lunes, 20 de febrero de 2017

discos que me levantan dos palmos del suelo: playing the angel, depeche mode (2005)

Que ya solo hacen discos para fans. Que ya no son relevantes. Que en lugar de marcar tendencia, las siguen. Que ya no hacen canciones buenas. Que donde van con esas fotos de promo. Que donde está la revolución.
Estas, entre otras, son algunas de las cosas que se les ha achacado a Depeche Mode, digamos, desde hace un par de décadas. Mientras, ellos han seguido a lo suyo: publicando discos y realizando las (siempre espectaculares) giras correspondientes. Y aunque se podría ver a Depeche Mode como una maquinaria de proporciones descomunales que debe resultar más complicado parar que dejar que siga su curso (muchos diran por inercia), no por eso deja de ser una realidad que a los que gustamos de su manera de hacer canciones sigamos disfrutando de su peculiar forma de retratar lo que importa. Su peculiar intensidad.

Playing the angel, publicado en 2005, y como bien se indica, es un tratado sobre la pena y el sufrimiento en varios tempos, una idea que engobla el concepto del disco y le da categoría de gran obra conceptual. Un concepto que parece potenciar y dar lo mejor del grupo y ofrece 12 canciones que ahondan en una producción cristalina y pulida: del delicado Precious, a la explosiva e industrial A pain that I'm used to o la popera Suffer well (una de las primeras canciones firmadas por Dave Gahan para DM, también la destacable Nothing's impossible). Y de ahí a la desgarrada Lilian o el barroquismo de Macro, canciones que generan un estado de ánimo con diversos picos emocionales y de largo recorrido.

Playing the angel no solo es el disco más acertado de esta etapa del grupo, sino que también nos ofrece grandes singles que añadir a su apabullante colección. Un disco que ponía de manifiesto la validez de Depeche Mode en el siglo XXI. Javier Ruiz

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