miércoles, 11 de febrero de 2015

30 años de meat is murder

No sé que estaría haciendo exactamente el 11 de febrero de 1985. Aunque idolatrar a Morrissey y los Smiths seguro que no.
Seguramente estaría incordiando por algún sitio o viendo Dragones y Mazmorras por la televisión.

Lo de venerar a Morrissey vendría más tarde. El primer recuerdo que guardo, ya siendo adolescente, fue cuando mi hermano mayor trajo a casa una cinta con canciones de los Smiths. En esa cinta estaban This charming man y How soon is now, y aunque irían más, yo solo recuerdo esas dos. Ya saben que la memoria es selectiva.
A partir de ahí, una puerta abierta a un mundo nuevo. Y más tarde, el pequeño indicio que conduce a un descubrimiento imperceptible.

Valga decir que todo lo que comento aquí de Meat is murder es una visión distorsionada y amplificada del disco. Creo que eso pasa con todos los discos que no se viven en el momento y con los años uno se ha ido formando una visión totalmente deformada de la realidad asociada a ese álbum. Su propia visión del momento en el que lo has descubierto y disfrutado. Esto no tiene que ser necesariamente malo. A veces incluso es mejor. No sé si es el caso de Meat is murder.

Meat is murder contiene todo lo que nos atrapa de los discos de los Smiths. Su vertiente afilada, la más pop, esas pinceladas de rockabilly y esas canciones en las que nos desmontaban por completo, las que los convertían en el mejor grupo del mundo. En esta última categoría me refiero a Well I wonder. Una de esas canciones en las que Morrissey despliega lo que le ha hecho grande. Todo eso que le ha convertido en una de las personas por las que merece pasar por este mundo.

"Well I wonder do you hear me when you sleep? I hoarsely cry 
 Well I wonder do you see me when we pass? I half die. Please keep me in mind, please keep me in mind"

Una de esas canciones que cada vez que suena emociona como el primer día. En las que el impacto devastador no pierde ni un ápice. La lluvia que suena al final son nuestras lágrimas cayendo como mares.


Teniendo una canción así, un disco ya vale como cincuenta mil que no nos cuentan nada sobre nuestra vida, pero Meat is murder es mucho más que eso. Es un disco de los Smiths, con todo lo que eso significa para nuestro estado anímico. The headmaster ritual y sus guitarras cristalinas marca Johnny Marr capaces de traspasarte el alma, el ritmo trotón de Rusholme ruffians o Nowhere fast, el mejor pop que un aficionado pueda imaginar en la eterna y actual (el signo de los tiempos) I want the one I can't have ("On the day that your mentality decides to try to catch up with your biology come round ...'cause I want the one I can't have and it's driving me mad"). Meat is murder es un disco que lo que cuenta sigue tan vigente como el día de su publicación. Otro ejemplo es Barbarism begins at home. O That joke isn't funny anymore ("I've see this happen in other people's lives and now it's happening in mine"). Sentimientos y vivencias que vienen de lo más profundo, por lo tanto siempre van a ser imperantes en nuestras vidas.
Capítulo aparte merece Meat is murder. Asfixiante y opresiva, sentando las bases de una ideología y una cruzada ya por todos conocida.

Meat is murder llegó, más o menos, a la mitad de la carrera en activo de The Smiths. A la mitad de la gloria de legado que nos dejaron para disfrutar eternamente. Para volver a él siempre. SIEMPRE.

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