martes, 31 de enero de 2017

flamaradas, flamaradas al prat (2017)

Flamaradas al Prat es un proyecto artístico de revisión y reivindicación de la idea de pertenencia a un lugar. Una obra que parte de los relatos de vecinos de la localidad y se plasma en un EP de cuatro canciones compuestas por el grupo e inspiradas en esas historias. Daniel se citó con ellos y cada uno le contó una anécdota o recuerdo de la ciudad que les vio crecer. Curiosamente, cuenta el líder de Flamaradas, todos le hablaron de lugares o cosas que ya no existen. Como el Camping Cala Go Go, la ballena que apareció un día varada en la playa o el campo Richard.

Del primero hay vídeos de los años ochenta en youtube y postales en todocolección. Imágenes que perpetúan el recuerdo como ahora lo hace la canción de Flamaradas. Del segundo queda el olor tan peculiar de la zona, o al menos eso dice la canción, y del tercero nos encontramos al buscar una foto de un avión sobrevolando un descampado en el que pastan unos caballos. Seguramente aquello sea ahora una urbanización como lo es el campo de fútbol de La Oliva y sus aledaños, adonde íbamos a jugar y a cazar zapateros de niños. Y a escondernos bajo los matojos que nos llegaban por encima de la cintura en esos pequeños reductos sin urbanizar que hoy han desaparecido de las ciudades y en los que, como magníficamente relata Daniel, uno podía sentirse libre por un rato.

De todo esto, de todo lo que se ha perdido en las ciudades, terminan hablando estas cuatro canciones que nacían con otra intención, la de retratar una ciudad que ha crecido a remolque de un aeropuerto que comunica la ciudad de Barcelona con el resto del mundo. Y lo hace con una belleza que te obliga a sentir el vértigo de comprobar de golpe y porrazo cómo el tiempo ha transformado tu entorno y lo ha convertido en algo tan diferente que casi no lo reconoces hasta que alguien te habla de espigas que se clavan en jerseys de cuello vuelto, de fogatas en la noche, de tardes fumando cigarrillos, de campings en los que la noche se llenaba de estrellas y los días de partidas al futbolín y baños en la piscina y del olor de una ciudad que, llevado a mi propio recuerdo, se para en las veces que nos acercábamos al barrio donde se situaba la fábrica de Tres Sietes y donde a mí me hacía tan molesto respirar lejía. Recuerdos que no hacen otra cosa que contar días que se han clavado en la espalda y que ya no son más que postales; postales de un Prat diferente, de una Sevilla diferente y de una vida distinta. Recuerdos que escuchados en la voz de Daniel se revuelven en el estómago como si me atreviera a dedicar una tarde a revisar las viejas diapositivas de mi padre. Como algo a lo que aún no estoy preparado. Manolo Domínguez

Escucha Flamaradas al Prat y lee sobre el proyecto aquí.

los planetas, espíritu olímpico (2017)

Miro mi situación respecto a la que tenía hace 15 años y no es la misma. Ni la situación ni yo somos los mismos que antes. Ni yo soy el mismo, ni mi manera de reaccionar antes las situaciones son las mismas. Sin haber cambiado excesivamente, no soy igual. El ímpetu que antes tenía se ha convertido en una calma tensa dentro de mí. Una calma tensa que en ocasiones quiere dormir y en otras se queda en vela, al acecho.
Últimamente, las situaciones están poniendo a prueba esa calma tensa, a lo que ella ha reaccionado poniéndose en cuarentena. ¿No os pasa?, por muchos estímulos del exterior que encuentre, no reacciono, la calma tensa se ha escondido y no quiere saber nada de mí.
Hasta que ha escuchado Voy a por tabaco. Será por las ganas de escapar. Será por las ganas de salir y que aparezca otra situación. Será que se ha acordado de cuando el ímpetu.

