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miércoles, 24 de febrero de 2016

especial fernando alfaro, cap.1. el comienzo de surfin' bichos

Fernando Alfaro es un personaje clave en nuestra formación musical casi desde sus inicios. Surfin' Bichos fueron el indie antes de que fuéramos indies. Nos mostró el camino, un camino lleno de espinas, que hemos decidido revisar en el marino, en un tramposo orden cronológico que comenzará con la discografía de Surfin' Bichos, continuará con los discos de Alfaro en solitario (o con Los Alienistas) y finalizará con los 4 discos de Chucho para que den la bienvenida a Los años luz, el quinto álbum del grupo que significará la vuelta del perro rabioso en abril. Así, poco a poco, despacito y con buena letra, os iréis encontrando este repaso que será,  como siempre, todo lo subjetivo que seamos capaces de hacerlo. ¡Empezamos ya!


El comienzo de Surfin' Bichos: La luz de tus entrañas y Fotógrafo del cielo, por Manolo Domínguez.



Mi primer contacto con el grupo de Albacete fue Gente abollada en una cinta en la que grababa todo aquello que me interesaba del programa de Radio Aljarafe Ventana al Pop. No recuerdo cuál de las versiones sería, si la del EP homónimo, la del álbum o el edit del 12" Gente abollada, ni puedo comprobarlo ya que, ni tengo reproductor de cassette, ni sé dónde estarán ahora esas grabaciones, pero, dado que el primer disco que me compré del grupo fue Fotógrafo del cielo, debería ser el del 12" previo. Tal vez por eso, La luz de tus entrañas podría ser el lp que menos convence de toda la discografía de Alfaro, a pesar de tener auténticos puñales como Crisis o Malaventuranzas, nanas de las que escuecen como el vodka (El rey del pegamento) y una versión un poco descafeinada por la producción (quizás el mayor handicap de este disco, que no suena como debiera sonar) de la ya mencionada Gente abollada, una de las cumbres de toda la carrera de Alfaro.

Antes se publicaría el ep Surfin' Bichos, que nacía a partir del éxito de su maqueta Primera cebolla sónica, y que escuchado desde la distancia apunta más que dispara. Igual si les hubiera conocido con estos primeros pasos ahora estaría contando otra cosa, pero cuando accedí, años más tarde, a estas cuatro canciones, el grupo había llegado mucho más lejos y solo Gente Abollada me pellizcaba el estómago. Suficiente para sentir el dolor del interior.

Pero mi catarsis llegó con Fotógrafo del cielo. Un disco que entró en mi casa como un alud de septiembre, inundándolo todo y cambiando mi percepción de la música con 19 años recién cumplidos. El segundo disco de la banda, con la formación consolidada una vez que Joaquín Pascual toma la guitarra para acompañar a Alfaro, compositor de casi todas las canciones, con J.M. Ponce aún al bajo y Carlos Cuevas a la batería, es un hito de la música nacional y, a mi entender, el primer gran disco del indie patrio. Aquí se ilustra a la perfección la combinación de azúcar y sal, casi azufre, que siempre ha caracterizado la obra de Fernando Alfaro. Cuando tiene que herir lo hace (Ya solo el arranque con Escocido y ¿Qué clase de animal? sienta cátedra) y cuando se hace amable musicalmente (Rifle de repetición, Alud de septiembre, Mi refugio) siempre lo hace con una letra oscura, con dobles lecturas o directamente agarrando la vida por los huevos y apretando. Además, acumula hitos: Escocido, Fotógrafo del cielo, Alud de Septiembre, Dulce mal trago, Rifle de repetición o la nana negra de Mi refugio son canciones imposibles de olvidar, al menos para alguien que andaba entonces en pura transición entre los cuarenta y Radio 3, y empezaba a descubrir esa otra música que no sabía de Stock, Aitken &Watermans para sobrevivir. Fotógrafo del cielo no es el disco insignia de Surfin' Bichos, los laureles se los llevó siempre Hermanos Carnales, pero, a mi parecer, aquí hay tanto o más que en aquella obra maestra que estaba por venir.

martes, 16 de febrero de 2016

recordando canciones: habits (stay high), tove lo (2014)

Habits (Stay high) por Manolo Domínguez


Habits (Stay high) por Javier Ruiz

Coincidiendo con el solsticio de invierno y teniendo en cuenta la poco caprichosa situación de La Catedral de Palma, la luz del amanecer entra por su rosetón pequeño para reflejarse en su rosetón grande. Esto resulta en un espectáculo que dejé plasmado (reglamentariamente) en mi instagram. Digno de verse y a lo que ninguna foto puede hacerle justicia.

Esa mañana me levanté muy temprano para poder ir tranquilamente al Museu Es Baluard, desde el cuál se pude contemplar esa maravilla. Llegamos, vimos amanecer, pasamos frío, disfrutamos del espectáculo, hicimos fotos y nos fuímos a desayunar a Ca'n Joan de S'aigo.
Cuando terminamos de todo eso solamente eran las 09.30 de la mañana y yo no sabía qué hacer.
Decidí la opción obvia, ir a mirar discos. Con un poco de suerte me iba a casa con algo para hacer todo la mañana.
Tuve suerte. El día anterior había escuchado esa canción en algún sitio y se me había quedado en la cabeza. Me arriesgué. Comprar un cd solo por una canción, como en los buenos viejos tiempos.
Y como en los buenos viejos tiempos, llegar a casa, ponerlo y escucharlo tocándolo, mirando las letras y los créditos. Algo de lo que hemos perdido la costumbre en estos tiempos de escuchar con prisas y ansias unos mp3 en un ordenador.

"Pick up daddies at the playground how I spend my day time loosen up the frown make them feel alive"

lunes, 15 de febrero de 2016

nuevos nombre del rap y la electrónica nacionales; broke niños make pesos y one path

En This is Underground, la fantástica página de música, orientada esencialmente a la electrónica y el hip-hop, nos han presentado en estos días al colectivo canario Broke niños make pesos, que está formado por Choclock, EllegaS, Indigo Jams y Cruz Cafuné y nace de la excisión de estos de Toska runners. En el artículo de la web, mediante una entrevista de lo más interesante, nos introducen a los tinerfeños y adelantan en exclusiva esta canción que los muestra en absoluta conjunción con la actual escena trap, con influencias del r'n'b, los sonidos latinos y el dubstep. Aquí tenéis el tema, titulado Broke, y el enlace al artículo.


Enlace: Entrevista en TIU a Broke niños make pesos.


Y, relacionados con estos (hace unos meses aparecía la fantástica Golondrinas en colaboración con EllegaS), llega desde Madrid el rapero Javier Bilbao, conocido como One path, al que descubría hace poco gracias a youtube por su fantástica versión de un tema de C.Tangana. Y la gran noticia es Black Dragon, un canción que se desmarca, solo en parte, del hip hop elegante que hasta entonces le había escuchado y le presenta como uno de los nombres a los que seguir la pista en la escena electrónica nacional. Yo, al menos, me grabo a fuego su nombre:


miércoles, 10 de febrero de 2016

recordando canciones: sentimental, family (1991)

Sentimental por Amaya González





























Sentimental por Manolo Domínguez


El primer viaje al norte fue extraño. El día anterior pasaba por Sevilla la gira con la que Green Ufos celebraba su décimo aniversario, con los conciertos en el palenque de Piano Magic, Françoiz Breut y The Little Rabbits. A mí me fastidió especialmente que Experience solo actuase en Madrid y Barcelona, pero lo que iba a esperarme los siguientes día dejaban en un tercer plano cualquier grupo al que pudiera ver. Aún así, y ya que tenía mi entrada desde días antes, allí me encontraba, enviando sms mientras las actuaciones iban pasando, hasta que, de pronto, empiezo a notar que me encuentro mal; un sudor frío y unas terribles ganas de vomitar. Corro a los servicios y camino de ellos me doy cuenta de que el mismo virus que hace unos días tuvo a mi madre tres días con fiebre ahora se está cebando conmigo.

