jueves, 8 de diciembre de 2016

especial new order (5): top canciones 1993-2015


 1 Regret (Republic, 1993) Regret es una de mejores melodías de New Order. Una melodía creada a base de sintetizadores, guitarras, bajo y una voz en estado de gracia. Pura magia en poco más de cuatro minutos históricos.

 2 Tutti frutti (Music Complete, 2015) Tutti Frutti tiene de todo y de nada le sobra. New Order pasados de vueltas y aún saliendo airosos y resueltos. New Order creando de nuevo grandes e icónicas canciones.

 3 Here to stay (24 Hour Party People, 2002) Otra vez el truco del estribillo irresistible. Otra vez funcionando como la primera vez. New Order producidos por The Chemical Brothers para la banda sonora de 24 Hour Party People. Su mejor canción de los 2000, sin duda.

  4 Plastic (Music Complete, 2015) A la felicidad por el techno. A la felicidad por las ideas claras, directas y efectivas. Casi 7 minutos sin descanso con hechuras de clásico sin ni siquiera haber sido single.

  5 Primitive notion (Get Ready, 2001) En el nada desdeñable Get Ready se encontraba esta Primitive notion, canción que contiene todo el pulso de los mejores New Order, un tour de force a descubrir.

  6 Crystal (Get Ready, 2001) El último gran logro del grupo en las listas de éxitos. Otras de las buenas canciones que contiene Get Ready. Otro gran single

  7 Spooky (Republic, 1993) Spooky quizás anda demasiado anclada a su año de publicación (por el tipo de sonido), pero aún así, es una de las mejores canciones de Republic y sin duda, una de sus mejores canciones en los '90.

  8 People on the high line (Music Complete, 2015) Su último single hasta la fecha. Una de las mejores canciones de Music Complete. Un trallazo para las pistas de baile, una fiesta sin fin.

  9 Superheated Music Complete se cierra con esta luminosa, eufórica y preciosa canción que gana enteros con cada nueva escucha. New Order on the high line.

10 Waiting for the sirens' call La mejor canción del álbum que titula. A la felicidad por las guitarras acústicas y las melodías claras. Javier Ruiz

especial new order (4): top canciones 1981-1989

 1 Bizarre love triangle (Brotherhood, 1986) Tan lejos, Martín se ha ido y para siempre y Bizarre love triangle. Tres canciones para aprender que nada va a salir bien. Tres canciones para dejarse caer mientras compruebas que el pasado está esculpido en plomo. Tres canciones para aceptar que la vida no es como te contaron al oído.

2 Leave me alone (Power, corruption & lies, 1983) Una canción, otra, pero no otra más, llevada en volandas por el bajo de Peter Hook hacia las estrellas desde las que se divisan dos fechas esculpidas en mármol. Leave me alone es la despedida de unos New Order antes de ver nacer a otros New Order. Aquí nada está claro excepto esas palabras que te piden que le dejes solo, un momento, solo un momento más.

3 True Faith Shep Pettibone Remix (True Faith remixes, 1986) New Order, Stephen Hague y la mano de Shep Pettibone para hacer eterna una canción no incluida en ninguno de los álbumes de New Order (algo que ocurría con normalidad durante toda la década de los ochentas). Deudora de su momento pero tremendamente eficaz en una pista de baile. Nueve minutos que se pasan volando.

4 Ceremony (Ceremony, 1981) Ceremony es el single a caballo entre las dos bandas, cantada en directo por Ian Curtis y grabada tras su muerte para bautizar a lo que iba a ser Joy Division sin Ian. Una canción que es doblemente clásica, tanto con un grupo como con el otro, y terriblemente oscura. Negra como un pozo sin fondo.

5 Blue Monday (Blue Monday, 1983) El single más vendido en la historia de la música, que casi arruina al sello por el coste en la manufactura de la portada. La canción que llevó el frío de Manchester a todas las pistas de baile del mundo y cambió, definitivamente, el devenir del grupo. Cuatro frases selladas con hielo en las cabezas de una generación.

6 Round & Round (Technique, 1989) Amanece sobre la arena de la playa mientras en la pista de baile suenan los últimos compases de la última canción que me llevan directamente al inevitable bajón. Y entonces vuelve a aparecer tu imagen y el recuerdo de todos esos reproches que me han llevado hasta aquí, a esta hamaca frente al mar desde solo puedo ver todo lo que estamos dejando atrás. Ibiza y todo aquello que en el fondo no es nada.

