viernes, 21 de noviembre de 2014

especial parade (8): por la calle de la amargura (2011), parade en el estudio ghibli (2012) y amor y ruido (2013)

Llegamos al final del repaso a la discografía de Parade en este especial. Espero, que como a nosotros, haya servido para poder seguir disfrutando, reduscubrir o directamente, descubrir la música de Antonio Galvañ. La genial, fantástica y maravillosa (insertar aquí cualquier adjetivo superlativo que se nos pueda ocurrir) de Antonio Galvañ. 
Hoy, en las reseñas nos juntamos Manolo, Nacho y yo. Manolo comenta Parade en el Estudio Ghibli, Nacho Amor y ruido y yo Por la calle de la amargura. 

La semana que viene colgaremos aquí los tops de favoritas que nos habéis ido enviando, también un top de tops, y a final de semana, la solución al concurso que empezamos hace unos días con la ilustración de Amaya Granell y que tiene como premio un cd de Amor y ruido firmado y dedicado por el Sr. Parade.


Por la calle de la amargura, jabalina música, 2011


A los poquitos meses de la salida de Materia oscura, se publicaba el primer single en 7" de Parade. Lo hacía con tres canciones (dos nuevas y una versión de Violeta Parra), y como comentaba Manolo en la reseña de Inteligencia artificial de este mismo especial, abriendo las fronteras de nuevo. Con sonidos accesibles y disfrutables para cualquier público, de los más pequeños a los mayores.



Y de nuevo, jugando otra vez con el lenguaje. En Por la calle de la amargura universaliza y conduce a la gloria una expresión muy nuestra, pero a la vez llevándola a su terreno.
Aquí, Antonio Galvañ nos habla de desamor, de los caminos que nos llevan a sufrir. Sufrimientos que se llevan mucho mejor con canciones como estas.(javi)

Parade en el Estudio Ghibli, 2012


Parade siempre ha estado en el estudio Ghibli. En las historias de Mai, Satsuki yTotoro, Chihiro, Ashitaka y la princesa Mononoke, Sousuke y Ponyo, Shizuku y Seiji, Porco Rosso y todos los protagonistas de las películas salidas del estudio de animación japonés. Y de ahí, de su observación día a día, lentamente ha ido creando a sus propios personajes. El niño zombi, Juan Metralla, el hombre de los palillos, Flora Rostrobruno, el Sr. Lobo, el Gagarin de Calabuch, el muerto despierto, el último anamor, Don Ricardo y Doña Soledad, Nickel Chromo, Marc Modular o Andrés y María conviven entre fantasmas, espíritus o duendes del polvo justo en ese lugar en el que la realidad se confunde con la imaginación.


Por eso ese disco es tan necesario, porque enlaza dos mundos tan lejanos (desde Murcia hasta Japón) y tan cercanos a la vez. Dos mundos que se rozan con comics de superhéroes y viñetas de Calvin y Hobbes y viajan en la cama de little Nemo buscando nuevas historias entre nuestros sueños. Dos mundos que se encuentran en uno solo, ese que solo se ve cuando miras a las estrellas con un periscopio.

Y yo al escucharlo me encuentro con la descripción perfecta del universo Parade, precisamente en su único disco en el que no le pertenece ninguno de los personajes de las canciones que lo incluyen, pero que resume con solo un ejemplo qué habita en la cabeza de Antonio Galvañ. Más o menos lo mismo que en las nuestras pero más ordenado y aprovechado.(manolo)

Amor y ruido, jabalina música,  2013


Un día me enamoré de la música de Parade y desde aquel momento no ha cambiado prácticamente nada en mi idilio con sus paisajes fantasmagóricos y sus aventuras del futuro, con mis amigos los seres imaginarios y las bellezas robóticas. Nada ha cambiado porque desde el primer día para mí Parade siempre ha sido eso, un fabuloso creador de historias hechas canciones y además un intérprete mágico, como pocos que podamos conocer en nuestros días. 

El hecho de que Javi me haya pedido (¿o debería decir que me ha nominado como en el “Reality en la casa encantada”?) que hable de “Amor y ruido” me ha hecho recordar todos y cada uno de sus discos, desde los primeros de Spicnic, hasta los últimos de Jabalina, porque desde que tuve acceso a “Amor y ruido”, siempre me ha parecido eso, un repaso a todos sus discos, a todas las etapas del sello y del sonido Parade, sin tener por ello nada que ver con un recopilatorio, que obviamente, no lo era.



“Amor y ruido” es uno de los discos de Parade que más agradables se hacen de escuchar porque básicamente habla de amor, algo que siempre había estado ahí en Parade (no podemos pasar por alto “Romance Morlock”, sin duda, una de sus cimas), pero que quizá no ha sido hasta este, su último disco hasta la fecha, cuando Antonio Galvañ ha decidido hablar de amor a los cuatro vientos. Y claro, está claro que el amor de las canciones de Parade no es siempre tan fácil. En solo unos minutos pasamos del “Amor romántico” al “Amor alien”, de la extraña pero cómoda cotidianidad de “La vida tal cual” hasta los reproches de “Si no fuera por ti”, de fantasmas y vampiros que sienten la llamada del amor a héroes de ciencia ficción que lo buscan desesperadamente. Todo ello para terminar en ese suspiro, el que nos propone “El día inesperado”, justo la canción que deja con ganas de escuchar todo el disco otra vez.(nacho)

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