miércoles, 15 de junio de 2016

invitados en el marino: joselito ramone

La playlist de esta semana corre a cargo de Joselito Ramone, insigne agitador de la escena sevillana y DJ, tanto con La Mujer Barbuda DJs como por su propia cuenta, que ya ha colaborado en más de una ocasión en el marino. Nosotros desde un principio le teníamos en la agenda para esta sección porque sabíamos que su lista iba a ir cargada de canciones llenas de amor y emoción, y así ha sido. Él mismo nos lo explica en su texto introductorio:



"Cuando me preguntó Manolo si quería colaborar con un marino en la orilla a través de una playlist le dije rápidamente que sí –puesto que es un placer hacer algo con ellos-, sin embargo una vez que me puse a pensar el concepto que articulase dicha lista no tenía del todo claro de qué manera lo iba a hacer. En primer lugar pensé en hacerlo de mis canciones favoritas de lo que llevamos de año, pero me pareció poco personal. Entonces pensé en hacerlo de aquellas canciones que me han marcado a lo largo de mi vida, y el problema aquí es que se hacía eterna y me costaba mucho cribar. Al final he decidido poner mis canciones en español favoritas y limitarme a 50 (+1), porque es la única forma de estar contento con ella, que esta me represente y que además no se eternice. Así que aquí van mis canciones favoritas en español (o hechas en España) sin demasiado orden, más bien como han ido viniendo a mi mente: 

1. Vainica doble: Un metro cuadrado Un metro cuadrado es bastante, y si me tuviera que quedar con sólo una canción posiblemente elegiría esta. La belleza de la melodía, una letra reivindicativa que emociona y que invita a vivir de manera tranquila. Más que una canción: una filosofía de vida.

2. Los Planetas: Que no sea Kang, por favor De Los planetas podría haber elegido muchas canciones de sus diferentes etapas pero me he decidido por esta porque me sorprendo cantándola en muchas ocasiones y ese “y se acaba la película y los malos van venciendo” es muy representativo de nuestra situación actual, razón de peso para colarla aquí.

3. Jaime sin tierra: Auto El disco que la contiene - Autochocador- es enorme de principio a fin pero esta canción es ya un clásico en mis días grises, en esos días en los que sólo quieres escuchar canciones tristes y dejar que la congoja se apodere de cada uno de tus órganos. Con ese desarrollo lento, pausado (recuerda a los mejores Low), esta canción te va destrozando de la manera más bella posible.

4. Fasenuova: Agua helada La primera vez que la escuché me di cuenta no pude evitar ponerla en bucle, y eso no es algo que me pase especialmente. Una canción que te pone en el lugar incomodo de
la vida, con sonidos fríos, secos y punzantes y una letra que parece decir tantas cosas, que se retuerce hasta dejarte tan frío como el agua helada, amor.

5. Blacanova: Serie b El año 2010 pasará a la historia por muchas razones y una de ellas no será ser
posiblemente uno de los años más feos de mi vida. De repente todo era justo al contrario de como pensaba y por suerte aparecieron ellos regalándome un disco que me ayudó a evadirme en sus melodías y letras. Ha vuelto a ocurrir, pero esta toma salió aún mejor.

6. Pumuky: Moriarty y la combustión espontánea Es la canción que más veces he escuchado según mi Last fm, y eso debe ser por algo. Tiene esa parte de épica, esa melodía que va punzando cada nervio a la vez que va desapareciendo en el ancho mar y la incertidumbre de saber qué pasará con nosotros, con aquellos que queremos saber qué hay detrás de esa curva de ahí. Una canción
perfecta (al menos para mí lo es)

7. Ases falsos: Fuerza especial Lo que más me gusta de la actual música latinoamericana es esa desvergüenza, esa falta de prejuicios que tanto me representa y Ases falsos lo mismo tienen influencias de Los Planetas que del Miguel Bosé de Don diablo, cosa que se traduce en una frescura y una capacidad para hacer canciones pop perfectas, como esta Fuerza especial que tiene ese punch y esa garra que hace que quieras escuchar sin parar esos maravillosos tratados pop que son sus canciones.

8. Mala Rodríguez: Tengo un trato Si no es la canción generacional de aquellos que pasamos nuestra adolescencia en los dosmiles entonces es que esa canción no existe. Nunca nos dieron tan de repente en los morros con la genialidad, nunca hemos estado ante un artefacto más crudo y perfecto como cuando María nos decía que tenía un trato que hoy, 15 años después sigue manteniendo con total frescura.