El vuelo al día siguiente, con escala en Barcelona y 38 de fiebre, se hizo eterno. No había dormido esa noche y estaba realmente cansado. Subí al avión sabiendo que no solo tenía que imaginar cómo eran los 46 pasos entre ese salón en el que Amaya pasó horas escuchando sus discos preferidos y la oficina desde la que me escribía todas las mañanas el primer mail que yo leía al llegar al trabajo, sino también controlar mi malestar con ibuprofeno y primperán y tratar de aguantar hasta que llegase a mi destino sin comer tal y como me dijo el médico de cabecera. Tal vez sea por esto, por este primer viaje, por el que siempre que vamos juntos de vacaciones nos ocurre algo. Las relaciones que empiezan con alguna anécdota de este tipo se suelen ver abocadas a arrastrarlas para siempre.

Cuando Amaya me recogió en el aeropuerto me dijo que había comprado manzanas para hacérmelas al horno. Creo que ha sido la primera y última vez que las he comido en mi vida. Recuerdo estar en su salón, delante de los cientos de cds que tenía en la estantería junto al equipo de música, con la manzana hirviendo y una cuchara en la mano. Allí estaba toda la discografía de Le Mans, de La Buena Vida, de Los Planetas o La Casa Azul. Yo cogía un disco y lo ponía, dejaba que sonara media canción y me iba a otro. Encontré el Mini-Lp de Aventuras de Kirlian y le conté que yo no lo tenía. Ella me dijo que compró 5 copias y las fue regalando, pero que ya solo le quedaba la suya, esa que ahora está en casa junto al resto de aquellos cds que yo veía por primera vez.

Entonces le pregunto por el soplo en el corazón y me indica dónde está. Hay dos copias, la original y la reedición en digipack. Y junto a ellas un disco que me resulta familiar. Es un cd-rom con las canciones de la maqueta plateada y una portada impresa a color. No es la original. Yo por entonces no había visto el verdadero diseño que realizó Aramburu en su día pero sabía que no era el que tenía Amaya porque ese que estaba ahí lo hice yo años antes, cuando me bajé los mp3s de algún sitio. Le pregunté cómo lo había conseguido y me dijo que se lo había descargado su hermano del soulseek y que ella lo grabó y lo imprimió, extrañada porque la portada no viniese con la firma de Javier Aramburu, sino de otra persona. Incluso se lo comentó a él, que no era normal que un trabajo de Family tuviera un diseño de otra persona. De lo que no se había dado cuenta en todo este tiempo es de que el nombre que aparecía junto a aquel dibujo abstracto era el mío. Y que, de alguna forma, yo había estado todo ese tiempo en su salón, acompañándole mientras ella ponía sus canciones preferidas en soledad y que, por eso, al final eran también las mías. Las mismas canciones que esa noche pusimos, de sus grupos y sellos preferidos, hasta que dejamos de fondo el soplo justo antes de quedarnos dormidos en el sofá.

invitados en el marino: las canciones de blacanova

Y estas, las canciones que han elegido Blacanova, las que más han escuchado durante 2015, algunas de la más caliente novedad y otras, auténticos clásicos de la cultura popular. Todas esforzadamente comentadas por los miembros del grupo para hacernos disfrutar más de la escucha.











fotografía de Cristina Rodríguez ibáñez y Juan Manuel Alonso García

La lista de Blacanova:

Las canciones de Armando:

The Funeral Party - The Cure
Siempre he pensado que hay determinados discos, libros y películas que hay que descubrir en un momento concreto de tu vida. Después ya no valen (o al menos sus efectos se reducen a algo meramente anecdótico). Si no hubiese descubierto a The Cure en el momento en que lo hice yo ahora sería otro. No sé si mejor o peor. Otro. En una época en que me obsesionaba más mi propia muerte que la de los demás esta canción se convirtió en mi mantra particular.

No me Enseñen la Lección - Mecano Mecano fueron un grupo clave. Mi primera cinta de casette me la regalaron los Reyes Magos. Era "¿Dónde está el país de las hadas?". Recuerdo que pasaba horas y horas encerrado en mi habitación escuchando la cinta el el radiocasete Panasonic, ajeno a todo lo demás. A Mecano los conocí gracias a mi hermana, que tenía el primer disco. Lo escuchábamos en el coche, de camino a la casa del campo. Creo que a todos mis hermanos les parecía un absoluto horror. Menos a mi hermana y a mí, claro. De este primer disco he seleccionado "No me enseñen la lección". Porque es la canción más triste del lp. Y porque es mi favorita.

Las canciones de Cristian:

The Owl - Sianspheric No podría dejar pasar para esta lista el nuevo single de mi banda favorita. Shoegaze / Space Rock en estado puro, que Sianspheric no sea la mejor banda del universo es algo extraño y a la vez trágico.

Celestite Mirror - Wolves in the throne room No es nada frecuente que el black metal se encuentre con los sintetizadores, reconciliándose ademas con el "Atom heart mother" the Pink Floyd. "Celestite" es un disco muy recomendable en general, aunque sólo sea porque puedes notar cómo tu corazón cambia de ritmo en algunos momentos de las canciones (recomendable a un buen volumen).

Las canciones de Edu: 

Good morning, captain - Slint Para mí la música oscura es este disco: Los patrones rítmicos y melódicos me hacen siempre imaginar escenas macabras en psiquiátricos abandonados en el sur de los EEUU. Me compré el abono del PS en 2007 al día siguiente de enterarme de que iban a tocar el Spiderland completo, y ha sido uno de los mejores momentos que recuerdo en un concierto (como espectador).

Glass museum - Tortoise Descubrí a este grupo en el 2006, precisamente en el festival territorios, y desde entonces me quedé completamente prendado de su mezcla entre jazz, kraut y post rock. Obviamente el espectáculo rítmico que dan dos baterías tiene mucho que ver con ello... al final la cabra tira p'al monte.

Las canciones de Villa: 

Moby Octopad - Yo La Tengo Yo La Tengo es una banda a la que le tengo mucho cariño y "I Can Hear The Heart Beating As One" es un disco al que vuelvo una y otra vez a lo largo de los años (todo un clásico de los viajes blacanovos , el cd siempre aparece en mi coche). Esta canción tiene para mí un bajo perfecto, simple y machacón, que a modo de mantra te eleva a dos metros del suelo.

Science Killer - The Black Angels Uno de los de los grandes descubrimientos de los últimos años, The Black Angels son oscuros e hipnóticos, rock con mucho músculo, amenazante y psicodélico. Esta canción es buen ejemplo de ello.

Las canciones de Paco: 

Stare at the Sun - Ringo Deathstarr Últimamente escucho mucha música tranquilita, sobre todo cuando trabajo o requiero especial concentración. Pero en esta lista prefiero centrarme en momentos de subida energética (esos que llevan aparejados esfuerzos titánicos, como cocinar o pasar la escoba), en los que me he dejado llevar por cosas muy animadas, como Stare at the Sun, una canción con un estribillo extraordinario y una producción que me encanta. En realidad, este año he escuchado muchísimo las dos últimas ediciones de Ringo Deathstarr: el LP Pure Mood (2015) y el ep-casi Lp God's Dream (2013). Más allá de los simples cánones del noise y del shoegaze, estos chicos están haciendo últimamente canciones enormes.

Far - The Soft Moon Esta loca descarga adrenalítica, con ese toque post-punk electrónico tirando al Lo Fi, es la tercera canción del último disco del amigo Luis Vasquez. La primera vez que la escuché estaba siendo perseguido por los monstruos del id, que habían conseguido escapar de Altair IV, haciéndome correr toda la noche hasta llegar a un polígono a las afueras de Sevilla, donde me tropezaba con la pareja de novios de la portada del Some Great Reward, rompiendo su mágico idilio industrial. La pareja, visiblemente enfadada, se unían a la persecución y acababan arrojándome a un pozo que me llevaba directamente al escenario de devastación apocalíptica del vídeo de This Corrosion, donde Andrew Eldricht me remataba con su vara/pie de micro. Evidentemente, esto no ocurrió así, pero es así como debería haber sido.

