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miércoles, 15 de junio de 2016

invitados en el marino: joselito ramone

La playlist de esta semana corre a cargo de Joselito Ramone, insigne agitador de la escena sevillana y DJ, tanto con La Mujer Barbuda DJs como por su propia cuenta, que ya ha colaborado en más de una ocasión en el marino. Nosotros desde un principio le teníamos en la agenda para esta sección porque sabíamos que su lista iba a ir cargada de canciones llenas de amor y emoción, y así ha sido. Él mismo nos lo explica en su texto introductorio:



"Cuando me preguntó Manolo si quería colaborar con un marino en la orilla a través de una playlist le dije rápidamente que sí –puesto que es un placer hacer algo con ellos-, sin embargo una vez que me puse a pensar el concepto que articulase dicha lista no tenía del todo claro de qué manera lo iba a hacer. En primer lugar pensé en hacerlo de mis canciones favoritas de lo que llevamos de año, pero me pareció poco personal. Entonces pensé en hacerlo de aquellas canciones que me han marcado a lo largo de mi vida, y el problema aquí es que se hacía eterna y me costaba mucho cribar. Al final he decidido poner mis canciones en español favoritas y limitarme a 50 (+1), porque es la única forma de estar contento con ella, que esta me represente y que además no se eternice. Así que aquí van mis canciones favoritas en español (o hechas en España) sin demasiado orden, más bien como han ido viniendo a mi mente: 

1. Vainica doble: Un metro cuadrado Un metro cuadrado es bastante, y si me tuviera que quedar con sólo una canción posiblemente elegiría esta. La belleza de la melodía, una letra reivindicativa que emociona y que invita a vivir de manera tranquila. Más que una canción: una filosofía de vida.

2. Los Planetas: Que no sea Kang, por favor De Los planetas podría haber elegido muchas canciones de sus diferentes etapas pero me he decidido por esta porque me sorprendo cantándola en muchas ocasiones y ese “y se acaba la película y los malos van venciendo” es muy representativo de nuestra situación actual, razón de peso para colarla aquí.

3. Jaime sin tierra: Auto El disco que la contiene - Autochocador- es enorme de principio a fin pero esta canción es ya un clásico en mis días grises, en esos días en los que sólo quieres escuchar canciones tristes y dejar que la congoja se apodere de cada uno de tus órganos. Con ese desarrollo lento, pausado (recuerda a los mejores Low), esta canción te va destrozando de la manera más bella posible.

4. Fasenuova: Agua helada La primera vez que la escuché me di cuenta no pude evitar ponerla en bucle, y eso no es algo que me pase especialmente. Una canción que te pone en el lugar incomodo de
la vida, con sonidos fríos, secos y punzantes y una letra que parece decir tantas cosas, que se retuerce hasta dejarte tan frío como el agua helada, amor.

5. Blacanova: Serie b El año 2010 pasará a la historia por muchas razones y una de ellas no será ser
posiblemente uno de los años más feos de mi vida. De repente todo era justo al contrario de como pensaba y por suerte aparecieron ellos regalándome un disco que me ayudó a evadirme en sus melodías y letras. Ha vuelto a ocurrir, pero esta toma salió aún mejor.

6. Pumuky: Moriarty y la combustión espontánea Es la canción que más veces he escuchado según mi Last fm, y eso debe ser por algo. Tiene esa parte de épica, esa melodía que va punzando cada nervio a la vez que va desapareciendo en el ancho mar y la incertidumbre de saber qué pasará con nosotros, con aquellos que queremos saber qué hay detrás de esa curva de ahí. Una canción
perfecta (al menos para mí lo es)

7. Ases falsos: Fuerza especial Lo que más me gusta de la actual música latinoamericana es esa desvergüenza, esa falta de prejuicios que tanto me representa y Ases falsos lo mismo tienen influencias de Los Planetas que del Miguel Bosé de Don diablo, cosa que se traduce en una frescura y una capacidad para hacer canciones pop perfectas, como esta Fuerza especial que tiene ese punch y esa garra que hace que quieras escuchar sin parar esos maravillosos tratados pop que son sus canciones.

8. Mala Rodríguez: Tengo un trato Si no es la canción generacional de aquellos que pasamos nuestra adolescencia en los dosmiles entonces es que esa canción no existe. Nunca nos dieron tan de repente en los morros con la genialidad, nunca hemos estado ante un artefacto más crudo y perfecto como cuando María nos decía que tenía un trato que hoy, 15 años después sigue manteniendo con total frescura.

9. Tote King: Merece la pena Un tipo cualquiera que nos contaba nuestras miserias, nuestros miedos e inquietudes. En esta canción Tote se deslizaba por esa base construida sobre un arpegio de piano que nos indicaba que lo que nos iban a narrar no era exactamente la alegría más grande. Las verdades del barquero estaban aquí relatadas y te dejaban pensando sobre cuál era tu lugar en el mundo. Línea final, punto.

10. Dënver: En medio de una fiesta Música, gramática, gimnasia contiene esta joya, esta oda a la adolescencia, al hedonismo juvenil de la discoteca y la fiesta, pero con una melodía que nos recuerda
que este mundo tiene siempre ese regusto amargo del regreso, del final. Por eso se llama En medio de una fiesta, porque tiene el equilibrio perfecto entre lo cómico y lo trágico, entre lo épico y lo desastroso. Vamos, lo que es la adolescencia pero con un estribillo perfecto, de los que no se olvidan.

11. Nacho Vegas: Nuevos planes, idénticas estrategias Otro clásico de las canciones cortavenas. Aquí Nacho está sublime, esas guitarras te transmiten por completo esa sensación de incomodidad, los vientos hacen que suene grotesco y que te sientas parte de esta broma que es la vida a veces, justo cuando tú te empeñas en hacer el payaso y arrastrar tu figura por los peores derroteros posibles
y más que a vivir te dedicas a sobrevivir. Una canción que si no existiera tendría que inventarla, eso sí: la tendría que inventar Nachín.

