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jueves, 9 de julio de 2015

especial sufjan stevens (4 y final): all delighted people (2010), the age of adz (2010) y carrie & lowell (2015)

Llegamos al final del especial Sufjan Stevens que hemos llevado a cabo en el marino. Muchísimas gracias a Mireia y a Amaya por participar. De nuevo, ha sido un placer.

All delighted people, 2010

Sufjan volvía después de una sequía de varios años sin disco nuevo con el ep All delighted people. Ep, por llamarlo de alguna manera y por ser avanzadilla de The age of adz, porque por duración (60 minutos) y número de temas podría ser perfectamente un lp.

El disco se abre y se cierra con dos canciones fundamentales: All delighted people (en su versión original, también aparece en una  Classic rock version, de título muy explicativo) y Djohariah. La primera, una obra maestra, va creciendo en intensidad e impacto a lo largo de sus 12 minutos, convirtiéndose su última parte en, prácticamente, una súplica épica: "I still love you a lot, Oh! I love you from the top of my heart, and on your breast I gently laid. Oh! My head in your arms, do you love me from the top of your heart?". Una de esas canciones en las que Sufjan va armando emociones, llevándolas y llevándonos a un lugar del que solo él conoce su existencia. Djohariah, a modo de jam session, también crece hasta los 17 minutos, como un mantra del que nunca salir.
A pesar del tono lúgubre que reina a lo largo de la hora de duración, nos encontramos pasajes que arrojan luz (en el mundo Suf también sale el sol) al conjunto (Heirloom, From the mouth of Gabriel), aunque también otros totalmente arrebatadores y escalofriantes como The owl and the tanager.

Como curiosidad, en la edición vinilo y aunque no esté acreditado, en la cara d se encuentran varios instrumentales breves a piano, que formaron la banda sonora del corto Eve, dirigido por la actriz Natalie Portman en 2008.

2010 resultó ser un año glorioso para Sufjan Stevens. Nos ofreció este disco más convencional, más acorde con lo que venía publicando, y pocos meses más tarde, la arquitectura electro-barroca de The age of adz. javi


The age of adz, 2010 

DESENLACE

No me cansaré de repetirlo, Impossible soul es la mejor canción de Sufjan Stevens. Una epopeya que solo ocurre cada mucho tiempo.
Una canción, un momumento, que retrata a la perfección el modo de hacer de nuestro héroe. Algo que Sufjan lega al mundo y nosotros solo podemos hacer que admirar durante el resto de nuestro días. Cada uno de sus 25 minutos es una gozada, una construcción en constante movimiento, que no cesa de sorprender.
I want to be well, otra hazaña, muestra la desesperación y la rabia en su momento más alto.

NUDO

En el nudo es donde se desarrolla la acción de cualquier arco argumental. Aquí la acción pasa por un entramado de ideas desarrolladas a través de los ritmos electrónicos.
Too much, I walked o Age of Adz, piezas clave, abrieron un camino por el que Sufjan se sentía como pez en el agua, adaptando ese tipo de canción a su imaginario, convirtiéndolo en reconocible desde el segundo cero.

Vesuvius o Now that I'm older,  preciosas ambas, son otras maravillas de un disco al que el tiempo ha puesto en su sitio, haciéndolo mucho mejor.

INICIO

Todo empieza en el mismo sitio en el que lo dejamos. Damos al play, y volvemos a casa. Guitarra de nylon y voz envolvente.
No nos confiemos, es una trampa. Sufjan solo nos está haciendo la entrada más fácil. Podemos estar tranquilos, nos espera un viaje alucinante. javi



Carrie & Lowell, 2015 

Llevo varios días intentando escribir sobre Carrie & Lowell. Vano esfuerzo. Todo lo que tecleo me parece o cursi o falso y vacío. Yo quería redactar algo sobre las circunstancias que empujaron a la creación de este disco, pero no sé hasta que punto es posible escribir algo ‘emotivo’ sobre una obra que va más allá del adjetivo. En fin. Voy a intentarlo.

Carrie and Lowell trata de la muerte de la madre de Sufjan. Una madre que lo abandonó de pequeño. Pero no era un monstruo, simplemente alguien enfermo superado por las circunstancias. Sufjan canta sobre cómo le dejó tirado en un video-club cuando tenía tres años, sobre contemplar su agonía o sobre cuánto la echa de menos. Trata de entenderla y la perdona. Es un álbum de duelo, para conjurar el dolor.

