jueves, 21 de septiembre de 2017

versus: spent the day in bed de morrissey

Manolo dice: Si Javi no me hubiese propuesto este versus, probablemente, no hubiera hecho por escuchar la canción. Porque no tengo el más mínimo interés en un artista ególatra, insoportable y gilipollas al que le reconozco (ojo, ni de coña he seguido su trayectoria completa, así que esta opinión puede estar sesgada) dos o tres canciones que me hayan gustado en diez años. No me interesa su figura, ni su música, ni nada de lo que le rodea. No podría asegurar ni que me interesase a día de hoy una improbable reunión de The Smiths.

Pero bueno, Javi me ha obligado y aquí estoy, con esta nadería de fondo que solo puede convencer, como le ocurre a Javi, a quien idolatre al personaje por encima de su música. Porque no he leído lo que él habrá escrito para defenderla, pero no podría pensar que no utilice argumentos de fan para defender que no se trata de un tema de lo más olvidable.

Ahora mismo está sonando el juego de palabras final y, casi con toda seguridad, será la última vez que me lo ponga.



Javi dice: El marino goes obvious. ¿Quién iba a pensar esto? ¿Quién iba a pensar que a Manolo no le iba a gustar Stay the day in bed y a mí sí? En este caso se podría decir que las cosas, cuánto más obvias, mejor (???). Porque aquí reconocemos al Morrissey más genuino: se hace raro que no haya utilizado ya en alguna canción frases como "Stop watching the news!" o "I'm not my type but I love my bed", pero no lo ha hecho, y aquí las utiliza para hacer una proclama sobre el individualismo frente a los tiempos raros que vivimos. Un viaje de lo general a lo concreto.

Una canción con una melodía muy Morrissey, y además, y como es habitual, no cuenta con estribillo al uso, pero tiene diversos ganchos que a mí se me hacen irresistibles (los "Time, do as I wish" me ponen los pelos de punta).

Una canción con la que todo sigue en su sitio. Y eso no podría estar mejor. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

the national, sleep well beast (2017)

Acordando que sus dos primeros discos sirvieron de calentamiento (son discos menores respecto al resto de su discografía), The National llevan encadenados cinco discos notables, en algunos casos sobresalientes (pienso en Alligator o Boxer). Pocos grupos de su generación pueden presumir de eso. Muy pocos. Claramente un referente y una de las bandas más importantes del siglo XXI, por pomposo que eso pueda sonar.

Trouble will find incidía en el lado más reposado del grupo, y Sleep well beast viene a confirmar esa tendencía. Incluso aquí desarrollan el componente electrónico, construyendo un nuevo tipo de canciones en su discografía cercano a la indietrónica (¿todavía se puede utilizar esa etiqueta?): música para soñar desde tu habitación entre colchones de sintetizadores.
Dentro de esta parte del disco encontramos varias de las mejores: Walk it back, Empire line o Sleep well beast (la canción). Unas canciones que resultan hipnóticas y sugestivas. Unas canciones que casan perfectamente con los The National más reflexivos y apacibles. En lo que respecta al grueso del disco nos encontramos lo que veníamos buscando: a un grupo que sigue representando la aflicción, la rabia y la esperanza como nadie en canciones de intensa emoción como Day I die, The system only dreams in total darkness, Turtleneck (aquí recordando más que nunca a Rem) o Guilty party. Canciones que se añaden a un repertorio que ya resulta no solo impresionante, sino apabullante.

The National son de esos grupos que en mi cabeza forman parte de esa etiqueta que está a la derecha, la de grupos que me atan al suelo. Un favorito al que, como a los grandes amigos, cuesta verles los defectos. Pero es que nunca fallan. Siempre están dispuestos a sacarte del barro. Javier Ruiz

lunes, 18 de septiembre de 2017

león de pelea, vientos y corrientes (2017)

Cuenta Álvaro Menéndez que su fascinación por el mar viene dada por sus antecedentes familiares. Álvaro tiene padres y abuelos marineros, por lo que el mar siempre ha estado en su vida.
Yo no tengo familiares capitanes, ni siquiera aficionados a la pesca, pero de la misma manera siento siempre el mar a un lado. El vínculo que se establece entre el agua a lo lejos y uno mismo es tan personal e íntimo que no necesita de nada más. Solo uno mismo y la inmensidad.
Por eso este ep es tan único y peculiar: Vientos y corrientes es la visión de la relación que guarda Álvaro con el mar. Por obvio y subjetivo que pueda resultar, esto es importante resaltarlo.

