viernes, 24 de octubre de 2014

sr.chinarro, perspectiva caballera (2014) por manolodominguez

Las notas de prensa que no me he leído hablan del decimocuarto disco de Sr. Chinarro. Yo prefiero sentirlo como el décimo, dejando Ronroneando como obra de transición y Presidente (a pesar de esas dos joyas que son María de las Nieves y, especialmente, Babieca), ¡Menos Samba! y Enhorabuena a los Cuatro a Antonio Luque, como si se tratara de un artista distinto.
Y no estoy diciendo (aunque sí lo piense) que se trate de algo peor, sino, esencialmente, de algo diferente.De una obsesión por escapar de aquello anterior, de ser comprensible, chistoso y menos jeroglífico en sus letras, de huir del pasado escapando incluso de uno mismo, de sus referencias y de sus preferencias. Solo así se entienden canciones como La Lección, La Plaga, La Iguana Mari o Las fuerzas de la naturaleza (curioso que todas comiencen con el artículo determinado), letras tan sonrojantes como el chascarrillo Iguana Mari/Marihuana o la historia absurda de las malas que van a todas partes de Una Frase Socorrida o el sabinismo que desprenden los aires pseudomexicanos de La Curva de la Felicidad.

Por eso cuesta trabajo situar en contexto este Perspectiva Caballera. Autoedición y reencuentro consigo mismo (o con el personaje que siempre le acompañó). Vuelta a las letras de Ocón de Oro y las frases para fans que le aman pero no le comprenden. A las melodías de pop incontestables y los arreglos sobrecogedores (antes con acordeones de juguete o melódicas y ahora con cuerdas). Un cierre de paréntesis, pero sin dar pasos atrás o, mejor dicho, pasos en falso. Porque tampoco se trata de una vuelta a los orígenes. Una canción como Nod o, aún más claro, como Los Conejos, no cabrían en la discografía del Chinarro del siglo anterior. E instrumentalmente es mucho menos caótico, más ordenado y sereno. Como si de pronto la máquina del tiempo nos devolviera al instituto pero con el bagaje de los cuarenta años de vida. Más seguros de uno mismo y con todos los errores aprendidos.
 
 
Pero además, es que el disco es terriblemente bueno. Desde que arranca con el sonido del spectrum cargándose hasta que se cierra con las guitarras de la canción de amor de turno. Droguerías y Farmacias está magistralmente llevada, entre una letra llena de referencias y juegos de palabras y unos arreglos brillantes, hasta un estribillo que se clava inmediatamente. El Gato de S es el mejor Chinarro de este siglo (el del Mundo Según). Y Nod, colada en el disco como años antes lo hizo con Una Manzana más Abajo, muestra a un compositor tan maduro como genial (sí, de genio). Y eso son solo las tres primeras canciones de un álbum que no flaquea en ningún momento. Ni tan siquiera cuando se sale completamente del guión para homenajear descaradamente a las vainica del Tigre de Guadarrama (vil estructura del establishment, marketing, marketing, marketing).

Y después están Mudas y Escamas, que también remite a los primeros discos de Mushroom Pillow, El Viaje Astral que vuelve a clavar estribillo, la suave aspereza de Ácido Fórmico, o Famélicos Famosos, con esa sublimación de la belleza pop, que te transporta al mismo lugar mágico al que te llevaba Dulce Condena de Los Rodríguez y una letra que te hace cómplice con ese guiño a Jesús (Llorente) y el Cobre cuanto Antes. Una de sus mejores canciones de siempre. Con todo lo que eso significa.

Está claro que todos hemos crecido. Él, vosotros y yo. Si no, no entendería que exista este Perspectiva Caballera y que yo haya escrito hasta cuatro párrafos sobre él sin hablar (o casi) sobre mí. Y no estoy seguro de que eso sea bueno, pero, sinceramente, creo que sí.

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