12. Pablo und Destruktion: Limonov, desde Asturias al infierno Limonov es uno de los grandes iconos de la cultura actual, es el hombre orquesta del siglo XXI, la controversia y la convulsión. Y quién mejor que Pablo para, tomando a este personaje como eje central homenajee, en este himno descarnado, sucio y fugaz, a esa clase obrera que añora –muchos sin haber nacido mientras existía- a la URSS. Aquí deja patente que desde el pop se puede alimentar la conciencia de clase sin tener que caer en el panfleto. Menos de 3 minutos para reconciliarnos con la política, para recobrar la fe en nuestras manos que son capaces de estrangular y de tocar el cielo (o el infierno) y corear que aún no estamos del todo perdidos.

13. Pauline en la playa: Titubeas El amor nunca ha estado mejor retratado que en las canciones de Pauline en la playa. Nunca. Ese amor cotidiano, en ocasiones naïf y simple (tan simple como el amor) que se desprende de esos titubeos iniciales, ese no saber cómo hablar a la persona que nos gusta. Un amor tranquilo, como la melodía de una canción que con muy poco dice mucho y nos hace sentir mucho. Estaba entre esta y Menuda torpeza, y al final me quedé con esta.

14. La costa brava: Vuelvo a ser yo El cuarto álbum de ese grupo que más que una banda de música era una filosofía de vida: el Costabravismo, contenía canciones que forman ya parte del imaginario colectivo del pop español de principios del siglo y de entre ellas me quedo con este Vuelvo a ser yo, canción a la que regreso a menudo cuando se me olvida quién soy, cuando se me olvida celebrar la vida, cuando dejo que un fracaso me haga sentirme culpable en vez de humano. No sé si se alinearon los planetas para la composición de este tema, pero aquí lo hicieron perfecto: el casiotone, el silbido, la vida, el pop.

15. Francisco Nixon: Museo británico Y cuando Sergio Algora nos dejó, cuando todo parecía perdido apareció Es perfecta para traernos de vuelta a la realidad y después de este, vino El perro es mío, que desde el título nos recordaba que nunca seremos los triunfadores, pero hoy tenemos dinero (y no sabremos cuando volveremos a tener algo) y que hoy -y siempre- podremos invitar a la mujer de nuestra vida a cenar (y a bailar, que son las fiestas del barrio). La melodía suena como debe sonar la nostalgia, como suenan los paseos sin rumbo con las manos en los bolsillos y a mí me recuerda que siempre seré costabravista.

16. Nosoträsh: Saeta doble Los juegos de voces masculino y femenino siempre me han encantado y si encima el dúo lo forman Bea Nosoträsh y Fernando Alfaro pues es imposible resistirte. En ese EP llamado Gloria, en el que Ibon Errazkin continúo dándole el marco perfecto a las canciones de las asturianas, estaba Saeta doble, una canción preciosa en la que los mínimos arreglos engrandecen esta composición en apariencia simple pero con una letra que podría firmar la mismísima Gloria Fuertes.

17. C. Tangana: Bolsas Amor y droga es una combinación de la que han hablado muchos músicos a través de sus canciones y sin embargo aquí nos suena a la última novedad. Sirviéndose de estas
bases de Drake, C. Tangana nos regala esta joya oscura y con ese ruido sucio por detrás que nos transporta a esas noches en las que uno intenta evadirse de todo y se engaña pensando que el día siguiente todo habrá cambiado, pero no, no, no, no. El día siguiente traerá la peor de las resacas y la certeza de que la mierda de anoche es más mierda por la mañana.

18. Carlos Berlanga: Manga por hombro Una de las canciones más tristes del pop español. La que da cierre a Impermeable y la que nos deja claro que nunca más volveríamos a escuchar una canción nueva de Carlos Berlanga, jamás llegaría otra composición. Lo dejaba todo así: manga por hombro.
¿Quién se acordará de él? ¿Quién limpiará todo rincón? Flamingos, piscinas en forma de riñón. El universo de Carlos sintetizado en dos minutos y medio. Carlos, gracias por tanto.

19. Alaska y los pegamoides: Odio Otro de esos grupos con los que es imposible quedarse sólo con una canción, he tirado quizás por una que, dentro de las conocidas, no es de las más recordadas. Pero esos sintes, ese rollo surf y esa letra tan de Carlos y Nacho que pretendían ser pequeñas historias de serie B metidas en la coctelera y dando lugar a un pastiche tan Pegamoides hace que se me antoje imprescindible. Por no hablar de esa Alaska cantando en falsete, que le añade aún más comicidad al grupo más serio de la movida. Aquel que sentó las bases de mucho de lo que vendría después.

20. Alaska y Dinarama: Mujeres rusas Aquí una de mis caras b favoritas de la historia de la música pop, junto con la también joya de Dinarama que es Señora Kleenex. Con cada escucha me surge la misma pregunta: ¿Por qué esto no fue single? Para mí tiene una melodía perfecta, una percusión galopante y unos arreglos simples pero efectistas. Por no hablar de esa letra que es la que mejor ha retratado la guerra fría. Todo es tan Berlanga que no se le puede poner pega alguna. 2 minutos y vuelta a empezar.

21. Le Mans: Un rayo de sol Otra letra exquisita, otra melodía perfecta. En mi viaje a Donosti hace unos años no podía parar de escucharla y es que la ciudad suena así. El cielo es del azul de la portada
de este disco del que muchos días es mi grupo favorito. Los arreglos de esta canción suenan mientras subes al Monte Igueldo y contemplas la ciudad rodeado de una feria atemporal. El pop es esto. O al menos algo muy parecido a esto.

22. Aventuras de Kirlian: Victor El mejor arreglo de una canción pop en español. El más marciano, el más atrevido. La carta de presentación de todo lo que estaría por venir, y es que escuchando esto puedes encontrar el significado de la actual genialidad de la pareja formada por Ibon y Teresa. No sé si algún día sabré quién es Victor, pero esté donde esté, exista o no: forma parte de mi vida.

