jueves, 26 de junio de 2014

amor alien

                                                                                      (haz click para verlo más grande)

Manolo salió a trabajar un miércoles por la mañana. Cuando llegó a la oficina, seis días más tarde, no recordaba nada. Vinieron miles de preguntas y ninguna respuesta. No recordaba nada.

Dias después compró un telescopio y, como el astrónomo melancólico, desde entonces todas las noches observa las estrellas desde su habitación. Mira al patio donde no deja de crecer la hierba y se pregunta si algún día, como le ocurriera a la ballena azul, alguien vendrá a por él. 

Amaya vuelve a Cangas después de un fin de semana en Oviedo cuando la carretera le lleva mil kilómetros de allí. Sin saber cómo ni por qué aparece de pronto en El Sur de Erice. Una anécdota, un despiste digno de ocupar todos los canales de televisión o una jugarreta del destino. Sin embargo a ella no le importó. Ella sigue su vida, sueña con mesas de operaciones, con instrumental que nadie ha visto.

El día que se encontraron, en un concierto de Parade que nunca existió, lo supieron al instante. Se miraron sin hablar mientras en el escenario Antonio interpretaba solo al piano primer contacto, profesora de primaria y autopistas elevadas. Y estuvieron horas hablando sobre ellos, sobre historias desordenadas de estrellas y limones, los veranos en rocafort, las novelas de echenique, el porqué de sus despeinados y las consuecuencias de un mal uso de la electricidad. Horas hasta que la noche les llevó a la casa de invierno que ese día de dibujó de azul.

Variades de Amor Alien les imantan. Se consumen uno al otro con Deseo Alien. Estuvieron en el mismo sitio, en el mismo trance. Se desean como extraños con Deseo Alien.


Ilustración de Mateo: A Mateo ya no le gusta tanto Parade, ya no es su grupo favorito porque "hay mucho amor en su disco nuevo". Ahora prefiere a Los Nikis y La Casa Azul. Y, vale, Parade en tercer lugar. Pero que le gustaba más cuando hablaba de Totoro y del rocanrol.


Texto de Manolo: Sin embargo, Manolo se ha enganchado a ese disco de amor que, en realidad, no es solo de amor. Se siente reflejado en ese hijo del emperador que, de vez en cuando, juega a revelarse contra el emperador, y se apunta al Amor Alien que llegó del norte del norte. Se ha acostumbrado a vivir entre instrumental de operaciones y ya no sabría hacerlo sin verse rodeado de gasas y escarpelos.

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