Después de ocultarse durante años tras pretextos argumentales -los estados, Royal Robertson, etc.-, Sufjan canta esta vez sobre él. Expresa de manera sencilla, cruda e implacable sus sentimientos. Sin ambages ni artificios, sin tratar de suavizar nada o autoengañarse. En este proceso Sufjan ha compuesto sus canciones más hermosas. Las despoja de sus habituales arreglos y las deja prácticamente desnudas, pero en la cima de su expresividad. Y construye el disco más emocionante que hayas podido escuchar en años. Porque todo aquí respira verdad. Y desconsuelo. Y amor. Y, finalmente, esperanza. mireia

sábado, 4 de julio de 2015

especial sufjan stevens (2): seven swans (2004), illinois (2005) y the avalanche (2006)

El 4 de julio de 2005, Día de la Independencia de Estados Unidos, se publicó Illinois. Hoy se cumplen 10 años desde esa fecha. Para celebrarlo, en el repaso a su discografía nos paramos en él.

Unos años de excelencia para Sufjan y por extensión, para nosotros. Por entonces, en un ritmo vertiginoso, publicaba disco al año, incluso en 2006, en verano fue The Avalanche y en Navidad, la primera de las cajas de villancicos. Unos años de emoción descontrolada y sin frenos. El cielo en la tierra.



Seven swans, 2004

De alguna manera, y salvando las distancias, Seven swans se puede asociar por tono y concepto a Carrie & Lowell.
Sin el peso tan personal y trascendente de este último, ambos son discos que parten de lo mínimo para llegar a lo máximo. Con Sufjan, menos es más y más siempre es mucho más.

Seven swans, de naturaleza folk e íntima, pero sin perder un ápice de intesidad, y de nuevo incidiendo en las referencias religiosas, es otro disco sobresaliente de Stevens, donde su voz espectral nos lleva a lo largo de las doce canciones a la gloria absoluta.  javi


Illinois, 2005

Illinois es el mejor disco de la década de los dosmiles. No exagero.
Illinois (o Come on! Feel the Illinoise!) es un viaje único, físico y espiritual por el estado,  por su geografía y su historia. Aquí caben avistamientos de OVNIS, asesinos en serie, candorosos homenajes a madrastras, viajes en caravana, zombies, Super Man, Abraham Lincoln y su mujer volviéndose loca (por un muy buen motivo).

Pero de esto me fui dando cuenta poco a poco. Si alguien me hubiera advertido de la idea original de Sufjan,  del ’50 States project’ antes de aventurarme en él, hubiera pensado que menudo tarado el tal Stevens. Por suerte, nadie me avisó. Me tragué el álbum casi en crudo, después de haber estado escuchando durante un montón de meses  John Wayne Gacy Jr de manera obsesiva. Y desde ya la primera vez decidí que era de lo mejor que me había ocurrido en la vida; una catarata de pop superlativo.
Un álbum bigger-than-life, una concatenación de canciones a cual mejor alumbradas por un compositor-cantante-ejecutante superdotado, en un estado de gracia sideral. Sufjan no sólo atraviesa el territorio, si no toda clase de emociones: la alegría del viaje infantil, el enamoramiento, el dolor infinito por la pérdida de un ser amado, la angustia… ¿Quién puede escribir una canción sobre el peor asesino en serie de la historia de los EEUU y que sea algo tan conmovedor?

Ah, y háganse un favor. No lo escuchen en streaming. El disco es una suite que suena toda del tirón. Spotify y Deezer rompen el efecto. La magia no, porque es imposible. mireia


The Avalanche, 2006

Hay un viejo adagio que reza que puedes determinar lo bueno que es un grupo por la calidad de sus caras B. Si tenemos que evaluar a Sufjan por la talla de los descartes de Illinois, creo que los sistemas de valoración habituales nos serían insuficientes. Tendríamos que inventar, sólo para él, una nueva tabla. Puntuar sobre 15, por ejemplo. El diez es para los mortales. Porque en The Avalanche hay una cantidad de canciones buenas no, si no magistrales, que abruman.