Los Planetas regresan este 2017 con un nuevo disco que se publica en marzo y se adelanta con este single de dos canciones (disponible en cd y 7") en las que encontramos la enérgica cara a, con guitarras muy The Cure y los coros de La Bien Querida, una buena canción que se acompaña por una excelente, la cara b. Voy a por tabaco, de la que hablaba más arriba, nos devuelve a los mejores Planetas, a los que remueven por dentro. A los que solo les basta unos acordes y una melodía para emocionar. Javier Ruiz

lunes, 30 de enero de 2017

los lunes: novedades (45)

Los Punsetes y el Dr.Mabuse
No podían haber regresado mejor. El quinto disco de Los Punsetes se publica a principios de marzo y se presenta con esta tremenda canción llamada Mabuse. Para amenizar la espera, publicaremos un especial comentando su discografía durante las próximas semanas.
  


WNBP adelantan un tema de su 10"
Hanging out with Imogen será la canción que abra el próximo 10" que se convertirá en la colaboración editorial de dos sellos que suponen mucho para nosotros, por un lado Discos de Kirlian y por otro el mítico Shelflife. Una publicación conjunta para demostrar que When Nalda Became Punk sigue siendo una de las bandas que mejor defienden el indiepop en nuestro país:




La música es la respuesta
Siempre. Siempre es la respuesta. El próximo disco del Hot Chip Joe Goddard se adelanta con este hit mayúsculo que crece y crece a medida que avanza. Una maravilla:

domingo, 29 de enero de 2017

los vídeos del fin de semana (26)

El vídeo que elige Javi: I need this bed to myself de The Holiday Crowd
Los canadienses The Holiday Crowd publicaron su segundo disco a finales de este diciembre pasado . Su segundo y maravilloso disco: una gozada que nos remite a los mejores 80 con canciones alucinantes como esta que ha estrenado vídeo esta misma semana:




El vídeo que elige Manolo: Not equal de S Curro
Not equal, esta canción del rapero sevillano S Curro, que con la producción de SKLT SLKT se ha acercado a sonidos cercanos al máquina de los noventas, se ha convertido en el eje central de la primera referencia del sello electrónico sevillano Breaking Bass. Habrá que seguirles la pista:

viernes, 27 de enero de 2017

las nuevas canciones de ama: la canción de enero

Aunque siempre han pasado varios años entre disco y disco de Ama, en esta ocasión no vamos a tener que esperar mucho para escuchar las nuevas canciones de los donostiarras.
Nada dos veces, su último disco, se publicó a principios de 2015 y el nuevo lo vamos a ir descubriendo mes a mes durante este 2017. De mano de la nueva y renovada discográfica Mont Ventoux (antes Gran Derby Records) y a razón de una canción por mes, las iremos conociendo junto a su correspondiente videoclip, y a final de año las tendremos juntas en un disco.

Todo esto empieza hoy mismo y ya conocemos todos los detalles de la primera canción, Nadie más:













Con portada y vídeo a cargo del Estudio Primo (colaboradores habituales del grupo), Nadie más es una preciosa canción, que no hace más que recordarnos la grandeza de Ama, de su delicadeza y tino para crear maravillosas canciones:

jueves, 26 de enero de 2017

recordando canciones: juegas con mi corazón, un pingüino en mi ascensor (1986)

Juegas con mi corazón por Amaya Granell:



Juegas con mi corazón por Manolo Domínguez:
Si he sido fan incondicional de algún grupo, ese debe ser Un Pingüino en mi Ascensor. Porque nadie es tan fan ni tan excesivo como se es con quince años; y esa es precisamente la edad con la que descubrí el EP Yang & Ginés, que también puede ser el que más haya escuchado en mi vida. Ese fanatismo post-adolescente, en el que no importan los datos,  la historia, o las objetividades, y en el que un tío con un Casio de andar por casa puede ser más importante que los mismísimos Beatles, es algo tan maravilloso que casi lo echo de menos. Echo de menos no emocionarme como entonces, no vivir con la necesidad interna de argumentar cada filia y cada fobia, no cargar con un equipaje tan grande de discos que es casi imposible sorprenderte, y poder decir que una canción es la mejor del mundo simplemente porque es la que te gusta más en ese momento, porque en la letra hablan de salir por ahí y acabar tirado borracho en una acera o porque te cuesta menos tararearla que otras.