Una visión contemplativa, reconfortante y suspendida en el tiempo. Una visión que proporciona unas canciones que parecen cartas en forma de avión lanzadas al aire. Canciones que son susurros azules en un mundo en calma.

Un disco que sugiere, evoca, y te lleva más allá de donde te encuentras. Justo como hace el protagonista de estas canciones. Javier Ruiz

domingo, 17 de septiembre de 2017

los lunes: novedades (78)

Nueva versión de Homemade dynamite
Homemade dynamite es el tercer single de Melodrama, un disco que este año me ha volado la cabeza. En esta nueva versión de la canción se incorporan SZA, Khalid y Post Malone añadiendo versos, aunque no sé si la mejoran de alguna manera (la canción ya es perfecta de por si) o más bien resulta algo innecesario:





Inédita de Rem de la época Automatic for the people
Al igual que ocurrió con Out of time el año pasado, se reedita Automatic for the people por su 25 aniversario. En este caso se incorporan inéditas, demos y directos. Entre las primeras, esta Mike's pop song, que no podría tener un título más apropiado:




Otra nueva canción de Destroyer
La segunda canción que conocemos del disco que publica Destroyer a final de octubre es esta fantástica Tinseltown swimming in blood que recupera el sonido del disco Kaputt de 2011. Eso solo puede ser bueno, claro:




Jamie xx remezcla On Hold
La estrecha relación que se mantiene entre las discografías de Jamie xx y el propio grupo al que pertenece ve otro capítulo con este remix que Jamie realiza de uno de los singles de I see you. On hold es ahora un rompepistas que se mantiene en lo alto en todo momento:




Björk está de vuelta
Mentiría si dijera que el nuevo single de Björk no me tiene desconcertado. Se trata de una canción de más de cinco minutos que pasa por diferentes fases y estilos y que acaba resultando muy emocionante, pero inabarcable y abrumadora también:

sábado, 16 de septiembre de 2017

el vídeo del fin de semana (58)

Todos queremos ser Manolo, ya que vuelve a estar de vacaciones y vuelvo a elegir vídeo solo yo.
Cover me, una de las canciones que ha compuesto Dave Gahan para este disco, es el tercer single de Spirit, el último álbum de Depeche Mode. Para promocionarlo, el grupo ha publicado este vídeo dirigido por Anton Corbijn (realizador de toda su imagen y diseño) en el que se sueña con el espacio en blanco y negro:

jueves, 14 de septiembre de 2017

especial kiko veneno, pt.4: las 25 mejores canciones de kiko veneno

Y para terminar con el especial, esta lista con mis 25 canciones preferidas de su discografía, tanto de Kiko en solitario como de su grupo primigenio, Veneno. Por ser más o menos fiel a su faceta de intérprete por encima de la de compositor, dejo fuera composiciones que se crearon originalmente para otros artistas, como el Volando voy que hizo para Camarón, centrándome en aquellas que nacieron como propias. He incluido aparte una única versión registrada, y otra que, ya convertida en un clásico personal, tenía en realidad más de apropiación que de propia autoría, pero que no podía faltar en la lista. En definitiva, allá van mis 25 canciones de Kiko acompañadas de esta ilustración de Amaya:



25 Memphis Blues La versión de la lista no podía ser otra que esta revisión de clásico de Dylan, aquí aflamencada y acelerada. Esta declaración de fan, en la que Kiko también se confiesa atascado por el blues de Memphis fue tan acertada que no solo se convirtió en uno de los singles de Está muy bien eso del cariño, sino también en una de las habituales de sus conciertos, incluso ahora, 20 años después.