23. Single: Pío pío Me ha costado mucho quedarme con una sola canción de varios grupos, pero quedarme con una sola canción de Single me ha parecido casi imposible, así que he escogido la primera que escuché. He de reconocer que la primera vez me descolocó y no sabía si me maravillaba o no. El caso es que cada vez que la escucho encuentro algo nuevo, un detalle que se había escapado como un pájaro. Si volar siempre ha sido uno de los grandes deseos de los hombres yo me pido volar así.

24. Julio Bustamante: Mundo sereno El padre fundador de eso que yo (y no sé si más gente) llamo música mediterránea, esa música que al escucharla te empuja a vivir de manera tranquila, sin pensar más que en las cosas que verdaderamente importan. Una música perfecta para nuestro clima, para llevar el pantalón corto y la camisa abierta y remangada y pasear por cualquier bosque o playa que se tercie, esa que después han hecho otros tantos como Flamaradas, Joan Miquel Olivert o Senior i el Cor brutal. Cualquier canción del maestro serviría, pero Mundo sereno te invita a llegar a ese lugar al que siempre soñaste.

25. Tego Calderón: Pa que retozen Y del Mediterráneo al Caribe. Tego demuestra a cada paso que el reggaetón es un género tan interesante como cualquier otro, simplemente hay que saber hacerlo y aquí el Tegocalde hace una pieza perfecta de este hijo díscolo del reggae que se dedicó a infectar todo barrio de habla hispana. Una delicia de esas que sacan a bailar hasta al más tímido.

26. Odio París: Cuando nadie pone un disco Musicar un poema siempre suele ser una tarea bastante ardua, pues corres el riesgo de destrozar un texto o simplemente no aportar nada nuevo. Odio París sorprendieron a propios y extraños con este single en el que demostraron que el shoegaze más clásico podía seguir expandiendo sus dominios en español. Una de estas bandas capaces de hacer temas electrizantes y venenosos como este Cuando nadie pone un disco.

27. Buenavista Social Club: El cuarto de Tula ¿Y quién no se quedaría en el Caribe un rato más simplemente para escuchar esta joya? Buenavista social club son uno de estos milagros que la vida te regala. Pocos grupos han sabido hacer música de una manera tan natural y a la vez tan mágica. Esta composición tiene uno de los solos más vibrantes que he escuchado, no es el más técnico, ni el más virtuoso pero, para mi gusto, la música se basa en sensaciones y pocas cosas me transmiten más que este Cuarto de Tula.

28. El Guincho: Comix En sus anteriores trabajos ya dejó claro que era un extraterrestre capaz de atreverse con todo, capaz de ponerle música a toda sensación y en su recién estrenado disco tiene esta cima de la música actual donde los ritmos se rompen, se descoyuntan, se mezclan y se agitan hasta volverte del revés, hasta que llega una Mala Rodríguez –que todo lo que toca lo convierte en oro- para poner la guinda y gritarte a la cara que estás en el siglo XXI y que así se baila esto.

29. Fangoria: Electricistas El rasgueo de la guitarra que abre la canción es un momento mágico porque antecede lo que vendrá después: la que para mí es la mejor canción de Fangoria. Lucho Prosper les regaló esta (primera) oda al éxtasis que te incita a bailar dejándote llevar, subiendo a esa nube. Un estribillo perfecto y una Alaska que aquí canta mejor que nunca, unidos a una producción tan simple como efectiva de parte de Carlos Jean hacen de esta canción un clásico atemporal.

30. Chavela Vargas: Macorina Ponme la mano aquí, Macorina. Ponme la mano aquí. Sólo por escuchar decir esa frase a Chavela la música merece la pena. Tanto se ha escrito acerca de ella y de su música y jamás estaremos a la altura de su genio. Tampoco será esta vez la correcta. Ponme la mano aquí, Macorina. Ponme la mano aquí.

31. Las ligas menores: Accidente Más que una canción es un himno. O una obsesión. Cuando coges unos cuantos ingredientes – tus favoritos- de primerísima calidad y los unes con maestría el resultado sólo puede ser la excelencia. La primera guitarra es prácticamente igual a Titubeas de Pauline, el bajo y la batería crean el esqueleto perfecto, la voz es aquella que quieres escuchar, la melodía y los arreglos son sobresalientes, la letra, los coros, el estribillo, el pop, estúpido: el pop.

32. Juana Molina: Sin guía, no Otra marciana como El Guincho, si el uno aterrizó en España la otra lo hizo en Argentina. Sin guía, no; es de esas canciones que se forman de la nada y se convierten en todo. Es complicado de explicar, al principio suena como si una sirena anunciase que el barco se va y a partir de ahí la voz de Juana te rodea y te lleva de viaje por sus galaxias. No sé si será su mejor canción pero a mí cada vez que la escucho me deja atrapado por completo.

33. Enrique Morente: Que me van aniquilando De Enrique podría haber cogido cualquier tema de Omega - Pequeño vals vienés me encanta- pero el cuerpo me pedía algo más salvaje, algo más crudo y que mejor que este Que me van aniquilando, esta pieza accesible de ese flamenco que habla como le da la gana, de ese cantar gitano, bronco, áspero. El momento yo canto pa que me se vayan la’ fatiguilla y la pena es la explicación más exacta de porque esta música es algo más que eso.

34. Antiguo Régimen: Política de tierra quemada El after punk parecía que lo había dicho todo y poco quedaba por aportar, hasta que te llega a los oídos una línea de bajo perfecta, clásica, puede que mil veces escuchada, pero es tan contundente, tan elástica y tan densa que sólo por eso está justificada la inclusión de esta Política de tierra quemada. La letra y la voz suenan auténticas, cosa más que complicada y más en este género. Ojalá más revival así.

35. Antònia Font: Robot La primera canción que llegó de los Antònia Font a mis oídos. Corría el año 2006 más o menos cuando me empecé a interesar más por la música que se hacía fuera de los circuitos habituales y si ya de por sí cada día era un descubrimiento que te agitaba los cimientos, descubrir que uno de tus grupos favoritos cantaban en mallorquín era la última vuelta de tuerca. Y aquí está este robot, eterno, como eterno son estos muchachos que se empeñaron en hacernos la vida más agradable y bonita.