9. Tote King: Merece la pena Un tipo cualquiera que nos contaba nuestras miserias, nuestros miedos e inquietudes. En esta canción Tote se deslizaba por esa base construida sobre un arpegio de piano que nos indicaba que lo que nos iban a narrar no era exactamente la alegría más grande. Las verdades del barquero estaban aquí relatadas y te dejaban pensando sobre cuál era tu lugar en el mundo. Línea final, punto.

10. Dënver: En medio de una fiesta Música, gramática, gimnasia contiene esta joya, esta oda a la adolescencia, al hedonismo juvenil de la discoteca y la fiesta, pero con una melodía que nos recuerda
que este mundo tiene siempre ese regusto amargo del regreso, del final. Por eso se llama En medio de una fiesta, porque tiene el equilibrio perfecto entre lo cómico y lo trágico, entre lo épico y lo desastroso. Vamos, lo que es la adolescencia pero con un estribillo perfecto, de los que no se olvidan.

11. Nacho Vegas: Nuevos planes, idénticas estrategias Otro clásico de las canciones cortavenas. Aquí Nacho está sublime, esas guitarras te transmiten por completo esa sensación de incomodidad, los vientos hacen que suene grotesco y que te sientas parte de esta broma que es la vida a veces, justo cuando tú te empeñas en hacer el payaso y arrastrar tu figura por los peores derroteros posibles
y más que a vivir te dedicas a sobrevivir. Una canción que si no existiera tendría que inventarla, eso sí: la tendría que inventar Nachín.

12. Pablo und Destruktion: Limonov, desde Asturias al infierno Limonov es uno de los grandes iconos de la cultura actual, es el hombre orquesta del siglo XXI, la controversia y la convulsión. Y quién mejor que Pablo para, tomando a este personaje como eje central homenajee, en este himno descarnado, sucio y fugaz, a esa clase obrera que añora –muchos sin haber nacido mientras existía- a la URSS. Aquí deja patente que desde el pop se puede alimentar la conciencia de clase sin tener que caer en el panfleto. Menos de 3 minutos para reconciliarnos con la política, para recobrar la fe en nuestras manos que son capaces de estrangular y de tocar el cielo (o el infierno) y corear que aún no estamos del todo perdidos.

13. Pauline en la playa: Titubeas El amor nunca ha estado mejor retratado que en las canciones de Pauline en la playa. Nunca. Ese amor cotidiano, en ocasiones naïf y simple (tan simple como el amor) que se desprende de esos titubeos iniciales, ese no saber cómo hablar a la persona que nos gusta. Un amor tranquilo, como la melodía de una canción que con muy poco dice mucho y nos hace sentir mucho. Estaba entre esta y Menuda torpeza, y al final me quedé con esta.

14. La costa brava: Vuelvo a ser yo El cuarto álbum de ese grupo que más que una banda de música era una filosofía de vida: el Costabravismo, contenía canciones que forman ya parte del imaginario colectivo del pop español de principios del siglo y de entre ellas me quedo con este Vuelvo a ser yo, canción a la que regreso a menudo cuando se me olvida quién soy, cuando se me olvida celebrar la vida, cuando dejo que un fracaso me haga sentirme culpable en vez de humano. No sé si se alinearon los planetas para la composición de este tema, pero aquí lo hicieron perfecto: el casiotone, el silbido, la vida, el pop.

15. Francisco Nixon: Museo británico Y cuando Sergio Algora nos dejó, cuando todo parecía perdido apareció Es perfecta para traernos de vuelta a la realidad y después de este, vino El perro es mío, que desde el título nos recordaba que nunca seremos los triunfadores, pero hoy tenemos dinero (y no sabremos cuando volveremos a tener algo) y que hoy -y siempre- podremos invitar a la mujer de nuestra vida a cenar (y a bailar, que son las fiestas del barrio). La melodía suena como debe sonar la nostalgia, como suenan los paseos sin rumbo con las manos en los bolsillos y a mí me recuerda que siempre seré costabravista.

16. Nosoträsh: Saeta doble Los juegos de voces masculino y femenino siempre me han encantado y si encima el dúo lo forman Bea Nosoträsh y Fernando Alfaro pues es imposible resistirte. En ese EP llamado Gloria, en el que Ibon Errazkin continúo dándole el marco perfecto a las canciones de las asturianas, estaba Saeta doble, una canción preciosa en la que los mínimos arreglos engrandecen esta composición en apariencia simple pero con una letra que podría firmar la mismísima Gloria Fuertes.

