martes, 20 de septiembre de 2016

dos discos nacionales destacados para después del verano: neleonard y escuela de ulm

neleonard, las causas perdidas (2016)

La progresiva evolución del grupo Neleonard desde su primera referancia en 2014 a su actual disco es evidente. En tan solo dos años han conseguido llevar su pop con reminiscencias a nuestros '90 a un pop más sofisticado y personal. Canciones como Coger frío, seguramente su mejor canción hasta el momento, dan buena muestra de ello. Porque es en ese tipo de canción, en la que se muestran más enérgicos, donde más brillan: Reluces, Mariadel o Ya ni cuento. Temas en los que sus guitarras suenan trotonas y juguetonas y sus magníficos coros infinitos (magnífico el inicio de Reluces).
Las letras, sencillas, pero a la vez con algunos pasajes crípticos, casan a la perfección con sus preciosas melodías y arreglos en canciones como la bonita Vivir como ellos, Pues es verdad o la más oscura Tu fiesta.
Las causas perdidas acaba resultando un disco de buen pop, como el de antes, del que emociona con una fórmula muy sencilla, pero también tremendamente difícil. El eterno secreto.

Escúchalo aquí.

escuela de ulm, escuela de ulm (2016)

Si el disco de Neleonard nos remite a un pop determinado que se realizaba aquí durante la segunda mitad de los noventa y principios de la siguiente década (por grupos como La Buena Vida o Nosoträsh), el debut de Escuela de ULM, también catalanes como los primeros, nos remite a grupos que operaban en la anterior década, los ochenta. Abel y Sergi Puyol han construido en 20 breves minutos un disco donde los sintetizadores son los que mandan. 9 canciones (8 si no contamos el reprise de Boca amarga) que sin contar con estructuras evidentes (aquí no operan los estribillos, los ganchos son los numeroso recovecos que resultan de las esquinas de sus sintetizadores), resultan tremendamente apasionantes y atractivas.
El dúo entrega un disco contundente, más luminoso de lo que podría parecer en un primer momento, incluso con espacio para varios hits importantes, la tremenda Nuestro club o la preciosa El marinero (de boca amarga). Javier Ruiz

Escúchalo aquí.

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