36. Joan Miquel Olivert: Marés a radial La carrera de Joan Miquel Olivert había pasado desapercibida hasta que desaparecieron Antònia Font. La despedida del grupo fue como el abandono de la novia que llevaba contigo desde la adolescencia y te deja desahuciado en la edad adulta, pero cuando se cierra una puerta se abre una ventana, y al igual que el amor llega de nuevo y con más serenidad y sinceridad, Joan Miquel me trajo esta Marés a radial que es y será por siempre mi canción del verano.

37. Parálisis permanente: Autosuficiencia Si Política de tierra quemada es el futuro lo es porque un efímero y genial Eduardo Benavente se empeñó en construir un engranaje bien engrasado que sirviese para que el post punk se entendiese en español. Autosuficiencia es más que un clásico, no hay vez que no suene que no piense para mis adentros “gracias, Eduardo, pero cabrón, podrías haber tardado algo más en irte”.

38. Astrud: Cambio de idea Un grupo mayúsculo de esos que son un tótem, un estandarte al que mirar de lejos y no perder la fe. Todo se mezcla en Astrud, lo clásico, lo vanguardista, lo culto, las referencias a mil y una cosas aparentemente inconexas que dan como resultado canciones atemporales y que han cambiado nuestra forma de entender la música, de hablar y hasta de comportarnos.

39. Hidrogenesse: Vuelve conmigo a Italia No sé cuál sería la intención de Hidrogenesse – actual caballo ganador de Austrohúngaro- al componer esta canción ya que de por sí, los barceloneses, son de aquellos que te descolocan en cada movimiento. El caso es que es de esas canciones que aparentemente no son especialmente tristes – como ocurre con Recuerdos de Suiza de Les bisquits salés- que me dan un soplo al corazón. No sé qué tiene esta canción, pero algo hay.

40. Escuelas Pías: Chimpancé Uno de los grupos que más me impresionó en mi adolescencia (y lo siguen haciendo) son The Radio dept. Y Escuelas Pías tienen justo ese sonido que me impresionó, esos arreglos infinitos, esas melodías evocadoras y etéreas que te atrapan y te hacen parte de la canción. Chimpancé tiene un estribillo perfecto y una factura exquisita en lo musical pero es que la letra es la oda perfecta al chico triste al que siempre le ha cantado el pop, es el teenage angst llevado a la más absoluta perfección. Una canción de las que jamás pasa de moda. Tema atemporal desde el primer EP.

41. La buena vida: Buenas cosas mal dispuestas Si tuviera que elegir la canción más triste del pop español estoy seguro de que Buenas cosas mal dispuestas ocuparía alguno de los puestos del top 3. Los primeros acordes de la guitarra que abre el tema ya me dejan tocado y en el momento en el que la
percusión y los arreglos de cuerda arropan la composición ya estamos totalmente perdidos. Otro juego de voces precioso y una letra que relata a la perfección ese sentimiento que se te queda cuando te has quedado solo. Completamente solo. Y sólo te queda recordar porque el futuro es más bien oscuro.

42. Christina Rosenvinge: Teclas negras Un día, hablando con la cantante después de un concierto me confesó que esta canción no era autobiográfica, que era una historia más de las que podían surgir para ser transformada en canción. Segunda vez que esta canción me rompió el corazón. El pop es lo único que nos hace infinitamente adolescentes y en Teclas negras tenemos siempre 15 años, somos los raros de la clase y empezamos a sentir algo especial por la chica rara de la otra clase. Una letra con la inocencia y maldad de nuestra adolescencia que siempre nos parece tremendamente especial y que no deja de ser igual que la del resto. Sólo que la nuestra va saltando entre las notas que dan las teclas negras de este piano.

43. Camarón: La Tarara No soy especialista en flamenco y no quiero jugar a ser lo que no soy, pero este taranto es quizás de las cosas más bonitas que he escuchado jamás. La letra popular y con los toques de Federico García Lorca en la voz de Camarón podría ser suficiente, pero a eso se le añade ese piano que a mitad de la canción la transforma, le abre nuevos caminos que llevan hasta una batería y una guitarra eléctrica que terminan de redondear el asunto. No será tal vez flamenco puro, pero suena a gloria.

44. McEnroe: La Palma Una de las calles más icónicas de Madrid debe albergar un millón de historias realmente importantes en la vida de muchas personas y en esta canción se podrían
resumir todas. Aquí lo importante no son la letra o la música, sino las sensaciones que transmite, el nudo que te deja en el estómago desde la primera nota hasta que consigues quitártela de la cabeza. De McEnroe podría haber escogido muchos temas, pero creo que es este el que más equilibrio guarda entre sus canciones más tristes y sus canciones más épicas.

45. Sr Chinarro: Quiromántico Cuando escuché este tema por primera vez tuve que ponérmelo en bucle durante una tarde entera, recuerdo perfectamente que fue en la víspera del día de reyes de hace ya bastantes años y pocas veces una canción me ha llegado a fascinar con tanta facilidad. Para ese día hubiese sido casi que mejor Su mapamundi, gracias; pero me quedo con esta mezcla perfecta entre Kiko Veneno y los The Cure más inspirados. La quiromancia nunca volvió a ser lo mismo, y mi vida tampoco.

46. Hilario Camacho: Volar es para los pájaros El mundo cantautor siempre ha sido -injustamente- calificado de aburrido e inmovilista, y eso ha dado lugar a perderse joyas como este Volar es para los pájaros de un Hilario Camacho, que nos dejó demasiado pronto. La letra es abrumadora, de las que no dejan lugar a la imperfección. Cuando las cosas se hacen bien una guitarra y una voz bastan, no es necesario añadir más, ni siquiera estas palabras.