17. C. Tangana: Bolsas Amor y droga es una combinación de la que han hablado muchos músicos a través de sus canciones y sin embargo aquí nos suena a la última novedad. Sirviéndose de estas
bases de Drake, C. Tangana nos regala esta joya oscura y con ese ruido sucio por detrás que nos transporta a esas noches en las que uno intenta evadirse de todo y se engaña pensando que el día siguiente todo habrá cambiado, pero no, no, no, no. El día siguiente traerá la peor de las resacas y la certeza de que la mierda de anoche es más mierda por la mañana.

18. Carlos Berlanga: Manga por hombro Una de las canciones más tristes del pop español. La que da cierre a Impermeable y la que nos deja claro que nunca más volveríamos a escuchar una canción nueva de Carlos Berlanga, jamás llegaría otra composición. Lo dejaba todo así: manga por hombro.
¿Quién se acordará de él? ¿Quién limpiará todo rincón? Flamingos, piscinas en forma de riñón. El universo de Carlos sintetizado en dos minutos y medio. Carlos, gracias por tanto.

19. Alaska y los pegamoides: Odio Otro de esos grupos con los que es imposible quedarse sólo con una canción, he tirado quizás por una que, dentro de las conocidas, no es de las más recordadas. Pero esos sintes, ese rollo surf y esa letra tan de Carlos y Nacho que pretendían ser pequeñas historias de serie B metidas en la coctelera y dando lugar a un pastiche tan Pegamoides hace que se me antoje imprescindible. Por no hablar de esa Alaska cantando en falsete, que le añade aún más comicidad al grupo más serio de la movida. Aquel que sentó las bases de mucho de lo que vendría después.

20. Alaska y Dinarama: Mujeres rusas Aquí una de mis caras b favoritas de la historia de la música pop, junto con la también joya de Dinarama que es Señora Kleenex. Con cada escucha me surge la misma pregunta: ¿Por qué esto no fue single? Para mí tiene una melodía perfecta, una percusión galopante y unos arreglos simples pero efectistas. Por no hablar de esa letra que es la que mejor ha retratado la guerra fría. Todo es tan Berlanga que no se le puede poner pega alguna. 2 minutos y vuelta a empezar.

21. Le Mans: Un rayo de sol Otra letra exquisita, otra melodía perfecta. En mi viaje a Donosti hace unos años no podía parar de escucharla y es que la ciudad suena así. El cielo es del azul de la portada
de este disco del que muchos días es mi grupo favorito. Los arreglos de esta canción suenan mientras subes al Monte Igueldo y contemplas la ciudad rodeado de una feria atemporal. El pop es esto. O al menos algo muy parecido a esto.

22. Aventuras de Kirlian: Victor El mejor arreglo de una canción pop en español. El más marciano, el más atrevido. La carta de presentación de todo lo que estaría por venir, y es que escuchando esto puedes encontrar el significado de la actual genialidad de la pareja formada por Ibon y Teresa. No sé si algún día sabré quién es Victor, pero esté donde esté, exista o no: forma parte de mi vida.

23. Single: Pío pío Me ha costado mucho quedarme con una sola canción de varios grupos, pero quedarme con una sola canción de Single me ha parecido casi imposible, así que he escogido la primera que escuché. He de reconocer que la primera vez me descolocó y no sabía si me maravillaba o no. El caso es que cada vez que la escucho encuentro algo nuevo, un detalle que se había escapado como un pájaro. Si volar siempre ha sido uno de los grandes deseos de los hombres yo me pido volar así.

24. Julio Bustamante: Mundo sereno El padre fundador de eso que yo (y no sé si más gente) llamo música mediterránea, esa música que al escucharla te empuja a vivir de manera tranquila, sin pensar más que en las cosas que verdaderamente importan. Una música perfecta para nuestro clima, para llevar el pantalón corto y la camisa abierta y remangada y pasear por cualquier bosque o playa que se tercie, esa que después han hecho otros tantos como Flamaradas, Joan Miquel Olivert o Senior i el Cor brutal. Cualquier canción del maestro serviría, pero Mundo sereno te invita a llegar a ese lugar al que siempre soñaste.

