viernes, 30 de septiembre de 2016

mia, aim (2016)

El mainstrean de los últimos diez años le debe tanto o más a MIA que al contrario. Ambos se han ido fusionando hasta el punto de que, hoy, en 2016, un disco como AIM está completamente aceptado hasta el punto de no sorprender. Casi que parece de lo más convencional. Y no lo es. No lo es en absoluto. No creo que Borders, Ali R U Ok? o Visa, con sus ritmos orientales, su fraseo tan particular y sus producciones tan marca de la casa (aquí casi da igual que se trate de distintos productores, todas suenan a MIA) estén muy lejos de las de sus anteriores discos. Lo que ocurre, sencillamente, es que, con los años y los discos, hemos aprendido a asimilar su música.

E igualmente hemos asimilado sus mensajes políticos y nos parece que en este último álbum estos se han relajado (sus declaraciones previas sobre la idea de entregar su disco más pop y menos combativo igual han ayudado a ello) cuando no es así. Desde Borders hasta Survivor se siente, a veces de forma explícita y otras escondido en metáforas, sensaciones o inspiración, su declaración de intenciones respecto al problema de las migraciones en esta sociedad del bienestar que hemos construido en el siglo 21 y que para el 90% de la población es una puta mierda de bienestar. Porque sí, también nos hemos acostumbrado a ver barcos llenos de emigrantes en los telediarios hasta el punto de no nos parezcan reales o no nos afecten. Y después nos llenamos la boca al defender al sistema político y económico que lo permite y lo sostiene. Pues bueno, MIA no lo hace y se empeña en mostrarnos la realidad como ella la ve en todo momento. Y eso, al menos para mí, siempre es de agradecer.

Pero esto no quiere decir que AIM sea mejor o peor álbum. Porque, aparte de sonar a MIA por los cuatro costados, y no perder fuerza en su mensaje, este tiene que aportarnos nuevas cosas para aceptar que la londinensa sigue al nivel musical de siempre. Y eso no es nada sencillo cuando el bagaje previo son cuatro discos como Arular, Kala, MAYA y Matangi. No lo es hasta el punto de que no creo que esté a la altura de sus mejores momentos. Sus hits, a excepción de Borders, inmensa y con una fuerza descomunal, son menos hits, y el resto de los 17 temas que lo componen (porque, aunque en la edición estándar del disco reza que solo la forman los 12 primeros, en realidad yo en tiendas solo me he encontrado la deluxe que, al final, se ha convertido en la única versión) no son malos pero a veces sí algo intrascendentes. Foreign Friends se destroza con el estribillo de Dexta Daps y Fly Pirates tiene todo su potencial en la respuesta al PSG que esconde el título de la canción para después diluirse en la nada como azúcar en agua. Y los 4 temas considerados como extras, quizás por llegar los últimos, pierden bastante fuelle y acaban por pasar sin pena ni gloria.

Sin embargo, aparte de la ya mencionada Borders, todavía queda bastante que destacar. Las tres canciones más melódicas, Freedun (con la colaboración de ZAYN), Finally y Survivor, son auténticos hits. Y la producción de Skrillex acierta tanto en A.M.P. como en Go off. También funcionan las dos versiones de Bird song, a pesar de que yo me quede con la remezcla de Diplo, relegada a la supuesta edición deluxe, y la extraña Ali R U Ok? donde MIA rapea con un flow, empujando todo el tema, que ya lo quisieran para sí la gran mayoría del mundo del hip hop. Y eso es algo que ocurre en casi todo el álbum, porque en él nos encontramos con mucho más ritmo del imaginado para ser el disco pop de la artista (según sus propias palabras).

Así, quien quiera puede considerar AIM como un pequeño traspiés en una carrera que, además, parece que va a sufrir una catarsis a partir de su publicación, ya que Maya ha decidido no utilizar más el formato álbum como medio de distribución de su música, pero yo solo puedo ver una gran colección de canciones, con un hilo común y, por todo, un nuevo acierto de esta artista que lleva tiempo revolviendo conciencias, musicales y sociales. Manolo Domínguez

