miércoles, 25 de mayo de 2016

el palacio de linares, ataque de amor (2016)

La evidencia que tras canción a canción de adelanto que íbamos conociendo se iba haciendo más palpable, es ya una realidad: Ataque de amor es el disco pop del año.

La quinta referencia del grupo, tras tres siete pulgadas y un diez, es su primer disco largo. 10 canciones que aún manteniendo las formas que El Palacio de Linares venían enseñando, perfeccionan y superan esa manera de hacer canciones. Incluso podría decir que la simplifican para hacerla mejor. 10 canciones en las que la base rítmica actúa como perfecto y efectivo acompañamiento a unas letras que sin querer destacar acaban resultando el elemento diferenciador. Unas letras que conectan de manera generacional con nosotros como pocas lo hacen. Sencillas, directas, sinceras, entrañables, aunque también con mala baba. Que de tan del día a día, de tan cotidianas, se convierten en himnos, en los himnos que necesitamos para seguir aguantando este mundo de mierda.
No le veo sentido si no a canciones como Si fueras mi novia ("Si fueras mi novia te llevaría a cenar a sitios majos, si fueras mi novia no tendrías que preocuparte por el trabajo, pero como no eres nada me quedo en casa viendo series"), Recto y quieto ("Así que me tapo entero y cierro fuerte los ojos, me quedo recto y quieto, pienso en asuntos tribiales, chicas que me gustan") o El Puzzle ("he hecho planes contigo, me he metido a dentista, estudiando todo el tiempo, y eso que solo he visto una foto de tus hombros en internet").

Sin bajar un solo segundo el nivel que mantiene todo el lp, la cara A se inicia con la exultante Ataque de amor (flipante) y Senteemienties (canción que estrenamos en el marino) para continuar con la reposada Lava y terminar esta cara con las más crudas y fantásticas Los peces ("la gente y los peces estamos de acuerdo, en que hay que ponerse de acuerdo y plantarse ante esa gente que no es buena gente") y El puzzle.

La cara B es donde están varias de mis canciones favoritas del disco: Si fueras mi novia, Recto y quieto o No me gusta dormir. También la íntima Hemos quedado ("Hemos quedado a follar, y te he acabado contando que a veces no aguanto y pienso en la muerte") y La melena.

Ataque de amor no es que sea el disco que uno piensa que haría si por lo que fuera se le ocurriera ponerse a tocar (y fuera muy optimista con el resultado). Es también un disco que sin ningún tipo de adorno consigue llegar donde muchos no lo hacen. Donde solo el gran pop, el espectacular, llega.

10/10. Javier Ruiz

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