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jueves, 2 de noviembre de 2017

la bien querida, fuego (2017)

En la portada de Fuego aparecen los discos de Laurie Anderson, New Order y Manuel Gottsching. Y sí, serán importantes y relevantes, pero yo echo de menos otras portadas; alguna de Cecilia, de Massiel, Mari Trini, Jeanette... Reivindicar la figura de la cantante nacional como sí lo hace en su música. Porque Ana Fernández-Villaverde es eso, la mayor representante del pop femenino y la mal llamada música ligera del siglo 21 en nuestro país. Un honor que se ha ganado a pulso y canciones trascendentes.

Este, y esa rumba cantada sin gracia (porque para cantar una rumba hay que tener una gracia o un arte especial, que solo quién vive gitano la tiene de verdad), son a la postre los únicos puntos débiles de, por lo demás, el inconmesurable disco que se ha marcado La Bien Querida. Porque Fuego mantiene el nivel de los mejores álbumes de su discografía y adelanta a los menos acertados (menos solo en comparación con los otros), con una nueva muestra de talento y versatilidad, olvidando el trabajo conceptual excepto por esa obsesión de Ana de centrar al cien por cien su inspiración en las relaciones emocionales, y volviéndonos a entregar un catálogo de canciones tremendo. Canciones que, gracias a la brillante (y para esta ocasión aún más que nunca) producción de David, que logra virar la genialidad compositiva de Ana hacia múltiples terrenos. Así, igual que Manuel Alejandro moldeaba a sus intérpretes, David hace de Ana lo mismo una cantautora de guitarra folkie y raíces clásicas a una estrella de lo latino o un remake synthpop con la misma sencillez con la que Mecano terminaron transgrediendo géneros y estilos.

Es cierto, si nos ponemos quisquillosos, que Fuego ha perdido la capacidad de sorpresa que tenía Romancero, pero fácilmente podríamos decir que, con la inspiración que sigue mostrando el proyecto, se suple algo que se debe solo al inevitable paso del tiempo. Y es que pocos artistas podrían resistir el seguir aplicando una fórmula con variables cercanas sin morir en el intento ni resultar repetitivo o monótono. Y La Bien Querida, la conjunción de Ana y David, lo logra sin aparentemente despeinarse. El resultado de combinar genialidad y trabajo. Manolo Domínguez

jueves, 5 de octubre de 2017

especial la bien querida: nuestras canciones favoritas y la ilustración de amaya

  



 1.Monte de Piedad Sorprende que una maravilla de producción como la que ha convertido una de las mejores canciones de la maqueta en pura emoción venga de alguien de Barcelona, donde no se vive la Semana Santa con la misma intensidad que en otras zonas del país. Monte de Piedad ya era importante, pero con el sonido de la banda acompañando a Ana es una absoluta epifanía. De la tierra al cielo en menos de tres minutos de gloria.

  2.Corpus Christi Como una segunda parte mejorada de Los Planetas de La Buena Vida, con la cursilería justa para no resultar, eso, cursi, y esa voz distante de Ana que parece que no quiere pero que cuenta. El amor es aquello donde todo es relativo menos los sentimientos, y donde 4 días pueden ser tan largos como un viaje a la luna. Como esperar a que llames de una vez. O a que no.

  3.9.6 9.6 fue el primer golpe de efecto de LBQ. Del pop delicado de esta canción en su famosa maqueta, se pasó a un pop bailable, a un hit para pistas que incluso vio varias remezclas en un cd single publicado por su discográfica.

 4.De momento abril Si no dices algo en el momento justo, ese momento se convierte en una oportunidad perdida. Y con el paso de los años ya van unas cuantas. Demasiadas. Y luego me he ido...

 5.Pelea Nunca un imperativo supo tan bien. Jugando con las palabras (de nuevo, es algo recurrente en sus canciones), Ana consigue con Pelea una de sus canciones más bonitas (y ya es difícil, que las tiene a montones).

  6.Música contemporánea Franco Battiato se merece todos los homenajes que se le hagan, pero si son como el del estribillo de esta canción con más razón. La Bien Querida sonando más synthpop que nunca y oliendo a Mar Mediterráneo en la misma canción. Como esa música contemporánea que solo sirev para bailar. O para llorar.

  7.El actor del año Muchas de las canciones de la primera maqueta fueron entrando en los primeros discos de LBQ. Solo algunas se quedaron ahí, sin versión oficial de estudio, entre ellas esta maravillosa El actor del año. Una canción breve (no llega a los dos minutos) que yo habré escuchado on repeat como tres millones de veces. En este caso, la maqueta sí era mejor.

  8.Ojalá estuvieras muerto Cuando escuché por primera vez esta canción sentí la necesidad de escribir esto. Algo desgarrador, desesperado, opresor, algo por lo querer todo eso que ya no tiene remedio.

  9.Piensa como yo Ante la incertidumbre solo queda apelar a un estribillo y entregarse al pop inquieto y saltarín. Ana lo hace y acierta con una melodía que, en contraste con la letra, explota en pura euforia para volver en segundos a recular, como quien decide ponerse a salvo para evitar entregarse.