24 Te llevo dentro A pesar de mis problemas con Punta paloma, cada vez que llego a este tema se me olvida ser crítico e incisivo y me entrego a esta balada flamenca que en la voz de Kiko se hace magia. Si hay canciones que salvan discos, esta debería ser una de ellas.

23 La catástrofe mayor Después de Veneno Kiko necesitaba reinventarse y lo hizo marchando a Madrid y entregándose a los sonidos del momento. No acertó en todas, pero este tema tan ágil tiene la fuerza suficiente para escapar de las producciones medianas del momento y del paso de los años. Es más, con cada nueva interpretación, como la de doble vivo con la orquesta de cuerdas del Taller de Musics, va ganando puntos y mostrando que no era una canción menor de su repertorio.

22 Veneno Como dijeron los Chunguitos en su día, dame veneno que quiero morir. Dame veneno para acabar con todo, contigo. Una canción con más poso del que parece inicialmente, más dolorosa, que relata una relación tan dañina como adictiva. Porque el coste de la vida es capaz de acabar con todo, contigo, conmigo y con nosotros.

21 Sensación térmica Kiko comenta que eso de la sensación térmica es algo nuevo que sirve para engañarse a uno mismo. En la canción es sinónimo de ese vacío que es tan grande como la cama de Curro el Palmo. La sensación térmica es la ausencia, sus consecuencias y el frío de tener que vivir el día a día sin ti.

20 El pueblo guapeao El mejor tema del último intento de recuperar Veneno fue esta magnífica canción, tan lastrada por la producción del álbum que gana eones si uno se olvida de la versión de estudio y rebusca alguna actuación en directo por internet. O incluso si se queda con la reinterpretación que el propio Kiko realizó en el disco de Jabier Muguruza, con estribillo en euskera. Un adelanto del Kiko más costumbrista que se sublimó en el cantecito.

19 No pido mucho Veneno musicando el poema de Miquel Martí i Pol y estableciendo, nuevamente, relaciones entre la Sevilla underground (la de Smash, la de los hombres de las montañas) y la cultura catalana para cerrar Veneno mezclando palabras y combinando conceptos. Fusionando el arte.

18 Si tú, si yo La primera canción que escuché de Kiko Veneno venía firmada como Veneno a secas y se hacía acompañar de la voz de Martirio para poderse tirar los trastos a la cabeza. Absolutamente opuesto a lo que fue el disco de debut del grupo formado por Kiko y los hermanos Amador, y ya sin Rafael en nómina, la canción suena más funky, menos gitana y nada espontánea. Sin embargo, sus coros vacilones y una letra que entre lo cómico y lo crítico consiguen que la canción se pegue de por vida. Podría ser solo una anécdota en la discografía venena, pero al final termina siendo mucho más.

17 El lince Ramón Está muy bien eso del cariño podría ser uno de los discos más internacionales de Kiko, viajando del tirón de la Andalucía rumbera a la Latinoamérica salsera, como en la historia del lince que perdió los reflejos por amor. Porque él era un gato rumbero que corría a su aire por el Parque de Doñana, sí, pero las trompetas del estribillo de la canción se quedan a dos palmos de las de los Son del Solar de Buscando América. Porque el amor no sabe de frontaras, ni de las geográficas ni de las musicales.

16 Los animales Raimundo, Rafael y Kiko, con el tacita a la batería y la producción de Ricardo Pachón. Me ha costado mucho diseccionar una obra que tiene tanto de concepto unificado que por momentos metía todo el disco en este top y, a los cinco minutos, lo sacaba al completo. Al final han sido 4 las canciones seleccionadas de él, y una de elllas tenía que ser necesariamente esta oda a Los animales que es puro rock con guitarras flamencas.

15 Campeones de la suerte A Joselito le salieron malas las novias y por eso las dejó a todas. A los protagonistas de esta canción todo les sale bien porque son los Campeones de la suerte. Por eso se crecen en la improvisación y han venido aquí a compartir. El mejor Kiko siempre aparece, en todos sus discos, y Dice la gente no iba a ser una excepción.