Y Juegas con mi corazón es esa canción. La que yo reproducía una y otra vez en el plato del salón, a un volumen digno cuando estaban mis padres y al más alto posible si me quedaba solo en casa. Me sabía la letra y reconocía cada sonido emitido por su voz nasal. Me aprendí a dibujar los pingüinos de la portada y me obligó a tratar de descubrir (infructuosamente, solo llegué a tener alguna canción grabada de un concierto de los 40 principales en el que hacían de teloneros) quiénes eran Ciento Bailando en esa era pre-internet en la que todo era más difícil, y más emocionante. Y también a plantearme que una canción como Suspiros de España puede molar y que toda esa música que yo sentía rancia podía no serlo.

Los discos de Un pingüino en mi ascensor, y en especial sus dos primeros, pueden tener si queréis mil defectos, pero yo solo veo en ellos una virtud que no es cuestionable, y que es la capacidad que tienen de emocionarme. Esa cualidad tan subjetiva que no sirve para otra cosa que para ser sinceros, para no tener que recurrir a todos esos criterios oficiosos de crítico musical a los que habitualmente nos aferramos para defender a un artista o una canción. Porque un crítico no puede, o no debe, utilizar todos estos recursos para diseccionar una obra. Se debe a unos parámetros objetivistas. Pero yo sí puedo, y eso hago cada vez que me pongo Juegas con mi Corazón: Volver a sentirme un pijo adolescente cuyo único problema en la vida era no tener la vida que deseaba. Como le ocurre a la mayoría de los protagonistas de las canciones del Pingüino, esas que siguen, treinta años después, formando parte de mi vida.

miércoles, 25 de enero de 2017

discos que me hunden en el barro: compito, sr.chinarro (1996)

La primera noticia que tuve del segundo álbum de Sr. Chinarro fue por casualidad, durante el verano de 1995. Entonces trabajaba por las tardes cubriendo las bajas veraniegas del departamento de informática de Tabacalera, en jornadas que en buena parte consistían en esperar a que se imprimieran las tarjetas de distribución diaria del tabaco en los estancos para dejarlas después en los cajones correspondientes, de donde las recogían por la noche los repartidores y montaban sus rutas del día siguiente. Esperar era lo habitual, y bajar a la zona de los camiones con las hojas de papel continuo impresas, mi objetivo final. Y, mientras, me entretenía escuchando la radio, Radio 3 o Canal Sur, en uno de cuyos programas estrenaban, completamente a traición, Sal de la tarta. Una canción que sonaba a unos The Cure aflamencados, borrachos de manzanilla, y que le daba, así sin previo aviso, un vuelco a mi tarde de agosto en una oficina de una planta completamente vacía, donde solo sonaba el ruido de la impresora y el viejo transistor que tenían sobre la mesa.

Después de ese primer contacto pasaron meses hasta que tuve el disco completo en mis manos. Recuerdo abrirlo, leer la cita de Cesare Pavese, los créditos del libreto y las letras de las canciones mientras el autobús me acercaba al momento de escucharlo por primera vez. Ir diseccionándolo antes de, ni siquiera, tener más referencias que unas palabras sueltas en un papel. Allí estaba yo buscando claves ocultas en las la frase del escritor italiano o dándole un sentido al apocalíptico al diseño de la portada por la simple imposibilidad de acceder a más hasta que pudiera ponerlo en el reproductor.

Lo que no consigo recordar es si se trataba un día de otoño, invierno, o primavera, pero en el fondo da igual. Para mí Compito es gélido. Es mi ración de villancicos navideños para cortarse las venas cada 24 de diciembre. Sabe a mantecados amargos, huele a copazo de anís y duele como el fantasma de las navidades pasadas. Y es el resumen de una época de mi postadolescencia que ahora la miopía histórica me hace verla como traumática. En él, cada canción, cada estrofa, cada detalle es un instante de mi vida que se ha quedado pegado al cd como la grasa a las zonas más inaccesibles de una cocina que no se limpia a fondo desde hace años. Es imposible disociarlo de mi propia experiencia de tal forma que escucharlo me afecta más que la lectura de un diario que jamás escribiera. Sin un cd pesa solo unos pocos gramos, este pesa kilos y kilos de nostalgia. Se hace tan cuesta arriba, especialmente a partir de Peteneras, que cada escucha es una expiación.

