lunes, 18 de enero de 2016

especial sobre migala, biografía pt. 1

Hace mil años, cuando la página de la nadadora aún lucía adolescente, preparamos un especial sobre uno de nuestros grupos preferidos, que había decidido terminar poco antes su andadura musical. Aquel especial tuvo dos partes, una biografía más emotiva que objetiva (realizada por Manolo), en la que robamos información de todos los medios que tuvimos a nuestro alcance para inventarnos la historia de la banda, y un repaso a su discografía.

Ha pasado tiempo, mucho tiempo, pero Migala siguen siendo tan importantes como entonces para nosotros. Cada agosto sigue doliendo como el del 98 y ya nos hemos acostumbrado a vivir sobre los restos de nuestro incendio. Somos más viejos, estamos más calvos, pero seguimos agarrados a las mismas inseguridades y contradicciones que cuando Low of defenses hacía que se nos cayera el techo de la habitación. Y por todo esto, y debido a que aquel reportaje ya no se encuentra en la red de redes, hemos decidido recuperar y reorganizar el especial, editando, en dos partes,  el texto íntegro que escribimos entonces y rehaciendo la discografía, que completará un repaso a un grupo que lleva desde que se disolvió mereciendo el reconocimiento de toda una generación que creció musicalmente con sus afectaciones en clave folk.


la increible aventura de migala , primera parte por manoloDomínguez:

La historia de Migala está irremisiblemente unida a la segunda mitad de la de Acuarela Discos. En 1997 Jesús Llorente se queda solo al frente de un sello que, aparte de discos maravillosos, solo genera deudas. Surge la opción de ampliar catálogo con tres nombres y no se lo piensa. Uno de ellos era Migala (los otros Astrud y Mus), un colectivo de no-músicos que sonaban como esos grupos que el responsable de acuarela tanto admira y que, además, sabían jugar al baloncesto.

Los madrileños habían publicado un par de maquetas cuando unen su camino con Acuarela y durante la gira nacional que Jesús organiza para Will Oldham, ellos se convierten en la banda del cowboy solitario. La experiencia parece ser más positiva en el terreno profesional que en el personal, puesto que una gran estrella puede ser, sencillamente una mala persona (“como un niño pequeño”, comentaba Llorente tiempo después en una entrevista). A pesar de todo, está claro que oldham es una influencia en la música de Migala y comenzar una andadura musical con esa carta de presentación es reflejo de que ahí había algo importante, algo que se concreta en Diciembre, 3 a.m., un debut oscuro, complejo y apesadumbrado que se convierte inmediatamente en la referencia de todo aquel que pretende justificar una escena independiente, la española, que se perdía en mimetismos que casi parecían caricaturas.

Aun así, no podemos decir que este disco estuviera, ni mucho menos, libre de influencias externas: entre las musicales, Cohen se colaba en Style o A fistful.., Schizo-doubt era un homenaje sin mucho sentido a unos Sonic Youth que no parecen influencia alguna, Sweet anarchy era una versión de Sex Pistols cuya única justificación era la anecdótica. Y las literarias se explicitan en los títulos de dos de las canciones, Kerouac y Cortázar. Pero en ese momento no había nadie en el país con quien compararse. Era el año de Acuarela y solo El porqué de mis peinados parecía estar a la altura. El juego arriesgado de Jesús Llorente se salda con un resultado más que positivo y el futuro se vislumbra con mucha mejor cara. Es evidente que, junto a Sr. Chinarro, el sello tiene por fin otro buque insignia.

Lo curioso es que a partir de la publicación del disco empiezan a surgir comentarios sobre la pseudointelectualidad o pedantería de la banda. Tal vez el considerarse en la hoja promocional de Diciembre, 3 a.m. como colectivo de no-músicos (seguro que en su momento ni por asomo imaginaban la repercusión que tendrían estas palabras), las referencias a Kerouac o Cortázar o utilizar un poema de W.B. Yeats para la letra de An irish airman puedan ser el detonante... Pero nadie había criticado anteriormente que La Buena Vida utilizaran el título del libro de Süskind para La historia del Señor Sommer o que Family, aparte de escoger la película de Louis Malle para Un soplo en el corazón citara a Kerouac en Portugal. Ni mucho menos que posteriormente el debut de Dar Ful Ful recogiera el nombre de la novela de James Joyce ni la utilización que Xabi, ya en solitario, hiciera del relato de Vila-Matas para La canción del extranjero siempre. El pop independiente ha utilizado siempre este tipo de recursos e, incomprensiblemente, solo en Migala han sido criticados.

Y solo un año después llegaría Así duele un verano, un título brutal que define perfectamente lo que uno puede encontrarse dentro. Ya comenté una vez que los veranos no tienen término medio, los amas o los odias. Y los componentes de Migala (por cierto, hasta la publicación de este álbum, Abel y Rodrigo Hernández, Coque y Diego Yturriaga, Jordi Sancho y Rubén Moreno) no parecían ser precisamente de los que la eligen como estación favorita del año. El disco pesa, acongoja como las canciones de Will Oldham o mis propios recuerdos de aquel año. Es más sosegado, más coherente y, especialmente, más depresivo que el anterior. Cala.

La conexión Migala-Acuarela para entonces es ya absoluta, Jesús Llorente firma incluso la letra de Gurb Song, y la confianza es tal que apuestan por abrirse al extranjero. El disco se publica en Francia con licencia labels y casi mayor éxito que en nuestro país. Yo en aquellos días necesitaba canciones así para sentir que mi miedo a todo, a la responsabilidad, al entorno, a no ser lo que quería ser, podía ser compartido. Recuerdo haber escuchado The whale, Gurb Song o Low of defenses en mi habitación pensando que podría haberlas escrito yo mismo si tuviera esa capacidad. Las circunstancias pueden marcar, positiva o negativamente la percepción de una obra. Para mí Así duele un verano es mucho más que trece canciones y cuarenta y cinco minutos, es la ejemplificación en mí de esa idea de la entrada en la adultez en condiciones emocionales no especialmente favorables.

Finalmente Rockdelux los deja a un escalón del cielo, segundo mejor álbum tras la Honestidad brutal de Andrés Calamaro (no sé que pensarán hoy en día en la revista respecto a uno y otro álbum), y la repercusión internacional hace que se planteen una primera gira por Francia. Además, el disco llega a los oídos de los responsables de Sub Pop y aquello se termina fraguando con la edición de un ep para el sello norteamericano. Todo se iba ordenando para llegar en las mejores condiciones a Arde.


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