14 Manuel Siendo sincero, no sé quién es Manuel. No sé por qué tiene esa personalidad tan especial, ni porqué somos incapaces de enfadarnos con él. No lo sé, pero yo ya tengo un Manuel en mi cabeza. Tengo a una persona sensible, imaginativa y muy especial. Por eso se merece esos coros tan africanos y esta canción. Por eso Kiko se la escribió para coronar La familia pollo.

13 La vida es dulce Aquí no todo el mérito es de Kiko. Aquí Raül ha sabido regalar a una composición magnífica la producción que necesitaba para brillar aún con más fuerza. Aquí todo suena a experiencia, experimentación y brillantez. Pocos, muy pocos, son capaces de entregar algo de esta calidad tras cuarenta años de carrera. La vuelvo a escuchar y me vuelvo a sorprender.

12 La chispa El espíritu de Bob Dylan más presente que nunca. Más incluso que en la versión del Memphis Blues Again. La chispa es esa inspiración que jamás debería faltarnos. A él para seguir haciendo música y a nosotros para saber disfrutarla.

11 Patapalo Patapalo es el más malo de todos los personajes creados por Kiko Veneno. Tan malo que come pulpo crudo y que sin tebeos no puede cagar. Y, aunque la canción se grabó previamente como Pata Negra para la maqueta que finalmente se convirtió en el minilp Guitarras callejeras, se publicó oficialmente por primera vez en el debut de Kiko en solitario, Seré mecánico por ti. Una de las más rockeras de la lista, ácida, sucia y callejera, retratando a uno de esos piratas de extrarradio que, cuando les entra el sentimiento, buscan su charca para seguir navegando.

10 Echo de menos Echo de menos puede ser la canción más mediática de la carrera de Kiko. Al menos en su momento lo fue. Miles de anécdotas que antes estaban y que ahora son solo recuerdos. Miles de detalles que aparecen justo cuando desaparecen. Y de nuevo ese mestizaje entre la rumba y la salsa que tan bien marida cuando se hace bien.

9 Bilonguis La mejor canción de El hombre invisible vuelve a retratar una pérdida que solo genera sufrimiento y confusión. Como esos efectos personales que solo sirven para no aprender a olvidar. Porque nunca es fácil asumir que todo tiene una fecha de caducidad y que, la mayoría de las veces, no la ponemos nosotros. Por eso, si alguna vez te vas, hazlo de verdad y no me dejes en los bolsillos del pantalón esas alas de cucaracha que me recuerdan que ya no estás cada vez que meto las manos dentro.

8 Coge la guitarra La guitarra y el cante como paracetamol para las penas del alma. Coge la guitarra y haz que nos pique el sol. Sácate las nubes de enmedio y vamos a sentarnos a ver como los rayos suben la temperatura del corazón. Y tócate esa de La quiero a morir para que todos la bailemos.

7 San José de Arimatea Aquí Veneno hizo suya la canción de Gianni Morandi y la vistió de surrealismo jipista y apostasía. San José de Arimatea apareciendo con un radiocassette, en una historia alucinógena en la que todo parece regado de química. Uno de los clásicos de aquel disco tan irrepetible, tan radical y atrevido como la letra de la canción.

6 Respeto Cada cual vaya diciendo lo que quiera, se lo lleva la corriente. Y pides a tu dios por la mañana, que lo malo no te coja. Palabras más necesarias que nunca en este mundo que parece haberse convertido en un refugio de perros de presa hambrientos. Por eso no hay que olvidarse de lo importante que es el respeto. A todo, a nosotros mismos. Yo, yo me comprometo.

5 Lobo lópez Como un relato de Carver en andaluz, el Lobo López sobrevive a un encuentro casual con la cabeza bien baja y el ánimo sostenido solo por unos rayos de sol que pican en la espalda. Tratando de contar las cosas más importantes apuntando solo una anécdota. Uno de esos momentos que se leen más por lo que evoca que por lo que sucede.