7 1963 (True Faith, 1986) Una cara B que solo se acepta sabiendo que True Faith es la A. Una historia sin final feliz donde el punto aparte es solo un fundido en negro. Tan inverosímil que ni las dobles lecturas las aparta de lo inexplicable.

8 The Perfect Kiss (Low Life, 1985) La pareja de canciones que abre Low Life, este The Perfect Kiss y Love vigilantes, entregan definitivamente las armas de lo indie para sumergirse en el hedonismo de la pista de baile sin otra vuelta atrás que el fiasco que se produjo en la siguiente década. Pero, en ese momento, como el beso perfecto, ya eran eternos.

9 Dreams Never End (Movement, 1981) La canción que abre Movement, con Peter Hook imitando la gravedad en la voz de Ian, no hace presagiar el futuro que tomará el grupo pero sí demuestra que siguen siendo imprescindibles. Aún no han soltado lastre, pero lo utilizan a la perfección. Aquí todo encajaba como si nada hubiera ocurrido en 1980.

10 Love Less (Technique, 1989) Como en casi todo el álbum, Love Less es otra canción en la que Bernard Sumner se entrega a su ruptura con la sensación de no saber dónde se encuentra. Por eso Technique tiene los dos extremos conviviendo en una conjunción perfecta. Por eso todos aprendimos escuchando sus canciones que es posible reir de tristeza. Y por eso Technique es, según como te coja, el mejor disco de la historia y Love Less uno de sus Everets. Manolo Domínguez.


martes, 6 de diciembre de 2016

especial new order (3): 2001-2015

Get Ready, LONDON, 2001 
El rosario de la Aurora en el que se convirtió el grupo con Republic, con Bernard y Peter abiertamente enfrentados, solo podía deparar lo que deparó. Pero eso no es importante cuando se puede seguir in it for the money. Eso fue en parte el fichaje por LONDON tras el fin de FACTORY y aún más lo es este regreso donde lo más destacable (en negativo) es la pérdida de personalidad en su sonido. Aquí New Order son una banda de Adult Oriented Pop con canciones defendibles vestidas para no desentonar en una fiesta de empresa de las de emprendedores rancios con aspiraciones a comerse al de al lado.

Y las colaboraciones con que cuentan no pueden ser más esclarecedoras; Bobby Gillespie para avisar de que este es un disco de guitarras y Billy Corgan para apuntar al rock de estadio. Dos curiosidades que ayudan a describir Get Ready más que cualquier cosa que se cuente sobre él. Con todo, el estribillo de Primitive Notion sigue teniendo magia, Turn my way tiene su aquél, Rock the shack no es peor que muchas de las canciones de los Primal Scream actuales y Crystal no deja de ser un single resultón. Pero así, en conjunto, poco, muy poco, de quienes fueron tan importantes y ahora parecen un jarrón roto cuyas piezas se han unido pegándolas con billetes. Manolo Domínguez


Waiting for the sirens' call, LONDON, 2005
Cuánto antes lo diga, menos duele: Waiting for the sirens's call es el peor disco de New Order. Su disco más flojo, el que peor aguanta el tipo. Ni el ingenioso diseño del disco por parte de Peter Saville lo salva.
Anclado en un desafortunado e insulso pop rock, sus once canciones navegan (y naugrafan) sin ningún tipo de personalidad o cualquier distintivo que las haga destacar o llamar timidamente la atención. Tan solo la canción titular, Krafty o Turn (¡menudo estribillo!) consiguen salvar los muebles.
Waiting for the sirens' call es el último disco (junto al hermano gemelo -en todos los sentidos- Lost sirens) en el que Peter Hook participó. Pero ni siquiera él y sus melodías de bajo pudieron salvar el desastre.