10.Muero de amor Mari Trini metida en un mundo de sintetizadores y casiotones. Suicide con sobredosis de glucosa. Muero de amor son muchas canciones en una que explotan en un estribillo que juega a ser más clásico que las más clásicas composiciciones de Manuel Alejandro o Juan Carlos Calderón.

11.A veces ni eso Todo músico que se precie ha copiado alguna vez el bajo de Peter Hook en una canción. Lo importante es no fracasar en el intento. La Bien Querida acierta incorporándolo en una de sus canciones más bailables y donde parece que adelanta, un disco antes, el tono de Nocturnidad, Premeditación y Alevosía.

12.Carretera secundaria Otra de las grandes canciones de Nocturnidad es Carretera secundaria, en la que se invocan a poderes divinos para hacer lo que nosotros no podemos: "Ya que nada te importo, acuérdate que hay un Dios que quizá no te perdone lo que te perdono yo"

13.El zoo absoluto La relación entre La Bien Querida y Los Planetas siempre ha sido muy estrecha. No solo en lo que respecta a colaboraciones, también en cuanto a admiración mutua. En esta canción de Romancero, Ana Fernández-Villaverde se deja llevar por el espíritu de los últimos granadinos y claro, lo hace de manera notable.

14.Ya no Romancero no necesita de himnos porque todo él es un himno al amor, pero Ya no apuntó desde el principio a ser uno de los candidatos a serlo. Una canción donde David explora sonidos a los que el pop no estaba muy acostumbrado y que ahora, pasados unos años, parece revelador de por dónde debería ir la música en nuestro país para sonar más real y menos invadida.

15.Poderes extraños La oscuridad de esta canción es la oscuridad de todo el disco. Inquietante en lo instrumental y sosegada en la voz de Ana, Poderes extraños es hipnótica por esa conjunción de dos mundos que parecen separados hasta que alguien se atreve a mezclarlos y revolvernos con ello.

16.Alta tensión Aquí no hay dobles lecturas, aquí todo es negro como el betún, como un bosque cuando cae el sol, como una relación cuando se hace añicos hasta que uno se atreve a decir (y a pensar) que todo ha terminado. Alta tensión es eso, es un vaso en el suelo convertido en mil pedazos sobre los azulejos de la cocina.

17.7 días juntos Tan solo hace unos pocos meses que conocemos esta canción (adelanto de Fuego) y ya se ha convertido en una de nuestras favoritas. Esta vez a ritmo de dub y con la colaboración a modo de featuring de Joan Miquel Oliver cantando en castellano una de sus canciones, con 7 días juntos nos vuelven a sorprender. Y mira que es difícil.

18.Vueltas Manolo comentaba sobre Vueltas que es "como el pop primerizo de Mecano pasado por el filtro de Los Punsetes". Una canción de ambiente enfermizo y asfixiante. Como tu punto de vista retorcido, el que me hace dar vueltas como un niño.

19.Sentido común Una guitarra española para esta miniatura que parece inofensiva hasta que uno se para a sentirla de verdad. Una canción que no sabe si es copla o rumba o canción ligera pero que no necesita ninguna de esas etiquetas porque, en realidad, no es nada de eso, sino algo nuevo y diferente.

20.Los Picos de Europa Otra canción breve y concisa, sonando a dream-pop y shoegaze a partes iguales, sonando a todo lo que nos hace felices.



miércoles, 4 de octubre de 2017

especial la bien querida: 2012-2015

Ceremonia, 2012 Desde la publicación de Ceremonia, La Bien Querida ha dado un vuelco a su sonido con cada disco que ha publicado. Con la excepción de Fiesta, más continuista respecto a su debut, con cada álbum han dado un gran giro. Con Ceremonia pasaron del pop con raíces españolas de Fiesta a un tecno pop oscuro a lo New Order, y de ahí a algo más sofisticado y difícil de catalogar en Premeditación, nocturnidad y alevosía.
El que nos ocupa es su disco de 2012, el que nos hace entender que La Bien Querida es un proyecto mayor, un proyecto que va más allá de sus propias reglas. Aquí se lanzan de lleno al dreampop (Luna nueva, Carnaval), al krautrock (Arenas movedizas), y como comentaba, a los bajos y las guitarras influenciadas por New Order (A veces ni eso). De tono reflexivo y calmado, y con una producción envolvente, Ceremonia es especial para mí porque contiene una de mis canciones favoritas de los últimos años y claro, de LBQ, Pelea. Una preciosidad adorable que guarda el encanto de quién posee algo pero no es consciente. Javi


Premeditación, nocturnidad y alevosía (2015) El cuarto disco de La Bien Querida se planteó como 3 entregas en 3 eps de cuatro canciones cada uno. Finalmente se unificó todo ello en un disco al uso, en un conjunto que formaba una unidad perfecta. Una unidad perfecta debido a la consistencia de sus partes. Aquí predomina el lado oscuro de las historias de amor que Ana Fernández-Villaverde tan bien nos cuenta. Canciones como Ojalá estuvieras muerto es de lo más desgarrador que Ana ha escrito nunca, y cuenta con una producción sofocante de David, siempre sorprendiendo con la producciones que otorga a las canciones de este proyecto. Igualmente descorazonadoras son Vueltas o Carretera secundaria, especialmente bella esta última. En cambio, la clásica Muero de amor o Poderes extraños son el lado bueno de la historia del amor.