25. Tego Calderón: Pa que retozen Y del Mediterráneo al Caribe. Tego demuestra a cada paso que el reggaetón es un género tan interesante como cualquier otro, simplemente hay que saber hacerlo y aquí el Tegocalde hace una pieza perfecta de este hijo díscolo del reggae que se dedicó a infectar todo barrio de habla hispana. Una delicia de esas que sacan a bailar hasta al más tímido.

26. Odio París: Cuando nadie pone un disco Musicar un poema siempre suele ser una tarea bastante ardua, pues corres el riesgo de destrozar un texto o simplemente no aportar nada nuevo. Odio París sorprendieron a propios y extraños con este single en el que demostraron que el shoegaze más clásico podía seguir expandiendo sus dominios en español. Una de estas bandas capaces de hacer temas electrizantes y venenosos como este Cuando nadie pone un disco.

27. Buenavista Social Club: El cuarto de Tula ¿Y quién no se quedaría en el Caribe un rato más simplemente para escuchar esta joya? Buenavista social club son uno de estos milagros que la vida te regala. Pocos grupos han sabido hacer música de una manera tan natural y a la vez tan mágica. Esta composición tiene uno de los solos más vibrantes que he escuchado, no es el más técnico, ni el más virtuoso pero, para mi gusto, la música se basa en sensaciones y pocas cosas me transmiten más que este Cuarto de Tula.

28. El Guincho: Comix En sus anteriores trabajos ya dejó claro que era un extraterrestre capaz de atreverse con todo, capaz de ponerle música a toda sensación y en su recién estrenado disco tiene esta cima de la música actual donde los ritmos se rompen, se descoyuntan, se mezclan y se agitan hasta volverte del revés, hasta que llega una Mala Rodríguez –que todo lo que toca lo convierte en oro- para poner la guinda y gritarte a la cara que estás en el siglo XXI y que así se baila esto.

29. Fangoria: Electricistas El rasgueo de la guitarra que abre la canción es un momento mágico porque antecede lo que vendrá después: la que para mí es la mejor canción de Fangoria. Lucho Prosper les regaló esta (primera) oda al éxtasis que te incita a bailar dejándote llevar, subiendo a esa nube. Un estribillo perfecto y una Alaska que aquí canta mejor que nunca, unidos a una producción tan simple como efectiva de parte de Carlos Jean hacen de esta canción un clásico atemporal.

30. Chavela Vargas: Macorina Ponme la mano aquí, Macorina. Ponme la mano aquí. Sólo por escuchar decir esa frase a Chavela la música merece la pena. Tanto se ha escrito acerca de ella y de su música y jamás estaremos a la altura de su genio. Tampoco será esta vez la correcta. Ponme la mano aquí, Macorina. Ponme la mano aquí.

31. Las ligas menores: Accidente Más que una canción es un himno. O una obsesión. Cuando coges unos cuantos ingredientes – tus favoritos- de primerísima calidad y los unes con maestría el resultado sólo puede ser la excelencia. La primera guitarra es prácticamente igual a Titubeas de Pauline, el bajo y la batería crean el esqueleto perfecto, la voz es aquella que quieres escuchar, la melodía y los arreglos son sobresalientes, la letra, los coros, el estribillo, el pop, estúpido: el pop.

32. Juana Molina: Sin guía, no Otra marciana como El Guincho, si el uno aterrizó en España la otra lo hizo en Argentina. Sin guía, no; es de esas canciones que se forman de la nada y se convierten en todo. Es complicado de explicar, al principio suena como si una sirena anunciase que el barco se va y a partir de ahí la voz de Juana te rodea y te lleva de viaje por sus galaxias. No sé si será su mejor canción pero a mí cada vez que la escucho me deja atrapado por completo.

33. Enrique Morente: Que me van aniquilando De Enrique podría haber cogido cualquier tema de Omega - Pequeño vals vienés me encanta- pero el cuerpo me pedía algo más salvaje, algo más crudo y que mejor que este Que me van aniquilando, esta pieza accesible de ese flamenco que habla como le da la gana, de ese cantar gitano, bronco, áspero. El momento yo canto pa que me se vayan la’ fatiguilla y la pena es la explicación más exacta de porque esta música es algo más que eso.

34. Antiguo Régimen: Política de tierra quemada El after punk parecía que lo había dicho todo y poco quedaba por aportar, hasta que te llega a los oídos una línea de bajo perfecta, clásica, puede que mil veces escuchada, pero es tan contundente, tan elástica y tan densa que sólo por eso está justificada la inclusión de esta Política de tierra quemada. La letra y la voz suenan auténticas, cosa más que complicada y más en este género. Ojalá más revival así.