martes, 27 de septiembre de 2016

manolo se va al monkey week

Ya solo quedan dos semanas para el Monkey Week y yo tengo un lío de cojones. Este festival es que son un huevo de bandas emergentes (bueno, alguna hay que llevan más de diez años emergiendo, pero bueno, parece que eso es parte de la gracia) y algunos cabezas de cartel, que se reparten durante el fin de semana del 13 al 15 de Octubre en Sevilla (sí, tres días, ¿no quedamos en que los fines de semana empiezan ya los jueves?, pues ya está, fin de semana). Y claro, lo de emergentes al final significa que no tienes ni puta idea de quienes son la mayoría. Y entonces tienes dos opciones. O pasas de todo, te ves a los cinco o seis imprescindibles y el resto a suerte y te dedicas a beber cerveza con los amigos o te pegas la panzada de escuchar a los grupos antes por si descubres tu próxima banda de la vida y te haces una lista más grande que la de la compra. Y yo, como soy así de ansias, me estoy dedicando a lo segundo, y claro, aquí ando perdido en un mar de punkis, rockerillos, buenrollistas, indieplastas y traperos varios del que no tengo cojones de escapar.

Y después están los horarios y las distancias. Porque esto no es un festival normal, esto es un circuito de showcases desperdigados por media ciudad (vale, no es media ciudad, pero yo soy sevillano y un poco dramas, así que lo de exagerar lo tengo en los genes), con más escenarios que el Primavera Sound y algunos de ellos más lejos que el de electrónica del PS. Porque para llegar al de electrónica del PS hay que cruzar un puentecillo, pero en el Monkey Week el Teatro Central está en la isla de la cartuja, al otro lado del Guadalquivir y se llega cruzando el puente de la Barqueta. Cágate, Gabi.

Bueno, el caso es que, como yo no he ido a ninguna de las ediciones del Puerto, ando de novato y estoy aquí, con el pdf de los horarios haciéndome mi planning milimetrado y pensando que podré ver todo lo que me estoy planteando. Que luego será que no y tendré que centrarme en socializar, pero qué más da, por lo menos echo el rato.

Y para hacer esto me ha venido muy bien la playlist que Antonio ha hecho para la organización. Y los consejos que me está dando por el messenger del facebook. Porque nosotros somos así de guays, en vez de usar whatsapp nos comunicamos por el messenger del facebook. Y así, al final me he apuntado todo esto, que no sé si de aquí a que comience el festi cambiará mucho, pero de momento creo que será por donde se me vea:



JUEVES 13:

El jueves, como trabajo el viernes, pienso ir de tranquilo y lo mismo nos vamos (digo nos vamos porque Amaya, a la que no le gusta ninguno de los grupos del Monkey Week, se viene conmigo, porque eso es el matrimonio, que así lo dijo el juez) solo a Niño de Elche y los Voluble, que como lo que hagan sea solo la mitad de interesante que Raverdiales, ya te digo que va a ser el concierto del festival. ¡Ah! Y al parecer Lorena Álvarez también va a tocar este día. Y haciendo versiones de Vainica Doble. Que si hay alguien a quien me molaría ver haciendo versiones de las Vainica es a ella. Así que eso no me lo pierdo. Y Amaya tampoco, que Lorena, aparte de ser casi de su pueblo, también le gusta.

VIERNES 14:

El viernes tengo el lío padre. Porque casi todo lo que me interesa es este día. Una puta mierda. Pero es lo que hay. Mira, a las cuatro de la tarde ya tengo el primer solape. A las cuatro de la tarde, que no me va a dar tiempo ni de ir a comer. Beach Beach y Space Surimi. Indie-Garajero vs Hip Hop con sorna. Pero como los de Mallorca también tocan el viernes, pues igual elijo Space Surimi. Después, en el mismo local está Salfumán, que es una chica que hace un Synthpop muy chulo, y ya me quedo allí fijo. Justo después de esto es Boreals en el Fun Club y casi coincidiendo final y principio Holögrama en Itaca. Muy electrónico todo. Y saliendo de Holögrama segundo lagrimón, porque I am Dive coincide con Flamaradas. Y con todo el dolor de mi corazón, porque I am Dive además va a ser en el teatro alameda, que va a sonar del carajo, no me puedo perder a Flamaradas, que soy muy, muy, fan. Además, yo creo que esos son Amaya Friendly. Y así van ya 5 conciertos y no son ni las nueve. Te digo yo que este planning no lo soporto al final, porque después de Flamaradas toca irse al Central a escuchar a Michael Rother. Que yo su carrera en solitario no la controlo mucho, pero los discos de Neu! me los he puesto cualquiera sabe cuántas veces. Y después me iré con Fede (sí, claro, Fede también va al Monkey Week) a ver a Soleá Morente. Que no lo entiendo, porque a él le gusta el flamenco y yo a la Soleá no le encuentro el duende por ninguna parte. Pero total, para acabar la noche no es mal plan. O no acabarla, porque en la sala La Calle hay unos pocos de TBC a partir de las dos de la madrugada que, si al final no están mal, podría estar bien para cerrar.