En Compito está todo lo que me afecta. El recuerdo de mi padre escuchando flamenco en su habitación mientras catalogaba sus monedas del Bajo Imperio Romano, el día que mi hermano arrugó la carátula del disco porque le insistí en que debía escuchar Sal de la tarta y él creía tener problemas mayores que una puta canción del Sr. Chinarro, la sensación de ser un outsider cada vez que en Sevilla llegaba la Semana Santa, las mañanas en la biblioteca de la facultad donde no hacía otra cosa que perder mi juventud sin criterio alguno, el recuerdo de la vez que le vi actuar en el interplanet, no sé si con él o yo más borracho…  Compito no tiene un puñetero recuerdo positivo para mí porque así lo he querido yo en mi memoria y, a pesar de todo ello, es uno de los cds de mi vida. Porque la música es tan importante que incluso la necesitas solo para que te joda el día. A mí al menos hay discos que lo hacen y a los que, irremediablemente, necesito volver cada cierto tiempo. Y este es uno de ellos, si no el que más. Manolo Domínguez

lunes, 23 de enero de 2017

the xx, I see you (2017)

No era fácil ser The XX ante la publicación de este I see you. Después de dos discos que han marcado los últimos años en el mundo discográfico (para bien o para mal, no existe grupo que tenga un sonido tan definido, tan consistente y con tanta personalidad), sus opciones para avanzar no parecían, de entrada, muy claras. Un primer álbum que sentó las bases, el menos es más como máxima, la simplificación de los elementos para lograr unos resultados altamente emocionales. Un segundo que seguía los hallazgos del primero, llevándolos, quizás, a terrenos más oscuros y tenebrosos. Y justo después de ese segundo disco, In colour, el disco en solitario de Jamie. Quizás el álbum que más ha influído en estas canciones. Y es en la utilización de los samples, en los beats más abiertos y expansivos y en el tono donde más se nota. Pero todo esto lo adaptan de manera magistral a su ya carismático sonido. Y desde el segundo uno: las trompetas de Dangerous y su trote casi drum n' bass y la explosiva progresión de Say something loving muestran a los nuevos The XX, confiados, con un nuevo brío. En esta primera parte también encontramos la sutil A violent noise, siempre a punto de implosionar o la más clásica (en sus estándares) Performance.
En su inmaculada segunda parte, en la cara b, el grupo encadena grandes canciones sin ni siquiera darnos respiro: de la inmensa Replica, a la preciosa Brave for you, de la luz de On hold al éxito instantáneo I dare you y para finalizar la estremecedora y angelical Test me.
10 canciones que avanzan y se desarrollan con pasmosa facilidad, como si I see you llevara impregnado un halo de hazaña desde el comienzo. La gran hazaña de trascender conservando la identidad. Javier Ruiz

los lunes: novedades (44)

El nuevo single de Sondre Lerche
Sondre Lerche publica su nuevo disco a finales de marzo, Pleasure. De ese disco ya conocemos el primer adelanto, I'm always watching you y ahora podemos escuchar este segundo, de inicio muy New Order. Soft feelings, todo un hit, cuenta con un estribillo arrebatador (y con un vídeo muy interesante):




Renaldo & Clara "haciendo amigos"
A mediados de febrero se publica el nuevo disco de Renaldo & Clara y lo presentan con este Fent amics. Los catalanes regresan más pop que nunca con esta canción que también tiene vídeo:




