martes, 29 de noviembre de 2016

especial new order (2): 1986-1993

1986 y New Order siguen publicando singles con canciones no incluidas en sus lps, aunque, quizá, de menor importancia que hasta entonces. En marzo sería la resultona Shellshock y en septiembre State of the nation, que bien merecía ser parte del álbum que ese mismo mes saldría a la calle como la referencia 150 de Factory.

Brotherhood, FACT150, 1986 A Brotherhood solo le pesa su pasado más reciente, porque, aunque ligeramente eclipsadas por la que debe ser la mejor canción de toda la discografía del grupo, aquí hay una buena colección de clásicos. Paradise, sus coros en clave shalalala, y su I want you, I want you, I need you, I need you, la inmensa Weirdo con unas guitarras que avanzan la calidez del próximo Technique, Way of life con otro estribillo perdurable, la hermosa sencillez de All day long o el curioso final de Every little counts, con ese aire a Lou Reed meets Joy Division que supera la anécdota para hacerse trascendente. Canciones que, si bien podrían estar algún escalón por debajo de las incluidas en Low Life o Power, Corruption & Lies, destacarían con más fuerza de no ser porque nacen con el insalvable handicap de tener junto a ellas a Bizarre love triangle, que es como ese Atila que arrasaba todo lo que encontraba en su camino. Como un salto al vacío en caída libre o un descenso infinito al infierno. Una canción que debería ser una de las maravillas del mundo moderno y que le da un peso especial a Brotherhood pero también le convierte en un disco menor por sacar con su brillo infinito a relucir todos los defectos del resto del lp.

No así ocurre con los dos singles que el grupo publicó al año siguiente, True Faith y Touched by the hand of god, con los que no hay noche que consiga oscurecerlos, especialmente al primero de ellos que, para colmo, cuenta con otra patada encima de la mesa, 1963, en la cara B. Tres canciones que sacan lo mejor del grupo en la búsqueda de la melodía perfecta. Manolo Domínguez 

Technique, FACT275, 1989 Y del viaje por la Ibiza del hedonismo autodestructivo de finales de década, que terminó recalando en la Manchester de Hacienda, en 1989 aparece Technique. De él y del bajón de cuando empieza a amanecer, la verdad resurge tras los lasers que se apagan, y las pastillas inician su vuelta al fango de las relaciones que se desmoronan y la vida que se viene encima como un edificio que se derrumba a tu espalda pero que no es más que es aquello que te has construido con los años. Porque, a pesar de Fine time y Mr. Disco, que sirven para vender el álbum ácido de New Order, Technique tiene más del pesimismo de Sumner, en proceso de separación de su pareja, que de la sensación de fiesta de la que pretendían impregnarse en su estancia en las Islas Baleares. Tampoco es su disco más electrónico, aquí casi hay más guitarras que sintetizadores, pero sí es el más inspirado. Ni un segundo es de relleno en una indiscutible obra maestra del pop.

No me atrevería a destacar ninguna canción de las nueve que lo forman. Un día puedo quedarme con el clasicismo pop de All the way, otro con las programaciones de Mr. Disco, al siguiente con la melodía de Loveless y así ir enunciando cada uno de los temas para, una vez terminado, volver al principio y defenderlos de nuevo con un motivo distinto para cada uno. Technique es mi disco preferido del grupo y, según el día, de la historia. Ese sin el que no sería la misma persona. El que hacen que New Order sea la banda sin la que no me atrevería a seguir. Ibiza, Ibiza, Ibiza, Ibiza sin ti. Manolo Domínguez

Republic, LONDON, 1993 Republic es uno de los discos más importantes de New Order. Aunque quizás, no por lo motivos más indicados. Es el primer disco que publicaron fuera de Factory, y como si eso solo ya marcara una etapa, es en el que New Order dejan de sonar a los New Order que conocíamos y empiezan una nueva época (aunque tuviéramos que esperar a 2001 con Get Ready para darnos cuenta de esto, Republic también marca su primer parón).
Aquí nos encontramos muchas de las cosas que hicieron del grupo eso que Manolo ha explicado tan bien tanto en la entradilla de este especial como en las reseñas de sus primeros discos. Cosas como Regret, una de sus grandes canciones. Una canción capaz de justificar un álbum (e incluso discografías enteras). Pero, también encontramos otro tipo de cosas, ya que es su primer disco cuestionable. Canciones que juegan con el technopop y que por separado encuentran su lugar (Spooky, World, Avalanche), pero que en su conjunto resultan insatisfactorias.

En lo que respecta al diseño del disco, Peter Saville vuelve a acertar, aunque esta vez, mucho más en los diseños de los singles extraídos del disco. Javier Ruiz

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