4 Los delincuentes Veneno haciendo un single. Veneno por chirigotas. La más accesible del disco más radical del pop español, con su estribillo y su pito de caña.  La vida de unos perros callejeros que trapichean, roban y llaman a tu casa para venderte uno u otro género. Y ellos mientras, dedicados a cambiar el destino de la música con dos guitarras de palo.

3 La casa cuartel Cuando ni Federico Lorca es suficiente para salvarte la noche si él no está contigo, y  ya has aprendido a hacerlo todo entre dos y solo estás deseando volver a casa a esperar a que llegue. Cuando esas dos entradas que ella no supo aprovechar y pertenecían a los padres de Kiko se estropearon por una guardia mal puesta. Cuando una relación es tan real y sincera que nada se disfruta igual si no es acompañado. Y solo entendiendo el amor de esa forma se puede llegar a escribir una canción como La casa cuartel. Dejando que los recuerdos se conviertan en poesía.

2 En un mercedes blanco Recuerdo cuando iba a visitar a mi abuela a su casa por las tardes y, a la vuelta ya de noche, casi siempre me encontraba a alguien en el portal fumando la heroína que quemaban en un trozo de papel de aluminio. Cuando les veía desde dentro del portal, sentados en la escalera de fuera, mi sensación era siempre entre miedo y tristeza. Sin embargo, nunca te molestaban; les pedías permiso para pasar y te miraban con cara de derrota. La historia de En un mercedes blanco no es más que esa cara. Y un papel tirado en un portal de una casa y el olor a chino quemado que queda después.

1 Joselito En este artículo de El mundo se explicaba la historia de Joselito y, de paso, la de los años que Kiko pasó en Conil, al frente del bar El Adán. Ese texto sirve para comprender la grandeza de una canción que mira hacia abajo, donde se encuentra el serrín en los bares de toda la vida, y nos enseña que se puede ser mucho más revolucionario contando historias cotidianas que fijándose en las grandes batallas. Todo lo que se había apuntado hasta entonces en las letras de sus canciones aquí se sublimaba, trascendiendo géneros y disciplinas artísticas. Si por mí fuera, esta canción estaría sonando de forma perpetua en una sala de cada museo de arte contemporáneo que se precia de querer mostrar precisamente eso. Y aún así no le estaríamos haciendo suficiente justicia.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

especial kiko veneno, pt 3: de la autoedición al presente

Después de la experiencia multinacional, Kiko apuesta por controlar al 100% su música e incluso se reinventa con sello propio, Elemúsica, que estrena con la publicación del cd compartido con Pepe Begines (cantante de No Me Pises Que Llevo Chanclas) en el que reinterpretan temas de las discografías de ambos. Un disco lleno de anécdotas, como la interpretación de la pared de Bambino, pero que quedaba solo en eso.

El hombre invisible, 2005 Pero el paso más serio llega con el siguiente álbum propiamente dicho. Un disco que anda en ese punto intermedio, y más cerca de la maravilla de los dos primeros con BMG que de sus pasos en falso. Más rockero que africano, suponemos que claramente influenciado por la banda de acompañamiento (Los Notas del Retumbe), y más directo que introspectivo. Porque, aunque Bilonguis o Contigo parecen robadas de los tiempos del cantecito, en Satisfacción, Inspiración o Los notas del retumben se deja claro que aquí lo anglosajón va a tener más fuerza que las raíces negras.

En cuanto a sus letras, aquí el hombre invisible que se retrata en la canción no es uno de esos personajes a los que hay que engancharse de inmediato, sino ese hombre en la sombra, sin escrúpulos ni ética, que mueve los hilos para mal de esta sociedad de libre mercado. Hay crítica social, sí, pero también tiempo para el amor (Mi morena) y el desamor (Bilonguis) con esa forma tan característica de exponer las emociones de Kiko.

A mí personalmente me llega más cuando suena más gitano que rockero y más latino que anglosajón, y por eso me entrego con mucha más facilidad a Bilonguis, Contigo, Ella no es la misma o No cuesta dinero pero, en general, estamos ante un retorno de lo más digno y que muestra que Kiko Veneno sigue siendo imprescindible, tanto cuando mira hacia el norte como lo hace hacia el sur.