35. Antònia Font: Robot La primera canción que llegó de los Antònia Font a mis oídos. Corría el año 2006 más o menos cuando me empecé a interesar más por la música que se hacía fuera de los circuitos habituales y si ya de por sí cada día era un descubrimiento que te agitaba los cimientos, descubrir que uno de tus grupos favoritos cantaban en mallorquín era la última vuelta de tuerca. Y aquí está este robot, eterno, como eterno son estos muchachos que se empeñaron en hacernos la vida más agradable y bonita.

36. Joan Miquel Olivert: Marés a radial La carrera de Joan Miquel Olivert había pasado desapercibida hasta que desaparecieron Antònia Font. La despedida del grupo fue como el abandono de la novia que llevaba contigo desde la adolescencia y te deja desahuciado en la edad adulta, pero cuando se cierra una puerta se abre una ventana, y al igual que el amor llega de nuevo y con más serenidad y sinceridad, Joan Miquel me trajo esta Marés a radial que es y será por siempre mi canción del verano.

37. Parálisis permanente: Autosuficiencia Si Política de tierra quemada es el futuro lo es porque un efímero y genial Eduardo Benavente se empeñó en construir un engranaje bien engrasado que sirviese para que el post punk se entendiese en español. Autosuficiencia es más que un clásico, no hay vez que no suene que no piense para mis adentros “gracias, Eduardo, pero cabrón, podrías haber tardado algo más en irte”.

38. Astrud: Cambio de idea Un grupo mayúsculo de esos que son un tótem, un estandarte al que mirar de lejos y no perder la fe. Todo se mezcla en Astrud, lo clásico, lo vanguardista, lo culto, las referencias a mil y una cosas aparentemente inconexas que dan como resultado canciones atemporales y que han cambiado nuestra forma de entender la música, de hablar y hasta de comportarnos.

39. Hidrogenesse: Vuelve conmigo a Italia No sé cuál sería la intención de Hidrogenesse – actual caballo ganador de Austrohúngaro- al componer esta canción ya que de por sí, los barceloneses, son de aquellos que te descolocan en cada movimiento. El caso es que es de esas canciones que aparentemente no son especialmente tristes – como ocurre con Recuerdos de Suiza de Les bisquits salés- que me dan un soplo al corazón. No sé qué tiene esta canción, pero algo hay.

40. Escuelas Pías: Chimpancé Uno de los grupos que más me impresionó en mi adolescencia (y lo siguen haciendo) son The Radio dept. Y Escuelas Pías tienen justo ese sonido que me impresionó, esos arreglos infinitos, esas melodías evocadoras y etéreas que te atrapan y te hacen parte de la canción. Chimpancé tiene un estribillo perfecto y una factura exquisita en lo musical pero es que la letra es la oda perfecta al chico triste al que siempre le ha cantado el pop, es el teenage angst llevado a la más absoluta perfección. Una canción de las que jamás pasa de moda. Tema atemporal desde el primer EP.

41. La buena vida: Buenas cosas mal dispuestas Si tuviera que elegir la canción más triste del pop español estoy seguro de que Buenas cosas mal dispuestas ocuparía alguno de los puestos del top 3. Los primeros acordes de la guitarra que abre el tema ya me dejan tocado y en el momento en el que la
percusión y los arreglos de cuerda arropan la composición ya estamos totalmente perdidos. Otro juego de voces precioso y una letra que relata a la perfección ese sentimiento que se te queda cuando te has quedado solo. Completamente solo. Y sólo te queda recordar porque el futuro es más bien oscuro.

42. Christina Rosenvinge: Teclas negras Un día, hablando con la cantante después de un concierto me confesó que esta canción no era autobiográfica, que era una historia más de las que podían surgir para ser transformada en canción. Segunda vez que esta canción me rompió el corazón. El pop es lo único que nos hace infinitamente adolescentes y en Teclas negras tenemos siempre 15 años, somos los raros de la clase y empezamos a sentir algo especial por la chica rara de la otra clase. Una letra con la inocencia y maldad de nuestra adolescencia que siempre nos parece tremendamente especial y que no deja de ser igual que la del resto. Sólo que la nuestra va saltando entre las notas que dan las teclas negras de este piano.

