martes, 1 de marzo de 2016

especial fernando alfaro, cap.2. hermanos carnales y el final de una quimera

Tras Fotógrafo del cielo llega el que, junto a la separación posterior del grupo, intuimos el momento más complicado de la carrera del grupo. Han girado y presentado el disco, y convencido a Virus (subsello de RCA) para que sigan apostando por ellos. Pero por el camino han tenido que tomar una decisión drástica, que es la de decidir que José María Ponce, bajista y primo de Fernando Alfaro, dejara la banda. Han comprobado que no tenía el nivel suficiente para seguir integrando el grupo y, como se comprueba en la portada de Hermanos carnales, el cuarteto ha quedado reducido a trío: Alfaro, Joaquín Pascual y Carlos Cuevas. Tres miembros para defender la entendida como cima del grupo:

Si para las personas comunes ya es raro tocar el cielo una vez, no imagino hacerlo varias veces. Fernando Alfaro lo ha logrado en varias ocasiones. Ha sido tocado por la mano de Dios más de una vez. Gente común haciendo cosas extraordionarias. Como en las canciones de David Bowie.

La idea original de Hermanos carnales era un doble álbum, nacida en la mente de Alfaro a raíz de la película Inseparables de David Cronenberg. Un disco por cada uno de los hermanos gemelos de la película. El primero más abierto, el segundo más oscuro. Finalmente, presentada la idea a la compañía, todo resultó en nada y se acabó realizando un disco de 15 canciones, tal como lo conocemos (hoy en día se puede acabar haciendo una playlist con la secuencia original si sabes como... De las descartadas, destacar Canción mínima, al final también publicada en Mi hermano carnal EP). Todo esto se vuelve a repetir en Los diarios de petróleo de Chucho, pero eso ya es otra historia.

Y lo que conocemos es una de las grandes cumbres de Fernando Alfaro (y por extensión y méritos propios, evidentemente, también de los demás integrantes del grupo), como comentaba al principio. Uno de sus ascensos a los cielos. Hermano carnal, Efervescente, Fuerte!, Abrazo en un terremoto, En otoño, Mis huesos son para ti, etc., una colección de canciones que quita el hipo. Unas letras creando la leyenda, una base rítmica a pleno rendimiento, unos coros de Isabel León para morir de belleza, un disco para enmarcar.

Si en la grabación del álbum eran tres los miembros oficiales de la banda, para la gira con la que se presentó ya tenían las incorporaciones definitivas de José María Mora e Isabel León, que conformó a la postre la nómina en la grabación de El amigo de las tormentas, el cuarto disco que quedó relegado a un segundo plano por la inminente disolución de Surfin' Bichos, tan inminente que ni siquiera se presentó en directo. Sin embargo, yo siempre lo he visto a la altura de sus dos anteriores. El arranque con Luna polar y Si tengo que cambiar (primera composición de Joaquín Pascual en el grupo) ya muestra las dos caras que siempre han tenido; la primera sosegada pero intensa y la segunda directa e inmediata, como si de una versión menor de ¡Fuerte! se tratara. Y justo después el primer tirón de tripas, la eterna Comida china y subfusiles, un clásico que aún hoy sigue interpretando Alfaro en directo. A partir de ahí, con las bases ya sentadas, una nueva colección de éxitos que al final no lo pudieron ser: Atracción planetaria, Venados de sol a sol, el diablo adolescente y, especialmente, El final de una quimera, tenían los mismos mimbres que las mejores canciones de Fotógrafo del cielo o Hermanos carnales, pero que quedaron ahí, como un legado que, junto a Family album I, el EP de versiones que se publicó en el mismo año, supuso el epitafio de una banda inmensa.

Y precisamente en ese EP se mostraba la personalidad que tenían, ya que los 5 temas que lo formaban sonaban más a Surfin' Bichos que a nadie más. Aleluya encaja mejor tras Mi refugio que en cualquier disco de Cohen, Cuanto más duro vengan es difícil pensar que sea un tema de Jimmy Cliff, El paso de las lágrimas tiene esa misma épica que El final de una quimera, Jesucristo incluso encaja con esa lírica tan llena de iconos de Alfaro y Cielo es, sencillamente, un clásico más del grupo.

Entendemos que el título apuntaba a una continuación, pero no hubo más. Después de el Amigo de las tormentas, el punto y final de una leyenda de la música.

Texto de Manolo Domínguez excepto Hermanos Carnales, de Javier Ruiz.

10 canciones de Surfin' Bichos. Una selección de Manolo Domínguez.

1 ¡Fuerte! El hit más hit del grupo. Imposible no colocarlo en el número uno, aunque mis filias particulares vayan por otro camino. Es empezar a sonar y comprender que esto trascendió lo particular para convertirse en uno de los iconos musicales del indie de los noventas. Un clásico.

2 Rifle de repetición Rifle de repetición me recuerda al cartel de Furtivos, no sé por qué. Me parece una canción menos explícita pero tan dura, tan descarnada como la película de Borau. Comandando Fotógrafo del cielo como quien dirige a una banda de genialidades inadaptadas.

3 Comida china y subfusiles Los coros de Isabel León, desde que aparecieron en el grupo, son una marca indiscutible del sonido de Surfin' Bichos. Y aquí es donde se subliman. Cuando ya estás entregado a una de las melodías más acertadas de toda la discografía de Alfaro aparece ella y todo se inunda de calidez y amor. Si no hubiera sido por la separación del grupo y hubiese tenido la gira y promoción que merecía, podría hablarle de igual a igual a fuerte. Escuchar aquí.

4 Alud de setiembre Una letra de escalofrío indicando el camino de la madurez. Un dolor en el estómago y la escopeta de caza como metáfora de todo aquello que surge tras el amor. Sin subidas de tono, innecesarias cuando se tiene la inspiración de tu lado.

5 Gente abollada Como un eco del infierno, como un llanto desde el fondo del bar. El retrato de un mundo de perdedores que desaparecen en la noche sin que nadie les reclame. La cara nada amable de la degeneración. Un mundo de gente abollada.

6 Mi hermano carnal Las dos caras del tercer disco de Surfin' Bichos juntas en una sola canción. Inseparables en el amor y el dolor. Es la vida. Solo la muerte no causa dolor.

7 Viaje de redención Uno más de los regalos de lucidez de Hermanos carnales, con Alfaro cantando con esa pronunciación que genera miedo y ternura, entre guitarras que llenan la habitación mientras las almas se queman con el sol en este viaje de redención de un grupo en estado de gracia.

8 El diablo adolescente El olor a azufre que lo rompe todo de cuajo. El recuerdo de días que no volverán y la asunción del diablo adolescente. El amor como sinónimo, una vez más, del dolor. Se puede escuchar aquí.

9 Fotógrafo del cielo Las imágenes de Joel-Peter Witkin mostrando la cara menos amable del mundo y la heroína distorsionando lo que vemos. El fotógrafo haciendo fotos en el cielo y el suelo temblando bajo nuestros pies.

10 El final de una quimera El epílogo de algo que fue muy grande. Una despedida aún no cicatrizada y la asunción de tener que empezar de cero, cercenados en dos mitades. El final de una quimera que se quema y desaparece. Se puede escuchar aquí.


2 comentarios:

  1. Para mí, la mejor canción de los Surfin' es "Un Perro Feliz"

    ResponderEliminar
  2. Ahí confieso que el hecho de no haber escuchado ese disco en su momento, sino años más tarde, puede haberme influido en que sea el menos representado en la lista. En todo caso, me ha costado horrores quedarme en diez.

    ResponderEliminar