Dice la gente, 2010 Lo que no esperábamos, al menos si no contamos el parentésis en el que se dedicó (junto a Los Delinqüentes, Muchachito y Tomasito) al proyecto G-5, esa especie de superbanda de flamenco mestizo, es que transcurrieran 5 años sin saber de Kiko desde El hombre invisible hasta este Dice la gente. Pero es normal que alguien que lleva ya tanto tiempo en esto de la música se tome las cosas con calma y apueste por hacer las cosas a su forma que precipitarse. Porque, aunque el décimo álbum de su discografía se editara con Warner, todo el trabajo previo fue autoproducido y, una vez estuvo listo, se buscó quien lo pusiera en tiendas, porque Kiko ya comprendió que él es más un hombre de letras que de números.

Pero la espera mereció, y bastante, la pena. Porque Dice la gente tiene mucho con lo que alegrarse. La chispa con ese aire tan Dylan (un clásico de siempre) ya nos pone de buen humor desde el principio, y La cadena de oro, con la que vuelve el Kiko más social, tiene ese punto guarro que tan bien dulcifica con su voz. También funciona muy bien Dice la gente, a pesar de (o mejor gracias a) sonar casi como una revisión del Soukora de Ali-Farka Touré y Ry Cooder. Pero, al menos para mí, el momento más sublime llega con Campeones de la suerte, con una melodía que enamora y una letra que nos devuelve al mejor Kiko. Justo tras esta viene la revisión del Bird on a wire de Leonard Cohen, cantada con acento andaluz y coros africanos, que es pura delicia y La rama de Barcelona, que suena a rumbita intrascendente pero que, misteriosamente, funciona. Serán los efectos de su consumo.

Para mí, solo la excesivamente cursi (Kiko siempre anda en ese filo, del que no suele caerse, pero  aquí acaba en tropiezo) Totupán y El mosquito suicida, donde se acompaña del mencionado G-5, desmerece un disco notable que, por si fuera poco, se cierra con Agua del grifo, colofón infeccioso y el perfecto complemento para cerrar algo que se abrió con La chispa. Seguimos disfrutando con su música.

Sensación térmica, 2013 A pesar de que la experiencia con Dice la gente obtuvo, al menos bajo mi impresión, muy buenos resultados, para este Kiko prefirió dejar en otras manos las labores de producción y optó por la figura de Raül Fernández, que se está convirtiendo en firma habitual de buena parte del nuevo flamenco de estos últimos años. Y el resultado no es nada obvio. Raül ha dejado su firma en la mayoría de las canciones y se nota su presencia durante todo el disco. No hay muchos convencionalismos en la parte instrumental y el sonido se ve misteriosamente rejuvenecido. No me atrevo a decir que haya salvado ninguna composición menos acertada, pero sí que le ha dado una nueva visión a un artista que siempre se jactó de no repetirse, por lo que me atrevería a decir que la decisión no puede ser más acertada. Y, como además tenemos grandes aciertos como La vida es dulce, Los planetas, Malagueñas de San Juan de la Cruz o Sensación térmica, solo queda alegrarse de otro disco más que celebrable.

Sin embargo, hay cosas que hacen que Sensación térmica no sea tan tan redondo. La simpleza de la letra de No cal patir, cargada de ripios cargantes, y Babú y ¿Sabes o no?, que se hacen algo pesadas, son la que menos me convencen de las 10. Mala suerte, de nuevo más rockera, no está mal, pero no trasciende, y a lo mejor le falta algún hit marca de la casa. Pero entonces, quizás, Sensación térmica no sería ese disco diferente que es dentro de la carrera de alguien que, con 60 años cumplidos, se atreve a seguir arriesgando y experimentando. Algo que demuestra, junto a un pasado que es parte la historia de la música, así en general, que estamos ante uno de los nombres más imprescindibles del pop nacional de los últimos 40 años. Vamos, nada.