miércoles, 6 de enero de 2016

tirana, el divino estado de la descomposición (2015)

Primero los ajustes de cuentas. El divino estado de la descomposición, el primer disco de Olivia Mateu como Tirana se publicó el 17 de diciembre, fecha en la que el marino ya había publicado su lista de mejores discos nacionales del año. De no ser así, hubiera ocupado un lugar privilegiado en esa lista.

El divino estado de la descomposición es un disco que no deja indiferente, un disco que entra por méritos propios en la categoría musical honestidad brutal. Honestidad brutal, que al igual que en otros casos del pop estatal (me viene a la cabeza Fernando Alfaro), llega desde las entrañas, desde lo más hondo.

El primer disco largo de Tirana tras su Vas a morir es (quizás, y dentro de sus coordenadas) más luminoso que ese primer ep, por lo menos musicalmente. Quizás sean los teclados que pueblan los 26 minutos del disco o ese inicio con las trotonas Las estrellas o Territorio Español. O quizás no, porque también nos encontramos con las fieras Peores momentos o Solsciticios. También con la preciosa Diágnostico muerte o esas canciones que parten desde un punto y crecen y crecen como Avanzar o El delta del euro.

Aquí, desde la portada al título del álbum (por ejemplo) se habla de lo importante, de la muerte. De la muerte y sus circunstancias. Entre otras cosas.
Se habla a un tú que parece ser el propio yo del que reprocha, anhela o promete. Un monólogo interior que no puede resultar más atractivo, rozando lo morboso en algunos casos.

"Te grabé comprando el pan y volviendo solo a casa. Después grabé tu piso mientras tú comprabas el pan. Yo soy esa".
"Podría ser mejor persona, ya lo sé, podría hacer más por los demás. Ya lo sé, lo sé muy bien. Es mejor que no estés conmigo: debes buscar tu bien, y no el mío".
"La verdad es que no sé lo que vi la primera vez que te vi, en ti no hay nada de lo que te vi".

El divino estado de la descomposición se puede escuchar y comprar en el bandcamp de HiJauhUsb?.

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