Mostrando entradas con la etiqueta especial migala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta especial migala. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de enero de 2016

especial migala: discografía


Diciembre 3 a.m, 1997

A finales de 1997 se publica el debut de Migala y la crítica se deshace en elogios. Ellos, sin embargo, en una entrevista que les realizaba Víctor Lenore para rockdelux casi coincidiendo con la salida del disco, ya hablaban de un exceso de duración y de que algunas canciones sobraban.

Aquello en su día me pareció más una boutade que algo real, pero el tiempo les ha dado la razón. Diciembre, 3.a.m. es disperso, se pierde en referencias demasiado explícitas (Cohen, la Velvet más acústica) e incluso desorientadas (-Doubt es un innecesario homenaje a Sonic Youth y en Sweet anarchy versionan a Sex Pistols).
Pero este debut es también el disco de Cortázar, Isabella afterhours o That woman, tres canciones brutales y una carta de presentación soberbia que difícilmente podía hacernos pensar que era superable. Algo difícil de asimilar por entonces, como cuando de niño recibías uno de esos balonazos en el pecho que te cortan la respiración y, hasta que te repones, solo piensas que te estás muriendo ahogado. manolo


Así duele un verano, 1998

Así duele un verano o así suena una juventud con tendencia a la tristeza. Tristeza colectiva, en este caso. Este es uno de los mejores discos de los noventa, un disco que captó un cierto sentimiento en los oyentes de su generación. Un cierto sentimiento que plasman a la perfección estas canciones. Porque suenan las sirenas y todo cambia. Suena el mar y todo cambia. Low of defenses y el mundo ya no es el mismo. O Gurb Song o Ancient glaciar tongues. Acordes que parten el alma en un verano, y si te descuidas, de todo el año. javi

Arde, 2000

Uno de mis pasatiempos favoritos es descontextualizar situaciones y cosas. Poner algo en un contexto diferente al natural. Cosas que no están donde deberían, que salen de su propio significado para adaptar otro. Nuevas visiones de algo que tenía la propia, la que le tocaba por ley.
En esto, Migala siempre fueron los mejores. Y en Arde eso lo llevaron al cielo:

"Sí, es muy joven, usted solo conoce la ciudad desde que la cruzó el tren, era muy diferente entonces, muy diferente Sr.Scott, muy diferente".

O la evocación definitiva. Decir tantísimo con tan poco, emocionar entre líneas, entre acordes.

Daba la impresión de que después de publicar Así duele un verano se necesitaba luz en las canciones de Migala. En Arde, más que abrir las ventanas lo que se hizo fue abrir el alma, en un viaje interior hacia esa luz que no llegaba, hacia la culpa, la eterna culpa. javi


Restos de un incendio, 2001

Lo increíble no es publicar un disco como Así duele un verano. Lo extraño no es publicar otro disco como Arde. Lo verdaderamente increíble es publicar después de esos dos álbumes uno como Restos de un incendio.

En Restos de un incendio Migala resumía su discografía hasta el momento. Pero no lo hacía a modo de un simple recopilatorio, sino que volvieron a grabar las canciones de nuevo. Esta pirueta resultó en lo que yo considero el mejor disco del grupo.

Las canciones contenidas en Restos de un incendio alcanzan aquí su cénit, el punto álgido de una vida que ya se antojaba plena. La expresión máxima de esto es Instrucciones para dar cuerda a un reloj, convertida aquí en clásico absoluto de nuestras vidas.

Restos de un incendio supuso un hito en la escena musical del momento, no solo nacional. Un disco increíble de un grupo increíble e irrepetible. javi


La increíble aventura, 2004

En Restos de un incendio ya se empezó a intuir lo que La increible aventura nos entrega a bocajarro. La llegada de Nacho Vegas a la banda coincide con un giro hacia lo inmediato, lo incendiario, que en su quinto álbum se muestra ya desde el arranque. Las guitarras estallan y nos encontramos un sonido más cercano al de sus compañeros de sello Manta Ray que al de su propia discografía anterior. Migala se dejan de medias tintas, abandonan casi completamente las voces, y abordan un concepto diferente del postrock, que les aleja de cantautores como Oldham o Callahan y les sitúa en la órbita de Godspeed you! Black emperor, Mogwai o Explosions in the sky. Además, lo hacen a lo grande, editando el álbum en formato cd+dvd con clips de todas las canciones. Una muestra clara de la confianza que el sello tenía en los madrileños.

