viernes, 24 de marzo de 2017

jugando a ser plutón, pt. 4 y final (un repaso tangencial por la discografía de los planetas)

La leyenda del espacio (2007) Agujetas decía en una entrevista realizada para Agujetas Cantaor, el documental sobre su persona que dirigió Dominique Abel en 1999, que uno no empezaba a cantar flamenco hasta que cumplía los 70 años, que lo que se hacía hasta esa edad era otra cosa. Mi padre le daba la razón. Y yo no le dada nunca la razón a mi padre. Camarón grabó La leyenda del tiempo con 29 años, pero yo eso no se lo podía decir porque para él eso no era flamenco. No se compró el disco en su día, pero seguro que de haberlo hecho sería uno más de los que lo devolvió a la tienda.

La portada y el nombre del disco de Los Planetas remite a aquél en el que Ricardo Pachón rompió las barreras que quedaban entre el flamenco y el resto, pero el concepto de disco se acerca más a los postulados de otro transgresor, Enrique Morente, que a La leyenda del tiempo. Yo nunca fui fan de Omega porque ahí sí coincidía con mi padre en que Morente no cantaba gitano (el tiempo me ha hecho cambiar de opinión sobre este disco). Tampoco vi el directo junto a Lagartija Nick, por eso no puedo compararlo con el de Los Planetas, pero lo que viví en Cádiz en Agosto de 2007, junto a Amaya embarazada de 7 meses, fue algo que cuesta olvidar, no solo por sentir las patadas de Mateo mientras la música atronaba, sino por ver a Los Planetas otra vez en estado de gracia (junto al de la gira de Una semana en Sevilla, el mejor concierto suyo que he vivido), en un escenario que ya no existe en el Parque Genovés.

La leyenda del espacio no solo abre una nueva vía de exploración en el grupo, también lo hace en mí. Me lleva a reconocer todo aquello de lo que yo renegué una y mil veces en el salón de casa, y ayudó a que decidiera, poco a poco, ir trayéndome los discos de flamenco de la casa de mis padres a la mía. Un trayecto que, inevitablemente, iba a terminar produciéndose, pero que probablemente lo aceleraran canciones como el Canto de Bute, Ya no me asomo a la reja o Negras las intenciones, que me guiaron a la luz que reproducen las portadas de ambas leyendas, la del tiempo y del espacio. Manolo Domínguez 


Una ópera egipcia (2010) Otra vez en todo lo alto tras La leyenda del espacio, llega Una ópera egipcia. Es 2010 y todo esto ya se trata de posicionarse. Tras más de 15 años se empiezan a ver los primeros signos de agotamiento en el mundo exterior (esto se acentúa mucho más en los posteriores años de sequía discográfica), pero demonios, o estás con ellos o estás contra ellos. La pasión no entiende de medias tintas. Y uno que los tiene hasta grabados en la piel no se desanima, y este disco no es que sea otra cima, pero tampoco un paso en falso a lo Encuentros con entidades o Contra la ley de la gravedad. Aquí ya conviven "los nuevos" Planetas con los que ya conocíamos, y lo hacen en canciones tan emocionantes como Una corona de estrellas, uno de los grandes singles (no publicado oficialmente, es un decir) del grupo.

Un disco correcto, buena continuación de La leyenda del espacio, pero también el primero con el que no puedo asociar ningún momento especialmente relevante, especialmente trascendental. Y eso, con semejante recorrido no puede ser bueno. En Zona temporalmente autónoma, publicado a día de hoy, ya hay alguna canción que me duele escuchar y con la que ya siempre irán asociados determinados recuerdos. Las comparaciones son odiosas. Javier Ruiz

2 comentarios:

  1. Coincidido en que, si bien tengo recuerdos asociados a casi todos los discos de los Planetas (de La Ley de la Gravedad tampoco mucho), Ópera Egipcia es un vacío en mi cabeza. No podría decir ni un título del álbum sin echar un ojo al mismo...

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  2. Para mí es también el disco que menos me ha calado, porque en Contra la ley de la gravedad están Nunca me entero de nada y Experimentos con gaseosa. Pero si tuviera que quedarme con una de la Ópera, ahora mismo no sabría ni qué decir.

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