Ya las tres primeras (The Avalanche, Dear Mr. Computer y Adlai Stevenson) hacen que saques la bandera blanca de rendición incondicional. ¡Pero es que hay más!. Versiones diferentes de Chicago (la acústica es de romper a llorar), los personajes que se quedaron sin papel en el disco principal, las ciudades que no se llegaron a visitar…
Si tengo que destacar alguna canción, confesaré que tengo una debilidad especial por The Henny Buggy Band o Saul Bellow (uno de mis escritores favoritos).
Así, flotando entre los arreglos y la fanfarria marca de la casa, mezclados con el folk y la espiritualidad y salpicados con su humor marciano, recorres las carreteras secundarias de Illinois. Y  te das cuenta de que Sufjan podría haber fabricado un álbum doble, o triple, y que no nos hubiéramos cansado de él jamás. Pero se apiadó de nosotros y no quiso retenernos más de lo necesario. No es egoísta, sabe que el mundo es grande y nos debemos a más lugares. Pero nos hubiéramos quedado a vivir en Illinois hasta el fin de los tiempos. mireia

martes, 30 de junio de 2015

especial sufjan stevens (1): a sun came (2000), enjoy your rabbit (2001) y michigan (2003)

A sun came, 2000

En su primer álbum, Sufjan ya apuntaba maneras, pero estas no acaban de eclosionar. A Sun Came adolece de un defecto habitual de las óperas primas: quiere abarcar tanto que no aprieta.

Aquí ya asoman multitud de sus recursos: barroquismo, mezclas imposibles, banjos marcando la línea rítmica en  algunos temas, su muy personal manera de tocar el piano, multitud de instrumentos, sobredosis de coros, momentos íntimos y acústicos… También es interesante observar  otras derivas no exploradas posteriormente: los aires árabes en varias canciones, las muy notables influencias de PJ Harvey (Demetrius) y Pixies (Rice Pudding)... Pero ninguno de estos ingredientes llega a cuajar en canciones memorables. Quizás ‘Rake’, ‘Wordsworth’s Ridge’, la preciosa ‘Happy Birthday’, la tronchante ‘SuperSexyWoman’ (‘She’s got  super human lips/for super suction’, ay, pillín), sean las que más se acerquen, pero sin llegar al nivel de excelencia con el que nos iba a deslumbrar poco después. El disco es demasiado largo, excesivamente enrevesado y Sufjan aún no domina el tempo de las canciones (de lo que va a acabar siendo un maestro). Puestos a señalar algo, es mucho mejor la segunda parte, más acústica, íntima y concentrada, que la primera, barroca y dispersa.

Si fuera una obra única, ahí olvidada se hubiera quedado. Porque a pesar de sus aciertos,  A Sun Came es bastante pesadete, y a ratos hasta pelín insoportable. mireia

Enjoy your rabbit, 2001 

Ser fan de Sufjan Stevens no es algo fácil. Tan pronto nos entrega una obra maestra, como nos despista con discos como este (¿alguien ha nombrado también The BQE?, aunque este último es ligeramente más interesante).

Como se indica en el cd, Enjoy your rabbit son "programmatic songs for the animals of the chinese zodiac". Canciones instrumentales de electrónica de dormitorio para cada uno de los animales del zodiaco chino (el gato acaba siendo el asmático...).
El disco, que se alarga (en el peor de sus sentidos) hasta casi los 80 minutos, discurre lento, monótono, sin que apenas se note o destaque.
Suelo pensar en estos discos como el descanso del guerrero, en los que Sufjan despliega su arte y ensayo mientras sigue dando forma a sus proyectos más importantes.

Como curiosidad, en 2009 se publicó una revisión orquestada de este disco junto al Osso String Quartet, Run rabbit run.  javi

Michigan, 2003

El primer gran disco de Sufjan Stevens fue este Greetings from Michigan: The great lake state, el tercero que publicaba.
Y el primero de una serie que no fue, la de los 50 estados norteamericanos y que solo ocuparía este Michigan e Illinois.

En Michigan, Sufjan se pone serio, y nosotros empezamos a llorar sin que podamos parar. Se estaba creando el mito, la leyenda.
Aquí ya encontramos buena parte de sus señas de identidad, sus fabulosos títulos tan explicativos, los discos con un gran concepto marcado, las orquestaciones -All good naysayers, speak up! or forever hold your peace!, Detroit, lift up your weary head! (Rebuild! Restore! Reconsider!), They also mourn who do not wear black (for the homeless in Muskegon)- que nos encontraríamos más tarde, la voz de nylon que se basta y se sobra para emocionar, también esas canciones acústicas tan marca de la casa -For the widows in paradise, for the fatherless in Ypsilanti, The Upper Peninsula, Sleeping bear, Sault Saint Marie o Oh God, where are you now (In Pickerel Lake? Pigeon? Marquette? Mackinaw?)- y las referencias religiosas.