SÁBADO 15:

El sábado es todo más difuso. Porque ni tengo claro los conciertos ni sé cómo vamos a acabar el viernes. Y lo mismo pasamos de todo y nos vamos a última hora. Pero, por si acaso, yo ya tengo grupos decididos desde las dos y media. Ahí, con dos cojones. Porque a esa hora es San Jerónimo (otros asturianos que pueden ser Amaya Friendly) en el escenario de la SGAE. Y después de unas tapas, a las 5 tocan Apartamentos Acapulco (sí, también Amaya Friendly), que encima son en la Holiday, que es la mejor discoteca de la ciudad, con esos aires tan setenta. Lo malo es que coincide con C.I.A.N.U.R.O. y su cuasi witch-house que me aptece mucho. Pero no es cuestión de joder a Amaya para algo que le gusta. Aunque igual, como AA tocan dos veces, pues lo mismo es buena opción dejar a los indiepop para más tarde y quedarnos con la electrónica a las cinco de la tarde. Y para el segundo de la tarde, Aries puede ser un buen plan y, después de ella, Le Parody en el Fun Club. El problema es que coincidiendo con Le Parody están Beach Beach y Grushenka, que además, se solapan con Soledad Vélez. Un sábado que parecía tranquilo y el pollo que se ha formado entre las 7 y las 9. Todos juntos y revueltos. Pardiez.

Lo que sí tengo claro es que a las diez toca perderse al cabeza de cartel del sábado, Lee Fields, y al Petit de Cal Eril. Porque yo no me quedo sin ver a Cecilio G en la Holiday (si hasta le he pedido ese bonito dibujo a Amaya para ilustrar el texto). Vamos, es que ni de coña. Es más, lo mismo me tatúo también una cruz invertida en la frente para parecerme a él. Y después, mis adorados Kokoshca en la Sala X. E intentaremos aguantar hasta Juventud Juché para cerrar el Monkey Week como se merece.

Antonio también me ha aconsejado a Surma, pero es que también coincide con Cecilio G y no. Y después hay grupos como Miraflores o Perlita, que por mucho que busco no los encuentro en el pdf. Vamos, que ni puta idea de cuándo tocan, pero que no me los quiero perder.

Y para ponerle banda sonora al artículo, ahí va una playlist: El Monkey Week de Manolo.

lunes, 26 de septiembre de 2016

simon hanselmann, melancolía (2016)

Las historias de Megg, Mogg y Búho no son nuevas. No es la primera vez que tenemos en las manos un cómic sobre personajes que viven al margen de las reglas de la convivencia. Las drogas llevan toda la vida siendo protagonistas de la novela gráfica y el eje de casi todo aquello que apeste a juventud. Por ejemplo, recuerdo cuando descubrí el primer número de Odio, el cómic de Peter Bagge, donde se mezclaba la estética grunge del momento con esa vida de rock, fiestas, alcohol… que tan bien encajaba con la nueva estética No Future que llegaba del underground e iba expandiéndose hasta colarse primero en la MTV y finalmente incluso en los telediarios y medios de comunicación generalistas. Odio se convirtió entonces en un cómic generacional.

Pero Buddy, el protagonista de esa serie, en realidad tenía un trabajo, una pareja estable y, a pesar de sus escarceos con drogas y alcohol, estaba integrado en el sistema y se le aventuraba un futuro tras esa época de desparrame controlado. Hasta Apestoso, el más perdido del grupo, era reinsertable y, por tanto, el lector podía verse fácilmente identificado en ese mundo que Peter Bagge retrataba en sus historias, ya que tenía lo atrayente de una vida de excesos y lo tranquilizante de sentir que siempre hay una vuelta atrás. Sin embargo, en las novelas publicadas por Simon Hanselmann no hay resquicio al que agarrarse, o este es tan agreste que la caída al vacío parece segura. Sus protagonistas han cruzado ya la frontera que les aboca a la autodestrucción y no se ven visos de que algo vaya a cambiar. Megg y Mogg son una pareja sentimental poco tradicional. Ambos politoxicómanos que no hacen otra cosa que estar tirados en casa o drogarse. Ambos sin conciencia ni escrúpulos, sin sentimientos. Y Búho parece otra cosa, tiene trabajo e intenta llevar una vida normal, pero su dependencia afectiva de ellos le hace ser un excluido social más. Megg y Mogg se aprovechan de él y él lo asume porque les necesita. Solo si pudiera escapar de ese lazo Búho tendría opciones de salvarse. Y los personajes secundarios, WereWolf, Moco, los hijos de WereWolf… no hacen sino reforzar esa sensación de absoluto desamparo en el que están inmerso todos ellos. Aquí solo hay una destrucción total del modelo de sociedad estándar y un abandono cruel de cualquier opción de vuelta atrás.