Las canciones de Inés: 

Days of Candy - Beach House Desde que salió el LP "Depression Cherry" no paro de escucharlo, atónita y encantada, una y otra vez. Si ya antes Beach House me parecía una gran banda, con un sonido y sensibilidad muy personales (y, además, muy en mi onda), con este LP me han conquistado completamente: las canciones se alargan exprimiendo al máximo cada posibilidad sonora y cada una de ellas resulta finalmente tan pulida y trabajada como un diamante, sin que pueda ponerles ningún "pero". Hasta el diseño y el propio título del LP me parecen magníficos, pues reflejan una evolución de lo más puramente pop a canciones más largas, alejadas de esquemas tipo estrofa-bridge-estribillo, que sorprenden a cada paso y que resultan, a mi parecer, aún más dulces que las de otros LP pero, a la vez, más tristes y experimentales. Vamos, justo lo que a mí me chifla. Aunque me ha costado quedarme con una canción concreta, me he decantado finalmente por "Days of Candy" porque me parece muy diferente al resto de los temas, porque se juega con registros vocales sorprendentes y porque el resultado es una canción etérea, difuminada, sobrecogedora porque trasmite muchísimo dolor a partir, no del desgarro, sino de la delicadeza y la suavidad. Me recuerda a las canciones compuestas para la banda sonora de Twin Peaks por Angelo Badalamenti y cantadas por Julie Cruise: oníricas y bellas, pero sumamente desasosegantes, inquietantes y devastadoras por su tristeza. De ahí que la combinación entre el caramelo del título del tema (o el empalagoso sabor cereza elegido para dar nombre al LP) y el trasfondo depresivo que subyace todo el disco me parezca magistral.

Lazarus - David Bowie David Bowie es mi músico favorito de todos los tiempos, así que no podía faltar en esta selección, especialmente teniendo en cuenta su reciente fallecimiciento. Que, sabiendo que iba a morir, haya querido ofrecernos otra gema más, otro disco alucinante como despedida; que en él no rehuya el terror a la muerte que ha debido de sentir, sino que lo haya convertido en materia artística, en base temática del LP e incluso de sus videoclips, transformando la enfermedad, el dolor o el miedo a morir en belleza y talento, me parece una rúbrica ejemplar, una despedida por la puerta grande digna del ídolo que siempre ha sido para mí. Tampoco ha sido fácil decidirme entre la espectacular "Blackstar" y "Lazarus". En general, adoro todo el LP: ese "I'm dying too" que entona un moribundo Bowie en otra de las canciones del disco me parece a la altura del "¿Tendré que morir yo, como murieron / las rosas o Aristóteles?" de Borges. Hasta de su propia muerte ha hecho Bowie una obra de arte, y nos la ha regalado. Genio y figura hasta la sepultura, literalmente.




Blacanova estará el sábado 13 de febrero en La Sala X, Sevilla, junto a Perapertú y Escuelas Pías.

invitados en el marino: las canciones de perapertú

Este sábado tenemos en la Sala X de Sevilla una triple velada con after party que debería ser el acontecimiento del año. Tres bandas a cada cual más interesante y las posteriores sesiones de Gotricia Pator, Joselito Ramone y La Mujer Barbuda para bailar hasta morir o, en su defecto, hasta el amanecer. En el marino hemos querido calentar motores invitándoles a que nos hagan una playlist con sus canciones preferidas, del momento o de toda la vida, y misteriosamente han aceptado de buen grado. Si la semana pasada fue Davis quien se animó con motivo del concierto de Escuelas Pías en el Día de la Marmota, esta semana han sido Perapertú y Blacanova quienes se han apuntado. Y aquí está el resultado de la primera de ellas.




fotografía por Pedro Julián Navarro / Akesi Martínez


La playlist de Perapertú:

Las canciones de Yago: 

Vektroid: Color Ocean  Nadie ha visto nunca una foto suya, y nadie sabe a ciencia cierta si "Ramona Andra Xavier" es su verdadero nombre. Incluso, a sus presuntos 24 años, esta presunta nativa del estado de Washington podría haberse retirado de la música. Lo único cierto es que ha publicado docenas de trabajos con docenas de seudónimos, de los cuales Vektroid es el más conocido. Así suenan los 80 para alguien que nació cuando nuestra infancia era ya un espejismo. 

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New Order: Ecstasy Lo que más me flipa de Power, Corruption and Lies, el álbum de 1983 que contiene esta maravilla, es que fue elaborado con recursos de risa por una pandilla de macarras drogados hasta las cejas. Y que, pese a ello, luce una elegancia que no parece de este planeta. Hay discos en los cuales la precariedad no es un lastre, sino una virtud crucial: este es uno de ellos.

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Curtis Mayfield: Move On Up  Junto con Stevie Wonder y Marvin Gaye, Curtis Mayfield forma parte de la santísima trinidad del soul más cerebral y atrevido. Algo que, posiblemente, no sólo se deba a su talento como músico, sino también a sus habilidades para la prédica y el discurso. Sin ir más lejos, en su elepé Curtis (1970) hay lugar tanto para un temazo titulado "No te preocupes: si hay un infierno allá abajo, vamos a ir todos" como para este cántico a la esperanza y a la voluntad de vivir. Lo importante, dicen, es seguir en movimiento.

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Las canciones de Marcos: 

The Shadows: Apache & The Animals: The House of the Rising Sun Mafia Era muy común llegar a casa después del colegio y oír alguno de estos temas en el tocadiscos. Dos bandas con una formación musical brillante y un sonido que roza la perfección. Una gran inspiración para grupos posteriores.

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Matthew Good Band: Strange Days  Cuando en Seattle estaban en pleno movimiento Grunge, en Canadá también surgían grupos como Matthew Good Band que demostraban que sabían hacer lo mismo y además muy bien. Ritmos potentes, guitarras afiladas y una voz que recuerda al australiano Daniel Johns de Silverchair. Grupo que descubrí por casualidad cuando un familiar que venía de ese país me regaló su primer disco.

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Arcade Fire: No Cars Go ¿Quién ha dicho que la música no se puede reinventar? Arcade Fire ha demostrado que todavía hay muchas cosas por hacer y no dejan de sorprender con cada álbum que lanzan al mercado.

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Las canciones de Juanma: 

Malevaje: Si soy así  Conexión latina a través de componentes de Los Coyotes y Gabinete, Antonio Bartrina y Carlos Gardel, viaje de ida y vuelta, de Buenos Aires a Lavapiés. Sentado frente al televisor descubrí que había todo un mundo (musical) nuevo por explorar.

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Terence Trent D’Arby : Dance little sister Adolescente, fiestas patronales de Getafe, en la feria suena música de la tómbola a todo trapo y yo sin dar crédito a lo que está sonando por los altavoces en bucle, aquello no era la música habitual para el "perrito piloto y la muñeca chochona". El impacto fue mayor cuando le vi por televisión, soul, chulería y sensualidad.

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Algiers: Black Eunuch  Nunca pensé que se podría combinar Soul y Postpunk , Terence Trent D’Arby y Bauhaus... También me sorprendió cuando descubrí que también se podían hacer cocteles con Cerveza... pero eso es otra histora.

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Las canciones de Ahmed: 

Solid Space: 10th Planet  En 1982 tres tipos, Dan, Matthew y Jon, graban una cinta. En ella mezclan synthpop, con voces solemnes y guitarritas limpias e hipnóticas. Esas guitarras no son nada habituales y su efectividad me engancha. Tampoco lo es la sencillez con la que todo funciona. Les encanta hablar de planetas ardientes, pantallas verdes, abducciones y secuestros espirituales. ¿De dónde han salido estos tipos? ¿Por qué no volvieron a grabar más benditas cintas como ésta? 

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Basil Kirchin: The lonely ones  Gente como Broadcast o Brian Eno han tenido la finura de compartir con el respetable sus filias por Basil Kirchin. Y es de agradecer. Este genio oculto al gran público nos dejó increíbles paraísos en los que navegar. Comenzó sus andaduras musicales como baterista de una big band inglesa en los años 40 dirigida por su padre, el señor Ivor Kirchin. Unos 30 años más tarde, tras varios viajes iniciáticos y luciendo una poblada barba, entregaba obras tan alucinantes como "Abstractions of the Industrial North". Hoy, escuchar este disco se ha convertido para mí en un hábito sanador al que volver una y otra vez. 

