lunes, 4 de septiembre de 2017

recordando canciones: perfect illusion, lady gaga (2016)

El momento exacto en el que escuchas una canción por primera vez es determinante. En este caso, fue un viernes por la mañana temprano, en la habitación de un hotel de una ciudad en el extranjero esperando a que llegara la hora de que abrieran el bar para desayunar. En ese instante me entró curiosidad por saber como sonaba eso de lo que tanto hablaba la gente. En ese momento desperté en mí la atracción hacia el personaje. Hasta ese momento, atracción cero por mi parte. Si me hubieran hecho un análisis marica de sangre para determinar mi nivel de adoración a grandes iconas, los resultados podrían haber sido estos (aprox.):

-70% Madonna
-20% Beyoncé
-  5% Rihanna
-  5% Otras/os

Esto es, cero % Gaga . No sentía ni frío ni calor con su propuesta. Bueno, sí, indiferencia. Pero ese viernes cambió todo. Bueno, tampoco hay que exagerar. Todo no, y tampoco es que ahora sea ultrafan a muerte. Pero sí que me llama poderosamente la atención su persona. Y sus canciones (algunas, cada vez más), que prácticamente ni había escuchado.

Pero escuchando Perfect illusion ese día de vacaciones me voló la cabeza. Tres minutos de una canción aparentemente inofensiva en la que parece mentira que hayan participado tres de los productores/compositores más solicitados de la actualidad. Parece mentira porque ni es un prodigio de la composición ni de la producción, ya que sin ser yo un entendido de ambas cosas, no parece tan espectacular, ni avanzada, ni incluso contemporánea como se podría esperar, pero así todo, claramente, es una canción que te consigue poner en un estado de ánimo curioso. Una canción diferente a todo lo que escuchamos actualmente (prácticamente en cualquier ámbito) y que al escucharla por primera vez se pasan por las siguientes fases:

1. Rechazo: Ni es una canción EDM (ese ritmo atropellado y que parece que nunca va a arrancar), ni tampoco rock guarro como pide la interpretación de Lady Gaga. Como es una cosa rara que de primeras no sabes por donde cogerla es evidente que la primera sensación sea de rechazo total y de no querer escucharla nunca jamás en la vida.

2. Curiosidad: Pero joder, es tan irracional que necesitas escucharla de nuevo para poder comprobar cuantísimo se les ha ido la olla. Y demonios, el subidón en el estribillo final es para morir de emoción y rabia. Está cantada como si le acabaran de romper el corazón dos minutos antes y el "misteken for love" es de una genialidad absoluta.

3. Fascinación: Aquí ya estás entregado totalmente a esta locura (si no has muerto antes de un ataque epiléptico al ver el vídeo) y ya no hay marcha atrás. Abrí una puerta a mis casi 40 años que me pregunto porque seguía cerrada a estas alturas: "Don't be a drag, just be a queen".

Lo que pasó a continuación no te sorprenderá. Sigo tirando de la cuerda y me doy cuenta que Lady Gaga cuenta con un numero considerable de greatest hits. Grandes canciones de las que vivía ajeno. Insensato de mí.

En estos momentos, si me hicieran otro análisis los resultados quedarían así:

-70% Madonna
-20% Beyoncé
-  5% Rihanna
-  4% Lady Gaga
-  1% Otras/os




(por el bien de su buen nombre y trabajo, aclarar que ni Amaya ni Manolo han tenido nada que ver con el marino Gaga que ilustra este texto)

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