lunes, 19 de diciembre de 2016

2016 en discos nacionales

Triángulo de amor bizarro Salve discordia


Si la escucha de Salve Discordia ya depara el enfrentarse a varias de las emociones más primarias, presenciar la ejecución de estas canciones en directo supone un vuelco del que no te repones fácilmente. En una experiencia en la que participan varios sentidos, primero intentas asimilar lo que ocurre en el escenario, incapaz, te dejas llevar por la tormenta (siempre perfecta), y mientras ocurre todo esto, tu cuerpo se entumece y no responde. 

Así de salvajes y a quemarropa regresaron Triángulo de Amor Bizarro nada más iniciar 2016, un cuarto disco con el que (aún siendo trabajos sobresalientes) dejan en evidencia a sus discos anteriores. Como el corredor que a cada carrera supera su marca anterior. Como la excelencia en las puertas del cielo. O del infierno. 
Un disco, como los grandes, que marca y delimita generaciones. Canciones que queman, y marcan la forma de enfrentarte a la vida. 

España no se merece un grupo de la envergadura de Triángulo de Amor Bizarro. 2016 se merecía un disco como Salve Discordia.

2 Espanto Fruta y verdura
Resulta difícil asegurarlo, pero Fruta y verdura se antoja el disco más completo de Espanto. Como si en un especie de musical agreste se tratara, el ya inconfundible punto de vista de Luis y Teresa se ve plasmado en canciones que ven en su versátil producción su punto fuerte. Todo en Fruta y verdura suena relevante, cada frase, cada melodía, cada arreglo. Todo suena al mejor disco de Espanto.





3 Escuelas Pías Nuevas degeneraciones
El debut de Escuelas pías incide en la cara más introspectiva del anterior proyecto de sus dos componentes y abre sus inamovibles referencias del indiepop más electrónico a terrenos de shoegazing atmosférico que nos hacen llevar la vista hacia aquellos años en los que el yo contra el mundo se encerraba en una habitación con posters de The Field mice y Slowdive y discos de Cocteau Twins a todo volumen. Pero lo hace con el bagaje de los años ya vividos, situándoles ahora en una adultez en la que toca empezar a asumir que la realidad no es aquello que andaba por nuestras cabezas hace quince años.


4 Parade Demasiado humano
Demasiado humano podría ser uno de los discos donde la ciencia ficción aparece de forma más explícita, si cabe plantearse esto con la discografía de alguien tan obsesionado como Antonio Galvañ por estos temas. Lo humano frente a lo artificial y lo difuminado de la frontera que separa a ambos. Tan humano como como los replicantes de Blade runner y tan mecánico como los músicos de aquella gira de Kraftwerk. Y para ello nada mejor que entregarse a los sintetizadores y al sonido de Intonarumore, desde el que se humaniza a las máquinas hasta lograr que lo emotivo desbarate la raya que separa lo uno de lo otro.


5 El Palacio de Linares Ataque de amor
10 canciones de pop atemporal en las que el chico (casi) siempre pierde. 10 canciones de pop atemporal con las que siempre ganamos, con las que sentirnos mejores personas. "La gente y los peces estamos de acuerdo en que hay que ponerse de acuerdo y plantarse ante esa gente que no es buena gente"  







6 David Cordero El rumor del oleaje
El rumor en la orilla. El rumor de 8 playas distintas de nuestras costas llevado a la emoción más contemplativa. A la emoción más primaria, la que viene de las olas. David Cordero, músico clave en la escena electrónica (aunque siempre traspase fronteras y etiquetas) de nuestro país, ha publicado en este 2016 uno de los mejores discos de su carrera.  





7 El Guincho Hiperasia
Parece claro que a Pablo Díaz-Reixa no le gusta repetirse. Ya se reinventó con Pop negro después de haber triunfado con su álbum interior y aquí lo hace con una transformación aún más profunda, tan aferrada al presente que debería ser referente de la actualidad musical. En Hiperasia la sicodelia electrónica que lleva años presidida por Animal Collective se impregna del trap y los sonidos latinos para traernos algo innovador, sorprendente y, me atrevería a decir, complejo. Un disco difícil que es también referente de a lo que suena este 2016.  


8 Rusos Blancos Museo del romanticismo                   
Si este ha sido año de publicación de disco de Rusos Blancos es que, al fin y al cabo, no ha sido tan mal año. Museo del romanticismo, su tercer disco, vuelve a entusiasmarnos con sus relatos, que en ocasiones nos hacen sonreír, y en otras ocasiones nos tuercen esa misma sonrisa.







9 Doble Pletina Así es como escapó                       
En el segundo disco de Doble Pletina nos dice que el grupo sigue siendo tan especial y singular como el primer día. Contándonos la vida desde un punto de vista en el que las prisas y la inmediatez no tienen cabida, las canciones de Así es como escapó reconfortan y te hacen sentir como en casa. Y no hay nada mejor que eso.





10 Kokoshca Algo real                                
Kokoshca siguen a lo suyo. A retorcer el garaje con el pop y las enseñanzas rockeras más castizas. Siguen a eso y a buscar el estribillo imperfecto. Este que es sucio y carnal. Lo consiguieron con Únete a Kokoshca, La fuerza, Mi chica preferida o El búho, y lo repiten aquí con hits como Mi consentido o Más que nada, la carta de presentación de un disco que les sigue confirmando como necesarios.