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Derrick Harriott: The Loser  Sólo hay dos cantantes que saben decir bien "Loser". Uno es Leonard Cohen y el otro es Derrick Harriott. Esta canción de 1976 es tan redonda que no requiere profundizar en ella. Su candencia se impone desde los primeros compases. Hubo un tiempo en mi infancia en que veía dibujos animados todos los sábados por la mañana mientras mis padres dormían. Fue en esa gloriosa época en que alguien decidió, sabiamente, que varios miles de niños debían guardar en su memoria una melodía inconfundible, y con ese fin utilizó esta canción como banda sonora de un popurrí de dibujos vintage de Disney que empezó a emitirse, de vez en cuando, en esas mañanas de los sábados. Hay pocos recuerdos tan nítidos como el de esta canción sonando en mi cabeza.

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Prince Nico Mbarga: Sweet Mother  Nico Mbarga fue el príncipe nigeriano que se marcó el primer hit africano mundial a finales de los 70. Dijo, venga, voy a ponerme a tocar 9 minutos la guitarra con los dedos como si fuese un demonio, mientras canto a coro como los ángeles sobre la madre África. Y así lo hizo. Y así lo llevan escuchando millones de personas desde entonces. Ni se sabe cuántas versiones se han hecho de esta canción. He escuchado alguna, pero no logro pasar nunca del primer minuto. Serán manías.

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Perapertú estará el sábado 13 de febrero en La Sala X, Sevilla, junto a Blacanova y Escuelas Pías.

domingo, 7 de febrero de 2016

fernando alfaro, sala X (sevilla) 5-feb

Fernando Alfaro es historia. Del pop y de mi vida. Lo primero es más que evidente, y lo segundo yo no lo sabía (o no lo quería saber) hasta este viernes a las 23:35 horas, cuando en la escala sevillana de la gira de Saint-Malo llegaba el turno de atacar Rifle de repetición. Entonces un escalofrío real, físico, sin metáforas, me trae mil recuerdos que estaban latentes. Un alud que se me viene encima sin más opción que dejarlo explotar en mi interior. Dejar que el sudor frío brote y que me tiemblen los huesos hasta romperse por dentro como una nuez que se hace añicos bajo un martillo. Y los escombros de mi casa, desmoronados sin darme cuenta por un ataque a traición a los resortes de mi corázon, se muestran ahora nítidos frente a mí. Las horas escuchando Ventana al pop donde les descubrí con Gente Abollada, aquel concierto en Cartuja bajo la lluvia que pudo haberles electrocutado hace más de veintidós años, ese otro suspendido también por un temporal en Mairena del Alcor, o los cincuenta grados que hacía en el escenario pequeño del Fib'98 donde Chucho presentaba 78. El amor que me agarra en el estómago y las alas de Koniec.


Saint-Malo no necesita tirar del pasado para ser inmenso. Lo es, lo es a un nivel al que aún no hemos llegado. Y eso se vio en el escenario. Saariselkä Stroll, Tempus fugit, Arrancando las vías, La luna aplastada, Velero o Se aniquila piso duelen como el mejor Alfaro. Y La eternidad se echa de menos como si te arrancaran un hijo de los brazos. Sostienen un setlist por sí solo. Y yo creía ir preparado para ello. Pero no lo estaba para el resto de zarpazos que Fernando nos tenía preparados. Hermano carnal, introducida a bocajarro en los primeros minutos, ya me hizo llorar. Y Rifle de repetición me destrozó físicamente. Me derrumbó como si dejara de respirar. Pero a ellas se unieron después El detonador EMX-3, Camisa Hawaiana de fuerza, Comida china y subfusiles y Fuerte para dejarnos claro a los que estábamos allí que tenía enfrente a una leyenda. Seis guiños al pasado que solo hacen refrendar el mejor presente.

Y al final del concierto, con las defensas más bajas que después de una vida sin tomar un solo actimel, le pido que nos firme el vinilo que me recordará eternamente que yo viví aquello. "Para Amaya y Manolo con todo el amor que os puedo dar". Una frase hecha que Alfaro no sabe cuánto tiene de verdad. Como Jesús sin paracaídas.

lunes, 1 de febrero de 2016

el guincho, hiperasia (2016)

Cenar comida de un paquistaní en una habitación con ventana a un patio de luces enmohecido, tan enmohecido como tu vida, y saberte a gloria, a libertad, a empezar de cero. Tener un punto de partida y un objetivo, el que sea, uno, y la sensación de que todo funciona como en esos tallarines con pollo, harina de garbanzos, cebolla, jengibre, cúrcuma, guindilla y cilantro. Una mezcla de ingredientes que podría, casi debería, combinar como la misma mierda y sin embargo funciona, como esas explosiones de sabores de David Muñoz pero a tres euros la ración y servido en un recipiente de cartón.

Hiperasia es algo de todo eso, no sé el qué. El plato de comida o el punto de partida. Es un desorden casi estudiado, incómodo cuando quiere y abrumadoramente adictivo casi siempre. No es un disco que pretenda resultar cómodo. La base rítmica no te ayuda a seguirlo más que en tu cabeza. Es imposible bailarlo sin parecerse a Thom Yorke en Lotus Flower. Y sin embargo se deja sentir. Como en Pizza, donde encuentran soluciones en el borde de una pizza. A casi todo. Al día a día. Al día.

El cuarto disco de El Guincho parece ser el más libre y ambicioso de la discografía de Pablo Díaz, no pretende convencer desde el principio y busca que te acerques a él sin prejuicios ni convencionalismos. Al menos eso podría pensar quien reconozca aires de reguetón en De bugas, de igual forma que también se podría mencionar a Pedro Ladroga, Jam City, Kanye o Roni Size a lo largo de todo el disco. Son canciones troceadas y transformadas hasta lograr su objetivo. Una amalgama de ritmos rotos que entran, salen y acompañan a unas melodías vocales moldeadas con el autotune para viajar entre el pop y el fraseo del hip-hop o el trap. Aparentemente tan afectado por la actualidad pero con el sello absolutamente personal de uno de los más internacionales de nuestros artistas. Y escucharlo sin reservas, con absoluta entrega, se convierte en una experiencia tan extraordinaria como la de apuntarse a su lanzamiento multimedia (que incluye un mediometraje y contenidos personalizados para los que elijan la edición digital del disco).

Pizza o Abdi dos de los temas más pop, te hacen apretar las manos hasta clavarte las uñas, Mis hits es lo más parecido a un single, Sega te lleva a unas canarias muy diferentes de las que muestran los folletos de travelplan y Comix, con la inconmesurable colaboración de la Mala, se gana a pulso el derecho a tener un clip como el que le ha praparado el sello Canadá. Todo el álbum certifica que estamos ante el proyecto con mayores miras de El Guincho y que, además, está a al altura de ello. A una grandísma altura.

miércoles, 27 de enero de 2016

sobredosis de vídeos

Ahora que ya está claro que lo importante es tener una canción y saturar las redes sociales con ella, el clip sigue su ascensión brutal hacia el formato más importante de distribución musical. Eso lo tenemos más que asumido pero, aún así nos ha sorprendido esta acumulación de nuevos vídeos en los últimos días. Es como si se tratara de una involuntaria competición para ser el último y el más. Aquí hemos seleccionado cinco, todos dirigidos hacia la pista de baile y todos con espléndidas canciones. A Javi le ha fascinado la imagen de El Guincho en Comix y Manolo está encantado con Mariana en Mai Lov. ¿Con cuál os quedáis vosotros?

El Guincho - Comix Canada ha preparado este clip para el segundo adelanto del inminente Hiperasia. Hace unos días ya hablamos de la canción y ahora hemos podido ponerle imagen.



Dënver - Mai lov Siempre nos ha gustado el trabajo del director de cine Bernardo Quesney con Dënver, pero creemos que aquí se ha superado. Sabiendo estar a la última y buscando la estética que más le sentaba al hitazo que sigue la estela de Los vampiros. Un nuevo acierto en el trabajo conjunto entre grupo y directos.



New Order - Tutti Fruti De la euforia al abismo hay solo un paso, y más aún cuando el tiempo empieza a contar hacia atrás. Tom Haines dibuja con maestría un cuadro en el que no sabemos si quedarnos en un lado u otro de la balanza y terminamos imaginando mil finales para una historia que solo tiene uno. El que conoce el protagonista y del que huye inventándose su propio universo artificial.



