lunes, 7 de agosto de 2017

broken social scene, hug of thunder (2017)

Creo que, generalmente, la versión de estudio de un proyecto musical es totalmente disociable de su versión en directo. Es decir, ambas pueden tener sentido por si mismas, convivir y complementarse, pero nunca una anula o sustituye a la otra. Pero en el caso de Broken Social Scene todo esto es totalmente diferente. En su caso, ambas son realmente necesarias y no se entiende una parte sin la otra. Creo que para disfrutar al grupo en su totalidad, hay que comprobar como se las gastan en directo, ver como funciona todo este engranaje en vivo. Un engranaje en el que cada pieza es súmamente importante, algo totalmente inabarcable y con el que entiendes la profundidad y las diferentes capas de las que consta el sonido de Broken Social Scene. Una experiencia, por cursi que pueda sonar, que proporciona alegría de vivir. Un sentimiento de hermandad (!!!) que te reconcilia con el mundo.

En lo que respecta a Hug of thunder, todo sigue (afortunadamente) igual. Tras siete años desde Forgiveness rock record, parece que el tiempo no ha pasado, y nada más darle al play entramos de lleno en un delirio en el que caben exaltaciones pop, delirios psicodélicos, arrebatos furiosos, y ambientes dream pop para querer morir de belleza. Y como de costumbre, plasmado en canciones exuberantes (y con una producción acertadísima y diáfana a cargo de Joe Chiccarelli): Halfway home, Protest song, Stay happy, Gonna get better, etc. Canciones propulsadas por esa joie de vivre y que nada tienen que envidiar a sus (ya) grandes clásicos.

Hace poco leí que para que te recuerden tienes que tener estilo propio. Un quehacer personal y distintivo que te diferencie del resto. Algo difícil de explicar pero fácil de reconocer. Sin duda, Broken Social Scene lo poseen. Javier Ruiz

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