sábado, 4 de julio de 2015

especial sufjan stevens (2): seven swans (2004), illinois (2005) y the avalanche (2006)

El 4 de julio de 2005, Día de la Independencia de Estados Unidos, se publicó Illinois. Hoy se cumplen 10 años desde esa fecha. Para celebrarlo, en el repaso a su discografía nos paramos en él.

Unos años de excelencia para Sufjan y por extensión, para nosotros. Por entonces, en un ritmo vertiginoso, publicaba disco al año, incluso en 2006, en verano fue The Avalanche y en Navidad, la primera de las cajas de villancicos. Unos años de emoción descontrolada y sin frenos. El cielo en la tierra.



Seven swans, 2004

De alguna manera, y salvando las distancias, Seven swans se puede asociar por tono y concepto a Carrie & Lowell.
Sin el peso tan personal y trascendente de este último, ambos son discos que parten de lo mínimo para llegar a lo máximo. Con Sufjan, menos es más y más siempre es mucho más.

Seven swans, de naturaleza folk e íntima, pero sin perder un ápice de intesidad, y de nuevo incidiendo en las referencias religiosas, es otro disco sobresaliente de Stevens, donde su voz espectral nos lleva a lo largo de las doce canciones a la gloria absoluta.  javi


Illinois, 2005

Illinois es el mejor disco de la década de los dosmiles. No exagero.
Illinois (o Come on! Feel the Illinoise!) es un viaje único, físico y espiritual por el estado,  por su geografía y su historia. Aquí caben avistamientos de OVNIS, asesinos en serie, candorosos homenajes a madrastras, viajes en caravana, zombies, Super Man, Abraham Lincoln y su mujer volviéndose loca (por un muy buen motivo).

Pero de esto me fui dando cuenta poco a poco. Si alguien me hubiera advertido de la idea original de Sufjan,  del ’50 States project’ antes de aventurarme en él, hubiera pensado que menudo tarado el tal Stevens. Por suerte, nadie me avisó. Me tragué el álbum casi en crudo, después de haber estado escuchando durante un montón de meses  John Wayne Gacy Jr de manera obsesiva. Y desde ya la primera vez decidí que era de lo mejor que me había ocurrido en la vida; una catarata de pop superlativo.
Un álbum bigger-than-life, una concatenación de canciones a cual mejor alumbradas por un compositor-cantante-ejecutante superdotado, en un estado de gracia sideral. Sufjan no sólo atraviesa el territorio, si no toda clase de emociones: la alegría del viaje infantil, el enamoramiento, el dolor infinito por la pérdida de un ser amado, la angustia… ¿Quién puede escribir una canción sobre el peor asesino en serie de la historia de los EEUU y que sea algo tan conmovedor?

Ah, y háganse un favor. No lo escuchen en streaming. El disco es una suite que suena toda del tirón. Spotify y Deezer rompen el efecto. La magia no, porque es imposible. mireia


The Avalanche, 2006

Hay un viejo adagio que reza que puedes determinar lo bueno que es un grupo por la calidad de sus caras B. Si tenemos que evaluar a Sufjan por la talla de los descartes de Illinois, creo que los sistemas de valoración habituales nos serían insuficientes. Tendríamos que inventar, sólo para él, una nueva tabla. Puntuar sobre 15, por ejemplo. El diez es para los mortales. Porque en The Avalanche hay una cantidad de canciones buenas no, si no magistrales, que abruman.

Ya las tres primeras (The Avalanche, Dear Mr. Computer y Adlai Stevenson) hacen que saques la bandera blanca de rendición incondicional. ¡Pero es que hay más!. Versiones diferentes de Chicago (la acústica es de romper a llorar), los personajes que se quedaron sin papel en el disco principal, las ciudades que no se llegaron a visitar…
Si tengo que destacar alguna canción, confesaré que tengo una debilidad especial por The Henny Buggy Band o Saul Bellow (uno de mis escritores favoritos).
Así, flotando entre los arreglos y la fanfarria marca de la casa, mezclados con el folk y la espiritualidad y salpicados con su humor marciano, recorres las carreteras secundarias de Illinois. Y  te das cuenta de que Sufjan podría haber fabricado un álbum doble, o triple, y que no nos hubiéramos cansado de él jamás. Pero se apiadó de nosotros y no quiso retenernos más de lo necesario. No es egoísta, sabe que el mundo es grande y nos debemos a más lugares. Pero nos hubiéramos quedado a vivir en Illinois hasta el fin de los tiempos. mireia

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