Mención especial para los dos últimas canciones, la preciosa y breve Redford (for Yia-Yia & Pappou), un instrumental a piano y Vito's Ordination song, canción dedicada a sus amigos de The Welcome Wagon (el reverendo Vito y su mujer, también colaboran en la canción).  javi


prólogo a un especial sobre sufjan stevens

No podía ser posible. El marino tenía que tener unas entradas dedicadas a la obra de Sufjan Stevens sí o sí. Y aquí está. Su discografía comentanda y una ilustración de Amaya, un especial en toda regla.


De todo esto nos encarguemos Mireia (que vuelve a colaborar con esta página, y yo no puedo estar más contento) y yo. Un mano a mano intentando frenar todas las metáforas e hipérboles que nos vienen a la cabeza cuando hablamos de la música de Sufjan.

Reseñaremos sus siete discos oficiales de estudio, The avalanche (el disco de descartes de Illinois) y All delighted people. Respecto a las cajas de Navidad, quedaron reseñadas aquí.

miércoles, 17 de junio de 2015

especial pet shop boys (6 y final): disco (1986), disco 2 (1994), disco 3 (2003) y disco 4 (2007)

Disco, 1986

El primer Disco se publica a los pocos meses de que lo hiciera Please. Y en las remezclas del fantástico debut de Pet Shop Boys es en el que se centra este Lp. Las versiones extendidas de Suburbia, Opportunities, Love comes quickly y West end girls aquí hacen honor a los temas originales, destacando quizás el trabajo de Shep Petibonne con las dos últimas del lote. Canciones de más de seis y siete minutos que no se hacen largas y forman, probablemente, la mejor colección de remezclas de la discografía del grupo.

Pero, además, el álbum traía dos temas que hasta entonces solo habían sido caras B y que brillan con luz propia. In the night, aquí alargada por Arthur Baker, y Paninaro, esencial himno al consumismo y la futilidad personalizado en la tribu juvenil de mismo nombre, que se paseaba por las calles de Milán con sus camisetas de Armani y sus abrigos de pluma en la Italia de los 80s.

Disco es, en esencia, un recopilatorio de remixes que tiene demasiada entidad como para quedar en una anécdota. Uno de los mejores discografía. manolo

Disco 2, 1994

El segundo volumen de la serie es quizás el más prescindible. Orquestado como una sesión non-stop y con las remezclas de Very como leitmotiv, mantiene poco interés prácticamente a lo largo de todo su minutaje. Lo más destacado son las dos remezclas (una de ellas, muy breve) de la curiosidad Absolutely fabulous, la sensual toma de We all feel better in the dark (la cara b de Being boring) que cierra el disco y el Jam & Spoon mix de Yesterday, when I was mad, una preciosidad para soñar y bailar.

Una mala tarde la puede tener cualquiera. javi


Disco 3, 2003

Recuerdo que, cuando salió Disco 3, el NME le cascó un 9 y dijo que era el mejor disco de PSB en una década. Si no estuviera Bilingual por medio, diría que amén.

Lo que más sorprende es que apareciera inmediatamente después de Release, porque es su puro reverso. Lo que allí era languidez, aquí se transforma en frenesí. Disco 3 va   mucho más allá del mero concepto de recopilatorio de remixes y caras B y se convierte en un álbum a reivindicar, coherente y de marcadísima personalidad. No sólo revientan Here (apabullante su relectura), London o Home and Dry, si no que además regalan temazos nuevos como  If Looks Could Kill o la cachondísima versión de Try Me (I’m in Love with a Married Man) de Bobby O. Por si todo esto no fuera suficiente, se permiten el lujo de fabricar un hitazo descomunal como Somebody Else’s Business.