Y, aunque en realidad aún están en el inicio de ese descenso a los infiernos (en las viñetas de Melancolía podemos comprobar aún que aún tienen amigos, ordenadores con los que entrar en internet para pasar el rato (o el día, o los días), videojuegos... que salen a comprar comida basura habitualmente e incluso realizan un viaje a Amsterdam en busca de una salida milagrosa que les devuelva de la espiral de adicción y depresión a la que se han lanzado), Simon Hanselmann no parece querer darnos esa opciones de redención. Tampoco busca crearnos cierta empatía con ninguno de los personajes. Megg y Mogg son tremendamente crueles con Búho, hasta el punto de casi generar ternura hacia él de no ser por el patetismo que este muestra. Además, no parece que lo hagan por maldad sino por simple inercia, por una pérdida absoluta de valores afectivos. Incluso Megg parece cruel con Mogg dentro de su estado de depresión absoluto. Y Werewolf, un traficante del tres al cuarto que favorece la dogradicción de sus hijos adolescentes, es aún peor. No hay resquicio alguno.

Pero lo sorprendente es que, en las manos de Simon, todo ello se traduce en una vida tan vacía de valores que termina convirtiendo en rutina situaciones que parecen terriblemente alarmantes. Y ahí radica la gran diferencia entre este cómic y el resto de los que he leído. Aquí todo ocurre sin montañas rusas emocionales, con una normalidad que da verdadero pánico. Un mal viaje por sobredosis, un atraco, unos hijos adolescentes drogados para rendir más en el trabajo… Absolutamente todo es normal y lo más horroroso ocurre sin la sensación de que estemos ante algo extraordinario. Y entonces es cuando uno llega al final del libro y se da cuenta de que hemos presenciado lo más terrible como si no ocurriera nada, porque nada ocurre fuera de lo común en el infierno. Manolo Domínguez

domingo, 25 de septiembre de 2016

los lunes: novedades (35)

El disco conjunto de McEnroe y The New Raemon 
Ricardo Lezón de McEnroe es persona inquieta y no para de publicar nuevas canciones. Su último disco con su grupo, Rugen las flores, es de 2015, aunque este año también hemos tenido canción inédita de ellos. También publica junto a David Cordero como Viento Smith, de los que también hemos tenido novedades recientemente. Por si fuera poco, en noviembre publica junto a The New Raemon otro disco conjunto, del que ya podemos escuchar dos canciones, una cantada por él, otra por Ramón:




Nuevo disco de The Welcome Wagon
The Welcome Wagon (Reverendo Vito y su esposa Monique) quieren  publicar su tercer disco, para lo que han abierto un crowdfunding. Para que vayamos haciéndonos una idea de lo que planean, ya podemos escuchar dos canciones, la primera de ellas, The greates gift, está escrita por su amigo Sufjan Stevens. Preciosas las dos, las podemos escuchar en soundcloud:







Tres nuevas canciones de Los Ganglios 
Los Ganglios ya han terminado su crowdfunding para poder llevar a cabo su nuevo disco, Segunda escucha. Ha sido un éxito (han pasado el tope que marcaron), por lo que en breve ya será una realidad. Tanto, que ya podemos escuchar tres canciones de ese disco (alguna de ellas ya la conocíamos). Entre ellas, el primer single, Vivencias propias, muy Extremoduro (también cuenta con clip):




The Weeknd con Daft Punk 
El nombre del dúo francés revoluciona todo lo que se le pone alrededor. Tanto que lo más noticiable de Starboy es la colaboración de ambos en la producción de la canción. Pero, después, uno la escucha y al final suena más a Weeknd que a ellos, como en principio debería ser lo normal. En todo caso, un nuevo acierto de alguien que acumula hits como quien colecciona sellos.