Con una producción, como comentaba, siempre llevada hasta sus últimas posibilidades, las canciones de Premeditación, nocturnidad y alevosía forman junto a Romancero, la mejor colección de canciones de La Bien Querida, aquí tocando el cielo bien de cerca. Javi

martes, 3 de octubre de 2017

especial la bien querida: 2009-2011

Desde que escuchamos en 2007 aquella histórica maqueta con diez canciones (de las cuales seis terminaron en el debut oficial del proyecto) ya se sabía que lo de La Bien Querida no era una banda más, sino algo realmente grande. El revuelo que organizó fue tan grande que la expectación ante Romancero era inmensa. Así nació un proyecto que al principio no teníamos claro si tratarlo de unipersonal, pero que en la actualidad nadie duda de que es el trabajo de dos personalidades, la de Ana Fernández-Villaverde en la composición e interpretación y la de David Rodríguez poniendo forma a la inspiración de la bilbaína. Y el resultado, cuatro discos después y a unos días del quinto, es el de uno de los nombres principales del pop actual de nuestro país.

Por eso, y para celebrar que no hay quinto malo, nos hemos animado con este especial que comienza, aquí y ahora, con el repaso a los dos primeros álbumes y terminará el jueves con un top de nuestras canciones favoritas. Porque sí, durante toda la semana, La Bien Querida será la actriz del año en el marino.


Romancero, 2009 Cuando se publicó Romancero nos cansamos de repetir que la maqueta era mejor y, de tanto insistir en ello, al final se nos pasó escuchar el disco. Pasaron los meses y las canciones quedaron ahí, como extrañas anomalías que sentíamos sobreproducidas (y probablemente algo de razón había en esa apreciación) y que golpeaban nuestro honor de descubridores de la tremenda sensibilidad de Ana Fernández Villaverde para relatar historias y vestirlas con el envoltorio exacto. Pero la realidad era otra. La realidad es que Romancero es el mejor disco sobre el amor y las relaciones editado en España en lo que llevamos de siglo 21. Una especie de 69 Love Songs en miniatura que nace con objetivos diferentes pero comparte con él más de lo podría parecer a primera vista.

Si la obra maestra de The Magnetic Fields nace de la experiencia y, sobre todo, la ambición de Stephin Merrit, Romancero parece surgir con una mayor espontaneidad y materializándose en una declaración de intenciones que, cuatro discos después, sigue intacta. Ana no escribe sobre el amor como recurso, sino como motor único de su literatura. Y lo hace con una tremenda naturalidad, sabiendo mantener las distancias correctas y dándole el punto justo de cursilería. Además, en lo musical, se saca de la manga una colección de canciones que directamente pasan a ser parte de la historia del pop. Cuando se acerca a La Buena Vida en Corpus Christi, cuando se viste de disco chochi (gracias a la producción de David, ya que en la versión demo la canción era muy diferente) con 9,6, cuando remite a una guitarra y un estribillo clásicos en Siete medidas de seguridad o cuando remite a Los Planetas más jondos en El zoo absoluto.

Romancero no es perfecto, probablemente ningún disco lo sea en realidad, pero ha sabido marcar un camino y rayar a una altura tremenda, gracias a ese trabajo de David que tanto criticamos en su día y, especialmente, a la sensibilidad de Ana para trascender sin apenas parecerlo. Con una distancia frente a sus canciones que parecen cantadas en tercera persona, aunque siempre lo haga en primera. Manolo


Fiesta, 2011 Ana y David creo que no han vuelto a alcanzar en su discografía el nivel mostrado en Romancero pero, de momento en Fiesta, no se quedaron tan lejos como podría suponerse de quien llega tan lejos con su debut. Tal vez le falten canciones incontestables en comparación con el anterior (a pesar de ello, ahí están Noviembre, Piensa como yo o, sobre todo, Monte de piedad), tal vez pierdan el factor sorpresa, pero todo en la continuación de su ópera prima es, al menos, de notable.

La producción en este caso es continuista, entendiendo por ello a mantener ese nivel de heterogeneidad de David, tan amigo de darle a cada canción su propia personalidad por encima del concepto de sonido compacto del álbum completo, y las canciones han nacido para ser mezcladas con las del anterior sin rubor alguno. Se explota el mismo concepto sin resultar monótona ni repetitiva, y se vuelve a acertar en la exposición del corazón y sus consecuencias como motor lírico.

Y las referencias se vuelven a repetir. Con Ana, no sé por qué, siempre nos hemos fijado más para situarla en el cancionero que en el internacional. Por eso se repiten La Buena Vida, Los Planetas, Jeanette, Cecilia o incluso Mari Trini para describir su música. Y no creo que eso afecte al proyecto, ya que todas ellas están tan bien pasadas por el tamiz de ambos que, en realidad, solo suenan a La Bien Querida, a ese dúo que aquí ya se ha consolidado de una forma aplastante. Manolo