Kelly Lee Owens con Jenny Hval
Con esta artista tenemos dos fechas señaladas: La primera en marzo, cuando saldrá su lp de debut del que esta canción es su primer adelanto, una maravilla en la que Jenny Hval pone la voz. Y la segunda en junio, ya que podremos disfrutar de techno oscuro en el Primavera Sound, concretamente en la jornada del sábado. A apuntar bien este nombre:




Ya podemos escuchar una canción del retorno de Slowdive
La vuelta al estudio de Slowdive lleva meses generando expectación. Y la duda sobre qué sonido nos íbamos a encontrar con el que será su nuevo álbum más de 20 años después empieza a desvelarse con Star Roving, un tema que, finalmente, muestra su vertiente más pop y menos etérea y se delata más inmediata y sencilla. Una canción que se nos antojó poco trascendente a la primera escucha, pero que va ganando con el tiempo y que nos deja los dientes largos a la espera del álbum completo:

domingo, 22 de enero de 2017

los vídeos del fin de semana (25)

El vídeo que elige Javi: La estación pactada de Jordi Maranges
La estación pactada es el primer single del nuevo ep del mallorquín Jordi Maranges. Dirigido por Santiago de Lucas y con una factura impecable, Maranges quiere reflejar en él temas que están a la orden del día, como el bullying o la homofobia. Y lo hace de la manera más bella posible. Aquí el resultado:



El vídeo que elige Manolo: Quiero la cabeza de Alfredo García
Yo he sido fan de Def Con Dos. De los Def Con Dos de sus primeros asaltos. Esos que copiaban a Public Enemy con más humor que técnica y que fueron uno de los pioneros del Hip Hop en nuestro país a pesar de venir de otros géneros a pesar de que lo hicieran, quizás, con intenciones distintas al resto de contemporáneos. Pero, como podéis suponer, nada de esto es lo que me ha motivado a elegir una canción de su segundo asalto, aquel que me compré un día en cinta en Sevilla Rock, para la sección semanal de vídeos, sino la sentencia de un año de cárcel a César Strawberry por 5 tuits humorísticos, que deja aún más en entredicha la libertad de expresión en España. Y no, no me vengan con argumentos para justificarla porque todos sabemos qué hay detrás de estos actos y qué cosas sí se pueden decir y cuáles no. Y eso sin que haga falta tener a un Trump en nuestro país.

jueves, 19 de enero de 2017

mcenroe, quiero pensar que aún queda tiempo (2017)

McEnroe ya son un grupo con un sonido propio, madurado (sic) a lo largo de sus últimos discos, siendo los dos últimos, Las orillas y Rugen las flores, el cénit, sus cumbres creativas. Una discografía que ha ido en evidente ascenso desde sus inicios hasta la actualidad. Una actualidad en la que canciones como La electricidad, El vendaval o Rugen las flores los muestran como un grupo que ha asumido su propio devenir, que ha optado por simplificar su propuesta, dejando solo los elementos que llevan a la emoción más básica. Algo difícil de conseguir, pero que McEnroe ha logrado sin aparente esfuerzo. Un grupo tan seguro de si mismo que comparte ideas y formas de hacer con otros grupos (la última referencia de McEnroe fue el disco conjunto con The New Raemon) y en el que sus miembros ramifican sus intereses (Ricardo Lezón también forma parte de Viento Smith junto a David Cordero).

Quiero pensar que aún queda tiempo es un recopilatorio que reúne algunas de las primeras canciones del grupo, desde sus primeras maquetas en 2002 a canciones no incluídas en su primer disco para Subterfuge, Mundo marino. Desde esas primeras maquetas en las que utilizaban el inglés y en las que ni siquiera cantaba Ricardo sino Gonzalo (Eizaga, guitarrista del grupo) y en las que sonaban como un grupo todavía por pulir, sin la personalidad que más tarde adquirirían (She is, por ejemplo, suena demasiado genérica). Con Quiero pensar que aún queda tiempo sí que comprabamos los diferentes matices que han ido haciendo más y más grande a la banda (Londres y Brandon Marlo vienen a ser la primera parte del camino que cogerían sus canciones), implatando las buenas costumbres desde el principio (primera colaboración de Miren Iza/Tulsa en Las peores mitades), y en todos los casos, comprobamos como fueron los principios y como han ido evolucionando McEnroe. Javier Ruiz