En lo que se refiere al controvertido Lost sirens, prácticamente podemos decir lo mismo que en el párrafo de arriba. En esta caso, I'll stay with you destaca sobre el resto (¡el bajo!) poderosamente. Javier Ruiz

Music complete, MUTE, 2015
¿Quién iba a pensar que New Order resurgirían de sus cenizas en 2015? Pues lo hicieron, demonios, vaya que si lo hicieron. Y ellos, conscientes, entregaban su mejor disco en años. Como si de una celebración se tratara, Music complete actúa como una sesión sin descanso donde nos encontramos a las diferentes clases de los mejores New Order en canciones vibrantes y con pulso renovado. A los post punk en Singularity, a los más techno en Plastic o a los más disco en People on the high line. Incluso a los más inclasificables en Tutti frutti o Stray dog. También a los más pop en Nothing but a fool o Superheated. Y todo ello en canciones sobresalientes, como hacía tiempo que no ocurría en el grupo.

Un disco que los renueva y los situa de nuevo como relevantes. Por lo menos en nuestros corazones de seguidores de su música. Javier Ruiz

viernes, 2 de diciembre de 2016

grupos que me atan al suelo (16): carlos berlanga

Manolo comentaba a propósito de la muerte de Leonard Cohen lo que muchos pensamos cuando muere alguien que nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida con sus canciones, que es imposible hacer nuestro el dolor ajeno en estos casos.
Pero aún estando de acuerdo, después de 14 años se hace difícil hablar de las canciones de Carlos Berlanga. Se hace difícil hablar de Carlos Berlanga. Su caso, quizás por más cercano, quizás por nuestro nivel de implicación con su carrera, es diferente. 
Su muerte, por inesperada, fue más dolorosa que en otros casos. Evidentemente, no por motivos personales, sino por lo que perdíamos y nos íbamos a perder a partir de ese momento. 




















Y todo eso gracias a sus canciones. Las canciones que ahora se recuperan y se juntan en la caja de reciente aparición Integral. Las canciones que ha ido construyendo a lo largo de cada una de las etapas de su carrera.  Carrera que no solo marca la vida de muchos de nosotros, también la historia musical de este país. Porque, será un tópico, pero no hay manera de imaginar qué hubiera sido de nosotros sin la música de Carlos Berlanga. Sin su peculiar manera de ver las cosas, nuestras cosas. Sin su increíble destreza para las melodías universales y eternas.
Por todo esto, no solo me ata al suelo, me ata a mi propia vida. A mi propio devenir.

Y mi Spectrum hoy lloró

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El top de canciones correspondiente es en esta ocasión cronológico, desde su primer álbum en solitario en 1990 hasta Impermeable en 2001:

En el volcán (El ángel exterminador, 1990) ¿Quién otro/a iba a ser capaz de incluir la palabra paripé en una canción?  Y encima que sea fantástica y con unos estribillos tan inauditos como estos. Berlanga haciendo fácil lo imposible.

Noches entre rejas (El ángel exterminador, 1990) El lastre de El ángel exterminador es su producción, demasiado deudora de su época. Pero con canciones como Noches entre rejas eso queda en una minucia.

Indicios de arrepentimiento (Indicios, 1994) El hit. El mejor techno pop posible en uno de los mejores discos de su discografía.

Tazas de té (Indicios, 1994) "Eres como las rebajas, como una ventosa, como un periodista"

¿Qué sería de mí sin ti? (Indicios, 1994) No podía ser de otra manera, la continuación de Cómo pudiste hacerme esto a mí estaba a la altura, otro hit para la historia.

120 Años sin tí (Vía satélite alrededor de Carlos Berlanga, 1997) La esencia de Carlos Berlanga en un par de frases: "Tú en tu sofá, puedo imaginarte viendo televisión, ¿qué verás?, ¿qué verás?, a mí no me quieres ni mirar"

La cajera (Vía satélite alrededor de Carlos Berlanga, 1997) En 1997, Carlos Berlanga se adentró de lleno en la cultura de baile con Vía satélite alrededor de. Con mejores y peores resultados en el disco, uno de sus aciertos es este La cajera.

Lady Dilema (Impermeable, 2001) Me repetiría si digo que esta es otra de sus mejores canciones, pero es que las 10 de esta lista podrían serlo perfectamente. Otra de sus letras maravillosas, otra de sus cimas.

Vacaciones (Impermeable, 2001) Seguramente, Vacaciones es su gran éxito en solitario. Perteneciente a un disco que fue como un regalo, Carlos Berlanga rodeado de los mejores para realizar otro de sus mejores discos.