11 Agorazein Siempre                      
Si justo al presentar nuestras canciones preferidas del año (en concreto las de Manolo) mencionábamos cómo están cambiando los tiempos y como empieza a quedarse obsoleto el concepto de álbum como entidad indisoluble, ahora nos damos de bruces con lo contrario. Justo esa generación que utiliza youtube como principal plataforma de difusión se desmarca con este Siempre, que no nace como una simple recopilación de temas desperdigados, sino que nace con la intención de mostrar qué es AGZ en 2016, y aprovechar el tirón mediático en el que se encuentran inmersos para publicar una obra que permita situarlos en la escena como merecen. El futuro del colectivo nos lo irá desvelando el tiempo, pero, sin duda, Siempre consigue radiografiarnos un presente en un estado de forma impresionante.

12 Cecilio G Tiger
Probablemente Cecilio G sea el personaje más peculiar de la nueva escena trap de nuestro país. Tanto en el terreno musical como en todo lo que le rodea, Cecilio ha demostrado ser alguien diferente, a veces puntuando a su favor y otras en su contra. Hasta tal punto que casi mejor que nunca podemos utilizar con él la manida frase de lo tomas o lo dejas. Aquí nos hemos entregado sin reservas a esa locura creativa que rodea a todo aquello en lo que participa. Y la desquiciada mixtape Tiger, en la que es capaz de rapear sobre una balada romántica, o apropiarse de la letra de un tema de Siniestro Total, es donde, pensamos, más atinado ha estado entre todo lo que ha publicado en este 2016, que no ha sido poco.

13 Chucho Los años luz                      
No ha sido un error, y el perrete ha vuelto a la vida. Y como siempre, dando donde más duele. Más perrete en ocasiones (Oso bipolar, Un inmeso placer, Cosas hermosas), más perruzo en otras (Fuego fatuo, Nadie es inocente) e incorporando nuevas visiones (Flores sobre el estiércol, ¡Viva Peret¡







14 Novedades Carminha Campeones del mundo
No sé cuántos fans mantiene el grupo desde aquellos inicios en los que se entregaban a la inmediatez más punk y sucia hasta un presente en el que han decidido no casarse con nada ni con nadie. Los más inteligentes, seguro. Porque Novedades Carminha ha ido dulcificando su discurso, cierto, pero a la vez ganando en inspiración y calidad. Y Campeones del mundo nos parece su mejor disco, donde más libres se han sentido y donde están las mejores canciones de su discografía. Eso, o que somos unos blandos.



15 Neleonard Las causas perdidas
La fuerza de la sencillez. De lo que nos alegra el día. Coger frío, Reluces, Mariadel o Ya ni cuento son algunas de las grandes canciones de otro de los grandes discos de pop de este año: arreglos orquestales para soñar, cantar y perder el miedo a lo (des)conocido.






16 Sisa Malalts del cel
En el año de las despedidas muchos han querido ver en Malalts del cel el mejor epitafio a la discografía de Jaume Sisa. Nosotros casi preferimos pensar que es un hermoso ajuste de cuentas con uno mismo, un álbum de fotos que coge de toda una vida para hacer balance de lo pasado sin cerrarse a lo que aún está por venir. Y como tal es una colección de canciones que recupera, o casi, el nivel que ofreció en 2001 con Visca la llibertad y que nos permite seguir disfrutando de una nombre tan importante para la música de este país como el de jaume Sisa.



17 Delorean Muzik   
Delorean no lo tienen fácil. Siempre va a pesarles la sombra de aquel Subiza que dio la vuelta al mundo, así como de su EP previo, casi inalcanzable. Pero ellos siguen a lo suyo, incitando a no dejar la pista de baile e invitándonos a esa fiesta sin límites que se esconde detrás de cualquier hit rompepistas. Y aquí, aunque algo más relajados, vuelven a conseguirlo. Canciones para una, o para todas, las noches.




18 Fasenuova Aullidos metálicos
El pop industrial de Fasenuova tiene dos caras, una más melódica y accesible y otra en la que el ruidismo, el filo de la navaja y el metal cortante se adueñan del sonido y nos llevan a parajes de incómoda tensión. En Aullidos metálicos estas vertientes están ambas representadas de la mejor forma. Como una caricia que se va afilando hasta hacernos sangrar. Como un dolor punzante al que te vas acostumbrando hasta hacerse agradable.





19 Alba Molina Canta a Lole y Manuel
Alba Molina necesitaba hacer este disco, el más flamenco de su discografía, el más sentido y el más emotivo. Manuel ya no está y aquí es Joselito Acedo el que, con una guitarra que sabe ser protagonista por su gran modestia, acompaña a la voz de una Alba Molina que suena, imaginamos que lo importante del repertorio motiva lo suficiente, más jonda que nunca. No, nada puede ser como fue aquello, pero esto se le parece.




20 Espíritusanto Algo nos va a pasar
El debut en disco largo de espíritusanto se ha saldado de la mejor manera posible. 11 canciones de pop encantador que encuentran en sus juegos de voces, las guitarras feroces y los estribillos su mejor baza, junto a unas letras que no se quedan en lo evidente.

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