viernes, 25 de septiembre de 2015

un repaso personal a la historia del pop sevillano (7): el hip hop en sevilla por joselito ramone

Mala Rodríguez, lujo ibérico (2000) superego
Tote King, Un tipo cualquiera (2006) BOA


Nacer a finales de los ochenta,  criarte en los 90 y pasar tu adolescencia en los dosmiles en el barrio de la Macarena te enseña dos cosas muy importantes si tienes los ojos y los oídos abiertos: que la banda de la Centuria Macarena va a ser tu banda sonora obligatoria casi a diario y que a dos calles de la tuya se está gestando uno de los movimientos más interesantes de la música española de los últimos tiempo. Porque sí, en La Jota estaban Violadores, en El Prat estaba Mucho Muchacho, pero en la Macarena teníamos a los verdaderos reyes del rap, ambos con su corona: Ella la lleva tatuada en el brazo y él la lleva en su nombre. Mala Rodríguez y Tote King.

Corría el año 2000 y yo no tenía aún en casa un ordenador de esos que se supone que iban a explotar con el citado efecto, lo que si explotó es mi cabeza cuando me pasaron una cinta de cassette (En casa por entonces había pocos cd’s debido al precio) que tenía dos canciones de algo que yo no había oído nunca, tenía 12 años y Toma la traca y, sobre todo, Tengo un trato. Dos temas que eran la antesala del disco que más veces he escuchado y posiblemente el disco que señalaría si tuviese que quedarme con solo uno.
Se ha escrito de todo acerca de él y es que Mala Rodríguez tenía claro desde un principio que las fronteras sirven para mezclar cosas y no para separarlas y que los corsés se los pone ella en el escenario, pero su música tiene que volar libre y así ocurre en este disco. Cortes tan dispares como Tengo un trato, Con los ojos de engañá, El gallo, La cocinera o A jierro van creando un paisaje que definía a la perfección ese barrio que es la Macarena, tan lleno de contrastes, de vida, de personajes y de, por qué no decirlo, mucho arte. Así, a bordo de las producciones de Jotamayúscula y Supernafamacho, Mala Rodríguez se encarga de poner patas arribas un género en el que los puristas son a veces más puristas que los del flamenco, estilo musical que inspira no solo algunos temas, si no también esa manera que tiene María de decir las cosas.

Algunos críticos lo han tildado de irregular, de no ofrecer una línea continua, pero para mí gusto no sobra nada y tampoco falta. Está todo en su sitio y esa línea que va tejiendo todo el hilo es la chulería y el descaro de una Mala Rodríguez que no tiene reparos en hacer lo que le apetece, que se deja llevar por caminos nunca transitados saliendo victoriosa, plantando su bandera y su grito en cada esquina inexplorada de nuestro panorama musical. Y haciendo por primera vez que el éxito comercial llegase al hip hop en español, curiosamente con el disco quizás menos ortodoxo de la historia del género en nuestro país.
Luego vendrían Alevosía, con un deje oscuro y premeditado que yo en su momento no entendí (buscaba una continuación del Lujo Ibérico) y que ahora me resulta imprescindible; Malamarismo, que la consagró como una estrella a nivel internacional; Dirty Bailarina donde se arriesga quizás más que nunca y Bruja, disco que desde que salió no he podido dejar de escuchar. Si hubiese nacido en EEUU a día de hoy sería ya una leyenda, una estrella reconocida a lo largo y ancho del mundo, pero María nació en Jerez (porque en su pueblo no había hospital) y se crió en Sevilla y esa es la razón por la que tiene una carrera intachable, cosa que pocos músicos pueden decir, porque Mala Rodríguez ha sabido entender el hip hop como nadie y empaparlo del barrio, de esa Sevilla que es incomoda y bonita a partes iguales.


Y otro experto en mostrar esa Sevilla incomoda nació a dos calles de Mala Rodríguez. A día de hoy Alcántara 7 es una visita obligada para los amantes de la música que vienen a Sevilla. Tote King ha tenido siempre muy claro lo que quería y que si eso que quería antes se contradice con lo que quiere ahora, no tiene reparos en aceptarlo, mostrarlo y hacerse fuerte en eso.  Tras firmar un primer disco a medias con su hermano Shotta: Tu madre es una foca, un disco con temas como Lider del papel o Bloc de espiral que a día de hoy siguen siendo himnos, Tote se lanzó con su primer trabajo en solitario: Música para enfermos en el que nos enseñó como el hip hop no sólo era hablar de lo bueno que es uno o lo que tiene, si no que nos enseñó ( y yo personalmente le debo mucho) que ser un tío normal estaba muy bien, que echarle huevos a la vida era ponerte las pilas y estudiar y hacer lo que te gusta y no partirte la cara con un tío en una discoteca, nos enseñó que las letras del hip hop podían estar plagadas de referencias literarias, cinematográficas y musicales. Y así llegó el disco que lo convirtió en una leyenda viva: Un tipo cualquiera.

Un disco donde Tote se encierra en sí mismo y nos muestra su parte más sensible, sus miedos, sus agobios pero también su rabia contra aquellas cosas que le parecen injustas, todo esto aliñado con una colección sublime de sampleos de rock clásico que le abrió las orejas a más de uno de los talibanes del bombo y caja. Otro ejercicio que hizo que el hip hop encontrara nuevos caminos hacia los que expandirse, nuevas formas, nuevos estilos, sin abandonar el rap más clásico de los 90. Algunos entendidos quizás me tiren piedras por esto, pero al igual que Nueva York pasea con orgullo el Illmatic, Sevilla pasea con el mismo o más Un tipo cualquiera.
Temas como Merece la pena (mi favorito de Tote King), Cuatro minutos te escupo, El primer día del resto de tu vida o Bumm!! (Yo soy el Toterreno) hacen de este disco una de las catedrales del hip hop patrio. No le hicieron falta colaboraciones, no le hizo falta una portada especialmente ostentosa, no le hizo falta más que un Big Hozone en estado de gracia y hacer lo que sabe hacer mejor que nadie: rapear una letras dignas de cualquier escritor consagrado que se precie.

Luego vendrían T.O.T.E, El lado oscuro de Gandhi y El tratamiento regio, pero Un tipo cualquiera es ese disco perfecto que todo genio tiene en su carrera, porque por mucho que él lo afirme, no, no es un tipo cualquiera. Es un genio.

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