43. Camarón: La Tarara No soy especialista en flamenco y no quiero jugar a ser lo que no soy, pero este taranto es quizás de las cosas más bonitas que he escuchado jamás. La letra popular y con los toques de Federico García Lorca en la voz de Camarón podría ser suficiente, pero a eso se le añade ese piano que a mitad de la canción la transforma, le abre nuevos caminos que llevan hasta una batería y una guitarra eléctrica que terminan de redondear el asunto. No será tal vez flamenco puro, pero suena a gloria.

44. McEnroe: La Palma Una de las calles más icónicas de Madrid debe albergar un millón de historias realmente importantes en la vida de muchas personas y en esta canción se podrían
resumir todas. Aquí lo importante no son la letra o la música, sino las sensaciones que transmite, el nudo que te deja en el estómago desde la primera nota hasta que consigues quitártela de la cabeza. De McEnroe podría haber escogido muchos temas, pero creo que es este el que más equilibrio guarda entre sus canciones más tristes y sus canciones más épicas.

45. Sr Chinarro: Quiromántico Cuando escuché este tema por primera vez tuve que ponérmelo en bucle durante una tarde entera, recuerdo perfectamente que fue en la víspera del día de reyes de hace ya bastantes años y pocas veces una canción me ha llegado a fascinar con tanta facilidad. Para ese día hubiese sido casi que mejor Su mapamundi, gracias; pero me quedo con esta mezcla perfecta entre Kiko Veneno y los The Cure más inspirados. La quiromancia nunca volvió a ser lo mismo, y mi vida tampoco.

46. Hilario Camacho: Volar es para los pájaros El mundo cantautor siempre ha sido -injustamente- calificado de aburrido e inmovilista, y eso ha dado lugar a perderse joyas como este Volar es para los pájaros de un Hilario Camacho, que nos dejó demasiado pronto. La letra es abrumadora, de las que no dejan lugar a la imperfección. Cuando las cosas se hacen bien una guitarra y una voz bastan, no es necesario añadir más, ni siquiera estas palabras.

47. Mecano: Barco a Venus Los tres primeros discos son tres discazos como catedrales, una máquina perfectamente engrasada de hacer melodías perfectas, con unos arreglos fabulosos, un uso sublime de los coros y unas ganas de innovar y experimentar a las que pocos grupos han llegado. Podría haber elegido muchas de esas canciones, pero un día hablando con mi tía sobre qué canción de Mecano pincharía en mi debut como pinchadiscos me dijo que esta era su favorita y se convirtió también en la mía.

48. Viva Belgrado: Osario Si me llegan a decir que la banda que me iba a volver a emocionar desde el screamo era de Córdoba no me lo hubiese creído jamás. En mi adolescencia le presté mucha atención a este género durante unos seis meses, luego se me pasó la fiebre y me pasé a cualquier otro género, posiblemente el psychobilly o algo así (las ganas de investigar son así) y jamás había escuchado un grupo que consiguiere emocionarme como estos cordobeses. Puro hardcore, pura poesía, melodías de una limpieza exquisita y una forma de poner los vellos de punta que pocas veces he visto. Osario es una bomba a punto de estallar que jamás lo hace, el momento justo del despegue pero por tiempo infinito.

49. Feria: Me ponen los museos No puede haber lista de lo mejor de en la que no aparezca este grupo de payasas, pero de payasas guapas. Me ponen los museos es un ejercicio de arte pop, es coger un manual de historia del arte y leerlo, es tomarte tan en serio a ti mismo que te da igual todo. Podría haber sido Aborto sí, tempura ya o el himno Cabeza negra, pero nos gusta hacernos los cultos y antes que Las bistecs y su HDA estaban ellas enseñándonos El rapto de Europa o los entresijos del mejor Caravaggio.

50. Family: Nadadora "Suele aparecer cuando ella está nadando, es tan clara su intención como el agua. Hoy también llegará recién peinado, pasará por delante sin poder disimular su amor. Ella suele descansar con los pies en el agua, tiene azul el corazón de nadadora. Volverá con su piel color membrillo, bordeando en equilibrio toda la piscina por amor. Hoy también llegará recién peinado, pasará por delante sin poder disimular, sin poder disimular su amor."

51. Kiko Veneno: Joselito A modo de bonus track, como la pista oculta de los cd’s tan propia de los 90. No podía despedirme sin la canción de la cual tomé, en parte, mi nombre. Todos somos un poco Joselito, lo que pasa es que yo lo soy en mayor medida."

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