Disco 3 es makinorro, es desvergonzado, es hortera, es petardo. Es maravilloso. mireia

Disco 4, 2007 

Y en el cuarto le dieron la vuelta al concepto. Si hasta el momento las remezclas de sus propias canciones era la clave, aquí son algunos de los remixes que ellos han realizado a otros artistas y grupos los protagonistas. Con la excepción de dos remixes de Integral (un éxito lo pongas como lo pongas) y I'm with stupid (bien interesante) de Fundamental realizados por ellos mismos. Todo queda en casa.

El comienzo es inmejorable, con el remix Stars are blazing que realizaron del Read my mind de The Killers (uno de sus mejores singles) y sobretodo por Hallo spaceboy de David Bowie, un remix en el que cantaba Neil (al final, una colaboración en toda regla), y que fue single oficial de Bowie. Una joya como pocas.

También hay que destacar los impecables ocho minutos del Sorry de Madonna (de su gran Confessions on a dance floor) y los siete del explicativo There are no guitars on this mix del Mein teil de Rammstein. javi

lunes, 15 de junio de 2015

especial pet shop boys (4): nuestras portadas y versiones favoritas

Finalmente, estas listas se han realizado con los votos de Manolo, Mireia y míos. 
Primero las portadas del grupo que más nos gustan. Después las versiones. 

Después de estas listas, aún nos quedan por reseñar los dos volúmenes de caras b y la serie Disco.












Y aquí está nuestro top de versiones:

 1  Go west (Village People)
 2  Always on my mind (Gwen McCrae/Brenda Lee)
 3  It's alright (Sterling Void/Paris Brightledge)
 4  The last to die (Bruce Springsteen)
 5  Where the streets have no name (I can't take my eyes off you) (U2/Frankie Valli)
 6  Viva la vida/domino dancing (Coldplay)
 7  We're the pet shop boys (My Robot Friend)
 8  My girl (Madness)
 9  Philadelphia (Neil Young)
10 Somewhere (Leonard Bernstein/Stephen Sondheim-West Side Story)

Todas en spotify menos la versión de Philadelphia de Neil Young (incluída en la BSO de la película del mismo nombre y que no se ha publicado oficialmente en ninguna referencia de PSB).

                                                          



                              

jueves, 11 de junio de 2015

especial pet shop boys (3): fundamental (2006), yes (2009), elysium (2012) y electric (2013)

Última tanda de discos oficiales.

Fundamental (2006) 


Fundamental no puede ser un paso atrás porque justo antes estaba Release, pero sí es la certificación de que Pet Shop Boys están en un momento en el que crean grandes canciones, pero ya no discos completos. Y aquí se comprueba fácilmente.

El disco se abre con la relativamente efectiva Psychological y su poco velado homenaje a Kraftwerk. Después The sodom and gomorra show se muestra como una canción entregada a un gran estribillo, I made my excuses and left es una balada perfecta (de esas que en Behaviour te abrieron el pecho) y Minimal es un hitazo de los de Very. Un gran arranque que no consigue extenderse al resto del lp.

Numb pretendía ser un éxito mainstream y se queda a medio camino quizás por lo impostado de querer ser lo que uno no es (la voz de Neil no es la de una clásica baladista comercial), Luna Park y I'm with stupid (de nuevo un primer single de un álbum que deja más frío que otra cosa) aburren, y así, con pequeños altibajos se llega hasta el glorioso cierre con Integral, esta sí, una canción perfecta para bailar "until the end of the world". manolo

Yes (2009) 



Empiezo de frente: Yes es uno de mis discos favoritos de Pet Shop Boys. En una hipotética lista iría bien arriba, dentro del top 3. Opino que es uno de sus álbumes más completos, más redondos, que no baja del sobresaliente a lo largo de todo su minutaje.
También creo que es el álbum donde hay más canciones desperdiciadas como single. Pandemonium, More than a dream o The way it used to be son hitazos como catedrales y no me puedo creer que no sean éxitos en todo el mundo. Esas canciones no es que remitan a lo mejor del grupo (que por otro lado, también), es que son parte de lo mejor del grupo. Canciones a la altura de lo que son, uno de los grupos de nuestra vida.

Comentaba que remiten a lo mejor del grupo porque lo que nos encontramos en Yes son los parámetros habituales de PSB. Su sonido más clásico (Love etc, More than a dream, Vulnerable), su admirable manera de armar verdaderas y perdurables joyas pop.
Nos encontramos también las preciosas y orquestadas All over the world y Beautiful people o la efectiva Did you see me coming?. javi

Sí, sí y sí. Sí a todo.