47. Mecano: Barco a Venus Los tres primeros discos son tres discazos como catedrales, una máquina perfectamente engrasada de hacer melodías perfectas, con unos arreglos fabulosos, un uso sublime de los coros y unas ganas de innovar y experimentar a las que pocos grupos han llegado. Podría haber elegido muchas de esas canciones, pero un día hablando con mi tía sobre qué canción de Mecano pincharía en mi debut como pinchadiscos me dijo que esta era su favorita y se convirtió también en la mía.

48. Viva Belgrado: Osario Si me llegan a decir que la banda que me iba a volver a emocionar desde el screamo era de Córdoba no me lo hubiese creído jamás. En mi adolescencia le presté mucha atención a este género durante unos seis meses, luego se me pasó la fiebre y me pasé a cualquier otro género, posiblemente el psychobilly o algo así (las ganas de investigar son así) y jamás había escuchado un grupo que consiguiere emocionarme como estos cordobeses. Puro hardcore, pura poesía, melodías de una limpieza exquisita y una forma de poner los vellos de punta que pocas veces he visto. Osario es una bomba a punto de estallar que jamás lo hace, el momento justo del despegue pero por tiempo infinito.

49. Feria: Me ponen los museos No puede haber lista de lo mejor de en la que no aparezca este grupo de payasas, pero de payasas guapas. Me ponen los museos es un ejercicio de arte pop, es coger un manual de historia del arte y leerlo, es tomarte tan en serio a ti mismo que te da igual todo. Podría haber sido Aborto sí, tempura ya o el himno Cabeza negra, pero nos gusta hacernos los cultos y antes que Las bistecs y su HDA estaban ellas enseñándonos El rapto de Europa o los entresijos del mejor Caravaggio.

50. Family: Nadadora "Suele aparecer cuando ella está nadando, es tan clara su intención como el agua. Hoy también llegará recién peinado, pasará por delante sin poder disimular su amor. Ella suele descansar con los pies en el agua, tiene azul el corazón de nadadora. Volverá con su piel color membrillo, bordeando en equilibrio toda la piscina por amor. Hoy también llegará recién peinado, pasará por delante sin poder disimular, sin poder disimular su amor."

51. Kiko Veneno: Joselito A modo de bonus track, como la pista oculta de los cd’s tan propia de los 90. No podía despedirme sin la canción de la cual tomé, en parte, mi nombre. Todos somos un poco Joselito, lo que pasa es que yo lo soy en mayor medida."

viernes, 25 de septiembre de 2015

un repaso personal a la historia del pop sevillano (7): el hip hop en sevilla por joselito ramone

Mala Rodríguez, lujo ibérico (2000) superego
Tote King, Un tipo cualquiera (2006) BOA


Nacer a finales de los ochenta,  criarte en los 90 y pasar tu adolescencia en los dosmiles en el barrio de la Macarena te enseña dos cosas muy importantes si tienes los ojos y los oídos abiertos: que la banda de la Centuria Macarena va a ser tu banda sonora obligatoria casi a diario y que a dos calles de la tuya se está gestando uno de los movimientos más interesantes de la música española de los últimos tiempo. Porque sí, en La Jota estaban Violadores, en El Prat estaba Mucho Muchacho, pero en la Macarena teníamos a los verdaderos reyes del rap, ambos con su corona: Ella la lleva tatuada en el brazo y él la lleva en su nombre. Mala Rodríguez y Tote King.

Corría el año 2000 y yo no tenía aún en casa un ordenador de esos que se supone que iban a explotar con el citado efecto, lo que si explotó es mi cabeza cuando me pasaron una cinta de cassette (En casa por entonces había pocos cd’s debido al precio) que tenía dos canciones de algo que yo no había oído nunca, tenía 12 años y Toma la traca y, sobre todo, Tengo un trato. Dos temas que eran la antesala del disco que más veces he escuchado y posiblemente el disco que señalaría si tuviese que quedarme con solo uno.
Se ha escrito de todo acerca de él y es que Mala Rodríguez tenía claro desde un principio que las fronteras sirven para mezclar cosas y no para separarlas y que los corsés se los pone ella en el escenario, pero su música tiene que volar libre y así ocurre en este disco. Cortes tan dispares como Tengo un trato, Con los ojos de engañá, El gallo, La cocinera o A jierro van creando un paisaje que definía a la perfección ese barrio que es la Macarena, tan lleno de contrastes, de vida, de personajes y de, por qué no decirlo, mucho arte. Así, a bordo de las producciones de Jotamayúscula y Supernafamacho, Mala Rodríguez se encarga de poner patas arribas un género en el que los puristas son a veces más puristas que los del flamenco, estilo musical que inspira no solo algunos temas, si no también esa manera que tiene María de decir las cosas.

Algunos críticos lo han tildado de irregular, de no ofrecer una línea continua, pero para mí gusto no sobra nada y tampoco falta. Está todo en su sitio y esa línea que va tejiendo todo el hilo es la chulería y el descaro de una Mala Rodríguez que no tiene reparos en hacer lo que le apetece, que se deja llevar por caminos nunca transitados saliendo victoriosa, plantando su bandera y su grito en cada esquina inexplorada de nuestro panorama musical. Y haciendo por primera vez que el éxito comercial llegase al hip hop en español, curiosamente con el disco quizás menos ortodoxo de la historia del género en nuestro país.
Luego vendrían Alevosía, con un deje oscuro y premeditado que yo en su momento no entendí (buscaba una continuación del Lujo Ibérico) y que ahora me resulta imprescindible; Malamarismo, que la consagró como una estrella a nivel internacional; Dirty Bailarina donde se arriesga quizás más que nunca y Bruja, disco que desde que salió no he podido dejar de escuchar. Si hubiese nacido en EEUU a día de hoy sería ya una leyenda, una estrella reconocida a lo largo y ancho del mundo, pero María nació en Jerez (porque en su pueblo no había hospital) y se crió en Sevilla y esa es la razón por la que tiene una carrera intachable, cosa que pocos músicos pueden decir, porque Mala Rodríguez ha sabido entender el hip hop como nadie y empaparlo del barrio, de esa Sevilla que es incomoda y bonita a partes iguales.