Impermeabilizado (Impermeable, 2001) "Estoy aislado, impermeabilizado, estoy cerrado al mundo que me ha traicionado"

martes, 29 de noviembre de 2016

especial new order (2): 1986-1993

1986 y New Order siguen publicando singles con canciones no incluidas en sus lps, aunque, quizá, de menor importancia que hasta entonces. En marzo sería la resultona Shellshock y en septiembre State of the nation, que bien merecía ser parte del álbum que ese mismo mes saldría a la calle como la referencia 150 de Factory.

Brotherhood, FACT150, 1986 A Brotherhood solo le pesa su pasado más reciente, porque, aunque ligeramente eclipsadas por la que debe ser la mejor canción de toda la discografía del grupo, aquí hay una buena colección de clásicos. Paradise, sus coros en clave shalalala, y su I want you, I want you, I need you, I need you, la inmensa Weirdo con unas guitarras que avanzan la calidez del próximo Technique, Way of life con otro estribillo perdurable, la hermosa sencillez de All day long o el curioso final de Every little counts, con ese aire a Lou Reed meets Joy Division que supera la anécdota para hacerse trascendente. Canciones que, si bien podrían estar algún escalón por debajo de las incluidas en Low Life o Power, Corruption & Lies, destacarían con más fuerza de no ser porque nacen con el insalvable handicap de tener junto a ellas a Bizarre love triangle, que es como ese Atila que arrasaba todo lo que encontraba en su camino. Como un salto al vacío en caída libre o un descenso infinito al infierno. Una canción que debería ser una de las maravillas del mundo moderno y que le da un peso especial a Brotherhood pero también le convierte en un disco menor por sacar con su brillo infinito a relucir todos los defectos del resto del lp.

No así ocurre con los dos singles que el grupo publicó al año siguiente, True Faith y Touched by the hand of god, con los que no hay noche que consiga oscurecerlos, especialmente al primero de ellos que, para colmo, cuenta con otra patada encima de la mesa, 1963, en la cara B. Tres canciones que sacan lo mejor del grupo en la búsqueda de la melodía perfecta. Manolo Domínguez 

Technique, FACT275, 1989 Y del viaje por la Ibiza del hedonismo autodestructivo de finales de década, que terminó recalando en la Manchester de Hacienda, en 1989 aparece Technique. De él y del bajón de cuando empieza a amanecer, la verdad resurge tras los lasers que se apagan, y las pastillas inician su vuelta al fango de las relaciones que se desmoronan y la vida que se viene encima como un edificio que se derrumba a tu espalda pero que no es más que es aquello que te has construido con los años. Porque, a pesar de Fine time y Mr. Disco, que sirven para vender el álbum ácido de New Order, Technique tiene más del pesimismo de Sumner, en proceso de separación de su pareja, que de la sensación de fiesta de la que pretendían impregnarse en su estancia en las Islas Baleares. Tampoco es su disco más electrónico, aquí casi hay más guitarras que sintetizadores, pero sí es el más inspirado. Ni un segundo es de relleno en una indiscutible obra maestra del pop.

No me atrevería a destacar ninguna canción de las nueve que lo forman. Un día puedo quedarme con el clasicismo pop de All the way, otro con las programaciones de Mr. Disco, al siguiente con la melodía de Loveless y así ir enunciando cada uno de los temas para, una vez terminado, volver al principio y defenderlos de nuevo con un motivo distinto para cada uno. Technique es mi disco preferido del grupo y, según el día, de la historia. Ese sin el que no sería la misma persona. El que hacen que New Order sea la banda sin la que no me atrevería a seguir. Ibiza, Ibiza, Ibiza, Ibiza sin ti. Manolo Domínguez

Republic, LONDON, 1993 Republic es uno de los discos más importantes de New Order. Aunque quizás, no por lo motivos más indicados. Es el primer disco que publicaron fuera de Factory, y como si eso solo ya marcara una etapa, es en el que New Order dejan de sonar a los New Order que conocíamos y empiezan una nueva época (aunque tuviéramos que esperar a 2001 con Get Ready para darnos cuenta de esto, Republic también marca su primer parón).
Aquí nos encontramos muchas de las cosas que hicieron del grupo eso que Manolo ha explicado tan bien tanto en la entradilla de este especial como en las reseñas de sus primeros discos. Cosas como Regret, una de sus grandes canciones. Una canción capaz de justificar un álbum (e incluso discografías enteras). Pero, también encontramos otro tipo de cosas, ya que es su primer disco cuestionable. Canciones que juegan con el technopop y que por separado encuentran su lugar (Spooky, World, Avalanche), pero que en su conjunto resultan insatisfactorias.