Elysium, 2012 


Pobre Elysium. Encajonado entre Yes y el sorprendente Electric, que salió justo un año después, pasó bastante desapercibido. De él se destacó que era el último álbum con su sello de siempre, Parlophone. Como si Elysium fuera un mero trámite para cumplir obligaciones contractuales.
Pero no. Aunque por momentos sí que parece haber sido grabado deprisa y corriendo, con este disco me pasa como con Bilingual: que me da la sensación de que aquí hicieron lo que les dio la gana, sin preocuparse de vender, molar o demostrar que seguían siendo modernos. Y si apartas las cosas raras (Hold On, Ego Music) y el single más flojo que han sacado nunca (Winner), queda una colección de canciones estupendas.

Leaving  e Invisible son de esas maravillas melancólicas que tan bien se les da, Your Early Stuff, ironía marca de la casa; A Face Like That, Memory of the Future o Everything Means Something, techno pop del bueno; Requiem in Denim... es una joya divertida y nostálgica. Y mi favorita, Give it a go, cumbre del arrastramiento sentimental de Neil Tennant (¡esa letra!), en el que se acerca a los terrenos de Burt Bacharach ¿Os la imagináis cantada por la añorada Dusty Springfield? Yo sí. mireia

Electric, 2013 


Electric es como un golpe en la mesa, un gran golpe de efecto. Nada menos que 27 años después de la publicación de Please, Pet Shop Boys volvían por todo lo alto con su disco de estudio número 12.
Con el foco puesto en las pistas de baile más elegantes y exuberantes, Electric se disfruta en su conjunto, como un todo, como una sesión a punto de salir el sol, bailando sin parar, encadenando las canciones una detrás de otra.

Canciones tan gloriosas como Vocal, Love is a bourgeois construct, Thrusday o la versión de The last to die de Bruce Springsteen son clásicos a añadir a su largísima lista, totalmente increíbles y a mi parecer, bastante infravaloradas en su recepción dentro del contexto en el que se publicaron.
En Electric nos encontramos desde el sonido máquina al synthpop de la primera época del grupo. Una declaración de intenciones en la que, si quizás ya no innovan, siguen siendo los mejores en lo que hacen.


Después del también infravalorado Elysium, el mejor disco posible de Pet Shop Boys, otro grandísimo acierto, siempre sorprendiéndonos. javi

miércoles, 10 de junio de 2015

especial pet shop boys (2): very (1993), bilingual (1996), nightlife (1999) y release (2002)

En la entrada de hoy se incorpora Mireia al especial (!muchas gracias!).
Repasamos los discos del grupo entre 1993 y 2002.

Very, 1993 


Very se titula así porque es ‘muy’ PSB. Después de la melancolía de Behaviour, tocaba euforia y hedonismo. Neil y Chris mutan en personajes de videojuego y fabrican el perfecto artefacto pop.

El disco es una vuelta a la comercialidad, bailable y de colores saturados... en apariencia. Pero como todo en la banda, apariencias e intenciones pueden dispararse en múltiples direcciones. Así, hay amor saltarín e incondicional (I wouldn’t normally do..., Liberation), pero también temas sociales (The theatre, Young Ofender), amantes a los que les suplicas que se queden contigo (One in a million) y ambigüedad a raudales, desde la inicial Can you forgive her? Ni siquiera el himno Go West, versión de Village People, es lo que parece. Chris explicaba que efectivamente, la canción va sobre ir al Oeste, a la tierra de la promisión y la libertad, pero que, escuchando cómo la cantaba Neil, sabías que no ibas a llegar nunca. Porque este es un lamento por los amigos perdidos a causa del SIDA.

Nosotros bailaremos y tatarearemos ‘Very’, porque es fácil, porque es pegadizo. Cargas de profundidad de aspecto frívolo y brillante. Otra cima. Y qué fácil les salía. mireia

Bilingual, 1996 


Una de las pocas pegas que podría ponerle a Bilingual fue la mala elección de su primer single, Before. Precisamente esta canción, junto a otros momentos más disco (pienso en Metamorphosis por ejemplo, o la balada It always come as a surprise) creo que son los más flojos. Los más flojos de un disco que da inicio con la magnífica secuencia de Discoteca y Single. Dos canciones que son una, en las que la influencia tropical es la que manda. Tremendas. ¿Hay una discoteca por aquí?. Junto a Se a vida é (that's the way life is) y A red letter day, dos de sus mejores singles (así en general y en abstracto), son las grandísimas canciones de Bilingual.