Y otro experto en mostrar esa Sevilla incomoda nació a dos calles de Mala Rodríguez. A día de hoy Alcántara 7 es una visita obligada para los amantes de la música que vienen a Sevilla. Tote King ha tenido siempre muy claro lo que quería y que si eso que quería antes se contradice con lo que quiere ahora, no tiene reparos en aceptarlo, mostrarlo y hacerse fuerte en eso.  Tras firmar un primer disco a medias con su hermano Shotta: Tu madre es una foca, un disco con temas como Lider del papel o Bloc de espiral que a día de hoy siguen siendo himnos, Tote se lanzó con su primer trabajo en solitario: Música para enfermos en el que nos enseñó como el hip hop no sólo era hablar de lo bueno que es uno o lo que tiene, si no que nos enseñó ( y yo personalmente le debo mucho) que ser un tío normal estaba muy bien, que echarle huevos a la vida era ponerte las pilas y estudiar y hacer lo que te gusta y no partirte la cara con un tío en una discoteca, nos enseñó que las letras del hip hop podían estar plagadas de referencias literarias, cinematográficas y musicales. Y así llegó el disco que lo convirtió en una leyenda viva: Un tipo cualquiera.

Un disco donde Tote se encierra en sí mismo y nos muestra su parte más sensible, sus miedos, sus agobios pero también su rabia contra aquellas cosas que le parecen injustas, todo esto aliñado con una colección sublime de sampleos de rock clásico que le abrió las orejas a más de uno de los talibanes del bombo y caja. Otro ejercicio que hizo que el hip hop encontrara nuevos caminos hacia los que expandirse, nuevas formas, nuevos estilos, sin abandonar el rap más clásico de los 90. Algunos entendidos quizás me tiren piedras por esto, pero al igual que Nueva York pasea con orgullo el Illmatic, Sevilla pasea con el mismo o más Un tipo cualquiera.
Temas como Merece la pena (mi favorito de Tote King), Cuatro minutos te escupo, El primer día del resto de tu vida o Bumm!! (Yo soy el Toterreno) hacen de este disco una de las catedrales del hip hop patrio. No le hicieron falta colaboraciones, no le hizo falta una portada especialmente ostentosa, no le hizo falta más que un Big Hozone en estado de gracia y hacer lo que sabe hacer mejor que nadie: rapear una letras dignas de cualquier escritor consagrado que se precie.

Luego vendrían T.O.T.E, El lado oscuro de Gandhi y El tratamiento regio, pero Un tipo cualquiera es ese disco perfecto que todo genio tiene en su carrera, porque por mucho que él lo afirme, no, no es un tipo cualquiera. Es un genio.

martes, 22 de septiembre de 2015

un repaso personal a la historia del pop sevillano (5): el indie local por manolo domínguez y joselito ramone

Amphetamine Discharge, Rotaflex(1994) Roto Records
Pequeñas cosas furiosas, Frión (1994) Acuarela Records
Sr.Chinarro, El porqué de mis peinados (1997) Acuarela Records
Blacanova, Blacanova (2010) Foehn Records

Mi primer contacto con la escena indie noventera de la ciudad no estuvo en ningún concierto del colectivo karma, sino en el concurso de rock organizado por cartuja'93 (la gestora que se encargó de dar vida al recinto tras la exposición universal del 92) que finalmente ganaran Rhinozeros. Allí descubrí entre otros grupos a estos y a Sr. Chinarro y me perdí, por no ir solo, a Amphetamine Discharge, la banda que empezaba a despuntar en radio 3 con su primera maqueta. El sonido nirvanero de Rhinozeros me convenció rápido, la oscuridad a lo the cure de Luque y compañía me cautivó irremisiblemente, y a la banda de Aurora López la fui descubriendo al poco tiempo, por las canciones de la demo que aún sigue en casa y por la fuerza escénica de los conciertos a los que pronto asistí. De ellos recuerdo uno que sirvió de punto de partida de algo que quiso emular al colectivo karma y se quedó en mucho menos. En marzo de 1994 cinco grupos locales, con Reincidentes como estrella invitada, presentaban el colectivo Zona Saturada en un minifestival que serviría para la grabación de un lp en directo. Se trataban de Desahogados, Destripador Daniels, Malfario, Rhinozeros y Amphetamine Discharge.


El disco tardó mucho en ver la luz, y creo recordar que incluso hubo un dvd de lo ocurrido aquella noche, pero yo no tengo ninguno de ellos; lo que sí que guardo a buen recaudo es mi segunda copia (la primera se perdió en el robo del coche de un amigo) del primer cd de los de Bollullos de la Mitación, Rotaflex, publicado por Roto Records. Ahí estaban casi todas las canciones de la maqueta, lideradas por el hit Old & Young, junto a algunos otros trallazos de noise-pop, que hizo del disco uno de mis álbumes de cabecera (junto a los debuts de planetas, inquilino comunista, penelope trip o lord sickness) de algo que yo empezaba a descubrir simultáneamente en la escena española e internacional (por poner un ejemplo, mi primer cd de sonic youth fue dirty).

También contemporáneos fueron los primeros singles de acuarela, con Sr. Chinarro y Pequeñas cosas furiosas de protagonistas, que también siguen siendo, hoy en día, discos imprescindibles para entender qué ocurría en nuestra ciudad en aquellos años del noise-pop. Ahí están por un lado los primeros pasos de Luque ya fuera de la compañía Karma, y por otro, escondido como una mariposa que se confunde con el tronco de un árbol, uno de esos momentos de magia casi anónima que se materializa en Yermo, una de las canciones más emocionantes de todo el indie nacional. Algunas pequeñas piedras de un edificio que jamás se terminó de construir, pero que no han quedado solas. manolo



Tras toda esta vorágine creativa que se movía más por descargas aleatorias que siguiendo un plan trazado aparecería un disco sin el que mi educación musical quedaría coja, le faltaría algo, y eso que llegué a él casi que 10 años tarde, pero  bueno: nunca es tarde si la dicha es buena, y aquí la dicha era buenísima porque ese disco no era otro que aquel con el mejor título del pop español “El porqué de mis peinados” al que se le perdona hasta la falta de ortografía que se cometió en la portada.