lunes, 16 de enero de 2017

la segunda temporada de the leftovers

Quizás en la primera temporada de The Leftovers no nos dimos cuenta, pero su segunda temporada nos lo ha dejado claro: la serie de HBO es un viaje a la paz (¿sí?, ¿realmente ha encontrado el camino de vuelta a casa?) de un hombre que no lo ha tenido fácil. Un viaje de la locura a la cordura en una situación límite y con tintes apocalípticos.



Después de la primera tanda de capítulos, volvieron en 2015 con una segunda temporada en la que, ya desde el cambio de la cabecera, se cambia el tono, se introducen más matices en la historia (se refuerza el componente religioso, pero también aparece un fino sentido del húmor -atención, por ejemplo, al uso del Stay de Rihanna-) y quizás se recurre menos a la música de Max Richter para reforzar los momentos más emotivos.
Con las bases puestas en esa primera temporada, en estos 10 capítulos ha habido tiempo de ahondar más en los personajes, darles más fondo y dimensión.
10 horas de televisión que han formado un mosaico escondido que pudimos ver en su totalidad en la season finale, un tour de force emocional que ha llevado a The Leftovers a ser una de las series más peculiares y especiales de la actualidad.

los lunes: novedades (43)

La nueva canción de Sampha
El primer disco de Sampha es uno de los lanzamientos más importantes de estos primeros meses del año. Se publica a principios de febrero, y ya conocemos un par de canciones (las increíbles Blood on me y Timmy's player). Estos días se ha dado a conocer otra de las canciones, más clásica, (No one Knows me) Like the piano, otra alucinante canción que nos hace pensar que vamos a estar ante uno de los discos del año:



La vuelta de Japandroids
También en las próximas semanas se publica el nuevo disco de los canadienses Japandroids. Ya conocimos uno de los adelantos (Near to the wild heart of life) y ahora esta No known drink or drug, menos acelerada pero igual de interesante:



Otro adelanto de Thieves Like Us
Después de Jennifer, Broken mirror es la segunda canción que conocemos del cuarto disco homónimo de Thieves like Us, otro ejercicio hipnótico de pop electrónico:

sábado, 14 de enero de 2017

los vídeos del fin de semana (24)

El vídeo que elige Javi: La noticia de Espaldamaceta 
A final de este mes de enero se publica el nuevo y quinto disco (Els pares som públic d'un gran espectacle) del tarraconense Espaldamaceta. Dejada atrás la guitarra de nylon, ahora son un trío eléctrico. La noticia presenta ese disco con un vídeo, cuánto menos, curioso. Grabado en lo que parece un día de sol y nubes, en él, José Juan González se deja llevar:



El vídeo que elige Manolo: The great undressing de Jenny Hval
El amor no correspondido y el deseo, el capitalismo y la soledad. En el disco, The great undressing arranca con un diálogo en el que jenny Hval defiende que Blood bitch es un álbum sobre vampiros. En el vídeo que lo acompaña, Marie Kristiansen nos ofrece otra visión diferente de la canción, una en la que la soledad se come al deseo y el amor desaparece entre imágenes cotidianas del primer mundo.

viernes, 13 de enero de 2017

la primera temporada de the leftovers

Soy de los que abandonó The Leftovers en su primer capítulo. En el 1x01. No tuve la paciencia necesaria que requería. Con su primera temporada vista, se me antoja una serie demasiado "poco convencional" para poder aguantar la tiranía de la inmensa oferta de series que nos ocupa actualmente.
10 capítulos en los que la mayor parte del tiempo no sabemos que está pasando, en los que las miradas entre personajes son fundamentales, y en los que su increíble factura (atención a su alucinante banda sonora a cargo de Max Richter) consigue un efecto altamente evocador.

Tratando temas y emociones, en muchos casos, existenciales, los personajes en esta serie de HBO llegan al límite de sus posibilidades, reflejado todo esto en escenas desgarradoras y sugestivas.






















