lunes, 22 de mayo de 2017

tres conciertos del interestelar 2017

Para esta segunda edición del nuevo festival sevillano Interestelar nosotros nos hemos centrado en los conciertos que más nos motivaban y hemos ido a tiro hecho. Uno el viernes, Loquillo, y dos el sábado, Los Planetas y Fangoria. Las sensaciones que nos han producido, a continuación:


Loquillo. El rock'n'roll no es real, es teatro. Un teatro donde sus protagonistas visten de negro, beben bourbon, les deja una novia cada día y terminan solos cada noche en el asiento de su descapotable, tratando de comprender el mundo. Y Loquillo es rock'n'roll. Es teatro. Desde el tupé a la forma de agradecer al público su entrega. Todo es una farsa. Una maravillosa farsa de la que todos formamos partes pero en la que nadie sabe entregarse como él lo hace. 

Loquillo se abrocha su cazadora de cuero en cada actuación aunque, como ocurría el viernes, el atardecer aún apuntara a unos treinta calurosos grados, se peina el flequillo y se enfrenta a ese teatro del rock'n'roll que nadie es capaz de interpretar en nuestro país como él. Pero, para que la función sea perfecta, se olvida del riesgo y se entrega al éxito seguro. Al de Carne para Linda, La mataré, El rompeolas, Esto no es Hawaii, Quiero un camión, Feo fuerte y formal, El ritmo de garaje, Rock'n'roll star y, sobre todo, el majestuoso final con Cadillac solitario. Y nosotros nos lo creemos todo. Sus gestos al público, sus poses de rockero maldito, su conjunción con el resto de la banda... todo. Porque de otra forma todo ese castillo de naipes se desmontaría y no vamos a permitirlo. No esta noche en la que el sol se apagó tras las palmeras de la Isla de la Cartuja a pocos metros de las chimeneas del CAAC. No hoy. No.


Los Planetas. Empezar, tras veinticinco años de carrera, un concierto con una canción como Islamabad, de su último disco, publicado hace poco más de un mes, dice mucho de cómo están afrontando Los Planetas su nueva gira. Y observar la respuesta que genera, la demostración de que están acertando el tiro. Los granadinos pueden vivir de las rentas si quieren y, sin embargo, en un concierto de poco menos de hora y media, se atreven a meter hasta 8 temas de Zona temporalmente autónoma y, cuando recurren al pasado prefieren Rey sombra de su primer álbum o Jose y yo del segundo antes que clásicos como, por ejemplo, un De viaje que se quedó fuera.

Los Planetas son su pasado, obviamente, y así se demostró en cuanto empezó a sonar Segundo premio o mientras el público entraba en éxtasis con Santos que yo te pinte, pero también son presente. Por mucho que ZTA no sea un disco perfecto, tiene canciones suficientes como para sostener el mayor peso de cualquier concierto de la banda y, además, en directo las logran interpretar con la misma intensidad que sus clásicos de siempre. Y claro, así es imposible justificar esa mala fama que el grupo tiene en directo. Al menos el sábado no apareció por ninguna parte.


Fangoria. Lo voy a decir desde el principio. Guille ha salvado a Fangoria del desastre. Su aportación en los dos últimos discos ha hecho resurgir al ave fénix y evitar, gracias a ella, que un concierto de la banda se vuelva un coñazo en cuanto se olvidan de los hits de siempre. Aún así, y aquí difiero con la opinión del grupo, han decidido no dejar fuera del setlist su pasado más anterior y hasta 4 temas cayeron de la época de Dinarama y Pegamoides. Y digo que difiero porque en mi cabeza esas canciones pertenecen a Carlos y sin él se me hace casi un sacrilegio bailarlas. No se puede arrancar un concierto con Rey del glam y pretender que el corazón no nos siga dando un vuelco. Yo al menos no puedo, no quiero, evitarlo. Más aún cuando han dejado en el camino canciones de sobra para no depender de ellas.

Otro handicap es haber visto a Pet Shop Boys varias veces en directo. Aquello es como asistir a la edición deluxe de la puesta en escena de estos Fangoria. Es lo mismo pero mejor. Pero aún así, y a pesar de algún altibajo, siento que la gira actual de Alska y Nacho es más que disfrutable. Muy hedonista, muy orientada al baile, tanto que el sábado se dejaron por el camino algunos éxitos más relajados del grupo (Electricistas, Hombres...) para no dar tregua en la más de una hora que duró la actuación. Y además finalizaron con su ya conocido medley en el que versionan esas dos canciones que no por obvias dejan de funcionar: Bailando y Yo quiero bailar. 

A día de hoy me atrevería a decir que Fangoria, un concierto suyo, no va a cambiar mi vida. Pero me puede salvar una noche según como me coja.


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