Quizás se trate de su disco menos afectado, menos desgarrador, pero logra sacar otros sentimientos y también dispara a dar (WWW, Lecciones de vuelo con Mathias Rust y Your star, strangled queda entre lo mejor de sus discografía) y a matar (todo el todo del disco, con las guitarras más protagonistas y rotundas) en lo que terminó significando la despedida de uno de los colectivos de no-músicos (como se hacían llamar) más importantes de nuestro país. manolo



Finnegan's late, 1998 
The North on fire, 2000 
Un tributo a The Cure, 2000 

Migala publicaron durante su historia 3 singles en 3 sellos diferentes. El primero formó parte del reputado Club del Single de Elefant de 1998, y tiene dos temas que andan ya a medio camino entre Arde y Así duele un verano, especialmente por su cara B, That imaginary Mexico (Piedrita), que suena catatónicamente fronteriza.

The North on fire, el 7" que les publicó Sub Pop, junto a su propia edición de Arde, que llegó en 2001, vuelve a formar parte de un club del single dos años después del primero. También un tema por cada cara, con el afectadísimo tema principal en la cara A, que también apareció posteriormente en un recopilatorio de Acuarela records.

El tercer sencillo, en este caso un split con Sr. Chinarro publicado como cd-ep, debía ser parte de un fallido proyecto de álbum de tributo a The Cure que al final quedó solo en las versiones de los dos grupos  mencionados. Y en el caso de Migala se trata de una gran adaptación a terreno propio de la original Plainsong, que abre Disintegration, mi disco preferido de Robert Smith y compañía. manolo

martes, 19 de enero de 2016

especial sobre migala, biografía pt. 2

la increíble aventura de migala, parte 2 por manoloDomínguez:

El tercer disco de Migala se publica en el 2000 en nuestro país y al año siguiente en Estados Unidos con licencia Sub Pop. Un 7” editado para el club del single de Elefant, lleno de aires fronterizos, ya predecía lo que podía traer Arde. En su día ya me pareció este el más internacional de sus discos y la acogida americana no hizo más que confirmarlo. La crítica de Pitchfork no dejaba lugar a dudas, un 9’3 es una puntuación impensable para cualquier artista español.

En el aspecto estrictamente musical me atrevería a decir que Arde es más calmado, sigue siendo opresivo, pero no tiene las connotaciones negativas tan evidentes del anterior. Se encuentra más cercano al sonido de bandas como Lambchop o Wilco que a Oldham o Smog. Hay una clara evolución en una banda que no se estanca. Además, para la grabación cuentan más intensamente con Nacho Vegas (en Así duele un verano se limitaba a meter el theremin en un tema) y, posteriormente para los directos, se une definitivamente a la banda. Con él realizan una gira por norteamerica y una segunda europea para la que el propio Jesús escribe un diario que se publicaría en la página oficial del Fib. En este se hablaba de conciertos y de música, sí, pero también de salidas nocturnas, de drogas, de afterhours en habitaciones de hotel y de una banda que, en contra de lo que muchas críticas que les tachaban de sosos decían, también toman su porción de la tarta envenenada que se le da a cada estrella del rock. El resultado de esos días on the road es una evolución en el sonido y una nueva forma de interpretar los temas que los termina llevando a regrabar algunos de ellos y publicarlos como lo que finalmente sería Restos de un incendio, su cuarto disco de estudio.























Esta forma tan especial de hacer balance nos ayuda a reubicar a la banda. Es como cuando en el colegio llegaba ese alumno que en vez de heredar el libro pintarraqueado del hermano mayor, estrenaba uno nuevo y te mostraba, orgulloso, que éste había cambiado de un año para otro: incluyendo nuevos capítulos o, simplemente, la visión sobre ellos. Y ese libro recién estrenado recogía diez pasajes de la historia de migala que se mostraban absolutamente renovados. Desde la Canción de gurb, que pierde el recitado del texto del pequeño lord, a las Instrucciones para dar cuerda a un reloj, más post-rok en el sentido Mogwai que la original. Mostraba sencillamente que la banda, en 2002, estaban en su mejor momento.

Después de Restos de un incendio (el nombre ya lo insinuaba) no cabía duda de que lo siguiente sería completamente nuevo. Se habló incluso de disolución de la banda pero, finalmente, en 2004 llega La increible aventura, un disco al que se le une un dvd que enseña los dientes desde la portada y muerde en el interior. Más incisivos que nunca, más rockeros, más instrumentales y más épicos. Más Migala, pero unos Migala completamente renovados. La idea de publicar junto con el disco un dvd incluyendo los clips (o películas musicales, como ellos las llamaron) de todos los temas demuestra que realmente iban en serio, que se toman la música muy en serio. Empiezo a leer en las revistas que más que una de las mejores bandas nacionales son una banda más del panorama musical mundial; que se han colado, como Pau Gasol, en la liga profesional y no desentonan.

Repiten gira europea y se patean casi toda españa justificando el disco más sorprendente y más trasladable al directo de su discografía. Yo, por ejemplo, no conseguí encajar el golpe hasta que me los encontré en la primera edición del South Pop en Sevilla. Allí dieron un concierto que eclipsó a cuanto grupo extranjero (o nacional) había pasado por el escenario del Teatro Alameda. Centraron repertorio en su último álbum y colaron algunas canciones de los anteriores a la manera Restos de un incendio. Pasaron por allí como Atila y demostraron que estaban por encima, incluso, de lo que me podía esperar. Ahí, mientras sonaban las Lecciones de vuelo con Mathias Rust comprendí que desde los principios de Diciembre, 3 a.m. Migala solo han hecho crecer sin necesidad de mirar para atrás constantemente. Cada cual puede tener su disco favorito (yo me sigo quedando con Así duele un verano) pero todos son escalones imprescindibles de una banda que cada vez estaba más arriba.

Y entonces, cuando mejor los ves, es cuando los rumores se hacen reales. Desde la página de Acuarela se anuncia que el concierto del Fib 2005 sería el último que darían, aunque no se llega a mencionar la posibilidad de una disolución. Era como escribir el epitafio sin mencionar el cadáver, pero todos comprendíamos que habíamos llegado al final del camino. Llegado allí, ya solo les quedaba despedirse y desearse toda la suerte del mundo los unos para los otros. No sé si habría apretones de manos reales o fingidos, pero está claro que todos saben que han hecho historia. Sí, de la que hay que rebuscar en las hemerotecas para encontrarla, porque en España somos así, pero historia. La increíble historia de una banda de rock.

lunes, 18 de enero de 2016

especial sobre migala, biografía pt. 1

Hace mil años, cuando la página de la nadadora aún lucía adolescente, preparamos un especial sobre uno de nuestros grupos preferidos, que había decidido terminar poco antes su andadura musical. Aquel especial tuvo dos partes, una biografía más emotiva que objetiva (realizada por Manolo), en la que robamos información de todos los medios que tuvimos a nuestro alcance para inventarnos la historia de la banda, y un repaso a su discografía.

Ha pasado tiempo, mucho tiempo, pero Migala siguen siendo tan importantes como entonces para nosotros. Cada agosto sigue doliendo como el del 98 y ya nos hemos acostumbrado a vivir sobre los restos de nuestro incendio. Somos más viejos, estamos más calvos, pero seguimos agarrados a las mismas inseguridades y contradicciones que cuando Low of defenses hacía que se nos cayera el techo de la habitación. Y por todo esto, y debido a que aquel reportaje ya no se encuentra en la red de redes, hemos decidido recuperar y reorganizar el especial, editando, en dos partes,  el texto íntegro que escribimos entonces y rehaciendo la discografía, que completará un repaso a un grupo que lleva desde que se disolvió mereciendo el reconocimiento de toda una generación que creció musicalmente con sus afectaciones en clave folk.


la increible aventura de migala , primera parte por manoloDomínguez:

La historia de Migala está irremisiblemente unida a la segunda mitad de la de Acuarela Discos. En 1997 Jesús Llorente se queda solo al frente de un sello que, aparte de discos maravillosos, solo genera deudas. Surge la opción de ampliar catálogo con tres nombres y no se lo piensa. Uno de ellos era Migala (los otros Astrud y Mus), un colectivo de no-músicos que sonaban como esos grupos que el responsable de acuarela tanto admira y que, además, sabían jugar al baloncesto.