Aún conociendo las maneras de Damon Lindelof (uno de los creadores de Lost, mano a mano con Tom Perrotta, el creador del libro en el que se basa la serie) aquí consigue que sus formas de contar una historia nos atrapen en un ritmo lento, en la que la coletilla "esto es una historia de personajes atrapados en un misterio que no vamos a desvelar" se queda en una mera anécdota. Han conseguido que nos interese más lo que les pasa a los abandonados que a los ascendidos. Increíble, ¿verdad?

miércoles, 11 de enero de 2017

conoce a autoescuela

En la página de la nadadora realizábamos una sección llamada ondas del espacio interior/exterior en la que hablábamos de grupos que habían publicado sus primeras canciones y merecían toda la atención que se les pudiera otorgar. Poco queda de eso en el marino, pero aún así, estos días hemos descubierto el bandcamp de los asturianos Autoescuela y nos apetece mucho hablar de ellos un poco.
Autoescuela han enviado un mail a la cuenta del marino (¿cómo?, ¿un grupo que se molesta en escribir a un blog que no le interesa a nadie?) estos días, y desde el momento en el que fuímos a escuchar sus canciones nos han encandilado por completo.




















Autoescuela son David y Santi y han publicado su última maqueta hace tan solo unos días. La más redonda hasta el momento, consta de canciones breves, que duran un suspiro, con vocación lo-fi, con mucho por pulir pero con encanto y chispa a raudales.
Un disco-maqueta que consigue lo que se propone, llamar nuestra atención. El principio del camino de estos asturianos:

martes, 10 de enero de 2017

discos que me levantan dos palmos del suelo: barrio fino, daddy yankee (2004)

Tú quieres ser como yo ahora, pero Lebron James nunca será como Jordan. Así se definía Daddy Yankee en 2004, en la letra de King Daddy, uno de los temas más potentes de Barrio fino donde da el puñetazo sobre la mesa en el momento justo. Porque el tercer álbum del portorriqueño fue en el que saltó definitivamente al éxito mundial y el que le consagró como líder absoluto de un género, el reguetón, que estaba buscando su disco definitivo.

Daddy provenía, como buena parte de los primeros artistas del género, del Hip-Hop y el Raggamuffin, y eso en Barrio fino se nota. Y también sobrevuela por sus canciones la salsa, otra de las influencias claras del cantante, pero de la que no recoge la conciencia social de totems como Rubén Blades o Juan Luis Guerra, sino más bien sus aspectos puramente formales o musicales. Por ello esa radiografía que en sus letras se hace de Puerto Rico, de sus diferencias de clase y de la vida en sus barrios, proviene más del intento de retratar imágenes más o menos autobiográficas que de generar una real denuncia al respecto. Por ejemplo, en la intro de Barrio fino ya se aclara de dónde proviene el rapero, y en King Daddy se apunta hasta dónde va a llegar. Desde abajo hasta lo más alto. Y en el resto del álbum se habla de fiesta, de sexo, de bailar y de follar (o no, eso solo se sobreentiende). Más o menos de todo aquello a lo que alguien que ha nacido en el Guetto puede aspirar, si no te meten antes un tiro en una reyerta (esto no lo insinúo, se dibuja en Talento de barrio, la película que protagonizó en 2005 aprovechando el éxito alcanzado).

Y musicalmente estamos ante una bomba que invita, obliga, al baile y al perreo (si nosotros supiéramos de eso), donde el éxito masivo aún no había dulcificado su sonido hacia el electro-latino y permite que las 21 canciones del cd suenen violentas y directas, con ritmos cortados a machete y fraseos escupidos a la cara; con orgullo de barrio, muchas ganas de dejarlo y horas y horas de discoteca mientras tanto. Un disco sin las coartadas intelectuales de Calle 13 o Tego Calderón pero mucha más inmediatez. Como si el camino más corto pasara por la Old-School y las formalidades de maestros del discurso sonoro como Public Enemy, Run DMC o Rage Agaisnt the Machine, pero la meta no estuviera en las calles sino en las pistas de baile.