Chemical Brothers - Wide open Dom & Nic se decantan por el efectismo visual frente al mensaje y elaboran un clip que le viene de perlas a la maravilla de Chemical Brothers con Beck, uno de los mejores temas de la carrera de ambos, que ya es decir, y un clásico instantáneo de las mejores pistas de baile.

martes, 26 de enero de 2016

recordando canciones: sweetest smile, black (1987)



Ahora lo pienso y Wonderful life no debería ser una canción que llamase especialmente la atención a un niño de 13 o 14 años, pero lo cierto que aquel primer disco de Black lo compró mi hermano a esa edad y, obviamente, lo hizo animado por el éxito que el tema estaba teniendo en ese momento. Sin embargo fui yo el que se obsesionó con el artista. Si él puso el vinilo cien veces yo lo hice cien mil, si él se aprendía los estribillos de los singles, yo las letras completas de todas las canciones, si él se compró el primer lp, yo lo hice con los dos siguientes y los maxis de Everything's coming up roses, Sweetest smile, Now you're gone y The big one.

Me obsesioné tanto que empecé a querer vestir como él. Me compré unos pantalones de pinza negros y una camisa de igual color que llevé al viaje de fin de curso del instituto, junto con el walkman y las cintas grabadas del recien publicado Descanso dominical y el Wonderful life. En el autobús, camino de Sesimbra, sonaron las canciones de Mecano y después, en la soledad de mi habitación del hostal, las de Colin Vearncombe mientras el resto de los compañeros iban a buscar abastecimiento alcohólico para la noche. Al poco llegaron y yo paré el cassette para unirme a ellos. Allí cayeron las primeras cervezas de la noche antes de enfundarme en mi uniforme del lado oscuro para unirnos a la fiesta que se organizaba en un discoteca cercana donde por 300 escudos tenías barra libre de Sagres.

En aquel local sonaron todos esos éxitos que suenan en una disco de pueblo. George Michael, Belinda Carlisle, Rick Astley, Robert Palmer, Pet Shop Boys, Bon Jovi y Fairground Attraction. Por mi cabeza iban pasando aquellos hits del momento mientras las cervezas iban acumulándose en la mesa en la que me senté con mi compañero de habitación para no tener que pasar la vergüenza de moverme como un pato tratando de bailar delante de todo el curso de 3º de BUP del instituto Ramón Carande. Pero, poco a poco, el alcohol empezaba a difuminar la sala y a la gente hasta dejarlos tan borrosos que iba dejando de reconocerlos y, por tanto, de importarme su presencia. Entonces, decido levantarme justo cuando uno me dice que acaba de ver en el otro lado de la pista a la chica de la que habíamos estado hablando antes. Esa que no era ni fea ni guapa pero que en clase de matemáticas decidió que quería sentarse conmigo porque yo sabía más que nadie en la clase y podía ayudarle a aprobar la asignatura. Me acerco hacia ella tropezando con personas y columnas y, cuando consigo identificarla, compruebo como se agarraba al cuello de uno del pueblo que le traía una copa. Me doy la vuelta tratando de que no me vea y, justo entonces, empieza a sonar Wonderful life para recordarme que mi sitio en aquella sala no estaba junto a los demás, sino en la mesa en la que los chicos de negro disimulan su soledad con cerveza.

Me siento de nuevo y Antonio me grita al oído que qué suerte tengo, que cuando me levanté él se había acercado al dj a pedirle mi canción preferida, y que estaba sonando justo ahora. No le contesto y me acerco a la mesa por dos botellines. Y después por dos más, y otros dos, hasta que alguien decide que en mi estado lo mejor ya es volverse al hotel, donde me espera el walkman parado justo en la que en ese momento sí era mi canción preferida, Sweetest smile, la más triste del disco.

david bowie, blackstar (2016)

El viernes 8 de Enero se publicaba Blackstar y al lunes siguiente nos despertábamos con la noticia de su muerte. Un fallecimiento que llega tras casi dos años de convivencia con el cáncer. Esa es la historia. Hasta ahí todo lo que hay de verdad irrefutable. Una verdad que duele y que no se deja a interpretaciones.

Desde ese lunes 11 de Enero hemos podido leer y escuchar que Blackstar es la herencia que Bowie, consciente de que se trataba de su último álbum, nos ha dejado a (sí, vamos a ponernos dramáticos) la humanidad. Nos han contado cientos de interpretaciones de las letras de sus canciones y de las metáforas y guiños escondidos (y no tan escondidos) en los vídeos de Blackstar y Lazarus. Pero la realidad es que solo estamos (están) interpretando en base a suposiciones. Porque sí, David Bowie era consciente de su enfermedad, e intuimos que de la gravedad de la misma. Sabemos que se lo comentó a Tony Visconti, su productor, y que también le dijo que lo mantuviera en secreto. Eso ya se ha visto en la prensa. Pero colarse en su cerebro para descifrar unas letras (las de todo el disco) tan cargadas de metáforas es ya otra cosa. Está claro que la muerte se convierte en parte del día a día de alguien que vive en las circunstancias en las que Bowie pasó los últimos 18 meses, pero no todo el mundo lo recibe y asume igual. Y yo prefiero no entrar a adivinar en qué pensaba cuando escribía las siete canciones que lo forman. Porque, casi con toda seguridad, me estaría equivocando.

Cuando se presentó su primer adelanto, la pieza de diez minutos Blackstar, ya podíamos intuir que este iba a ser un disco oscuro y denso. En ella hay drum'n'bass, algunos toques de free jazz que en el resto del disco van a tomar todo su protagonismo, blues negro y magia, la que tiene Bowie en su voz y que sublima en las estrofas en las que canta (sobre los cuatro minutos de canción) "Algo ocurrió el día que él murió. El espíritu se elevó un metro y se hizo a un lado. Alguien más tomó su lugar y valientemente exclamó: Soy una estrella negra, soy una estrella negra". Unas frases que se hacen aún más inquietantes con toda la iconografía del clip dirigido por Johan Renck. La imagen del astronauta que yace ya en los huesos, el reverendo encarnado por el propio Bowie (que a mí me recuerda al que aparece en La noche del cazador) o la imagen de Botton Eyes, que también aparece en Lazarus tumbado en una cama. Un cortometraje que solo hace añadir mensajes para que sigamos especulando y reescribiendo la historia.

Lazarus, su segundo avance, es más clásica en el sentido en que lo puede ser una canción de Bowie, también oscura, pero menos experimental. Otro acierto que, sumado a la fuerza que toma en su nueva versión Tis a pity she was a whore (ya incluida en el recopilatorio de 2014, aquí regrabada), gracias al protagonismo que toma la voz, que antes no tenía y que la convierte en el clásico que no llegaba a ser en su versión anterior, apuntan a algo más que un buen disco del último Bowie. La pena es que Girl loves me, a pesar del acierto de estar interpretada en nadsat, y el otro rescate, Sue (or in a season of crime), no mantengan el nivel que se retoma en los dos cortes finales, la emocionante Dollar days, donde Bowie tira de su clásica épica, acompañado de un solo de saxo que, en otra canción que no fuera esta podría ser un gran fiasco y aquí milagrosamente funciona, y los seis minutos finales de I can't give everything away, donde me imagino al Bowie de los ochentas escuchando discos de Robert Wyatt y Bruce Springsteen, y sacando lo mejor de cada uno de ellos para dejar un epílogo que tiene un poco de compendio y, las circunstancias lo han determinado así, despedida.

Blackstar, al final, no puede disociarse del hecho de la muerte de Bowie, y creo que jamás podremos escucharlo sin tener esto presente, pero yo siento que este no es el único, ni el principal argumento para encontrar el disco como un trabajo hermoso, valiente e hipnótico. Una obra que hace que comprendamos un poco más (si eso fuera necesario) la talla de la figura que lo firma.

jueves, 21 de enero de 2016

nuevo disco de chucho

Javi siempre me dijo lo interesante que era Saint-Malo, el último álbum de Fernando Alfaro, y yo le daba la razón solo a medias. Me equivocaba entonces solo a medias. Porque en estos tiempos de saturación gracias a las redes al final uno comete errores al pasar de refilón por la música y quedarse con la primeras o segundas impresiones. En 2016 el disco que más estoy escuchando es Saint-Malo. El que me tiene más obsesionado. El que pasa más tiempo alojado en mi cabeza. Desde Velero hasta Eso fue todo, eso es todo lo que mi subconsciente me repite una y otra vez. Fernando Alfaro, Fernando Alfaro, Fernando Alfaro.