Pero claro, no se queda ahí la cosa, To step inside funciona, al igual que Up against it o la final Satuday night forever. Otro disco más que satisfactorio del grupo, especialmente destacable para muchos, entre los que sin duda me encuentro. javi

Nightlife, 1999 


Nightlife venía precedido por el fántastico single I don't know what you want but I can't give you anymore. Esa canción no paramos de escucharla en el verano del 99, con el vídeo que la acompañaba, el que determinó la estética de querubines gótico-pop (!!!) de esta era.
Los siguientes singles, la muy Village People New York City boy y You only tell me you love when you're drunk son las dos caras de la moneda PSB, la eufórica y la más calmada, la más reflexiva (ya saben, la cara Pop y la cara Art).

Nightlife incide de nuevo en la música de baile más variada: del desfase trance de For your own good al tecno de I don't know what you want, y de ahí al gay disco de NYC boy.

Con buenas canciones, quizás baja un poco el listón con temas como Happiness is an option, Vampires o Boy strange, que de pronto amas u odias, pasando de una opción a otra en cuestión de segundos.

Por otro lado, canciones como For your own good, Closer to heaven o sobretodo la preciosa The only one inclinan la balanza hacia el notable, como no podía ser de otra manera. javi

Release, 2002 


Home and Dry es un buen comienzo para el disco menos electrónico y más reposado de la banda. Una elegante balada que funciona en nuevos escenarios en los que Neil y Chris aún no habían estado. I get along también es bonita, y parece que funciona, hasta que llega a un estribillo que reivindica los peores errores de The Beatles. Y a partir de ahí el horror del Adult Oriented Pop. El que hace baladas tan aburridas como Birthday Boy o You Choose, canciones tan insulsas como E-Mail o Love is a Catastrophe y que convierten en aciertos temas que en otros discos serían de los menos destacados (The Night I Feel in Love o London, que incluso fue single).


Pero, aunque con cuentagotas, también queda en este álbum un poco de esos Pet Shop Boys reyes de la pista sin querer serlo, que, como en Behaviour, te incitan a bailar canciones que no han nacido para ello. Y así, The Samurai in Autumn y Here funcionan principalmente porque escapan del concepto de pop adulto que tiene el disco, aunque sin colarse tampoco como de las históricas de la banda (habrá quien sí considere ahí a Home and Dry, yo no). Demasiado poco que rascar para ser ellos. manolo

lunes, 11 de mayo de 2015

de cómo sufjan me salvó la vida por mireia pería

Al igual que Lolo Lapón nos explicó lo que ha supuesto Carrie & Lowell para él, también quise pedir a Mireia (la conocéis por escribir en jenesaispop), fan (o algo más allá) de Sufjan, sus impresiones sobre el disco. A cambio, ha escrito este precioso texto donde nos explica su relación con S. Stevens desde el principio.

Muchísimas gracias a Mireia por este texto y por colaborar en el marino.


"Hace unas semanas me compré un billete de avión y una entrada para ir a ver a Sufjan Stevens a Edimburgo, en un acto de desesperación porque mi ídolo no anunciaba gira europea. Obviamente, ya tengo mi entrada para Barcelona y aún estoy rumiando si también voy a Madrid. ¿Tarada? Por supuesto. ¿Ridícula? Admito que puede resultar bastante patético tener casi cuarenta años y ser una Sufjaniever... pero es que a Sufjan le debo mucho: él me salvó la vida. No en el sentido literal, pero me hizo recuperar la fe, que es casi igual de importante.

Confieso que hasta enero de 2006 no tenía ni idea de quién era Sufjan. 2005 había sido un año bastante asqueroso; entonces tenía 29 años, enlazaba contratos laborales de continuidad dudosa y mi economía era muy precaria. Compartía piso con una arpía despótica, mi vida social era escasa y la sentimental inexistente. Estaba sumergida en una situación límite de acoso (un lío demasiado largo para explicarlo aquí) que monopolizaba mi existencia y cristalizó en un principio de depresión. Sin dinero para discos, sin acceso a internet y constantemente preocupada, estaba desligada de la actualidad musical. La música pop, epicentro de mi vida desde que tenía diez años, me había dejado ya de interesar. O al menos, eso creía. Porque, justo cuando pensaba que mi abulia era ya irremediable, llegó él, mi caballero de brillante armadura... sólo que, en vez de armadura y lanza, vestía de boy-scout alado y esgrimía un banjo.