¿Y qué es lo que finalmente hace de Barrio fino un disco tan incontestable? Aparte de un hit como Gasolina, una de las canciones más importantes que nos ha dejado lo que llevamos de siglo, y la producción hiperagresiva de Luny Tunes o Fido, es la fuerza que desprende desde que empieza a sonar King Daddy y que no baja jamás el listón, con los puntos álgidos de Lo que pasó pasó, Santifica tus escapularios, No me dejes solo (con la colaboración de otros maestros del reguetón como Wisin & Yandel), Corazones, Golpe de estado, Sabor a melao o Dos mujeres, por poner solo algunos ejemplos de un álbum tan excesivo como necesario, que cada vez que suena en casa me hace sentir lo que no soy. Manolo Domínguez

lunes, 9 de enero de 2017

discos que me hunden en el barro: automatic for the people, rem (1992)

Da igual que estés inmerso en la más absoluta miseria o que, por el contrario, tengas un buen día. Cuando empiezan a sonar los acordes de Drive, todo se funde a negro. Se funde a negro irremediablemente. Da igual que en este disco estén Man on the moon, The sidewinder sleeps tonite o incluso Ignoreland, que vendiera millones de copias o que después de sonar consiga remontarte (ya conocen el efecto sanador de la música). Cuando empieza Drive todo se hunde.
Como cuando ves llorar a alguien y no puedes evitar hacerlo tú también, cuando empiezan a sonar las guitarras de la primera canción entramos en ese estado emocional de una gran obra de arte en la que cada pieza encaja como si se tratase de un engranaje absolutamente perfecto. La majestuosidad de una obra de arte ante la que ves reflejado el momento en el que no ves la luz al final de túnel, el momento en el que todo falla. La tristeza al terminar y no poder evitar la alegría con lágrimas de estar ante una obra más grande que tú y ese momento.
Como en una paleta de un pintor, en Automatic for the people encontramos diversos tonos y matices de una bajada a los infiernos. Todos ellos guiados por la prodigiosa voz de Michael Stipe. Como en una montaña rusa emocional de la que nunca quieres salir, por dolorosa que sea, volver a Automatic for the people es mirar atrás y regodearte en lo que nunca fue, pero pensando que quizás mañana acabe siendo e incluso mejor. Javier Ruiz

"Nightswimming deserves a quiet night, I'm not sure all these people understand"

domingo, 8 de enero de 2017

los lunes: novedades (42)

La vuelta de Jens Lekman
Después de su proyecto de postales en 2015 en el que publicó una canción a la semana, Jens Lekman ya ha anunciado su nuevo disco, y ya podemos escuchar una canción, e incluso ver su vídeo.
Con unos arreglos preciosos en la parte final, What's that perfume that you wear? nos deja expectantes antes este nuevo álbum:




Otro adelanto del nuevo disco de Anntona
Anntona sigue su camino hacia la miseria en su nuevo disco después de Una mierda como un castillo y La angustia es poderosa con este nuevo adelanto que también tiene vídeo:




Lp de Dois con Discos de Kirlian
Otro de los primeros discos nacionales de 2017 va a ser Está bien, el Lp de los gallegos Dois, que se publica en edición compartida con Orphan records, y del que ya tenemos dos canciones como adelanto en el Bandcamp de DDK. Aquí escuchamos Dos:





Luces de Barrio por David Cordero
Y justo antes de que finalizara 2016 se presentó el proyecto Luces de Barrio, que se ha encargado de visibilizar artísticamente diferentes huertos que se encuentran insertados dentro de la arquitectura urbana de Sevilla. A David le ha correspondido poner música al trabajo de Oh let! (WWB), con tres maravillosos paisajes sonoros que, incluso descontextualizados de su objetivo originario, se muestran como una nueva maravilla del músico gaditano. Aquí se pueden escuchar los tres, titulados con el nombre de tres de las calles donde se ha instalado la obra: