Venados de sol a sol, el diablo adolescente y, especialmente, El final de una quimera, tenían los mismos mimbres que las mejores canciones de Fotógrafo del cielo o Hermanos carnales, pero que quedaron ahí, como un legado que, junto a Family album I, el EP de versiones que se publicó en el mismo año, supuso el epitafio de una banda inmensa.

Y precisamente en ese EP se mostraba la personalidad que tenían, ya que los 5 temas que lo formaban sonaban más a Surfin' Bichos que a nadie más. Aleluya encaja mejor tras Mi refugio que en cualquier disco de Cohen, Cuanto más duro vengan es difícil pensar que sea un tema de Jimmy Cliff, El paso de las lágrimas tiene esa misma épica que El final de una quimera, Jesucristo incluso encaja con esa lírica tan llena de iconos de Alfaro y Cielo es, sencillamente, un clásico más del grupo.

Entendemos que el título apuntaba a una continuación, pero no hubo más. Después de el Amigo de las tormentas, el punto y final de una leyenda de la música.

Texto de Manolo Domínguez excepto Hermanos Carnales, de Javier Ruiz.

10 canciones de Surfin' Bichos. Una selección de Manolo Domínguez.

1 ¡Fuerte! El hit más hit del grupo. Imposible no colocarlo en el número uno, aunque mis filias particulares vayan por otro camino. Es empezar a sonar y comprender que esto trascendió lo particular para convertirse en uno de los iconos musicales del indie de los noventas. Un clásico.

2 Rifle de repetición Rifle de repetición me recuerda al cartel de Furtivos, no sé por qué. Me parece una canción menos explícita pero tan dura, tan descarnada como la película de Borau. Comandando Fotógrafo del cielo como quien dirige a una banda de genialidades inadaptadas.

3 Comida china y subfusiles Los coros de Isabel León, desde que aparecieron en el grupo, son una marca indiscutible del sonido de Surfin' Bichos. Y aquí es donde se subliman. Cuando ya estás entregado a una de las melodías más acertadas de toda la discografía de Alfaro aparece ella y todo se inunda de calidez y amor. Si no hubiera sido por la separación del grupo y hubiese tenido la gira y promoción que merecía, podría hablarle de igual a igual a fuerte. Escuchar aquí.

4 Alud de setiembre Una letra de escalofrío indicando el camino de la madurez. Un dolor en el estómago y la escopeta de caza como metáfora de todo aquello que surge tras el amor. Sin subidas de tono, innecesarias cuando se tiene la inspiración de tu lado.

5 Gente abollada Como un eco del infierno, como un llanto desde el fondo del bar. El retrato de un mundo de perdedores que desaparecen en la noche sin que nadie les reclame. La cara nada amable de la degeneración. Un mundo de gente abollada.

6 Mi hermano carnal Las dos caras del tercer disco de Surfin' Bichos juntas en una sola canción. Inseparables en el amor y el dolor. Es la vida. Solo la muerte no causa dolor.

7 Viaje de redención Uno más de los regalos de lucidez de Hermanos carnales, con Alfaro cantando con esa pronunciación que genera miedo y ternura, entre guitarras que llenan la habitación mientras las almas se queman con el sol en este viaje de redención de un grupo en estado de gracia.

8 El diablo adolescente El olor a azufre que lo rompe todo de cuajo. El recuerdo de días que no volverán y la asunción del diablo adolescente. El amor como sinónimo, una vez más, del dolor. Se puede escuchar aquí.

9 Fotógrafo del cielo Las imágenes de Joel-Peter Witkin mostrando la cara menos amable del mundo y la heroína distorsionando lo que vemos. El fotógrafo haciendo fotos en el cielo y el suelo temblando bajo nuestros pies.

