lunes, 6 de febrero de 2017

sampha, process (2017)

En cualquier manifestación artística el autor puede elegir exponerse emocionalmente o no hacerlo. Es una opción, no todo el mundo está dispuesto a abrirse ante "el público", revelar sus miserias y sus circunstancias, aceptar ponerlas por escrito, o cantarlas o darles imágenes. Es una opción tan válida como la primera, inventarse un personaje y darle vida, alejado de toda realidad o verdad.
Aunque claro, todo esto queda claro y evidente ante el receptor de la obra, tanto si el artista lo ha hecho como si no.

En el caso de Sampha, Process es un disco que destila verdad por cada una de sus canciones, por cada uno de sus arreglos, por cada frase que se canta. Process es un disco en el que se plasman miedos, temores, inseguridades y vivencias, todo ello desde una voz totalmente milagrosa, capaz de emocionar hasta límites insospechados. Desde una voz que es el elemento diferenciador del talento de Sampha. Que eleva sus canciones y las muestra sinceras. 10 canciones que suenan atemporales, pero que no renuncian a sonar, a la vez, clásicas y actuales, clásicas y contemporáneas. Y todo conviviendo con una fluidez envidiable, como en la preciosa (No one knows me) Like the piano, una de las mejores canciones del disco.

Blood on me, Plastic 100º C, Kora sings, Timmy's player o la mencionada (No one knows me) Like the piano son canciones apasionantes, que descubren a un artista que traspasa la difícil barrera de las emociones más primarias. Javier Ruiz

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