martes, 21 de noviembre de 2017

rusos blancos, algo nuevo, algo viejo, algo prestado (2017)

Después de la publicación de un disco de Rusos Blancos siempre viene un ep con canciones inéditas. Maravillosa costumbre que se redondea con la publicación en 10" de esas canciones. En este caso, después de Museo del romanticismo se ha publicado este Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y vuelve a demostrar el vigor de Rusos Blancos en el formato pequeño.

Aquí los roles están bien definidos, y en la cara A nos encontramos con dos hits de aúpa: Amor, ¿qué si tengo o que si quiero? y Tampoco nos hemos querido tanto. La primera, perfecta para una verbena otoñal, y la segunda cargada de la aflicción que desprendía su primer ep, Hijo único. Lo que abunda en estas canciones es el desencanto. El desencanto en general, con el amor, con la vida moderna y con la gente en general. Blablacar (viaje al éxito), la adaptación en clave "española" (con personajes muy españoles) de Black cab de Jens Lekman (de la que toman prestada la melodía y el concepto) juega con esto (y también con la electrónica en sus bases, retomando las formas de Crocanti). En estas dos canciones de la cara B se muestran más distendidos musicalmente, especialmente en la épica Pimentón húngaro.

Adorable: "Que resulta muy agradable e inspira cariño, simpatía y admiración". Sí, son el grupo más adorable del mundo: Rusos Blancos me inspiran simpatía, cariño (mucho cariño) y admiración (de esto por un tubo). Javier Ruiz

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