La cuestión es que, aún fiel a una vieja tradición, ese enero de 2006 me compré la RDL resumen de lo mejor del año 2005. Confirmé, desanimada, mi ignorancia. ¿MIA? ¿Kanye West? ¿Noséqué Stevens? Pero... ¿estos quiénes son? Por inercia, me puse el CD recopilatorio de las mejores canciones del año. Oh, las había buenas. Incluso muy buenas: ‘Rebellion (lies)’ de Arcade Fire, ‘Santa María da Feira’ de Devendra Banhart... pero había una que, desde el primer momento, me atrapó: ‘John Wayne Gacy Jr’, del tal noséqué Stevens. Ese piano, esa desolación tan inquietante, ese suspiro final y, sobre todo, esa voz... una voz hermosa y perturbadora, que emanaba tanta tristeza, desesperación contenida y resignación... No podía parar de escucharla y necesitaba saber qué más había hecho su autor, Sufjan Stevens. Pero, ay, sin dinero para comprar discos y sin internet para echarme un mísero myspace a las orejas (estábamos en 2006, recuerden), difícil lo tenía, así que me dediqué durante meses a reproducir compulsivamente la canción que me tenía obsesionada. Con perspectiva, no acabo de entender porqué no compré ‘Illinois’ enseguida; una persona normal lo habría hecho. Pero yo soy bastante anormal, además de agarrada; mi precariedad económica marcaba que no podía hacer dispendio en artistas que no conociera. No había forma de encontrar el CD barato y me daba miedo pulirme dieciocho euros y que el disco me decepcionara. Así que, ironías del destino, pasé casi todo el puñetero 2006 incapaz de gastarme unos míseros euros en Sufjan, el mismo Sufjan por el que luego no he dudado en viajar a Lisboa o Escocia. Aunque casi mejor así; no me quiero ni imaginar el padecimiento que hubiera supuesto convertirme en fan a muerte en, pongamos primavera de 2006, y comprobar que las entradas para su concierto en el Casino de l’Aliança de Poble Nou habían volado.

Las cosas empezaron a mejorar a finales de 2006. Hice una oposición para conseguir plaza fija en el mismo departamento que me había estado contratando-despidiendo-contratando durante años. La perspectiva de tener (¡por fin!) un trabajo fijo con un salario razonable me empujó a Discos Revolver el mes de diciembre para comprarme, de una maldita vez, el ‘Illinois’. Me lo puse y entonces fue el arrebato. Primer mazazo, “Concerning the UFO”. ‘Oh, Dios mío, ¡esto es una maravilla!’, pensaba. Luego, “Come on feel the Illinoise”: ‘Es mona, pero no me gusta tanto como la anterior... espera… ¿y este quiebro maravilloso?’. De repente, me hallé incrédula ante ese despliegue de efusividad y policromía; creo que fue, precisamente, en ese momento, en el cambio de rumbo que toma la canción a partir del minuto 2.20, cuando me di cuenta de que amaba a ese hombre; aún no había llegado a la que para mí era la mejor canción de 2005 y ya estaba rendida: Even with the heart of terror and the superstitious wearer/I am riding all alone, I am writing all alone, iban entonando los coros de animadoras en technicolor. ‘¿Cómo he podido vivir tanto tiempo sin ti, Sufjan?’ Even with the rest belated, everything is antiquated/Are you writing from the heart? Are you writing from the heart? Y así, asistí atónita a un festival de canciones en que cada una era prácticamente mejor que la anterior, en un festín stendhaliano que me dejó sin aliento. Cuando llegué a ‘Chicago’ ya me daba igual todo lo que me había sucedido hasta ese momento: el trabajo, la arpía, el acoso... porque estaba teniendo una epifanía en que todo cobraba sentido. Entonces, en medio de los “and it takes and it takes” de ‘Casimir Pulaski Day’, Sufjan me susurró: ‘Deja de preocuparte por chorradas. Esto es lo realmente importante, chica’. De vuelta al mundo, a la vida. I fell in love again.

Mireia Pería"