Un disco que desde el título era enigmático, te invitaba a jugar, a tratar de adivinar qué es lo que había detrás de aquella portada tan sugerente y detrás de esos títulos que se sucedían como una serie de pistas tras las cuales podrías adivinar cuál era ese porqué de sus peinados. O quizás acabar más confuso de lo que empezaste. Lo que era seguro es que no te quedas indiferente después de escuchar este disco, notas como que algo hace crac en tu interior y no vuelves a ser el mismo.

Yo recuerdo perfectamente escuchar este disco en las navidades de 2007, era el año que había entrado en la universidad y, tras la decepción que supuso que aquello no fuera aquel nido de cultura y efervescencia creativa que yo soñé, me dedicaba –además de a estudiar- a consumir música como un loco, me pasaba tardes enteras leyendo  blogs musicales y la recién descubierta Rockdelux para encontrar nuevos discos que me saciaran. Uno de estos discos fue este que nos ocupa de Sr Chinarro, y una vez que lo puse por primera vez no podía parar de escucharlo, así que fui corriendo a Fnac a comprarlo en CD y mi sorpresa fue que andaba descatalogado, ese día aprendí que las cosas con Chinarro son así: una de cal y otra de arena.

A nivel musical el shock fue enorme: era un Kiko Veneno en su mejor estado de forma con The Cure tocando detrás. Imposible que fuese malo. Pocos discos he desgranado tanto como este, me lo ponía con los auriculares y me dedicaba a investigar cada sonido, cada nota, cada arreglo y jamás conseguí encontrarme un pero. Todo suena en su sitio: las melodías son redondas, los arreglos sirven para arroparlas aún más, los coros son ese apoyo necesario y Luque canta mejor que nunca. En lo que respecta a las letras no podemos bajar de la matrícula de honor, esos giros costumbristas, esos juegos de palabras, esas continuas referencias, esas elegantes pero a la vez socarronas rimas son un lujo para el oyente. No nos queda más que dar las gracias por un disco así, porque es un auténtico regalo para aquellos que apreciamos la belleza.

Perfecto, Sr Luque: demostraste que sabías disparar.


Para cerrar este capítulo dedicado al indie no podíamos acabar con otro grupo que no fuera Blacanova. Los descubrí con la publicación de sus Ep’s Monja, Perro y Madre, pero con fue con su debut cuando caí rendido a sus pies. Por entonces estaba en una etapa un poco rara de mi vida y no era la alegría de la huerta que se diga, así que un disco como Blacanova me venía perfecto, me sentía como ese niño insecto de la portada: extraño, pero puede que hasta cómodo en mi situación. Aunque después hayan publicado dos discos más: ¿Cómo ve el mundo un caballo? y Regiones devastadas, ambos también con portadas y sonido sobresalientes, este primer disco aún sigue teniendo para mí algo especial y es que la primera vez que lo puse y sonó ese “Ha vuelto a ocurrir pero esta toma es aún mejor” sabía que me encontraba con un disco hecho a mi medida.

Las letras jugaban a crear un paraíso artificial, un decorado de cine en el que cabían ensoñaciones, delirios y pensamientos enfermizos que en las voces perfectamente empastadas de Armando e Inés tenían su caldo de cultivo perfecto para crecer en el interior de cada uno de los oyentes e introducirte de lleno en ese universo tan extraño y placentero que es Blacanova. En cuanto a la música tenía todo aquello que me gustaba, era como una receta extraña donde el pop, el shoegaze, las atmósferas oscuras y las guitarras luminosas se unían creando un todo en el que nada sobra, una fórmula magistral de esas que se hacían (o hacen) en las farmacias.

Porque quizás Blacanova, que desde un primer momento jugó a retorcer el apellido de la icónica Olga Baklánova, no sean más que unos alquimistas modernos del sonido y de ser así, créanme: tienen la fórmula perfecta. joselito

lunes, 14 de septiembre de 2015

un repaso personal a la historia del pop sevillano (1): orígenes y rock andaluz por joselito ramone

Smash, Glorieta de los lotos (1970) philips
Triana, El Patio (1975) movieplay
Lole y Manuel, Nuevo día (1975) movieplay


Antes de empezar a escribir este texto he estado rebuscando en el cajón del mueble del salón donde se encuentran –ligeramente olvidadas- las cintas de cassette. Y digo ligeramente porque de vez en cuando me gusta ver las cintas, originales y piratas de los Smiths, los Doors, Bob Marley, REM, El último de la fila, Franco Batiatto, Isabel Pantoja, No me pises que llevo chanclas… Cintas sin las que no entiendo mi formación musical. Y de entre ellas una que siempre ha permanecido en mi memoria, quizás por ser original y tener una portada que desde pequeño me pareció mágica, hablo de Nuevo día de Lole y Manuel, disco que ha flotado siempre por mi cabeza, banda sonora inconsciente, que siempre ha estado ahí, aunque yo no deparara en ello hasta pasados bastantes años.

Recuerdo que planeando  un viaje a Granada en el que iba visitar a un amigo, que por aquel entonces trabajaba allí, cogí mi viejo Ipod nano de 8 gigas y me puse a quitar y poner discos para ver qué escuchaba durante el viaje en tren, y de entre los discos metí el Nuevo día, sentía que tenía que escucharlo prestándole atención.  Y así fue: tres horas de viaje dan para mucho, pero yo no escuché otra cosa que no fuera ese disco. La voz de Lole produjo un hechizo casi mágico, prácticamente me olvidé de todo cuanto ocurría a mi alrededor y canciones como Nuevo día, La plazuela y el tardón, Con hojas de menta o Por primera vez eran lo único que podía mantener mi atención en aquel viaje. Porque aquello, era como una primera vez y todo era nuevo: no se parecía al flamenco que yo había escuchado con anterioridad y sin embargo lo llevaba escuchando desde pequeño, estaba claro que era un disco único, de esos que se instalan en tu vida y te siguen acompañando en cada paso que das.

