miércoles, 10 de febrero de 2016

recordando canciones: sentimental, family (1991)

Sentimental por Amaya González





























Sentimental por Manolo Domínguez


El primer viaje al norte fue extraño. El día anterior pasaba por Sevilla la gira con la que Green Ufos celebraba su décimo aniversario, con los conciertos en el palenque de Piano Magic, Françoiz Breut y The Little Rabbits. A mí me fastidió especialmente que Experience solo actuase en Madrid y Barcelona, pero lo que iba a esperarme los siguientes día dejaban en un tercer plano cualquier grupo al que pudiera ver. Aún así, y ya que tenía mi entrada desde días antes, allí me encontraba, enviando sms mientras las actuaciones iban pasando, hasta que, de pronto, empiezo a notar que me encuentro mal; un sudor frío y unas terribles ganas de vomitar. Corro a los servicios y camino de ellos me doy cuenta de que el mismo virus que hace unos días tuvo a mi madre tres días con fiebre ahora se está cebando conmigo.

El vuelo al día siguiente, con escala en Barcelona y 38 de fiebre, se hizo eterno. No había dormido esa noche y estaba realmente cansado. Subí al avión sabiendo que no solo tenía que imaginar cómo eran los 46 pasos entre ese salón en el que Amaya pasó horas escuchando sus discos preferidos y la oficina desde la que me escribía todas las mañanas el primer mail que yo leía al llegar al trabajo, sino también controlar mi malestar con ibuprofeno y primperán y tratar de aguantar hasta que llegase a mi destino sin comer tal y como me dijo el médico de cabecera. Tal vez sea por esto, por este primer viaje, por el que siempre que vamos juntos de vacaciones nos ocurre algo. Las relaciones que empiezan con alguna anécdota de este tipo se suelen ver abocadas a arrastrarlas para siempre.

Cuando Amaya me recogió en el aeropuerto me dijo que había comprado manzanas para hacérmelas al horno. Creo que ha sido la primera y última vez que las he comido en mi vida. Recuerdo estar en su salón, delante de los cientos de cds que tenía en la estantería junto al equipo de música, con la manzana hirviendo y una cuchara en la mano. Allí estaba toda la discografía de Le Mans, de La Buena Vida, de Los Planetas o La Casa Azul. Yo cogía un disco y lo ponía, dejaba que sonara media canción y me iba a otro. Encontré el Mini-Lp de Aventuras de Kirlian y le conté que yo no lo tenía. Ella me dijo que compró 5 copias y las fue regalando, pero que ya solo le quedaba la suya, esa que ahora está en casa junto al resto de aquellos cds que yo veía por primera vez.

Entonces le pregunto por el soplo en el corazón y me indica dónde está. Hay dos copias, la original y la reedición en digipack. Y junto a ellas un disco que me resulta familiar. Es un cd-rom con las canciones de la maqueta plateada y una portada impresa a color. No es la original. Yo por entonces no había visto el verdadero diseño que realizó Aramburu en su día pero sabía que no era el que tenía Amaya porque ese que estaba ahí lo hice yo años antes, cuando me bajé los mp3s de algún sitio. Le pregunté cómo lo había conseguido y me dijo que se lo había descargado su hermano del soulseek y que ella lo grabó y lo imprimió, extrañada porque la portada no viniese con la firma de Javier Aramburu, sino de otra persona. Incluso se lo comentó a él, que no era normal que un trabajo de Family tuviera un diseño de otra persona. De lo que no se había dado cuenta en todo este tiempo es de que el nombre que aparecía junto a aquel dibujo abstracto era el mío. Y que, de alguna forma, yo había estado todo ese tiempo en su salón, acompañándole mientras ella ponía sus canciones preferidas en soledad y que, por eso, al final eran también las mías. Las mismas canciones que esa noche pusimos, de sus grupos y sellos preferidos, hasta que dejamos de fondo el soplo justo antes de quedarnos dormidos en el sofá.

2 comentarios:

  1. Por favor, Manolo....¡ Qué preciosidad !

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  2. ¡Gracias! Ahora ese cd está aquí en sevilla. Y no lo va a sustituir el vinilo, por muy remasterizado que esté.

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