lunes, 21 de noviembre de 2016

10 canciones de manos de topo

Las canciones de Manos de Topo se nos han escurrido de las manos como la niña de Solo pienso en ti se le escapó a su padre en la habitación del hospital de maternidad. Un desliz fatídico con consecuencias terribles. Este año fue la gira Un cerebro repleto de recuerdos inútiles y hace unas semanas subieron a su bandcamp 5 canciones del concierto de Valencia en el que se intuye que estamos ante algo parecido a una despedida Una circunsatancia que se podía prever pero que, como con las mejores familias en los peores momentos, todos nos engañamos para hacer como que nada está ocurriendo a pesar de que las evidencias eran incontestables. Pero ha llegado el momento de aceptar la realidad y empezar a hojear álbumes de fotos para recuperar todas esas imágenes que no vamos a volver a vivir.



En nuestro caso son 10 postales que van desde Ortopedias bonitas a los Caminitos del deseo, repasadas en orden cronológico descendente. 10 canciones para no olvidarles, para radiografiar una desgracia y comprobar como todos los escombros que somos hoy día ya estaban escritos en los versos de Manos de topo:

Tus bombas del Liceo. La épica de una Barcelona que se desmorona como nuestras ilusiones. Nos hemos hecho mayores y ya solo queda la revolución o la degeneración. Y tú y yo no estamos para cambiar el mundo. Hemos empezado por el final y el final es una batalla perdida.

Bragas bandera. En diez años, solo fuimos capaz de ser felices estrenando ropa nueva. Y diez años echando de menos los sueños de jóvenes son demasiados hasta para nosotros. Ahora solo nos queda la certeza de que así va a ser el resto de nuestras vidas. Eso, o tomar otro cóctel molotov.

Tragedia en el servicio de señoras. Las reconciliaciones siempre han sido esas cremalleras que se te atascan y ahora es invierno y estás sola y hace tanto frío adentro que las bolas de nieve con las que juegan los niños en el parque parecen más calientes que tu corazón. Pronto será navidad y yo solo pido a los reyes que desaparezcas.

Tus siete diferencias. Cuando me decías que preferías el sofá, que te acaricio mal, que esto solo era amor de conveniencia, yo aún esperaba convencer al tribunal y me empeñaba en creer que existían otros planetas donde no siempre era yo tu segunda opción. Y donde era posible ser feliz sin tener que asistir a otro curso de fakir. Y seguía enamorado sin saber que eras actriz.

Ahora te sientes mejor, ¿verdad? 
Debí ser sincero el día que descubriste que ya no era tan singular. Debí descubrir que en realidad ya no te quería, quemar el Parc Güell y dejar de ser un turista con bigote postizo. Pero no lo hice.

Ciencias exactas. 
Ensayando el fin del mundo en Mi Corazón Distrito Federal antes de descubrir que el abrazo del oso solo puede matar a otro oso. Desaparecer en Julio no se te daba nada mal. Y yo solo supe preguntar ¿Qué vas a hacer por mí? Y me creía lo que decías.

Aeropuertos de segunda. Hubo días en los que yo era el primero con el que te acostabas después de merendar. Yo te besaba a plazos y me reía cuando me hablaban de usted. Era divertido aplaudir cuando cuando aterrizaba el avión y jugar a que eramos felices en aeropuertos de segunda.

Es feo. Oírte roncar, que haya pelos en el aseo, esperarte en el portal las noches de invierno. Irte a buscar para que no vuelvas sola en metro. Soy un tipo de lo más honrado. Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti, es feo. Y que te acuestes con otros que no hacen ni la mitad por ti, es muy feo.

Morir de celos. Hubo un tiempo en el que practicábamos posturas elegantes. Pornografía barata cuando te haces la interesante. Soy un hombre vulgar y tú lo sabes. Todos los martes, lo sabes.Lo sabías.

Ballas en Dallas. La vuelta ciclista del 63 no la logró acabar nadie. Lo miré en tu enciclopedia Larouse cuando aún creía en los cuentos de hadas. Qué pena que no haya ortopedias bonitas para las chicas guapas. Y yo batí el record Guinnes de escalar tu balcón y me duró toda una semana. ¿Es pronto para decir qué haremos sin Marlon Brando? Qué pena que no haya ortopedias bonitas.




Una lista de Manolo Domínguez para recordar un momento único.

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