miércoles, 23 de marzo de 2016

celda de emociones, erwin olaf, exposición en cac málaga

Hasta el 1 de Mayo se puede visitar la exposición que ha organizado el CAC de Málaga sobre el fotógrafo holandés Erwin Olaf. Una exposición que no se centra en ningún proyecto concreto del artista, sino que se convierte en una retrospectiva de su pasado más reciente. En ella se encuentran hasta 60 obras que previamente fueron parte de Berlin, Hope, Keyhole y Grief y que muestran la cara más oscura y personal del también publicista.

Nada más entrar en la sala lo primero con lo que uno se encuentra es con la instalación Keyhole, con una serie de retratos en la pared frontal que mueren en dos puertas, una a cada lado, con sendas sillas frente a la mirilla. En cuanto te sientas y acercas el ojo ya eres consciente de que no va a resultar una exposición sencilla. Que te va a exigir y te va a sumir en una serie de dudas, incomodidades y contradicciones. Imágenes con las que Erwin sabe direccionar tu mente hacia el terreno que él quiere, aquel en que pierdes tu estabilidad y confort.



En toda su obra, y más aún con el paso de los años, la estética con la que adorna sus fotografías es elegante y cuidada, terriblemente preciosista y casi irreal, llevándote a lugares y épocas concretas del siglo 20, especialmente a las décadas de los 50 y 60. Pero todas tienen una oscuridad que no se ve, que solo se muestra cuando te fijas en las caras de los protagonistas o en los detalles que Erwin Olaf quiere que veas. Como una botella de Whisky junto a un vaso a medio llenar (o medio beber) en un salón de una vivienda de clase alta donde una señora mayor agota su soledad. O la sensación de tristeza del joven que se echa las manos a la cabeza, las ancianas decrépitas en ropa interior que observan con envidia a una adolescente con todo lo bueno (o todo lo malo) aún por vivir y el guiño sadomaso del niño que señala con un látigo al militar que preside una de las fotografías de la serie Berlin.



Todas estas imágenes están en la exposición del CAC, presentadas con la suficiente pulcritud para no dispersar el mensaje. Entras en la sala y, directamente, caes en las manos del artista.
Porque Erwin Olaf, como el gran fotógrafo publicitario que es, sabe dirigir al espectador, llevarlo a su terreno y generar respuestas de él. Y en su obra artística, la que se muestra aquí, nos lleva a esos pasajes ocultos de nuestro cerebro donde se encuentran la culpa, los remordimientos y los miedos. Celda de emociones no es un escenario agradable en el que estar, pero sí es de tal belleza y genialidad que atrae más de lo que repele. Hay que estar preparado para entrar en su mundo, pero seguro que resulta altamente gratificante.

Celda de emociones estará hasta el 1 de Mayo en CAC Málaga. Fotografías de Amaya Granell.

No hay comentarios:

Publicar un comentario