viernes, 16 de septiembre de 2016

frank ocean, blonde (2016)

El tercer corte de Blonde se corresponde con una grabación de la madre en el contestador automático de Frank Ocean que resume el disco en un minuto y medio. Un truco perfecto para dirigir al oyente. Lo que podía intuirse queda así explícito. Porque el consejo es claro, y clarividente, "no intentes imitar a los demás, no actúes como los demás, sé tú mismo. Sé seguro contigo mismo". Sí, también le aconseja que no se drogue ni beba alcohol, pero la esencia está en las otras palabras, en esas en las que le pide que confíe en sus propias decisiones.

Y al final eso es Blonde, un disco muy personal que solo guarda con el anterior, Channel orange, el tremendo talento que ambos tienen. Porque aquí no hay hits claros o inmediatos como Thinkin' bout you, Pyramids o Lost, los pilares que sostienen el debut de Ocean en 2012, pero sí una cohesión absoluta en toda la obra, dentro del clima de introspección en el que ha decidido envolverlo. Es tanta la personalidad que tiene que incluso la interminable lista de colaboraciones e inspiraciones (aquí la tenéis) pasa casi desapercibida. Blonde es solo de Frank Ocean, es su absoluta obra maestra.

Así, suyos son todos los méritos. Los de Nikes con ese autotune llevado al límite, Ivy y la crónica de una relación fallida, la más estándar Pink & White, donde Beyoncé colabora y Pharrel produce, Nights y sus mil giros melódicos o White Ferrari, auténtica cumbre acústica, en la que la velocidad se hace hielo justo antes de dejarse caer. Pero también es suyo el mérito al acercarse a la fantástica Close to you de Bacharach & David, o al inspirarse en The Beatles para la ya mencionada White Ferrari. Y justo cuando cede absolutamente el protagonismo, en el recitado de André 3000 en Solo (reprise), o incluso en el siguiente corte, la caótica Pretty sweet, que comienza emborronada y para finalizar convertida en un experimento dubstep, creo que se pierde un poco esa magia congelada bajo nitrógeno líquido que es Blonde.

No es sencillo asegurar, con menos de un mes de existencia (o mejor dicho, de conocimiento público), que un disco va a trascender. No es sencillo a pesar de que vivimos tiempos veloces en los que la eternidad se encuentra a unas pocas semanas vista. Y además Blonde parece haber nacido sin que nada de eso le importe un carajo. Pero yo he recibido este nuevo disco de Frank Ocean con las defensas tan bajas que siento que estamos ante algo tan grande como todos esos que se te vienen a la cabeza cuando alguien te pregunta por los discos de tu vida. Y ya el tiempo me dirá si estoy poco o muy equivocado. Manolo Domínguez

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