10 El final de una quimera El epílogo de algo que fue muy grande. Una despedida aún no cicatrizada y la asunción de tener que empezar de cero, cercenados en dos mitades. El final de una quimera que se quema y desaparece. Se puede escuchar aquí.


miércoles, 24 de febrero de 2016

especial fernando alfaro, cap.1. el comienzo de surfin' bichos

Fernando Alfaro es un personaje clave en nuestra formación musical casi desde sus inicios. Surfin' Bichos fueron el indie antes de que fuéramos indies. Nos mostró el camino, un camino lleno de espinas, que hemos decidido revisar en el marino, en un tramposo orden cronológico que comenzará con la discografía de Surfin' Bichos, continuará con los discos de Alfaro en solitario (o con Los Alienistas) y finalizará con los 4 discos de Chucho para que den la bienvenida a Los años luz, el quinto álbum del grupo que significará la vuelta del perro rabioso en abril. Así, poco a poco, despacito y con buena letra, os iréis encontrando este repaso que será,  como siempre, todo lo subjetivo que seamos capaces de hacerlo. ¡Empezamos ya!


El comienzo de Surfin' Bichos: La luz de tus entrañas y Fotógrafo del cielo, por Manolo Domínguez.



Mi primer contacto con el grupo de Albacete fue Gente abollada en una cinta en la que grababa todo aquello que me interesaba del programa de Radio Aljarafe Ventana al Pop. No recuerdo cuál de las versiones sería, si la del EP homónimo, la del álbum o el edit del 12" Gente abollada, ni puedo comprobarlo ya que, ni tengo reproductor de cassette, ni sé dónde estarán ahora esas grabaciones, pero, dado que el primer disco que me compré del grupo fue Fotógrafo del cielo, debería ser el del 12" previo. Tal vez por eso, La luz de tus entrañas podría ser el lp que menos convence de toda la discografía de Alfaro, a pesar de tener auténticos puñales como Crisis o Malaventuranzas, nanas de las que escuecen como el vodka (El rey del pegamento) y una versión un poco descafeinada por la producción (quizás el mayor handicap de este disco, que no suena como debiera sonar) de la ya mencionada Gente abollada, una de las cumbres de toda la carrera de Alfaro.

Antes se publicaría el ep Surfin' Bichos, que nacía a partir del éxito de su maqueta Primera cebolla sónica, y que escuchado desde la distancia apunta más que dispara. Igual si les hubiera conocido con estos primeros pasos ahora estaría contando otra cosa, pero cuando accedí, años más tarde, a estas cuatro canciones, el grupo había llegado mucho más lejos y solo Gente Abollada me pellizcaba el estómago. Suficiente para sentir el dolor del interior.

Pero mi catarsis llegó con Fotógrafo del cielo. Un disco que entró en mi casa como un alud de septiembre, inundándolo todo y cambiando mi percepción de la música con 19 años recién cumplidos. El segundo disco de la banda, con la formación consolidada una vez que Joaquín Pascual toma la guitarra para acompañar a Alfaro, compositor de casi todas las canciones, con J.M. Ponce aún al bajo y Carlos Cuevas a la batería, es un hito de la música nacional y, a mi entender, el primer gran disco del indie patrio. Aquí se ilustra a la perfección la combinación de azúcar y sal, casi azufre, que siempre ha caracterizado la obra de Fernando Alfaro. Cuando tiene que herir lo hace (Ya solo el arranque con Escocido y ¿Qué clase de animal? sienta cátedra) y cuando se hace amable musicalmente (Rifle de repetición, Alud de septiembre, Mi refugio) siempre lo hace con una letra oscura, con dobles lecturas o directamente agarrando la vida por los huevos y apretando. Además, acumula hitos: Escocido, Fotógrafo del cielo, Alud de Septiembre, Dulce mal trago, Rifle de repetición o la nana negra de Mi refugio son canciones imposibles de olvidar, al menos para alguien que andaba entonces en pura transición entre los cuarenta y Radio 3, y empezaba a descubrir esa otra música que no sabía de Stock, Aitken &Watermans para sobrevivir. Fotógrafo del cielo no es el disco insignia de Surfin' Bichos, los laureles se los llevó siempre Hermanos Carnales, pero, a mi parecer, aquí hay tanto o más que en aquella obra maestra que estaba por venir.