Y ahora Intromúsica anuncia que para Abril habrá nuevo disco de Chucho, la banda que Fernando lideró tras la separación de Surfin'Bichos. Los Años luz. Los años que han pasado desde mi primer concierto, en Benicássim, a las cinco de la tarde bajo un imponente sol de verano. Quemados todos al sol. Venados al sol.

Podría decir que tengo miedo. El miedo a que no se cumplan las expectativas. A que el presente devore al pasado como Saturno lo hacía con su hijo. Pero es falso. Solo siento una impotencia insoportable porque Abril no sea Enero y Los años luz no estén brillando en casa. Siento eso que se llama escalofrío del cuerpo. Vivir y estar muerto, pero junto a ti.

miércoles, 20 de enero de 2016

especial migala: discografía


Diciembre 3 a.m, 1997

A finales de 1997 se publica el debut de Migala y la crítica se deshace en elogios. Ellos, sin embargo, en una entrevista que les realizaba Víctor Lenore para rockdelux casi coincidiendo con la salida del disco, ya hablaban de un exceso de duración y de que algunas canciones sobraban.

Aquello en su día me pareció más una boutade que algo real, pero el tiempo les ha dado la razón. Diciembre, 3.a.m. es disperso, se pierde en referencias demasiado explícitas (Cohen, la Velvet más acústica) e incluso desorientadas (-Doubt es un innecesario homenaje a Sonic Youth y en Sweet anarchy versionan a Sex Pistols).
Pero este debut es también el disco de Cortázar, Isabella afterhours o That woman, tres canciones brutales y una carta de presentación soberbia que difícilmente podía hacernos pensar que era superable. Algo difícil de asimilar por entonces, como cuando de niño recibías uno de esos balonazos en el pecho que te cortan la respiración y, hasta que te repones, solo piensas que te estás muriendo ahogado. manolo


Así duele un verano, 1998

Así duele un verano o así suena una juventud con tendencia a la tristeza. Tristeza colectiva, en este caso. Este es uno de los mejores discos de los noventa, un disco que captó un cierto sentimiento en los oyentes de su generación. Un cierto sentimiento que plasman a la perfección estas canciones. Porque suenan las sirenas y todo cambia. Suena el mar y todo cambia. Low of defenses y el mundo ya no es el mismo. O Gurb Song o Ancient glaciar tongues. Acordes que parten el alma en un verano, y si te descuidas, de todo el año. javi

Arde, 2000

Uno de mis pasatiempos favoritos es descontextualizar situaciones y cosas. Poner algo en un contexto diferente al natural. Cosas que no están donde deberían, que salen de su propio significado para adaptar otro. Nuevas visiones de algo que tenía la propia, la que le tocaba por ley.
En esto, Migala siempre fueron los mejores. Y en Arde eso lo llevaron al cielo:

"Sí, es muy joven, usted solo conoce la ciudad desde que la cruzó el tren, era muy diferente entonces, muy diferente Sr.Scott, muy diferente".

O la evocación definitiva. Decir tantísimo con tan poco, emocionar entre líneas, entre acordes.

Daba la impresión de que después de publicar Así duele un verano se necesitaba luz en las canciones de Migala. En Arde, más que abrir las ventanas lo que se hizo fue abrir el alma, en un viaje interior hacia esa luz que no llegaba, hacia la culpa, la eterna culpa. javi


Restos de un incendio, 2001

Lo increíble no es publicar un disco como Así duele un verano. Lo extraño no es publicar otro disco como Arde. Lo verdaderamente increíble es publicar después de esos dos álbumes uno como Restos de un incendio.

En Restos de un incendio Migala resumía su discografía hasta el momento. Pero no lo hacía a modo de un simple recopilatorio, sino que volvieron a grabar las canciones de nuevo. Esta pirueta resultó en lo que yo considero el mejor disco del grupo.

Las canciones contenidas en Restos de un incendio alcanzan aquí su cénit, el punto álgido de una vida que ya se antojaba plena. La expresión máxima de esto es Instrucciones para dar cuerda a un reloj, convertida aquí en clásico absoluto de nuestras vidas.

Restos de un incendio supuso un hito en la escena musical del momento, no solo nacional. Un disco increíble de un grupo increíble e irrepetible. javi


La increíble aventura, 2004

En Restos de un incendio ya se empezó a intuir lo que La increible aventura nos entrega a bocajarro. La llegada de Nacho Vegas a la banda coincide con un giro hacia lo inmediato, lo incendiario, que en su quinto álbum se muestra ya desde el arranque. Las guitarras estallan y nos encontramos un sonido más cercano al de sus compañeros de sello Manta Ray que al de su propia discografía anterior. Migala se dejan de medias tintas, abandonan casi completamente las voces, y abordan un concepto diferente del postrock, que les aleja de cantautores como Oldham o Callahan y les sitúa en la órbita de Godspeed you! Black emperor, Mogwai o Explosions in the sky. Además, lo hacen a lo grande, editando el álbum en formato cd+dvd con clips de todas las canciones. Una muestra clara de la confianza que el sello tenía en los madrileños.

Quizás se trate de su disco menos afectado, menos desgarrador, pero logra sacar otros sentimientos y también dispara a dar (WWW, Lecciones de vuelo con Mathias Rust y Your star, strangled queda entre lo mejor de sus discografía) y a matar (todo el todo del disco, con las guitarras más protagonistas y rotundas) en lo que terminó significando la despedida de uno de los colectivos de no-músicos (como se hacían llamar) más importantes de nuestro país. manolo



Finnegan's late, 1998 
The North on fire, 2000 
Un tributo a The Cure, 2000 

Migala publicaron durante su historia 3 singles en 3 sellos diferentes. El primero formó parte del reputado Club del Single de Elefant de 1998, y tiene dos temas que andan ya a medio camino entre Arde y Así duele un verano, especialmente por su cara B, That imaginary Mexico (Piedrita), que suena catatónicamente fronteriza.

The North on fire, el 7" que les publicó Sub Pop, junto a su propia edición de Arde, que llegó en 2001, vuelve a formar parte de un club del single dos años después del primero. También un tema por cada cara, con el afectadísimo tema principal en la cara A, que también apareció posteriormente en un recopilatorio de Acuarela records.

El tercer sencillo, en este caso un split con Sr. Chinarro publicado como cd-ep, debía ser parte de un fallido proyecto de álbum de tributo a The Cure que al final quedó solo en las versiones de los dos grupos  mencionados. Y en el caso de Migala se trata de una gran adaptación a terreno propio de la original Plainsong, que abre Disintegration, mi disco preferido de Robert Smith y compañía. manolo

martes, 19 de enero de 2016

especial sobre migala, biografía pt. 2

la increíble aventura de migala, parte 2 por manoloDomínguez:

El tercer disco de Migala se publica en el 2000 en nuestro país y al año siguiente en Estados Unidos con licencia Sub Pop. Un 7” editado para el club del single de Elefant, lleno de aires fronterizos, ya predecía lo que podía traer Arde. En su día ya me pareció este el más internacional de sus discos y la acogida americana no hizo más que confirmarlo. La crítica de Pitchfork no dejaba lugar a dudas, un 9’3 es una puntuación impensable para cualquier artista español.

En el aspecto estrictamente musical me atrevería a decir que Arde es más calmado, sigue siendo opresivo, pero no tiene las connotaciones negativas tan evidentes del anterior. Se encuentra más cercano al sonido de bandas como Lambchop o Wilco que a Oldham o Smog. Hay una clara evolución en una banda que no se estanca. Además, para la grabación cuentan más intensamente con Nacho Vegas (en Así duele un verano se limitaba a meter el theremin en un tema) y, posteriormente para los directos, se une definitivamente a la banda. Con él realizan una gira por norteamerica y una segunda europea para la que el propio Jesús escribe un diario que se publicaría en la página oficial del Fib. En este se hablaba de conciertos y de música, sí, pero también de salidas nocturnas, de drogas, de afterhours en habitaciones de hotel y de una banda que, en contra de lo que muchas críticas que les tachaban de sosos decían, también toman su porción de la tarta envenenada que se le da a cada estrella del rock. El resultado de esos días on the road es una evolución en el sonido y una nueva forma de interpretar los temas que los termina llevando a regrabar algunos de ellos y publicarlos como lo que finalmente sería Restos de un incendio, su cuarto disco de estudio.