En lo que respecta al diseño del disco, Peter Saville vuelve a acertar, aunque esta vez, mucho más en los diseños de los singles extraídos del disco. Javier Ruiz

lunes, 28 de noviembre de 2016

rusos blancos, museo del romanticismo (2016)

Rusos Blancos no son los novios, ni siquiera el mejor amigo de la novia o el hermano de él, sino ese conocido de segundas, invitado de refilón o compromiso, que sabe que aquello no va con él pero que, ya que está, lo va a disfrutar de la mejor forma posible. O, lo que es lo mismo, canapés a discreción, alcohol, bailar el Follow the leader, vomitar en el baño, perder la corbata en una silla del salón y ligue ocasional al final de la noche. Y todo ello sin perder el savoir faire ni la compostura, con el traje inmaculado mientras amanece y ya no queda ningún invitado conocido, y los zapatos manchados del barro del jardín donde os perdisteis cuando el dj pinchó la enésima de Enrique Iglesias.

Museo del romanticismo es pop elegante, con esa clase que no aparece en los catálogos de ropa de El Corte Inglés y que les hace ser especial y diferentes. Lo noto o Cada vez más cadáver son justo eso: dos canciones que han sabido recoger parte de lo que fue su anterior EP, un paréntesis electrónico que se convirtió en absolutamente necesario, para sonar distinto a todo lo ofrecido hasta entonces. Porque cuando el grupo anunció que Crocanti no iba a ser un giro en la trayectoria del grupo, sino más bien un capricho bien entendido, tampoco desvelaron que parte de aquel experimento se iba a quedar flotando en el aire. Por eso el funki-rap de No soy esa clase de hombre no suena a fuera de lugar, o la melodía tan Betacam de Más difícil todavía encaja tan a la perfección en el conjunto del disco. Porque el pasado no volverá (o sí, quién sabe) pero no se olvida. Tampoco desentonan esos teclados prog de Define serio que nos llevan a la pista baile de cuando todo eran pantalones de campana y los gin-tonics eran con ginebra Larios. Y también saben jugar a ganar, o a matar, como pocos lo logran: Lo hacen a lo grande en la inmensa Sábanas blancas cuando aceptan cualquiera, o en la historia de No soy esa clase de hombre, donde añaden al aura de perdedor con clase que tan bien encarnó siempre Jarvis Cocker, y que parece ser una de las referencias de la banda, un punto malicioso que hace voltear la tortilla y convertir la cara en cruz.

Ellos echan de menos follar contigo, yo solo pienso en que todo debería ser más fácil si nos empeñásemos en que el mundo se parezca más a discos como este, lúcidos, irónicos, elegantes e inspirados. Manolo Domínguez

jueves, 24 de noviembre de 2016

especial new order (1): 1980-1985

El mismo mes que se publicaba Closer (Julio de 1980) el resto del grupo ya había ofrecido su primer concierto sin Ian Curtis. Lo hicieron como No-Names y pronto se convirtieron en New Order, con una nueva vida que, en un principio, solo estaba en los papeles. Porque su primer single, en la calle en marzo del año siguiente, tenía dos temas que ya habían sido demos con Joy Division y a un Bernard Sumner tratando de ser quien en realidad no era. Aún así, el material lo justifica todo. Ceremony e In a lonely place son dos canciones incontestables, la primera más luminosa y la segunda tan sombría como la portada de cualquiera de los discos de Joy Division.


