viernes, 23 de septiembre de 2016

espanto, fruta y verdura (2016)

Desde que estudiando 2º de BUP leí una escueta biografía sobre Paul Signac, siempre me ha asombrado el puntillismo como técnica creativa. Esa minuciosidad y ese refinado gusto por los detalles son dos de las características que bien podríamos aplicar a "Fruta y verdura", el cuarto disco de Espanto, y no solo a su estupenda portada, que también, claro está. Cuando todos vamos, la pareja logroñesa está de vuelta, y eso queda muy claro escuchando los once cortes de esta obra maestra.

Como si los "Animalitos" de Hidrogenesse hubieran optado por la sumisión a ser domésticos porque no les queda otra en la vida, las canciones de "Fruta y verdura" presentan a unos seres que una vez pretendieron ser abominables, pero que no han tenido otra opción que adaptar el carácter a los tiempos que corren. Y así, esa sumisión del ser humano taciturno y dolido la vemos en "Morirás" y en "Mal salvaje", dos retratos de esos personajes típicamente espantianos a los que esta encantadora pareja ya nos ha acostumbrado.

Ese miedo a las cosas normales del que Luis y Teresa nos advertían ya desde sus maquetas, se personifica en seres que se desdibujan y se diluyen en una agreste sociedad ("Ritual de iniciación"), otros que no viven en su hábitat natural ("Un loco en una isla") y otros que sufren terribles metamorfosis bailarinas ("Insecto"), de una manera tan epatante que solo nos queda poner el disco en repeat. Mención aparte requieren ese guiño al glam, siempre el glam, que supone "Lágrima de glitter", y las imágenes tan tremendas de "Atravesado por un rayo", con esa descarga electrostática rompecorazones.

Y es que en el fondo yo también querría haber vivido en el bosque con un taparrabos y tocando el tambor a mi libre albedrío, pero la vida es demasiado justa a veces, y a todos nos pasan factura los idealismos, suerte que al menos, "tenemos los diamantes". Nacho Siguisiguepop

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