jueves, 19 de enero de 2017

mcenroe, quiero pensar que aún queda tiempo (2017)

McEnroe ya son un grupo con un sonido propio, madurado (sic) a lo largo de sus últimos discos, siendo los dos últimos, Las orillas y Rugen las flores, el cénit, sus cumbres creativas. Una discografía que ha ido en evidente ascenso desde sus inicios hasta la actualidad. Una actualidad en la que canciones como La electricidad, El vendaval o Rugen las flores los muestran como un grupo que ha asumido su propio devenir, que ha optado por simplificar su propuesta, dejando solo los elementos que llevan a la emoción más básica. Algo difícil de conseguir, pero que McEnroe ha logrado sin aparente esfuerzo. Un grupo tan seguro de si mismo que comparte ideas y formas de hacer con otros grupos (la última referencia de McEnroe fue el disco conjunto con The New Raemon) y en el que sus miembros ramifican sus intereses (Ricardo Lezón también forma parte de Viento Smith junto a David Cordero).

Quiero pensar que aún queda tiempo es un recopilatorio que reúne algunas de las primeras canciones del grupo, desde sus primeras maquetas en 2002 a canciones no incluídas en su primer disco para Subterfuge, Mundo marino. Desde esas primeras maquetas en las que utilizaban el inglés y en las que ni siquiera cantaba Ricardo sino Gonzalo (Eizaga, guitarrista del grupo) y en las que sonaban como un grupo todavía por pulir, sin la personalidad que más tarde adquirirían (She is, por ejemplo, suena demasiado genérica). Con Quiero pensar que aún queda tiempo sí que comprabamos los diferentes matices que han ido haciendo más y más grande a la banda (Londres y Brandon Marlo vienen a ser la primera parte del camino que cogerían sus canciones), implatando las buenas costumbres desde el principio (primera colaboración de Miren Iza/Tulsa en Las peores mitades), y en todos los casos, comprobamos como fueron los principios y como han ido evolucionando McEnroe. Javier Ruiz

No hay comentarios:

Publicar un comentario