miércoles, 5 de octubre de 2016

aitor saraiba, el hijo del legionario (2011)

Manolo me lleva diciendo varios años que debería prestar atención a la obra de Aitor Saraiba. Hasta ahora eso no había ocurrido. Manolo es mucho de eso, de recomendarme cosas a las que yo hago caso solo en ocasiones. Después, en el 95% siempre lleva razón (bueno, dejésmolo en un 98-99%), pero yo soy así, necesito mis tiempos para interesarme en las cosas. A veces no entiendo como la gente tiene tanto tiempo de hacer cosas: de escuchar discos, leer libros, ver películas, etc. No sé como Manolo puede abarcar tanto. Y no será porque no tiene obligaciones y familia que atender. Yo sé que tiene una vida que le quita tiempo de estar en el sillón escuchando discos o leyendo así que no acabo de entender por qué siempre va por delante mío. Pero pasa, y solo me queda la resignación de saber que si me pierdo algo, Manolo siempre va a estar ahí para decirme que preste atención. Aunque sea a destiempo y después tenga que aguantarle diciéndome que ya me lo había dicho.

Para asimilar un disco o libro que me gusta necesito numerosas escuchas y en ocasiones alguna lectura de más y mucha atención por mi parte. Por eso, cuando algo me gusta mucho me vuelco en ello, como si en el mundo no hubiera nada más. Mi cabeza solo piensa en eso y hasta que no escucho/leo/veo todo de ese artista de turno no paro. Ahora sí, cuando eso ocurre ya pasa a formar parte de mi imaginario, de algo que ya tengo en mi subconsciente listo para relacionar con algo ocurrido en mi vida. Eso ha ocurrido cuando, por fin, me decidí a comprar este libro de Saraiba. Estando en una librería, mandé una foto a Manolo por whatsapp, con este tomo y otro que me llamó la atención y sabía que él había leído. Le pusé algo así como: ¿cuál compro?. Como su respuesta fue bastante efusiva, no tuve dudas. Y demonios, no entiendo como Manolo lo tuvo tan claro, y como podía saber de qué manera me iba a gustar El hijo del legionario y, por extensión, la obra de Aitor Saraiba. Y no lo entiendo porque Manolo no sabe que yo, al igual que Saraiba, he tenido que lidiar con una familia (o con algún miembro de esa familia) en la que, en ciertos momentos, parecía no ser la mía. Saraiba y yo tenemos (o hemos tenido) en común, que arrastramos y llevamos encima problemas familiares. Problemas de adaptación familiar, por decirlo de otra manera. En su caso de comunicación, en el mío también de atención. Por eso también, al igual que Aitor, yo estaba deseando cumplir la mayoría de edad (creo que no esperé al día exacto) para huir. Para vivir mi vida y no la suya. Aunque en algo nos diferenciamos (aparte de que yo no sé coser), y es que él parece haber solucionado esos problemas y yo todavía lo estoy intentando. Javier Ruiz

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