sábado, 24 de septiembre de 2016

los vídeos del fin de semana (17)

El vídeo que elige Javi: Enamorats de Yumi Yumi Hip Hop
En los vídeos de esta semana no podía faltar el primero que realizan Yumi Yumi Hip Hop. El grupo publica estos días un 7" en Snap! Clap! Club y lo presentan con esta maravilla DIY. El vídeo, con mucho ingenio y muy buenas ideas, se desarrolla a lo largo de todo un día, desde que se despiertan hasta que se van a dormir. Un día que da para mucho.
Enamorats, una canción de pop acelerado y efervescente, es la cara a de ese 7" (en la b está una canción llamada Madonna) que ya se puede pedir aquí.




El vídeo que elige Manolo: Sane de Fear of Men
Este segundo disco de Fear of Men nos ha defraudado a todos un poco, tal vez menos inspirado que el anterior y, sobre todo, que los eps previos a su debut, que eran todos magníficos. Sin embargo, el clima opresivo de esta Sane gana muchísimo con las imágenes de un clip más que logrado. Así no los olvidamos del todo.

viernes, 23 de septiembre de 2016

espanto, fruta y verdura (2016)

Desde que estudiando 2º de BUP leí una escueta biografía sobre Paul Signac, siempre me ha asombrado el puntillismo como técnica creativa. Esa minuciosidad y ese refinado gusto por los detalles son dos de las características que bien podríamos aplicar a "Fruta y verdura", el cuarto disco de Espanto, y no solo a su estupenda portada, que también, claro está. Cuando todos vamos, la pareja logroñesa está de vuelta, y eso queda muy claro escuchando los once cortes de esta obra maestra.

Como si los "Animalitos" de Hidrogenesse hubieran optado por la sumisión a ser domésticos porque no les queda otra en la vida, las canciones de "Fruta y verdura" presentan a unos seres que una vez pretendieron ser abominables, pero que no han tenido otra opción que adaptar el carácter a los tiempos que corren. Y así, esa sumisión del ser humano taciturno y dolido la vemos en "Morirás" y en "Mal salvaje", dos retratos de esos personajes típicamente espantianos a los que esta encantadora pareja ya nos ha acostumbrado.

Ese miedo a las cosas normales del que Luis y Teresa nos advertían ya desde sus maquetas, se personifica en seres que se desdibujan y se diluyen en una agreste sociedad ("Ritual de iniciación"), otros que no viven en su hábitat natural ("Un loco en una isla") y otros que sufren terribles metamorfosis bailarinas ("Insecto"), de una manera tan epatante que solo nos queda poner el disco en repeat. Mención aparte requieren ese guiño al glam, siempre el glam, que supone "Lágrima de glitter", y las imágenes tan tremendas de "Atravesado por un rayo", con esa descarga electrostática rompecorazones.

Y es que en el fondo yo también querría haber vivido en el bosque con un taparrabos y tocando el tambor a mi libre albedrío, pero la vida es demasiado justa a veces, y a todos nos pasan factura los idealismos, suerte que al menos, "tenemos los diamantes". Nacho Siguisiguepop

jueves, 22 de septiembre de 2016

vulpine choir, in your pocket (songs 2010​-​2013)

La primera referencia de Discos de Kirlian en esta nueva temporada es la de Vulpine Choir. Un recopilatorio (primera referencia física del proyecto) que reúne diversas canciones publicadas originalmente en su bandcamp y que ahora ven la luz en un digipack. Vulpine Choir es el australiano Tristan Peach, y rayos, escuchando canciones como God's ghost writers, In your pocket (una breve maravilla) o No one escapes parece que ser australiano y practicar cierto tipo de pop se lleva en los genes. Un jangle pop que Peach domina tanto que no se conforma y lo lleva más allá, añadiendo nuevos matices a unas canciones sin ningún tipo de pretensión. Unas canciones que en su sonido nocturno encuentran su lugar y encanto. En esta colección encontramos tanto hits de tecno pop ensoñador (fantástica Lost in love), como guitarras contundentes y oscuras (Downstairs) y en todas ellas Tristan acierta y convence. Porque si bien se trata de una recopilación (también en el tiempo) el disco suena cohesionado y con personalidad.
Un disco ideal para estos de otoño que se avecinan. Javier Ruiz