jueves, 30 de junio de 2016

james blake, the colour in anything (2016)

Creo que The colour in anything es el mejor disco de James Blake hasta la fecha. Porque si en el primero deslumbró y en el segundo afianzó su particular estilo (siendo ambos dos arrebatadoras e inconmesurables muestras de belleza), aquí potencia todas las virtudes de esos dos discos y las lleva a canciones más concisas pero a la vez más etéreas, si cabe. James Blake expande su discurso y para ello entrega un disco que dobla la duración habitual de sus álbumes (aunque sin bajar del excelente en toda su duración), creando, prácticamente, un estado de ánimo con su escucha. Un estado de ánimo en el que los arrepentimientos, la esperanza y todo lo que va en medio, se funden y emocionan como en pocas ocasiones. Un estado de ánimo que logra traspasar la frontera y te sumerge de lleno en él.
Salvo en pocas excepciones, aquí prima el susurro, como plasmando (tal como rezaba en Playing the angel de DM) un pain and suffering in various tempos. De las, prácticamente, nanas Put that away and talk to me, I need a forest fire (la narcótica y muy r&b colaboración con Bon Iver) o la increíblemente bella Waves know shores a las más uptempo I hope my life (1-800 Mix) o Choose me.

Noise above our heads, con su progresiva (se van añadiendo elementos, a cada cuál más hipnótico) y maravillosa segunda parte o la hermosa Meet you in the maze también son de lo mejor del disco. Pero si hay una canción que marque la diferencia es Radio Silence, estremecedora redención, con la que Blake consigue no solo una de sus mejores canciones, sino una de las más emocionantes de este año. El inicio de un disco que es para disfrutar a cámara lenta. Javier Ruiz

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