Esta forma tan especial de hacer balance nos ayuda a reubicar a la banda. Es como cuando en el colegio llegaba ese alumno que en vez de heredar el libro pintarraqueado del hermano mayor, estrenaba uno nuevo y te mostraba, orgulloso, que éste había cambiado de un año para otro: incluyendo nuevos capítulos o, simplemente, la visión sobre ellos. Y ese libro recién estrenado recogía diez pasajes de la historia de migala que se mostraban absolutamente renovados. Desde la Canción de gurb, que pierde el recitado del texto del pequeño lord, a las Instrucciones para dar cuerda a un reloj, más post-rok en el sentido Mogwai que la original. Mostraba sencillamente que la banda, en 2002, estaban en su mejor momento.

Después de Restos de un incendio (el nombre ya lo insinuaba) no cabía duda de que lo siguiente sería completamente nuevo. Se habló incluso de disolución de la banda pero, finalmente, en 2004 llega La increible aventura, un disco al que se le une un dvd que enseña los dientes desde la portada y muerde en el interior. Más incisivos que nunca, más rockeros, más instrumentales y más épicos. Más Migala, pero unos Migala completamente renovados. La idea de publicar junto con el disco un dvd incluyendo los clips (o películas musicales, como ellos las llamaron) de todos los temas demuestra que realmente iban en serio, que se toman la música muy en serio. Empiezo a leer en las revistas que más que una de las mejores bandas nacionales son una banda más del panorama musical mundial; que se han colado, como Pau Gasol, en la liga profesional y no desentonan.

Repiten gira europea y se patean casi toda españa justificando el disco más sorprendente y más trasladable al directo de su discografía. Yo, por ejemplo, no conseguí encajar el golpe hasta que me los encontré en la primera edición del South Pop en Sevilla. Allí dieron un concierto que eclipsó a cuanto grupo extranjero (o nacional) había pasado por el escenario del Teatro Alameda. Centraron repertorio en su último álbum y colaron algunas canciones de los anteriores a la manera Restos de un incendio. Pasaron por allí como Atila y demostraron que estaban por encima, incluso, de lo que me podía esperar. Ahí, mientras sonaban las Lecciones de vuelo con Mathias Rust comprendí que desde los principios de Diciembre, 3 a.m. Migala solo han hecho crecer sin necesidad de mirar para atrás constantemente. Cada cual puede tener su disco favorito (yo me sigo quedando con Así duele un verano) pero todos son escalones imprescindibles de una banda que cada vez estaba más arriba.

Y entonces, cuando mejor los ves, es cuando los rumores se hacen reales. Desde la página de Acuarela se anuncia que el concierto del Fib 2005 sería el último que darían, aunque no se llega a mencionar la posibilidad de una disolución. Era como escribir el epitafio sin mencionar el cadáver, pero todos comprendíamos que habíamos llegado al final del camino. Llegado allí, ya solo les quedaba despedirse y desearse toda la suerte del mundo los unos para los otros. No sé si habría apretones de manos reales o fingidos, pero está claro que todos saben que han hecho historia. Sí, de la que hay que rebuscar en las hemerotecas para encontrarla, porque en España somos así, pero historia. La increíble historia de una banda de rock.

lunes, 18 de enero de 2016

especial sobre migala, biografía pt. 1

Hace mil años, cuando la página de la nadadora aún lucía adolescente, preparamos un especial sobre uno de nuestros grupos preferidos, que había decidido terminar poco antes su andadura musical. Aquel especial tuvo dos partes, una biografía más emotiva que objetiva (realizada por Manolo), en la que robamos información de todos los medios que tuvimos a nuestro alcance para inventarnos la historia de la banda, y un repaso a su discografía.

Ha pasado tiempo, mucho tiempo, pero Migala siguen siendo tan importantes como entonces para nosotros. Cada agosto sigue doliendo como el del 98 y ya nos hemos acostumbrado a vivir sobre los restos de nuestro incendio. Somos más viejos, estamos más calvos, pero seguimos agarrados a las mismas inseguridades y contradicciones que cuando Low of defenses hacía que se nos cayera el techo de la habitación. Y por todo esto, y debido a que aquel reportaje ya no se encuentra en la red de redes, hemos decidido recuperar y reorganizar el especial, editando, en dos partes,  el texto íntegro que escribimos entonces y rehaciendo la discografía, que completará un repaso a un grupo que lleva desde que se disolvió mereciendo el reconocimiento de toda una generación que creció musicalmente con sus afectaciones en clave folk.


la increible aventura de migala , primera parte por manoloDomínguez:

La historia de Migala está irremisiblemente unida a la segunda mitad de la de Acuarela Discos. En 1997 Jesús Llorente se queda solo al frente de un sello que, aparte de discos maravillosos, solo genera deudas. Surge la opción de ampliar catálogo con tres nombres y no se lo piensa. Uno de ellos era Migala (los otros Astrud y Mus), un colectivo de no-músicos que sonaban como esos grupos que el responsable de acuarela tanto admira y que, además, sabían jugar al baloncesto.

Los madrileños habían publicado un par de maquetas cuando unen su camino con Acuarela y durante la gira nacional que Jesús organiza para Will Oldham, ellos se convierten en la banda del cowboy solitario. La experiencia parece ser más positiva en el terreno profesional que en el personal, puesto que una gran estrella puede ser, sencillamente una mala persona (“como un niño pequeño”, comentaba Llorente tiempo después en una entrevista). A pesar de todo, está claro que oldham es una influencia en la música de Migala y comenzar una andadura musical con esa carta de presentación es reflejo de que ahí había algo importante, algo que se concreta en Diciembre, 3 a.m., un debut oscuro, complejo y apesadumbrado que se convierte inmediatamente en la referencia de todo aquel que pretende justificar una escena independiente, la española, que se perdía en mimetismos que casi parecían caricaturas.

Aun así, no podemos decir que este disco estuviera, ni mucho menos, libre de influencias externas: entre las musicales, Cohen se colaba en Style o A fistful.., Schizo-doubt era un homenaje sin mucho sentido a unos Sonic Youth que no parecen influencia alguna, Sweet anarchy era una versión de Sex Pistols cuya única justificación era la anecdótica. Y las literarias se explicitan en los títulos de dos de las canciones, Kerouac y Cortázar. Pero en ese momento no había nadie en el país con quien compararse. Era el año de Acuarela y solo El porqué de mis peinados parecía estar a la altura. El juego arriesgado de Jesús Llorente se salda con un resultado más que positivo y el futuro se vislumbra con mucha mejor cara. Es evidente que, junto a Sr. Chinarro, el sello tiene por fin otro buque insignia.

Lo curioso es que a partir de la publicación del disco empiezan a surgir comentarios sobre la pseudointelectualidad o pedantería de la banda. Tal vez el considerarse en la hoja promocional de Diciembre, 3 a.m. como colectivo de no-músicos (seguro que en su momento ni por asomo imaginaban la repercusión que tendrían estas palabras), las referencias a Kerouac o Cortázar o utilizar un poema de W.B. Yeats para la letra de An irish airman puedan ser el detonante... Pero nadie había criticado anteriormente que La Buena Vida utilizaran el título del libro de Süskind para La historia del Señor Sommer o que Family, aparte de escoger la película de Louis Malle para Un soplo en el corazón citara a Kerouac en Portugal. Ni mucho menos que posteriormente el debut de Dar Ful Ful recogiera el nombre de la novela de James Joyce ni la utilización que Xabi, ya en solitario, hiciera del relato de Vila-Matas para La canción del extranjero siempre. El pop independiente ha utilizado siempre este tipo de recursos e, incomprensiblemente, solo en Migala han sido criticados.

Y solo un año después llegaría Así duele un verano, un título brutal que define perfectamente lo que uno puede encontrarse dentro. Ya comenté una vez que los veranos no tienen término medio, los amas o los odias. Y los componentes de Migala (por cierto, hasta la publicación de este álbum, Abel y Rodrigo Hernández, Coque y Diego Yturriaga, Jordi Sancho y Rubén Moreno) no parecían ser precisamente de los que la eligen como estación favorita del año. El disco pesa, acongoja como las canciones de Will Oldham o mis propios recuerdos de aquel año. Es más sosegado, más coherente y, especialmente, más depresivo que el anterior. Cala.