Movement, FACT50, 1981
Procession llegaría pronto, en septiembre, con Everything's gone green en la cara B adelantando el giro hacia lo electrónico que, poco a poco, iba a tomar la banda. Y en Noviembre tenemos en la calle Movement. Un lp complicado de valorar en su justa medida, con el pasado pesando aún en exceso y el grupo aún sin las ideas del todo claras. Prueba de ello es que dos de las canciones las cantara Peter Hook (una de ellas, Dreams never end, mi preferida del lote), y que el espíritu de Ian Curtis siguiera presente en casi cada respiración de los cuatro miembros (a los ex-Joy Division se les unía Gillian Gilbert) del grupo. Con todo, hay aciertos en sus 36 minutos y ese tono de oscuridad que desprende te va calando a medida que avanza. Dreams never end, Truth, The him... Si no fuera por el peso de la ausencia estaríamos hablando con más determinación de Movement, un disco que, además, cuenta con un nuevo acierto de Peter Saville que se vuelve a apropiar  (ya lo había hecho para la carpeta Procession) de un trabajo de Fortunato Depero para insinuar la F de Factory y la L del número de referencia (50) del catálogo del sello.


Y al año siguiente, en Abril, llega el primer aviso serio de cambio. Temptation, publicada como single, tiene una vitalidad que no se había mostrado hasta entonces, ya sea con Ian o sin él, y unos coros que invitan más al hedonismo que a la autodestrucción. Aquí sí estaba naciendo un nuevo grupo; New Order empezaban a ser New Order. Y en marzo de 1983 todo salta por los aires. Blue monday. Los siete minutos más bailados de la historia de la música de club. How does it feel to treat me like you do? Un éxito irrepetible en ese 12" que imitaba un disco flexible de ordenador (otra maravilla de Saville) y que dejaba a las claras que New Order estaban ahí para cambiar el rumbo de la música. Manolo Domínguez



Power, corruption & lies, FACT 75, 1983
Y vaya si lo hicieron. Porque, si no bastase con el maxi más vendido en la historia de la música, ese mismo año se publicaba el que es uno de los discos más importantes de la música pop. Power, corruption & lies sigue teniendo un fondo oscuro, Peter Hook sigue llevando con su bajo las canciones hacia la oscuridad, pero el camino abierto con Blue Monday ya no tenía vuelta atrás. Solo escuchando los teclados de Age of consent uno se da cuenta de que nos estamos acercando un poco más hacia la luz y escuchando a Bernard Sumner comprendemos que la decisión de mirar solo hacia delante es la más acertada. We all stand quizás no es el mejor ejemplo para escenificar ese paso al frente, pero al momento llega The village y ya no cabe duda alguna, solo queda dejarse llevar hasta llegar a ese final arrollador que es Leave me alone, una canción que por si sola justifica carreras musicales, pero que en este disco es una más de una auténtica obra maestra a la que de nuevo Peter Saville le pone la guinda con un diseño sencillo en las formas (una reproducción del detalle de un cuadro de Fantin-Latour con unos códigos encriptados que se desvelaban en la contraportada) pero majestuoso en su resultado. Power, corruption & lies tiene un triple valor dentro de la historia de la música, libera el alma de una de sus figuras más importantes, abre una nueva brecha en el pop y determina el camino a seguir de uno de los exponentes más importantes para definir los ochentas, siendo el punto de partida hacia la inmortalidad de una banda, New Order, que ya la había alcanzado años antes con otro nombre y otra personalidad al frente. Manolo Domínguez



Low-life, FACT 100, 1985
Con las palabras y el concepto New Order ya asimilado y a pleno rendimiento, en 1985 llega Low-life, la referencia 100 del sello. Y como para celebrar ese número, el grupo publica otro de sus discos esenciales. Pocos discos encontramos que den comienzo como lo hace este: la inmensa Love vigilantes y la descomunal The perfect kiss. Dos canciones históricas de las que, por mucho que digamos, nunca les haremos justicia. La primera, otra de sus cimas dentro del pop emocional de los ochenta. La segunda, uno de sus perfectos clásicos. Pero, por si fuera poco, Low-life mantiene el nivel (y de qué manera) a lo largo de su minutaje: encontramos parte de lo que fueron en su pasado reciente en la rabia de Sunrise y sobre todo en la preciosa Elegia, una las grandes canciones en el grueso del álbum.
Las fantásticas Sub-culture, y Face up funcionan como cierre de álbum, la primera, otro trallazo para los clubs, la segunda, más pop. Low-life es el único disco del grupo en el que Peter Saville los retrató en portada (aún a regañadientes y no con pocas dificultades). Javier Ruiz