Al bajar del tren mi amigo me estaba esperando en el andén así que apagué el Ipod y se rompió el hechizo, pero el efecto ha permanecido para siempre, no puedo evitar escuchar este disco sin emocionarme sin sentir que esa poesía tan simple y bonita que encierran las letras de Manuel Molina me va atrapando en un universo de paz, amor, flores en el pelo y fraternidad absoluta con mis semejantes. Puede que el movimiento hippie naciera en los Estados Unidos, pero aquí tomó otro sentido, un sentido más puro, más real, más sureño. Aquí Todo es de color.

Y de las cintas pasamos al CD. Cuando tenía más o menos 11 años llegó a casa el primer equipo de música que reproducía CD’s lo cual a mí me pareció la revolución cultural más importante de la historia. Por aquel entonces lo más que escuchaba eran discos de Maná, Operación triunfo, Ska-P y Mala Rodríguez, una mezcla un poco extraña, sí, pero al fin y al cabo así fue mi preadolescencia musical. Tímidamente, pero con paso firme,  empezaron a aparecer discos de Triana, primero los últimos que editaron, que me resultaban más accesibles y que contenían ese hit que es Tu frialdad y así, poco a poco, fui viajando hacia atrás hasta llegar a El patio. Un disco definitivo y eso que era el primero.

He de reconocer que con 12-13 años, y más cuando los triunfitos lo ocupaban todo, un disco como El patio no resultaba fácil de entender, por suerte aquí mi padre tuvo mucho que ver, porque me explicó lo trasgresor que era mezclar esa música llamada rock progresivo (esto del rock progresivo me lo apunté y lo investigué en la Encarta) con las raíces de la música hecha en nuestro país. Para mí todo lo que sonase a trasgresión y revolución era bien acogido y si encima ese disco estaba hecho en mi ciudad mucho mejor, así que lo tomé como mío y hasta el día de hoy no he encontrado sonidos que me hagan viajar más allá que ese combo que es Abre la puerta y Sé de un lugar: melodías, arreglos, letras que me hacen sentir vivo, que me hacen sentir que aquí, en mi ciudad se hacen las cosas de otra manera, ni mejor ni peor, de otra manera. De una manera que me encanta.

La evolución natural era pasar de las cintas al cd y de este al mp3 y así lo hice yo, como supongo la mayoría de personas de mi generación y posteriores. Pues el mp3 vino acompañado de tener Internet en casa y poder descargar vía emule infinidad de discos, la piratería será mala malísima, pero a mí me ha servido para conocer cosas que de otra manera me hubiese resultado imposible.



Estando  en 1º de bachillerato, de nuevo mi padre se acercó a mi habitación y vio mi horario de clase en el que aparecían los nombres de mis profesores y profesoras, entre ellos el de Mayte Matito, que me enseñaba Lengua y literatura. Mi padre me dijo: dile a tu profesora si tiene alguna relación con Julio Matito. Mi respuesta no fue otra que: ¿y ese quién es? A partir de ahí una tarde hablándome de Smash, un grupo que yo no entendía, después de empezar a escucharlos, cómo había pasado tanto tiempo sin conocer y por qué no eran mundialmente famosos. En esa charla mi padre me enseñó recortes de periódicos sobre Smash que tenía guardados y que al día siguiente llevé al instituto para enseñárselos a Mayte, que resultó ser la hermana de Julio, otro talento que se nos fue demasiado pronto por culpa de un accidente de tráfico. Ella me siguió contando cosas de él y del grupo, me habló del documental Underground, la ciudad del arcoíris  y desde ese momento hasta el día de hoy no he podido dejar de escucharlos porque, para mí, Julio, Gualberto y Antonio son los principales responsables de que esta ciudad haya evolucionado como lo ha hecho.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

el adiós a discos humeantes (por joselito ramone)

Que Fasenuova supuso un soplo de aire fresco a la escena de la música independiente (esa palabra) española no es algo que yo vaya a descubrir a estas alturas pero no podemos olvidar, y a veces lo olvidamos, que detrás de esos grupos que nos remueven por dentro o que sacuden nuestros cimientos musicales hay un equipo de personas que les han dado esa oportunidad de hacerlo y es que a veces nos cuesta reconocer la importante labor de los sellos discográficos, sobre todo de aquellos que apuestan por hacer algo distinto, que asumen el riesgo que sigue suponiendo salirse de la norma en una cada vez más encorsetada escena en la que queremos que nos den lo mismo una y otra vez pero con distintos grupos.


Y algunos diréis que solo me acuerdo de Santa Bárbara cuando truena, pero bueno, más vale tarde que nunca y esta es mi carta de despedida y agradecimiento a un sello que ha echado el cierre en estos días atrás. Sí, Discos humeantes, uno de los sellos que más me ha apasionado en la última época ha cesado su actividad, un sello que sacó a los ya nombrado Fasenuova, a Pablo und Destruktion antes de que fichara por Marxophone y a otros menos conocidos pero igualmente grandes, hablo, por poner un ejemplo de Futuro terror, Antiguo Régimen o Balcanes, bandas que sin este sello hubiesen tenido mucho más complicado llegar a mis oídos y, sinceramente, yo no llevo muy bien lo de perderme cosas buenas, por lo tanto no puedo dejar de agradecer a Discos humeantes lo que han hecho por mi formación musical.

Ahora tocará seguir a estas citadas bandas (y a otras más de su catálogo) por separado, espero que ahora que tienen más reconocimiento puedan recalar en otros sellos que les sigan dando oportunidades de grabar y de distribuir sus trabajos por el ancho de la geografía nacional. Espero que alguien siga confiando en Panty Panteras o en Morenas. Pero sobre todo en Panty Panteras que yo, como declarado fan (sí, tenéis) tengo que seguir teniendo material que devorar.

Gracias por todo al equipo detrás de Discos Humeantes. Fue una suerte que estuvierais por aquí, solo espero que la fortuna os sonría en futuros proyectos. Un abrazo y de nuevo: GRACIAS.