La conexión Migala-Acuarela para entonces es ya absoluta, Jesús Llorente firma incluso la letra de Gurb Song, y la confianza es tal que apuestan por abrirse al extranjero. El disco se publica en Francia con licencia labels y casi mayor éxito que en nuestro país. Yo en aquellos días necesitaba canciones así para sentir que mi miedo a todo, a la responsabilidad, al entorno, a no ser lo que quería ser, podía ser compartido. Recuerdo haber escuchado The whale, Gurb Song o Low of defenses en mi habitación pensando que podría haberlas escrito yo mismo si tuviera esa capacidad. Las circunstancias pueden marcar, positiva o negativamente la percepción de una obra. Para mí Así duele un verano es mucho más que trece canciones y cuarenta y cinco minutos, es la ejemplificación en mí de esa idea de la entrada en la adultez en condiciones emocionales no especialmente favorables.

Finalmente Rockdelux los deja a un escalón del cielo, segundo mejor álbum tras la Honestidad brutal de Andrés Calamaro (no sé que pensarán hoy en día en la revista respecto a uno y otro álbum), y la repercusión internacional hace que se planteen una primera gira por Francia. Además, el disco llega a los oídos de los responsables de Sub Pop y aquello se termina fraguando con la edición de un ep para el sello norteamericano. Todo se iba ordenando para llegar en las mejores condiciones a Arde.


jueves, 7 de enero de 2016

david cordero, el rumor del oleaje (2016)

Las playas tienen dos imágenes muy distintas asociadas. Una, la veraniega, que inmediatamente me lleva a las magníficas fotografías de Martin Parr, donde el gentío traslada el bullicio metropolitano a la arena y lo llena todo de ruido, color y saturación para los sentidos. Y otra, la invernal, en la que la soledad de unos paisajes que solo hace unos meses eran un hervidero de humanidad nos permite disfrutar del mar, la arena y los vaivenes del oleaje, sin más distorsión que aquella que la meteorología nos regale al azar. Y de esas dos imágenes, la primera siempre coqueteando con lo kitsch y lo popular y la segunda convertida en metáfora e inspiración, David Cordero se ha quedado con las mareas solitarias del invierno (o de horas en las que aún puede encontrarse él a solas con el mar) para preparar su primer álbum firmado fuera del proyecto Úrsula.

Y el rumor del oleaje es eso, un trabajo de campo que ha tenido distintas fases y escenarios y se ha ido construyendo con calma, esfuerzo e ilusión. Primero en las visitas a las ocho playas protagonistas de este proyecto, en las que David se ha cargado de su grabadora y, con la compañía de Juan A. Romero, ha dejado al azar del momento los ocho puntos de partida de los que consta el álbum, con los diferentes sonidos que las olas han dejado en cada cinta, según el tiempo que hiciera o la intensidad con la que el mar chocaba y se perdía en la arena en cada ubicación. Y después en el estudio, ya con las grabaciones de cada playa en cada día concreto y las fotografías realizadas, que añadían unas coordenadas y unas imágenes, sirviendo de hilo conductor del disco.

A partir ahí es cuando el último David Cordero, convertido ya en el más firme creador de electrónica ambiental de nuestro país, ha ido dando forma a un disco magnífico, que tiene un núcleo inspirador común que sirve de hilván unificador de toda la obra, pero que se diversifica en distintas direcciones, ya sea gracias a un piano evocador de los mejores momentos de artistas como Max Richter, Nils Frahm o, por qué no, del Mertens más melódico, de unos vientos hipnotizadores (para ambos y más ha contado con la colaboración de gente como Nacho García, Gustavo Domínguez, Moisés Alcántara, Marco Serrato, Rafael Femiano y hasta un casi irreconocible Niño de Elche en los últimos instantes del primer corte) o de los ambientes marca de la casa que ya tocaron cielo en el anterior Hasta que la soledad nos separe. Así, cada una de las playas o costas (cuatro de la provincia de Cádiz y otras cuatro de Euskadi) es un tema diferente en el disco, pero todas forman una única obra lineal, sin pausa en los 35 minutos que dura el cd, que te va llevando en un viaje hacia ocho formas diferentes de enfrentarse a la soledad y la inmensidad del océano.

Y algo tan hermoso necesitaba, sin dudarlo, a alguien que lo entendiese, lo amase y lo cuidase como merece. Alguien que David ha encontrado en el sello japonés Home Normal, hogar de otros grandes proyectos de la electrónica menos convencional, que ha editado el disco en un formato digipack, con un precioso libreto con las fotografías y coordenadas de las ubicaciones en las que este se ha inspirado, para que así el oyente pueda acercarse mejor a esta maravilla que es El rumor del oleaje, no sé si la cima de David, pero desde ya tan importante para mí como lo fue su disco anterior, que no deja de acompañarme cuando necesito desaparecer del mundo por unos instantes.

jueves, 31 de diciembre de 2015

nuestras portadas preferidas de 2015 (las de manolo)

Floods Aris Kindt (photography design by Anouk Schneider) 


Rebel Heart Madonna (Photo Mert Alas & Marcus Piggott Art Direction Giovanni Bianco Creative Direction Kevin Tekinel Graphic Design Lauren Goldblum)


 ADROMICFMS 2 Yung Beef (sin acreditar)



Beauty behind the madness The Weeknd (art photography Kalen Holloman)


Pageant Material Kacey Musgraves (Art Direction Design Photography Kelly Christine Sutton)


martes, 22 de diciembre de 2015

la familia del marino os desea unas felices fiestas

Se acerca Nochebuena. En nada ya tenemos aquí la Navidad. Y en el marino, como el año pasado, os queremos desear que paséis unos días muy felices con las personas que más queréis, comiendo mucho y estando muy abrigados. 

Y al igual que el año pasado os deseamos una felices fiestas con esta felicitación de Amaya, maravillosa como siempre. Muchísimas gracias de nuevo

Este año también ha sido intenso en el marino, siempre un rincón al que acudo y que solo me ofrece alegrías y más alegrias. 
En 2015 la presencia de Manolo en el marino ha sido más evidente (siempre ha estado ahí, en la sombra), cosa que me hace muy feliz. 

Muchísimas gracias por seguir visitando la orilla, muchísimas gracias por seguir ahí. 



Y sobre todo, tened cuidado, tened a la vista siempre vuestros discos...
(pincha en la imagen para verla con más detalle)

jueves, 17 de diciembre de 2015

2015 en canciones nacionales de manolo

Yung Beef Ready pa morir

             

  2 C.Tangana Bolsas
  Niño de Elche Informe para Costa Rica
  4 Sagrado Corazón de Jesús Etapa imperial
  5 Christina Rosenvinge Lo que te falta
  6 Joan Miquel Oliver Marès a radial
  7 Escuelas Pías Chimpancé
  8 Francisco Nixon Un paseo por la Costa Fleming
  9 Mala Rodríguez Mátale
10 Hidrogenesse Dos tontos muy tontos
11 Flamaradas Pasaje entre las cañas 
12 Rusos Blancos Camas y trincheras
13 Blacanova De repente, agricultura
14 La Bien Querida Música contemporánea
15 Pxxr Gvng Tu coño es mi droga

                                       

2015 en canciones internacionales de manolo

Kölsch feat. Tomas Hoffding Bloodline

  2 Carly Rae Jepsen Emotion

  3 Dënver feat. Me llamo Sebastian Los vampiros 
  4 The Decemberists Cavalry captain 
  5 The Radio Dept. This repeated sodomy 
  6 Drake Hotline bling 
  7 Panda Bear Crosswords 
  8 M.I.A. Borders 
  9 Future Brown Varnáculo 
10 Chvrches Keep you on my side 
11 The Chemical Brothers feat. Beck Wide open 
12 Ten Walls Sparta 
13 Lightning in a Twilight Hour Everyone talks about the weather 
14 Belle & Sebastian Ever had a little faith? 
15 Omar Souleyman Bahdeni Nami