Los madrileños habían publicado un par de maquetas cuando unen su camino con Acuarela y durante la gira nacional que Jesús organiza para Will Oldham, ellos se convierten en la banda del cowboy solitario. La experiencia parece ser más positiva en el terreno profesional que en el personal, puesto que una gran estrella puede ser, sencillamente una mala persona (“como un niño pequeño”, comentaba Llorente tiempo después en una entrevista). A pesar de todo, está claro que oldham es una influencia en la música de Migala y comenzar una andadura musical con esa carta de presentación es reflejo de que ahí había algo importante, algo que se concreta en Diciembre, 3 a.m., un debut oscuro, complejo y apesadumbrado que se convierte inmediatamente en la referencia de todo aquel que pretende justificar una escena independiente, la española, que se perdía en mimetismos que casi parecían caricaturas.

Aun así, no podemos decir que este disco estuviera, ni mucho menos, libre de influencias externas: entre las musicales, Cohen se colaba en Style o A fistful.., Schizo-doubt era un homenaje sin mucho sentido a unos Sonic Youth que no parecen influencia alguna, Sweet anarchy era una versión de Sex Pistols cuya única justificación era la anecdótica. Y las literarias se explicitan en los títulos de dos de las canciones, Kerouac y Cortázar. Pero en ese momento no había nadie en el país con quien compararse. Era el año de Acuarela y solo El porqué de mis peinados parecía estar a la altura. El juego arriesgado de Jesús Llorente se salda con un resultado más que positivo y el futuro se vislumbra con mucha mejor cara. Es evidente que, junto a Sr. Chinarro, el sello tiene por fin otro buque insignia.

Lo curioso es que a partir de la publicación del disco empiezan a surgir comentarios sobre la pseudointelectualidad o pedantería de la banda. Tal vez el considerarse en la hoja promocional de Diciembre, 3 a.m. como colectivo de no-músicos (seguro que en su momento ni por asomo imaginaban la repercusión que tendrían estas palabras), las referencias a Kerouac o Cortázar o utilizar un poema de W.B. Yeats para la letra de An irish airman puedan ser el detonante... Pero nadie había criticado anteriormente que La Buena Vida utilizaran el título del libro de Süskind para La historia del Señor Sommer o que Family, aparte de escoger la película de Louis Malle para Un soplo en el corazón citara a Kerouac en Portugal. Ni mucho menos que posteriormente el debut de Dar Ful Ful recogiera el nombre de la novela de James Joyce ni la utilización que Xabi, ya en solitario, hiciera del relato de Vila-Matas para La canción del extranjero siempre. El pop independiente ha utilizado siempre este tipo de recursos e, incomprensiblemente, solo en Migala han sido criticados.

Y solo un año después llegaría Así duele un verano, un título brutal que define perfectamente lo que uno puede encontrarse dentro. Ya comenté una vez que los veranos no tienen término medio, los amas o los odias. Y los componentes de Migala (por cierto, hasta la publicación de este álbum, Abel y Rodrigo Hernández, Coque y Diego Yturriaga, Jordi Sancho y Rubén Moreno) no parecían ser precisamente de los que la eligen como estación favorita del año. El disco pesa, acongoja como las canciones de Will Oldham o mis propios recuerdos de aquel año. Es más sosegado, más coherente y, especialmente, más depresivo que el anterior. Cala.

La conexión Migala-Acuarela para entonces es ya absoluta, Jesús Llorente firma incluso la letra de Gurb Song, y la confianza es tal que apuestan por abrirse al extranjero. El disco se publica en Francia con licencia labels y casi mayor éxito que en nuestro país. Yo en aquellos días necesitaba canciones así para sentir que mi miedo a todo, a la responsabilidad, al entorno, a no ser lo que quería ser, podía ser compartido. Recuerdo haber escuchado The whale, Gurb Song o Low of defenses en mi habitación pensando que podría haberlas escrito yo mismo si tuviera esa capacidad. Las circunstancias pueden marcar, positiva o negativamente la percepción de una obra. Para mí Así duele un verano es mucho más que trece canciones y cuarenta y cinco minutos, es la ejemplificación en mí de esa idea de la entrada en la adultez en condiciones emocionales no especialmente favorables.

Finalmente Rockdelux los deja a un escalón del cielo, segundo mejor álbum tras la Honestidad brutal de Andrés Calamaro (no sé que pensarán hoy en día en la revista respecto a uno y otro álbum), y la repercusión internacional hace que se planteen una primera gira por Francia. Además, el disco llega a los oídos de los responsables de Sub Pop y aquello se termina fraguando con la edición de un ep para el sello norteamericano. Todo se iba ordenando para llegar en las mejores condiciones a Arde.